Qué leen los escritores: rutinas, gustos y manías de seis titanes de las letras
¿Qué leen quienes nos hacen leer? De Borges a Sally Rooney, seis grandes escritores comparten sus rutinas de lectura, manías nada solemnes y consejos literarios sorprendentemente prácticos. Porque incluso los genios pasan páginas como cualquiera: con curiosidad, placer, dudas… y alguna que otra obsesión lectora.

Las rutinas de lectura de los grandes escritores tienen algo de mito, pero también mucho de vida cotidiana. Lejos de encerrarse en torres de marfil, autores como Borges o Sally Rooney han construido su relación con los libros a partir de hábitos reconocibles: leer por placer, releer sin culpa, dejarse llevar por una voz, buscar consuelo, inspiración o pura felicidad entre páginas. En sus gustos literarios no solo encontramos pistas sobre sus obras, sino también consejos inteligentes para cualquier lector. Porque leer mejor no siempre significa leer más: a veces basta con leer con más ganas.
Comenzamos con una de las plumas contemporáneas más populares a escala mundial: Stephen King. Este autor dejó un testimonio directo sobre su relación con la lectura en su obra Mientras escribo, donde afirma que lee alrededor de 70 u 80 libros al año, priorizando la ficción. Asegura, además, que no lee para aprender el oficio, sino porque simplemente le gusta vivir otras vidas. Prefiere, además, perderse entre páginas sin prisas, por las noches y recostado en su sillón azul. Y, sí, a veces deja novelas a medias.
Sostiene también que cada título da una lección -o varias-, y que, muy a menudo, los malos libros enseñan más que los buenos. Por ejemplo, cuenta que cuando era niño llegó a sus manos una novela de literatura pulp, donde se repetía incansablemente el término «entusiasmo». Para el joven Stephen, aquello fue el equivalente a una vacuna. «Nunca, que yo sepa, he usado la palabra entusiasmo en una novela o cuento. Si Dios quiere, nunca lo haré», recalca cuando habla de la influencia de sus primeras incursiones como testigo en el universo de las letras.
Ver más
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo o, sencillamente, Borges, cinceló en mármol que la lectura solo debe destinarse a la felicidad personal. En la película documental Borges para millones (1978), el escritor y profesor argentino subraya que no hay que leer un determinado volumen porque sea famoso, moderno o antiguo, sino únicamente porque provoque goce. Y, en esa línea, añade lo que siempre recomendaba a sus alumnos de la Universidad de Buenos Aires: «Si un libro es tedioso, déjenlo, no lo lean; ese libro no ha sido escrito para ustedes».
El creador, entre otros, del icónico título Ficciones, pensaba que la lectura no debía de ser obligatoria. Sustituía esa concepción por la de «felicidad obligatoria». Él sentía esa sensación con sus autores predilectos, la mayoría de otras épocas, como Miguel de Cervantes o Dante Alighieri, a quienes releía constantemente.
Ver más
Este gigante de la fantasía épica ha declarado en entrevistas que se atascó leyendo a Tolkien. Eso le produjo un bloque lector juvenil que, sin embargo, no tardó en desvanecerse cuando una profesora le recomendó probar con Vencer al dragón (1985), de Barbara Hambly. Él tenía solo 14 años cuando esto sucedió, y pese a ello se considera un lector tardío. Sostiene que Hambly, caracterizada por una prosa poética pero ligera, cambió su mundo.
Brandon Sanderson prefiere, en definitiva, el lenguaje accesible, no el denso. Ello explica su estilo de escritura, sin frases o diálogos rebuscados. Y en lo tocante a sus gustos específicos como lector, está alejado de la fantasía clásica, según ha revelado, y deja que amigos y críticos le recomienden qué leer (eso sí, si son sagas extensas o con crossover, mucho mejor).
Ver más
Esta otra gran estrella de la literatura ha contado a medios como The Wall Street Journal o la BBC que en su casa, en la década de los 50, no disponían ni de radio ni de televisor, y que sus padres no le permitían ir al cine por motivos religiosos. Por tanto, sus inicios como lector fueron autoforzados, a falta de otras opciones de ocio. Afortunadamente para sus millones de seguidores, Follet sustituyó la butaca y las palomitas por visitas semanales a la biblioteca pública de Cardiff, en Gales.
El autor de Los pilares de la Tierra ha confesado que lee todo tipo de géneros, excepto fantasía. Sorprendentemente, como Brandon Sanderson, también ha llegado a declarar que Tolkien se le atasca. En contrapartida, es adicto a los thrillers, al misterio y a la ciencia ficción, y tiene predilección por clásicos del siglo XIX como Charles Dickens o Jane Austen, u otros anteriores como William Shakespeare.
Ver más
A esta voz superventas de la generación millennial no le importa que no se lean sus novelas, ni la fama, pero sí le importa, y mucho, leer a leyendas de la literatura que exploren la mente humana, las inseguridades y la vida cotidiana. Ulises, de James Joyce, es uno de sus libros de cabecera. De hecho, ha señalado que su última creación, Intermezzo, contiene un humilde tributo a Leopold Bloom, personaje de Joyce.
No hay que olvidar aquí a Virginia Woolf o a JD Salinger, de quienes es una incondicional. Pero tampoco tiene inconvenientes en ensalzar su propia labor desde una óptica lectora. Durante una conversación que Rooney mantuvo con el también escritor Chris Power, la autora confesó que relee sus libros y le gusta lo que encuentra, aunque admitió que esta satisfacción choca con que le preocupa no ser una buena embajadora de su propia obra; recordemos que huye de las entrevistas y las promociones.
Ver más
El artífice de la serie Julio César lee a ratos todo lo que no sea documentación o clásicos que vaya a explicar en sus clases. Y es fiel al papel, sobre todo si se trata de lectura relajada. A pesar de su poco tiempo libre, opina que las relecturas son esenciales, y, en el otro extremo, abandona títulos si percibe en ellos una clara falta de ritmo o de intensidad.
Echando la vista atrás, Posteguillo recuerda que en casa de sus padres siempre había libros, lo que le provocó un hábito que le ha acompañado toda la vida. Incluso, públicamente ha insistido en varias entrevistas en que a la sociedad actual le iría mucho mejor si sus gobernantes fueran lectores habituales. El rey de las sagas romanas nos invita así a todos -políticos incluidos- a abrir los libros y no cerrarlos nunca.
Ver más
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
Cómo empezar a leer clásicos sin frustrarse: una guía realista para lectores de hoy
Libros que nos hicieron amar la lectura (y cuándo los leímos por primera vez)
8 técnicas para contagiar el amor por los libros a tu pareja
Dónde escribir una novela: los mejores lugares para concentrarte y crear
