Hable como en TED

Carmine Gallo

Fragmento

cap-2

Agradecimientos

Para crear una gran presentación hace falta un grupo de personas que contribuyan con sus consejos, opiniones y habilidades. Escribir y publicar un libro no es muy diferente: es también un trabajo en grupo.

El equipo de St. Martin’s Press es verdaderamente excepcional. Mi editor, Matt Martz, compartió desde el principio mi pasión por el asunto que abordaría en el libro. Estuvimos en sincronía a lo largo de todo el proceso. Su asesoramiento, sus comentarios y valoraciones me ayudaron a estructurar Hable como en TED en torno a una narrativa que creo que resultará informativa, instructiva, sugerente y entretenida para el lector. También querría dar las gracias a las muchas personas en St. Martin’s Press que han compartido mi entusiasmo por este proyecto. Se trata sin duda de una lista incompleta, pero me gustaría mencionar especialmente a Sally Richardson, Dan Weiss, Laura Clark, Michelle Cashman, Mariann Donato, Michael Hoak, Kerry Nordling, Christy D’Agostini, así como Robert Allen y el voluntarioso equipo de Macmillan Audio.

Roger Williams, mi agente literario y director gerente de New England Publishing Associates, es más que un colega; es un buen amigo, consejero y mentor. Roger, gracias por tantos consejos e inspiración.

Mis agentes como conferenciante en BrightSight Group, Tom Neilssen y Les Tuerk, merecen un reconocimiento especial. Me han incitado a compartir mis ideas a través de discursos en todo tipo de conferencias, encuentros y eventos. Siempre les estaré agradecido por su maravillosa amistad y por sus consejos. BrightSight se nutre del trabajo de un excepcional grupo de apasionados expertos a los que me gustaría dar las gracias individualmente: Cynthia Seeto, Christine Teichmann, Jeff Lykes, Michele DiLisio y Marge Hennessy.

Carolyn Kilmer, experta en redes sociales en Gallo Communications, es una entusiasta de las presentaciones de TED y con ese mismo entusiasmo abordó la investigación previa al libro. Visionó innumerables presentaciones para ayudarme a clasificar las charlas, los temas que trataban y las técnicas que empleaban. Su trabajo nos permitió estructurar la enorme cantidad de material que tuvimos que analizar.

Me siento especialmente orgulloso de la solidez del fundamento científico de cada una de las técnicas. Todas ellas son efectivas porque se basan en el funcionamiento del cerebro y en la manera que tiene de procesar y recordar información. Mi amigo, el abogado Danny Mourning, fue en otra época ayudante de investigación en el campo de la comunicación. Durante la escritura del libro, Danny fue quien más tuvo que escucharme, y en numerosas ocasiones me señaló la dirección correcta al ponerme en contacto con los investigadores o mostrarme novedosos artículos académicos que trataban asuntos relacionados con los que yo quería tratar. Su pasión por la comunicación de ideas es extraordinaria, y quiero agradecerle todas sus aportaciones.

Mi agradecimiento más especial es para mi mujer, Vanessa Gallo, que trabajó infatigablemente en la elaboración del contenido del libro. Llevó a cabo una exhaustiva investigación, editó el manuscrito antes de que lo enviase a la editorial y visionó horas y horas de presentaciones de TED. La importancia de su experiencia como escritora y editora ha sido inestimable. Su formación como profesora de psicología en la universidad estatal de San Francisco también nos ayudó a la hora de analizar el lenguaje corporal, los gestos y la expresión verbal de los oradores. Su inquebrantable confianza en la importancia del tema que abordo en el libro y en el valor de estas ideas día tras día fue el motor de mi pasión y entusiasmo. Aún soy incapaz de comprender cómo consigue conjugar la gestión de nuestro negocio con el cuidado de nuestras hijas, Josephine y Lela, pero lo cierto es que lo hace a la perfección. Es, qué duda cabe, mi mayor inspiración.

También quiero agradecer particularmente el apoyo de mi familia: Tino, Donna, Francesco, Nick, Ken y Patty. Mi madre, Giuseppina, siempre ocupará un lugar especial en mi corazón, junto a mi padre, Franco, ya fallecido, que me transmitió la importancia de la fe, el coraje y la determinación.

cap-3

INTRODUCCIÓN

Las ideas son la moneda

de cambio del siglo XXI

Soy una máquina de aprender y este es el lugar donde hacerlo.

TONY ROBBINS,

TED 2006

Las ideas son la moneda de cambio del siglo XXI. Algunas personas tienen una especial capacidad para presentar sus ideas. Su habilidad agranda su talla e influencia en la sociedad actual. Nada resulta más inspirador que una idea audaz presentada por un gran orador. Cuando se estructuran y se presentan de forma eficaz, las ideas pueden cambiar el mundo. Así pues, ¿no sería fantástico identificar con precisión las técnicas que utilizan los mejores comunicadores del mundo, observar cómo ofrecen sus asombrosas presentaciones y aplicar sus secretos para dejar boquiabierto a nuestro propio público? Ahora es posible, gracias a una conferencia de fama mundial que difunde sus mejores intervenciones de forma gratuita a través de internet: TED (Tecnología, Educación, Diseño), a un análisis científico de cientos de estas presentaciones, a entrevistas directas con los conferenciantes más populares de TED y a mis propias aportaciones, fruto de años ejerciendo como coach de los carismáticos líderes de las empresas más admiradas de todo el mundo.

Hable como en TED está dirigido a cualquier persona que aspire a hablar con más confianza y autoridad, a cualquiera que realice presentaciones, venda productos y servicios o tenga personas a su cargo a quienes deba servir de ejemplo. Si tiene ideas que merece la pena difundir, las técnicas recogidas en este libro le ayudarán a desarrollarlas y comunicarlas de forma mucho más persuasiva de lo que nunca habría imaginado.

En marzo de 2012, Bryan Stevenson, abogado especializado en derechos civiles, ofreció una charla ante las mil personas asistentes a la conferencia anual de TED en Long Beach (California). Recibió la mayor ovación de la historia de estos encuentros, y su presentación se ha reproducido online casi dos millones de veces. Durante dieciocho minutos, Stevenson mantuvo a su audiencia hechizada, al apelar tanto a sus mentes como a sus corazones. La combinación resultó un éxito. Más tarde me contó que los asistentes donaron un millón de dólares a su organización sin ánimo de lucro, la Equal Justice Initiative, lo que supone más de 55.000 dólares por cada minuto que habló.

No ofreció una presentación de PowerPoint, ni se ayudó de material visual, transparencias ni otros accesorios: la fuerza de su discurso fue suficiente. Algunos de los oradores más populares en TED prefieren emplear PowerPoint para reforzar el impacto de su discurso. En marzo de 2011, el profesor David Christian puso en marcha un movimiento para enseñar la «gran historia» en las escuelas tras ofrecer una fascinante charla de dieciocho minutos en TED apoyándose en transparencias visualmente estimulantes y sugerentes gráficos. La gran historia explica a los alumnos cómo evolucio

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