Transforma las heridas de tu infancia

Anamar Orihuela

Fragmento

Transforma las heridas de tu infancia

PRÓLOGO

Todo está muy oscuro y tengo miedo:

estoy sola, me siento muy sola,

algo se acerca y se aleja, me atemoriza aún más.

Siento asfixia, mi corazón late con fuerza,

todo es muy oscuro y estoy llena de miedo.

Una vez más esto que no distingo se acerca

y entonces mi corazón late más fuerte;

todo tan oscuro y estoy tan sola, nadie me habla,

estoy en un hoyo negro, no sé qué hacer,

sólo tengo miedo, estoy paralizada,

no puedo respirar, moriré de asfixia.

Ya no puedo respirar, siento que me muero.

Un zumbido en mis oídos, puedo respirar,

hay luz, ruidos y mucho movimiento,

mi corazón sigue latiendo,

pero ya puedo respirar,

estoy fuera, ya he nacido.

Crónica de un nacimiento, el mío.

Presente en mis sueños durante los primeros años de mi infancia.

Mi mamá sola en un hospital esperando al anestesista.

Yo nací sin ninguna asistencia.

Todo lo que nuestra madre siente, ve, escucha, dice y piensa durante el embarazo, así como la forma en que llegamos a este mundo, queda impreso en las raíces de nuestra personalidad y es determinante en muchos ámbitos de nuestra vida.

INTRODUCCIÓN

En mayo de 2014 salió a la venta Hambre de hombre. Siempre pensé que el primer libro que escribiría sería sobre sanación de las heridas de infancia; sin embargo, la vida me dio la oportunidad de escribir primero aquél. Ahí hablé de las necesidades afectivas en la infancia y la necesidad de la mujer de ser amada, cubriendo las necesidades de la niña herida. Fue un libro dedicado principalmente a las mujeres, aunque los hombres que lo leyeron vivieron experiencias interesantes con él. Hambre de hombre me dio enormes satisfacciones: múltiples comentarios, grupos de crecimiento, en fin, se convirtió en referencia obligada de algunos terapeutas que trabajan la codependencia: recomiendan su lectura y sus ejercicios.

Ese primer libro fue muy importante también porque consolidaba la etapa de mi vida en que trabajé varios años esos temas con grupos de mujeres. Me permitió darle forma y estructura a muchas experiencias de trabajo con la codependencia y grupos de mujeres pero, sobre todo, escribirlo consolidó una etapa de crecimiento personal muy importante, un paso de sanación en mi actitud codependiente, una oportunidad de darle forma a todo lo vivido y ponerlo en un archivo interno ordenado y comprendido. Asimismo, fue un empoderamiento y validación de lo que sé y puedo aportar. Escribir Hambre de hombre fue de los logros más importantes de mi vida. Me siento muy feliz y agradecida de que hoy, después de dos años, se reimprima y dé herramientas a muchas mujeres que viven en codependencia y relaciones tóxicas, que buscan amor incluso a costa de sí mismas.

Aunque pensé que éste sería mi primer libro, me siento feliz de que sea el segundo porque tuve experiencias fundamentales en mi trabajo como psicoterapeuta, con pacientes y alumnos, que me brindaron más herramientas y conocimiento del tema, pero –una vez más– sobre todo sufrí rompimientos personales muy fuertes, y el encuentro con mi dolor y la sanación de mi propia infancia.

Soy mi propia herramienta de trabajo. Asumir mi experiencia, irme al infierno y regresar en procesos de sanación, me hace una mejor psicoterapeuta y me capacita para acompañar mejor a quienes acuden a mis terapias, cursos y retiros.

Así, después de una etapa de rompimiento y renacimiento personal, nace Transforma las heridas de tu infancia. Lo escribí mediante una doble gestación: por un lado la de este libro y, por el otro, mientras se gestaba Isabella, mi segunda hija. Ella representa el renacimiento de una yo más yo, con menos máscara y menos hambre, con más autenticidad. Precisamente, es lo que quise plasmar en este libro que hoy te ofrezco. Un conocimiento que te acompañe a sanar tu infancia, a mirarte con amor, a reconocer las elecciones que hiciste para sobrevivir en la infancia y reconocer también el abandono, y honrar a ese niño que te ayudó a salir adelante.

En este libro también he plasmado el conocimiento que te permitirá mirarte, entenderte, ser paciente contigo y acompañarte en un proceso de transformación del falso yo, del yo herido que se construyó a partir de la defensa y el dolor, e ir a un yo más verdadero, menos acorazado y más auténtico.

Hoy, después de menos capas de armadura y dolor a nivel personal, entiendo qué importante es rescatar al verdadero yo que permaneció atrapado en una personalidad herida y en espera de expresarse.

Si no somos capaces de sanar nuestras heridas, ese verdadero yo nunca tendrá la oportunidad de ser y expresarse: nunca podrás conocerte de verdad.

Cuando eliminas corazas, anulas compulsiones por controlar: ser perfecto, evadirte, victimizarte; observas que son sólo máscaras que te permitieron sobrevivir, pero siempre hay una oportunidad de vivir sin el survivor (sobreviviente) interno, sino desde el verdadero yo. Eso le da un matiz y un color muy diferente a tu vida y a tus relaciones.

Estamos tan identificados con la máscara que nos protegió del dolor y del sentimiento de vulnerabilidad, tenemos tan pocos espacios para expresarnos y sentirnos seguros, aceptados y amados, que descubrir tu falsa personalidad y dirigirla con amor para eliminar la rigidez, para permear otra energía y aprender a confiar en que tu yo adulto puede mandar, es uno de los objetivos de este libro. Así como poner al mando de tu vida al adulto y dirigir al niño herido con paciencia, sabiduría y amor.

Este libro trabaja con la personalidad herida, en él he puesto esquemas y ejemplos para que te sea más fácil mirarte. Para describir la personalidad herida tomé como guía el libro de Lise Bourbeau, Las 5 heridas que impiden ser uno mismo, base muy importante para mí en muchos ámbitos que he desarrollado durante más de diez años trabajando en retiros y cursos de sanación de las heridas de la infancia.

Aquí conocerás la personalidad herida y observarás las tareas de desarrollo que no se completaron en cada etapa, el permiso sanador de tu adulto a tu niño, ejemplos prácticos de sanación, el veneno de la herida y el antídoto. Destaco la descripción de la personalidad herida y, sobre todo, te ofrezco un camino de sanación que permita a esa personalidad ser permeable y no rígida.

Reconocerás las actitudes heridas de un niño-padre

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