Qué pasa cuando relees un libro que te marcó: en defensa de la relectura
Todas las experiencias de lectura son personales y totalmente válidas, pero, si eres de los que suelen evitar la relectura, déjanos intentar convencerte de volver a visitar esos libros que te marcaron.

Bastián Baltasar Bux (interpretado por Barret Oliver), personaje protagonista de La historia interminable (novela de Michael Ende adaptada al cine por Wolfgang Petersen en 1984). Crédito: D. R.
Existen tantos tipos de lector como personas hay en el mundo. Hay lectores que marcan sus páginas favoritas doblando una esquina, mientras otros jamás osarían siquiera doblar demasiado el lomo del libro para que no queden marcas. Hay lectores que solamente leen en digital, pero otros coleccionan cientos de libros en las estanterías de sus casas. Hay lectores que nunca, jamás, releen un libro, mientras que otros lectores vuelven constantemente a leer sus libros favoritos.
Todas las experiencias de lectura son personales y totalmente válidas, pero, si eres de los que suelen evitar la relectura, déjanos intentar convencerte de volver a visitar esos libros que te marcaron. Porque la relectura de tus libros favoritos puede aportar muchas ventajas que, en ocasiones, pasamos por alto.
Vivimos en un momento en que siempre parece haber un algo nuevo esperándonos. Cada semana se publican nuevos libros que nos gustaría leer, las redes sociales nos ofrecen cientos de recomendaciones de títulos que llaman nuestra atención y nuestra lista de libros pendientes crece más rápido de lo que podemos abarcar. En este contexto, es cierto que releer puede ser percibido por muchos lectores como una pérdida de tiempo. ¿Por qué dedicar tiempo a leer un libro que ya conoces cuando hay tantos otros esperando ser descubiertos en nuestras estanterías o en las librerías?
Sin embargo, la lectura no tiene por qué consistir únicamente en descubrir nuevas historias. Ya que, aunque leer nuevos libros y adentrarte en nuevos mundos es, sin duda, uno de los grandes placeres que nos ofrece la lectura, no tiene por qué ser el único. Los libros también pueden cumplir una función de acompañamiento, ayudándonos a sentirnos mejor y convirtiéndose en lugares seguros a los que regresar cuando buscamos sentirnos reconfortados.
Es curioso que este debate se dé solo con los libros, pues nadie suele poner en duda que alguien vuelva a escuchar sus canciones favoritas, ni a volver a disfrutar de tus platos favoritos o ponerte de nuevo tus prendas favoritas. Por supuesto que si tienes una camiseta favorita, vas a querer ponértela en múltiples ocasiones. O que si hay una canción que te gusta mucho, la escuches una y otra vez. Pero ¿por qué no hacer lo mismo con los libros? Si hay una historia que te gustó lo suficiente como para volver a ella ¿por qué no hacerlo?
Por eso hemos reunido algunas de las razones por las que volver a visitar una historia que te marcó puede ser positivo que creemos que podrán, incluso, convencer a más de un escéptico de la relectura.
1. Los libros no cambian, pero tú sí
Aunque la historia sea la misma, tú como lector es posible que hayas cambiado. Lo que hará que aprecies nuevos matices o detalles que quizá no te llamasen la atención en la primera lectura. Haciendo que la experiencia de lectura sea distinta, incluso aunque el libro sea el mismo.
No somos la misma persona a los quince que a los veinticinco, ni a los treinta que a los cuarenta. Nuestras experiencias, preocupaciones y conocimientos cambian constantemente. Y con ellos, también cambia nuestra forma de leer.
Por eso, releer un libro que nos marcó puede ser, incluso, una forma de conocernos mejor. Nos permite observar cómo hemos cambiado y cómo interpretamos ahora historias que, en otro momento de nuestra vida, pudieron significar algo distinto. Cada relectura es un diálogo entre el lector que fuimos y el que somos a través de las páginas del libro.
2. Es como volver a disfrutar de tus comidas favoritas
Cuando volvemos a comer algo que nos gusta mucho, lo hacemos sabiendo a qué va a saber ese plato. Pero, por mucho que ya conozcamos su sabor, nos apetece volver a disfrutarlo, sentirlo de nuevo en nuestras papilas gustativas. Con los libros sucede algo parecido.
De hecho, saber qué va a ocurrir no tiene porqué disminuir el disfrute. En ocasiones, puede llegar a aumentarlo. Ya que cuando conocemos el final, podemos prestar atención a detalles que antes pasaron desapercibidos. O ver escenas e interacciones con una nueva luz, adquiriendo un significado totalmente distinto al conocer el desenlace.
Si una historia te gustó lo suficiente, no tienes por qué conformarte con leerla una sola vez. Puedes repetir, volver a experimentar ese placer como si fuera la primera vez. Volver a disfrutarla, incluso aunque sepas cuál es su sabor.
3. El regreso a donde fuimos felices
A veces volver a leer un libro que nos gustó se siente un poco como volver a casa, generando una sensación de confort. Porque estás volviendo a un lugar (o una historia) donde fuiste feliz, que te dejó un poso de satisfacción.
Los lectores tendemos a desarrollar un vínculo muy especial con ciertos personajes. Y, después de pasar tanto tiempo a su lado acompañándolos durante cientos de páginas, es normal sentir que forman parte de nuestra vida lectora. Por eso, reunirte con algunos personajes puede ser, en realidad, como volver a ver a viejos amigos.
Así hay libro que se convierten en un refugio emocional, un lugar al que acudir cuando necesitamos sentirnos reconfortados. Un pequeño remanso de paz en medio del caos donde sabemos exactamente cómo nos van a hacer sentir.
4. Puede ayudar a afianzar conocimientos
Cuando leemos un libro por primera vez, no siempre nos quedamos con todos los detalles o toda la información. Es posible que recordemos la trama de forma superficial y haya cosas que, con el paso del tiempo, vayamos olvidando.
Sobre todo cuando se trata de libros de no ficción o novelas complejas con muchos personajes y líneas argumentales. Una segunda lectura puede permitirnos comprender mejor conceptos que quizá pasamos por alto y establecer nuevas conexiones que no detectamos en la primera lectura.
Aquí es donde la relectura se presenta como una gran herramienta para afianzar y recordar esos detalles. Para quedarnos con más información que la primera vez y recordar mejor qué fue lo que leímos. Y también por qué fue tan especial.
5. Es una forma de viajar en el tiempo
Releer un libro que nos marcó puede ser una forma de viajar en el tiempo, reviviendo las emociones que sentimos cuando lo compramos, nos lo regalaron o simplemente lo leímos por primera vez. Es una forma de reencontrarnos con nuestro yo del pasado, de volver a conectar con esos libros que ya forman parte de nuestra historia personal.
Volver a leer determinados libros puede convertirse en un ejercicio de nostalgia muy especial. Ya que no solo regresamos a una historia, sino también a una etapa concreta de nuestra vida.
6. A veces es bueno parar de contar
Sabemos que muchas veces nos sentimos presionados por nuestras listas interminables de libros por leer y parece que releer no nos permite avanzar. Para muchos lectores puede percibirse como una pérdida de tiempo volver a leer un libro que ya han leído, en lugar de uno nuevo.
Sin embargo, la lectura no debería convertirse en una competición ni en una carrera contrarreloj. Aunque a veces resulte difícil, leer debería ser una actividad placentera que nos permita bajar el ritmo. Dejando de lado los números para centrarnos en el disfrute de la lectura.
A veces, por la presión de las redes sociales y los retos de lectura, parece que le damos más importancia a la cantidad que a la calidad. Por eso en ocasiones puede ser favorable dejar de lado los números y centrarnos simplemente en el disfrute que nos ofrece la lectura. Así releer un libro por puro disfrute puede aportarnos paz y tranquilidad en medio de una sociedad cada vez más frenética.
Al final del día leer no solamente consiste en descubrir nuevos mundos. También puede consistir en regresar a aquellos que ya nos hicieron felices. Por lo que, si una historia logró emocionarte o cambiarte de alguna manera, quizá merezca una segunda oportunidad. O una tercera. O, incluso, una cuarta.
Después de todo los mejores libros pocas veces dicen todo lo que tienen que decirnos en una sola lectura. Sino que nos permiten seguir descubriendo nuevas lecturas a medida que volvemos a ellos.
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