Dónde escribir una novela: los mejores lugares para concentrarte y crear

Si te has propuesto escribir (¡por fin!) ese libro en el que tanto tiempo llevas pensando, no te pierdas este recorrido por algunos de los mejores lugares para inspirarte, concentrarte y terminar tu novela.

Agatha Christie dándole a la tecla. Crédito: Getty Images.

Agatha Christie dándole a la tecla. Crédito: Getty Images.

El mejor lugar para escribir un libro es, sin duda, la página en blanco. Pero decidir dónde colocar esa página en blanco puede ser una piedra angular del proceso creativo. Virginia Woolf lo tenía claro: para escribir lo que cualquier escritor (y, en especial, cualquier escritora) necesita es una habitación propia. O, en otras palabras, un espacio privado en el que dar rienda suelta a la imaginación. En muchas ocasiones tendemos a romantizar la tarea de escritura, imaginándonos que encontramos el lugar perfecto donde, por fin, ponernos a escribir ese libro con el que llevamos tanto tiempo soñando. O escuchamos historias sobre los lugares idílicos donde algún escritor famoso consiguió escribir su obra. 

Sin embargo, la escritura es un hábito que no debería verse condicionado por carecer de un espacio idílico y romántico en el que escribir, ya que, para escribir una novela, lo fundamental es la constancia. Así que si uno de tus propósitos de este año es (por fin) escribir ese libro en el que tanto llevas pensando, aquí tienes una selección de algunos de los mejores lugares para escribir tu novela. Todos accesibles y con sus ventajas y desventajas, para ayudarte a elegir el que más se adapte a tus necesidades y ayudarte así con el proceso creativo.

Espacios aislados y sin distracciones

Uno de los puntos clave a la hora de escribir o de afrontar cualquier proceso creativo es intentar evitar las distracciones en la medida de lo posible. Por eso mismo los lugares separados del tránsito habitual y con pocos estímulos suelen ser los mejores sitios para embarcarnos en el proceso de escritura. No tienen por qué ser necesariamente espacios dedicados única y exclusivamente a la escritura, sino simplemente una habitación en la que podamos concentrarnos única y exclusivamente en el texto sin ceder a estímulos o distracciones de nuestro entorno. 

Estos espacios son perfectos para concentrarte en tareas que requieran de continuidad, como avanzar un capítulo, revisar un texto largo o resolver problemas estructurales de la novela.

Ventajas: no te distraes y hay poco que hacer más allá de que escribir. Desventajas: pueden volverse mentalmente asfixiantes si estamos allí mucho tiempo o nos encontramos ante un bloqueo.

Espacios compartidos y académicos

Las bibliotecas o salas de estudio ofrecen silencio y una atmósfera de concentración colectiva. Además, estos entornos tienen varios factores a su favor. Por un lado, pueden ayudarte a concentrarte al sentir a otras personas trabajando a tu alrededor. Y por otro, el verte en un espacio con más libros o estímulos académicos puede favorecer a inspirarte y motivarte a seguir escribiendo. Este tipo de espacios por su atmósfera compartida funcionan mejor para tareas técnicas que para una escritura muy personal o exploratoria.

Ventajas: ofrecen silencio y concentración colectiva. Desventajas: limitan la escritura más personal al no ofrecer intimidad.

Cafeterías o lugares de ocio

Aunque no sean espacios dedicados específicamente a la escritura, sitios como las cafeterías pueden ayudar durante el proceso creativo. Estos lugares ofrecen un cambio de aires y hacen que no te sientas tan aislado durante el proceso de escritura que a veces resulta tan solitario. Además, el estar en contacto con otras personas puede ayudarte a inspirarte a la hora de escribir o tomar notas para tu novela. Si bien estos espacios en ocasiones pueden ser un tanto ruidosos, lo que dificultan la concentración para tareas largas o una escritura más profunda. 

Ventajas: permiten un cambio de escenario, así como un espacio del que podemos tomar inspiración. Desventajas: pueden ser ruidosos y dificultar la concentración. 

Lugares transitorios o de paso

Hoteles, alojamientos temporales o lugares en los que no existe una rutina previa pueden ayudarnos a facilitar la creatividad. Las escapadas o retiros de escritura son un gran espacio para dedicarse a la escritura de una novela ya que eliminar las obligaciones domésticas y romper con los hábitos diarios, estos espacios permiten una concentración intensa y ayudan a que fluya la creatividad. Eso sí, estos funcionan mejor como un impulso puntual que como una solución permanente, sobre todo por su falta de accesibilidad. Pueden servirte, por ejemplo, cuando tengas que dar un empujón a nuestro libro para terminarlo o empezarlo.

Ventajas: salir de la rutina puede ayudarte tanto a la concentración como a la creatividad. Desventajas: no son tan accesibles como otras opciones ya que no siempre nos podemos permitir viajar para escribir.

Manuales de escritura escritos por escritores

Como en casa, en ningún sitio

Escribir en casa es una opción sencilla y, para muchos, puede ser la única opción posible, lo cual no quita que sea perfectamente válida. Su eficacia depende no tanto del lugar físico en sí, sino en los límites que se establezcan dentro de él. En nuestros hogares, muchas veces, acabamos permitiendo que se mezcle el espacio de trabajo con el de descanso y las obligaciones del día a día, lo que acaba por provocar que nuestra atención se disperse. Por eso, un buen truco puede ser encontrar ese rincón dentro de casa que podamos dedicar a la escritura o, si no, poner en marcha rituales que favorezcan a la concentración. Desde mantener unos horarios fijos, contar con un escritorio definido o mandarnos señales claras a nosotros mismos de inicio o de cierre.

Ventajas: accesibilidad y comodidad, ya que no tenemos que desplazarnos. Desventajas: puede ser difícil mantener la concentración sin interrupciones.

Medios de transporte

Hay algo en los medios de transporte que puede hacer que las palabras fluyan, como si siguieran el movimiento del tren o del avión. Además, esto puede ayudarnos a sacar momentos de escritura en nuestro día a día, aprovechando desplazamientos o convirtiendo el soñar despierto mirando por la ventana en una tarea productiva para avanzar con nuestro libro. 

Si bien escribir en lugares no diseñados para ello puede producir resultados irregulares, a veces también pueden ayudarnos a desbloquear ideas o servir como fuente de inspiración. No son tan eficaces, quizá, para un trabajo sostenido pero pueden ser muy útiles a la hora de pensar ideas, tomar nota o resolver problemas puntuales.

Ventajas: estimulan la creatividad y el cambio de perspectiva, siendo útiles para generar ideas o tomar notas. Desventajas: no favorecen la escritura prolongada y carecen de las condiciones físicas para escribir con comodidad.

Lo más importante no es el lugar, sino las condiciones

Si nos detenemos a comparar todos los entornos de los que hemos hablado, nos damos cuenta de que en todos aparece una constante: no es el espacio lo que determina la productividad, sino las condiciones que creamos. Así lo más importante a la hora de ponernos a escribir no es tanto dónde lo hacemos, sino si cumple con las condiciones necesarias para ayudarnos a favorecer el proceso de escritura. Y, sobre todo, conocernos como escritores para saber qué necesitamos para que nuestra escritura fluya mejor.

Hay escritores que necesitan escribir en absoluto silencio, otros que prefieren hacerlo en cafeterías rodeados de otras personas. Hay quien se enfrenta a la página en blanco siempre desde su casa y quien necesita salir de ella para poder escribir una sola línea. Por eso, si estás empezando, te recomendamos que pruebes con varios de estos lugares hasta que des con el que mejor funciona para ti y para tu proceso creativo.

Conclusión: escribir es un hábito, no un escenario

Al final del día lo importante no es tanto dónde escribimos, sino hacerlo de forma constante. La clave principal para escribir una novela es la constancia, por lo que el espacio ideal para la escritura no tiene por qué ser el más idílico ni el más silencioso, sino el que nos permita volver al texto una y otra vez. El mejor lugar para escribir es aquel al que podamos acceder todos los días para poder asentar la rutina de escritura.

Más que buscar el lugar perfecto, en muchas ocasiones resulta más productivo identificar qué condiciones facilitan la escritura propia y aprender a reproducirlas allí donde nos sea posible. Y es que la escritura es un hábito que tiene que mantenerse en el tiempo para que funcione, no podemos depender de que la inspiración venga a nosotros ni del entorno, sino que tenemos que ser capaces de adaptarnos a él sin convertirlo en una excusa para no escribir.

Y es que ese libro no va a terminarse donde sueñas con escribirlo, sino donde realmente lo escribes.

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