Familias sin plástico

Marion de La Porte

Fragmento

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EL PLÁSTICO ES FANTÁSTICO

No, la correctora del libro no se ha dejado ninguna errata. Repito: el plástico es fantástico.

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El plástico es un material muy maleable al que se le puede dar el color, el grosor, la textura y el olor que se desee. Es muy duradero y además extraordinariamente barato. Es un material excelente para muchos usos y aplicaciones, como, entre otros, la electrónica, la electricidad o el transporte. El plástico nos permite, por ejemplo, tener casas o vehículos más seguros, cómodos y eficientes.

El problema del plástico no es el plástico en sí, sino el uso que hacemos de él. Lo estamos usando como si fuera un material inofensivo, como si no tuviera impacto en el medio ambiente y como si fuéramos capaces de gestionarlo cuando se convierte en residuo. Pero la realidad es que casi la mitad del plástico que fabricamos se utiliza una sola vez y, en la mayoría de los casos,[1] durante un tiempo extremadamente corto en comparación con el que permanecerá en la Tierra contaminándola.

La intención de este libro no es demonizar el plástico, sino ayudarte a entender cuál es su problemática y acompañarte en el proceso de empezar a usarlo únicamente cuando realmente sea necesario.

NI POSTUREO NI VIDA PERFECTA: NORMAL COMO TÚ

Me parece importante dejar una cosa clara: soy una persona normal. Y esto es fundamental porque lo que quiero transmitir en este libro es que la vida que llevo con mi familia no es una vida de revista.

La nuestra es una vida corriente. Mi familia es como la de los demás: tenemos trabajos y sueldos dentro de la normalidad, y nuestro día a día seguramente se parece bastante al de muchas otras familias españolas. Llevamos a la niña al cole, paseamos al perro, vamos a trabajar, hacemos la compra, ponemos lavadoras y nos pasamos la mitad del día corriendo. Nuestra casa no es un templo minimalista perfectamente ordenado según los principios de Marie Kondo, y de vez en cuando comemos patatas fritas de bolsa.

En el momento en el que escribo este parágrafo me siguen unas cuatrocientas personas en mi cuenta personal de Instagram. El referente para los lectores del libro es mi proyecto empresarial, que cuenta con 43.000 seguidores y es una de las plataformas sobre zero waste con más presencia en España. Digo esto porque si has venido a buscar el libro de la nueva Loren Singer o Bea Johnson,[2] pues esa no soy yo. ¡Ojo! Me encantan estas dos mujeres y sus proyectos. Bea Johnson ha sido una de mis fuentes de inspiración y un modelo para mí desde el principio.

De hecho, cuando me propusieron escribir este libro, lo primero que pensé fue: «¿Qué voy a escribir yo que Bea (Johnson) no haya escrito o dicho antes?». Se lo comenté a mi editora y ella me contestó: «Lo que tú puedes contar es cómo una persona “normal” consigue vivir con naturalidad una vida casi sin plástico desde hace más de siete años». Y eso me gustó. Porque es posible que mucha gente no se atreva a dar el paso y empezar su camino hacia una vida con menos plástico porque le parece que para las personas normales es imposible hacerlo.

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Yo soy una persona corriente, como tú, y con mi familia hemos conseguido reducir la cantidad de plástico que tiramos a la basura un 90 %. Digo 90 %, aunque en realidad nunca hemos pesado, fotografiado ni registrado la basura. Para evaluar los avances que hemos ido haciendo nos hemos fijado sobre todo en el número de veces que bajamos el cubo de «reciclaje» del plástico. Si al principio de nuestro proceso lo sacábamos entre una y dos veces a la semana, ahora el mismo cubo tarda unos tres meses en llenarse, incluso a veces un poco más. Es decir, el plástico de usar y tirar hemos logrado eliminarlo casi del todo, y en cuanto al resto de los objetos, también hemos conseguido «desplastificar» mucho nuestro hogar.

MÁS QUE UN MÉTODO, UN MANUAL

Este libro no pretende ser el «método» para vivir sin plástico, pero sí un manual fácil y muy práctico para afrontar situaciones cotidianas. Mi intención es compartir la manera en que con mi familia estamos consiguiendo llevar una vida en gran parte libre de plástico.

En este proceso nunca hemos tratado de batir récords. Se trata de avanzar en la vida vigilando el consumo y evitando el plástico. Y nuestra conclusión hoy es que no se trata de vivir absolutamente sin plástico de un día para otro, sino más bien de ir, poco a poco, evitándolo y así lograr una vida más sostenible y saludable.

Como oí decir en una clase de yoga, «una dieta puede ser para toda la vida, aunque probablemente no sea para todos los días de la vida». Javier y yo solemos comparar el cambio de hábitos de nuestras familias con un cambio de dieta. Las dietas drásticas, rápidas y estrictas no son efectivas a largo plazo. En cambio, la que consiste en adquirir progresivamente nuevos hábitos para llegar a alcanzar una alimentación sana sí da buenos resultados. Con el plástico ocurre lo mismo. Si tratas de dejarlo demasiado rápido, lo más probable es que te desanimes y acabes por rendirte, sobre todo si tienes una vida ya de por sí muy liada, con mucho trabajo, niños, etcétera. Es muy importante que te tomes el proceso con calma y lo vivas con naturalidad, modificando paulatinamente los hábitos de toda la familia.

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TRES ETAPAS FUNDAMENTALES PARA EMPEZAR BIEN TU PROCESO

El proceso de reducir el uso del plástico tiene tres etapas preliminares que son imprescindibles si quieres conseguir un cambio de hábitos que realmente te permita logros duraderos y satisfactorios.

Al margen de estas tres etapas preliminares, te conviene ser consciente de que, si tú tienes mucha motivación, pero el resto de tu familia no, te va a resultar muy complicado implicar a los demás en el proceso. Para animar e involucrar al conjunto de los miembros de la familia en este cambio de hábitos, en particular a tu pareja, te recomiendo que veáis juntos algunos documentales[3] que te ayuden a sensibilizarlos y hagan este proceso mucho más fácil y agradable para todos.

Vivir toda esta transformación junto a mi marido Diego ha sido para mí la clave del éxito. Nos ha permitido avanzar de la mano, con mucha complicidad, apoyándonos con cariño y sentido del humor en los momentos más difíciles y celebrando los logros con mucha satisfacción.

ETAPA 1: OBSERVA DÓNDE ESTÁ EL PLÁSTICO

En este proceso es muy importante identificar en qué momentos y espacios de tu día a día usas el plástico. Esta evaluación previa te permite saber por dónde empezar y te ayuda a obtener resultados más rápidos y evidentes, y por lo tanto más satisfactorios.

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A cada familia, sus residuos plásticos

A pesar de que el plástico que tiramos suele provenir en general de las mismas fuentes, los hábitos de consumo propios de cada familia y cada hogar establecen diferencias. Es muy posible que

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