Atrapados en Battle Royale (Fortnite: Atrapados en Battle Royale 1)

Devin Hunter

Fragmento

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CAPÍTULO 1

Grey y sus amigos miraban el reloj mientras se acercaba el final de las clases. Normalmente, siempre era Finn el que se ponía más nervioso, pero hoy le tocaba a Grey. Y no solo porque fuese el último día de colegio.

—Inicia sesión en Discord para que podamos hablar —dijo Finn—. Así me será más fácil enseñarte.

—Vale —dijo Grey según se iban alargando los segundos—. Está con el nombre de mi padre, pero te encontraré.

—Guay. Va a ser genial. —Finn le sonrió maliciosamente—. Aunque lo más seguro es que seas un pringado absoluto y consigas que me maten.

—¡Pronto podré derrotarte! Tengo todo el verano para practicar —dijo Grey. Ambos rieron, y en ese mismo momento la campana sonó para dejarlos libres—. ¡Nos vemos online!

—¡Hasta luego! —Finn se fue corriendo a la parada del autobús, pero Grey vivía lo suficientemente cerca como para ir andando al colegio. Corrió a casa después del último día de sexto. Hoy por fin sería el día en el que jugaría a Fortnite como el resto de sus amigos. Había sacado las notas perfectas que sus padres le habían pedido, y no se había peleado con su hermana pequeña, incluso cuando esta le tocaba las narices aposta. Su padre se había bajado la versión de Battle Royale la noche anterior, y le había prometido a Grey que podría jugar en cuanto llegase a casa del colegio.

Entró zumbando por la puerta de entrada y corrió hasta el ordenador del cuarto de estar. Era antiguo y algo lento. Pero a Grey no le importaba. Lo encendió y brincó de alegría cuando se iluminó la pantalla.

—¡Una hora y punto, Grey! —le gritó su madre desde la cocina.

—¡Vale! —Inició sesión en Fortnite, dispuesto a unirse a las épicas batallas que sus amigos estaban siempre describiendo, pero le saltó una ventana inesperada en la pantalla.

Actualizando programa…

Grey refunfuñó. ¿Cómo iba a haber ya una actualización si se lo había descargado la noche anterior? Esto iba a comerse todo el tiempo que tenía para jugar, y no contaba con mucho, precisamente. La barra de actualización apenas se desplazaba al principio de lo lento que era su ordenador, pero luego empezó a moverse más rápido hacia el final. Puso la mano en el ratón, preparado para crearse un perfil y meterse en la isla por primera vez.

Finn le estaría esperando para entrar en Discord. Grey entraría después de la actualización. Su amigo le pondría al tanto: había estado jugando desde que el juego salió por primera vez. Grey ya sabía un poquito, a base de observar cómo jugaba Finn cuando quedaban. El lugar favorito de Finn para empezar era Latifundio Letal. Se hacía pasar por principiante para después sorprender y matar a los otros jugadores y llevarse el botín. Grey pensaba que su amigo era muy astuto, aunque un pelín malvado por dar caza a los novatos. Aun así, tener la ayuda y protección de Finn iba a estar fenomenal.

La actualización terminó por fin y Grey le dio al botón de inicio. Al hacerlo, se le nubló la vista. Intentó frotarse los ojos, pero sus manos parecían estar dormidas y no era capaz de distinguir si estaba moviendo o no los brazos.

—Argh. —Le entraron ganas de vomitar, pero ahora no era el momento de ponerse malo. Grey intentó concentrarse en la pantalla, pero su cabeza y su vista giraban sin parar.

Se miró las manos y ahogó un grito.

Parecían estar volviéndose invisibles, pero lo peor era que daban la impresión de estar siendo absorbidas por la pantalla del ordenador. Sintió caer su cuerpo, aunque su cara se movía hacia la pantalla. Justo en el momento en el que creyó que iba a vomitar, todo se volvió oscuro.

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