Todo lo puedes

Daniella Moscarella

Fragmento

¿Cómo empezar a escribir este libro? ¿Cuál es esa frase con la que debo comenzar? Estas y muchas otras preguntas han venido a mi cabeza desde el día en que supe que el gran sueño de escribir mi historia de emprendimiento se haría realidad. Lo consulté con dos personas muy cercanas, les dije que estas primeras palabras debían ser perfectas, y una de ellas me dijo: “Cuéntame un poco sobre el tema, ¿cómo empieza tu historia de emprendimiento?”. Y cuando le terminé de contar, recalqué: “Es que mi sueño siempre fue trabajar; desde los siete años, mi gran sueño ha sido trabajar”. Y sí, qué palabras más lindas… Con ese gran deseo empezó una vida llena de ganas, de retos y de sueños. Hoy quiero contarles mi historia y, con ella, un montón de aprendizajes que este hermoso camino me ha regalado.

Para quienes aún no me conocen, les cuento un poco sobre mí. Soy una joven colombiana y después de crear cinco compañías en diez años de emprendimiento continuo —We Love Nails, Mama Soaps, Boost Digital Agency, Eco Station y Scharnova Consultoría—, puedo asegurar que el espíritu emprendedor me ha acompañado desde siempre, razón por la cual desde muy pequeña decidí encaminar mi futuro para llegar a ser empresaria.

Desde entonces, mis empresas y yo hemos ganado distintos premios y reconocimientos nacionales e internacionales en el mundo del emprendimiento, que me han dado la oportunidad de recibir mentorías de grandes empresarios y de aprender de ellos. En 2018 tuve el honor de ser elegida una de las cien mujeres transformadoras del país por La Silla Vacía y fui finalista del Premio Liderazgo de El Espectador, en la categoría de Líder Innovador. En 2019, fui seleccionada por la revista Gerente entre los cien gerentes más exitosos de Colombia. Estos reconocimientos han sido para mí una enorme alegría, pues eso es lo que me llena, transformar con lo que hago mi entorno y aportarle a la sociedad.

Soy conferencista y panelista, y desde hace cuatro años brindo consultoría en estructuración y reestructuración de empresas a otros emprendedores a través de Scharnova Consultoría. También soy influenciadora digital en temas de emprendimiento, estilo de vida y empoderamiento femenino; mis redes sociales suman más de un millón de seguidores y, a petición de ellos, escribo este libro. Aquí quiero compartir con ustedes mi historia de vida y de emprendimiento, aquellos conocimientos importantes que he ido adquiriendo durante estos años y algunos tips claves que, desde mi punto de vista, son fundamentales a la hora de montar empresa.

Para comenzar, quiero contarles un poco más acerca de mí y de quienes me han acompañado y ayudado a forjar este camino.

Me remonto veintitrés años atrás, cuando era una niña alegre y juguetona. Recuerdo que una de mis cosas preferidas era gritarle al mundo que era feliz, lo hacía todo el tiempo. Tenía una familia hermosa y aunque mis papás no estaban juntos, sabía que ambos me amaban y cuidaban de mí. Mi mamá, una mujer valiente y muy guerrera, me enseñó a volar; me corregía cuando me equivocaba, pero le agradezco con todo mi corazón que siempre me dejó ser yo misma. Aprendió a descubrirme con paciencia, pues no era una niña muy fácil, siempre fui muy llevada de mi parecer, pero ella gozaba viéndome y dejándome ser. Me enseñó a ser guerrera como ella y a nunca parar hasta llegar a la meta. Ella tenía un objetivo y yo la vi luchar muchísimos años para alcanzarlo, aunque a veces le costó lágrimas. Su sueño siempre fue que mi hermana melliza y yo pudiéramos estudiar para así poder abrirnos un mundo de mayores oportunidades en el futuro. Esa mujer incansable lo logró y hoy le agradezco todas sus luchas y el gran ejemplo que me dejó.

Hoy quiero contarles mi historia y, con ella, un montón de aprendizajes que este hermoso camino me ha regalado.

Mi papá, costeño, cenaguero y alegrón, aunque la vida lo puso más lejos de mí, también fue mucho lo que me dejó. A él le agradezco haberme enseñado a competir y lo hizo de una forma espectacular: retándome a través del deporte. Recuerdo con felicidad esos momentos en que me ponía a competir con mis amigas en carreras o en partidos de basquetbol por una Pony Malta, “bebida de campeones”. Jamás me la tomaba, pues esa era mi copa, ese era mi triunfo y así me enamoré del deporte, de los retos y de la gran emoción que me generaba llegar a la meta, ganar el premio mayor. De miles de formas me enseñó también que una mujer puede ser independiente, que una mujer sola también sale adelante y que los hombres pueden ser grandes compañeros, amigos y un gran equipo para construir, pero no son indispensables para que una mujer pueda lograr sus sueños y llevar una vida feliz. A ellos dos les agradezco su amor, su cuidado, todos sus esfuerzos y haberme traído a esta vida.

Por otro lado, está mi hermana melliza, la que siempre ha estado a mi lado, mi mejor ejemplo en la vida de lo que es ser una persona correcta. ¡Qué paciencia me ha tenido! Siempre que miro hacia atrás la recuerdo con cara de preocupación y cuidándome desde lejos. Yo definitivamente era la hermanita revoltosa, mientras que ella siempre buscaba que yo pensara mejor antes de actuar; y sí, así crecí, la embarraba, pero aprendía, y hoy soy bastante más cautelosa con todo lo que hago. Ella no lo sabe, pero qué gran maestra ha sido para mí. Ella y mi hermano mayor siempre han sido distintos, mucho más tranquilos, cautelosos y analíticos, pero siempre especiales, amorosos y preocupados por mi bienestar.

Daniella en sus primeros meses de vida compartiendo con sus hermanos, Katrina Moscarella y Nicolás de Guzmán.

Más adelante irán apareciendo más personas que han marcado mi vida, pero ante todo tengo que hablarles de mi abuelo. Él fue especial. La verdad no tuve mucho tiempo para compartir con él, pues se fue de este mundo cuando yo era muy pequeña, pero lo que recuerdo es lindo y ha influido en gran medida en mi vida hasta hoy. Ruso, judío y empresario. Llegó a Colombia después de la Revolución bolchevique, creó su propia fabrica de textiles y tuvo éxito, pero más allá de eso, fue un gran luchador y un hombre correcto. Él fue mi mayor ejemplo, por él la llama del emprendimiento se encendió en mí. Un hombre generoso que pudo proveer para su familia y cuidarla, que veló por que su gente siempre estuviera unida, un guerrero incansable; ese era él y ese es él hoy en mi corazón. Yo quería ser así, quería proveer para los míos y poder cuidar de ellos; quería crear empresa para aportar también a otros a travé

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