No ficción

Walter Isaacson: genética, covid y el futuro de la humanidad

Después de abordar figuras como Einstein y Da Vinci y de que su libro sobre Steve Jobs se convirtieran en el best seller de una época, Walter Isaacson empezó una nueva biografía sin saber que su publicación sería de una actualidad doblemente inesperada: Jennifer Doudna es —junto con Emmanuelle Charpentier— la ganadora del Premio Nobel de Química 2020 por su trabajo en la tecnología CRISPR de modificación genética, que podría ser central en la lucha contra la covid-19. «El código de la vida» es la historia de su vida dedicada a ese trabajo, del fascinante descubrimiento que hizo y de la manera en que se puso a la cabeza del debate sobre las complejas cuestiones morales que se abren. A continuación, el mismo Isaacson presenta en unas breves y contundentes líneas la jubilosa y compleja actualidad de su libro.
6 minutos

D. R.

El código de la vida es la historia de Jennifer Doudna, la edición genética y el futuro de la especie humana. Es un relato sobre una científica brillante y una persona estupenda, pero también es una historia sobre los descubrimientos, sobre cómo ocurren y cómo se convierten en inventos.

Doudna y sus colegas descubrieron algo llamado CRISPR, que es un sistema que han usado las bacterias durante más de mil millones de años, incluso en su lucha contra los virus. Es justo lo que los seres humanos necesitamos en esta era en la que nos azotan una oleada tras otra de pandemias víricas. Esta tecnología, esta herramienta de edición genética, ya se ha utilizado para combatir el coronavirus. Se ha usado para curar enfermedades genéticas, como la anemia de células falciformes. Para combatir el cáncer. Y ahora también para diseñar bebés, de manera que puedan tener determinados rasgos genéticos. 

Si pudiéramos usar esta tecnología para modificar a nuestros hijos y a todos nuestros descendientes para que fueran inmunes a los virus, ¿lo haríamos? Después de esta pandemia de coronavirus, creo que muchos diríamos que sí. ¿Y la usaríamos para luchar contra enfermedades hereditarias mortales, como la anemia falciforme, la enfermedad de Huntington o la fibrosis quística? Eso también suena bastante bien. ¿Qué pensaríamos de cosas como dar a nuestros hijos una mayor capacidad atlética? ¿O elegir su color de pelo? ¿O hacer que tengan los ojos azules? ¿O que sean más altos? ¿Y aumentar su cociente intelectual, si pudiéramos permitírnoslo?...

¡Un momento! Antes de deslizarnos por esta pendiente resbaladiza, hagamos una pausa y pensemos las consecuencias. ¿Cómo afectaría esto a la diversidad de nuestra especie? A esa colorida diversidad que hace que la vida sea tan rica y maravillosa. Si estas posibilidades del supermercado genético no son gratuitas —y no lo serán—, ¿cómo afectará esta a la desigualdad? ¿Codificará la desigualdad ya existente y la grabará en nuestra especie para siempre?

Después de contribuir a inventar esta tecnología, Jennifer Doudna ha asumido el liderazgo a la hora de lidiar con estas cuestiones morales y en el debate sobre qué políticas adoptar en torno a este asunto. Es una historia maravillosa. Y es también una historia maravillosa porque trata sobre los misterios de la vida. Hay algo de bello, de gozoso, en ser capaz de entender cómo funciona algo, sobre todo cuando ese algo somos nosotros mismos. Ese fue el gozo que experimentó Jennifer Doudna, eso fue lo que todos podemos experimentar también y de eso trata este libro.

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