Musa del amor

Karina Velasco

Fragmento

Índice

Índice

Introducción

1. El mundo de los sueños

2. Mis votos

3. Ayuno de hombres

4. Muy opcional

5. El cuento

6. Sálvese quien pueda

7. Loca de amor

8. Dolce

9. Doble vida

10. Sombras

11. El regreso a la inocencia

12. Amor con barreras

13. El despertador

14. Espejito espejito

15. Amor de almas

16. Galaxia

17. Aurora

Introducción

Han pasado cinco años desde que no tomo mi computadora y escribo un libro. Las palabras se han quedado guardadas en el tejido de mi piel, en la gracia de mi corazón y en la imaginación de mi mente. Musa del amor ha sido un viaje largo que me ha llevado a estar sentada por horas, pasando por los procesos emocionales y mentales más profundos y retadores de mi vida. Este libro no es un recetario más de autoayuda u otra historia escrita por las narrativas de nuestra sociedad, sino una visión del futuro. Es la fuente del amor que se revela al enfrentar nuestra sombra; es una historia que al leerla sana tu corazón, te conecta con tu alma y despierta tu feminidad.

Al entrar a la segunda mitad de mi vida, la crisis de la mediana edad me llevó a un viaje profundo para revisar y evaluar mi historia. Todo lo que he explorado, estudiado y vivido me ha llevado a recordar todo lo que soy y mi misión en el planeta Tierra. A pesar de llevar más de treinta años explorando distintas tecnologías de energía y múltiples estudios sobre sanación alternativa, mi camino me ha llevado a entender que el sanar requiere de un proceso de autodescubrimiento que va más allá de lo que hacemos y tiene más que ver con quiénes somos. Mis experiencias de vida me han llevado a reconocer que el amor es la frecuencia más poderosa que hay en el universo y la que nos sana y transforma.

No podría decirte que soy una iluminada del amor, ya que como todo ser humano he enfrentado retos en mis relaciones y desafíos al sostener el amor en mi vida, sobre todo el de la pareja. Uno de los temas que han sido parte de mi aprendizaje en esta encarnación ha sido mi relación con los hombres. He tenido la fortuna de tener relaciones muy diversas con hombres de distintas culturas, programaciones ideológicas, intereses y profesiones; algunas han sido rápidas, otras potentes y profundas, y muchas de ellas muy caóticas. Tal vez haya sido mi insaciable curiosidad por entender el amor y las relaciones de pareja lo que me ha llevado a experimentar tanto. Ahora entiendo que todo ha sido parte de mi iniciación para cumplir mi misión planetaria. En los más de quince años de explorar la conexión humana he desarrollado la capacidad de ver las dinámicas de las relaciones de pareja con claridad, gracias a ello he podido aprender de mis propias experiencias.

Bien dicen que uno enseña lo que tiene que aprender, y este ha sido mi camino hasta ahora que culmino con Musa del amor, para más adelante expandir la frecuencia del amor e iniciar a las mujeres, hombres y adolescentes en una evolución a través del camino de la nueva feminidad, el amor y la conexión divina. El despertar no ha sido un camino fácil, ha sido un aprendizaje lleno de retos que me ha requerido de disciplina, compromiso, devoción y práctica. Parte importante de este despertar es revisar, valorar y ver los aprendizajes del pasado para poder construir un nuevo futuro. Esta es la intención de este libro que tienes en tus manos.

El amor ha sido por milenios el tema que más ha llamado nuestra atención, lo hemos querido entender y explorar; hemos querido tener éxito y felicidad en él. Las narrativas de los amores de novela, las almas gemelas y las distintas configuraciones que nos presentan nos hacen pensar que las relaciones de pareja son idílicas y fáciles. Tanto los significados como programaciones de lo que nos han dicho que es el amor son en su mayoría erróneas y presentan fantasías que distorsionan el potencial de las relaciones de pareja. Magnificamos o minimizamos la experiencia conectiva con dinámicas que nos llevan a la toxicidad, el drama y las luchas de poder, o las que nos alejan de la realidad tolerando comportamientos dañinos.

Nuestra sociedad vive en una distorsión del amor y la feminidad. Ambos se esconden bajo los filtros del patriarcado que no nos permite ver la realidad. Es muy triste ver que nuestra humanidad está en una batalla contra la oscuridad que ha opacado la luminosidad del amor. Es aún más triste cómo la experiencia de lo que es el amor se disuelve en juegos de poder, guerras de creencias y patrones que nos alejan de lo que es una verdadera conexión. Tanto las historias arcaicas como los futuros fantásticos nos mantienen en un estado de hipnosis al aceptar estas narrativas como verdades sin cuestionarlas. Estas creencias no nos permiten ver ni escuchar con claridad nuestra sabiduría interna o percibir la realidad de una forma genuina.

La curiosidad femenina nos lleva a querer saber más, vivir o explorar las historias de otras mujeres. Las solteras quieren estar casadas, las casadas quieren estar solteras, las mujeres muy sexuales quieren un descanso, las que viven reprimidas quieren liberarse. La mayoría de las mujeres hemos dado el sí a relaciones tóxicas, hemos aceptado el maltrato de hombres misóginos, toleramos la territorialidad de los machos o los abusos de poder de los crueles. Muchas nos escondemos detrás de las pantallas y vivimos romances virtuales o platónicos para protegernos de la crueldad o intercambiamos la posibilidad de tener conexiones genuinas por relaciones superficiales, por los miedos que tenemos a ser lastimadas o dañadas. Nuestro mundo no está completo sin la presencia del hombre. Es curioso cómo estamos tan alejadas de nuestra propia feminidad que algunas de las nuevas corrientes de empoderamiento femenino nos dicen que ser muy sexuales es sinónimo de estar en nuestro divino femenino. La realidad es que la liberación sexual que nos venden no es la que nos da la liberación y la plenitud que realmente deseamos. Este movimiento se ha convertido en un intercambio de cuerpos sin compás moral en donde nos utilizamos mutuamente para obtener satisfacción inmediata, fama, dinero o estatus social. El sexo ya no es un acto de procreación o recreación, ya es el medio para obtener lo que el ego quiere. El sexo se ha convertido en un escape de nosotras mismas y una aparente demostración de nuestra tan deseada libertad. A pesar de que es un tema que despierta el interés más genuino para entender las relaciones humanas y todo aquello que surge de la sexualidad, aún son temas de los cuales hablamos sin tener un conocimiento genuino sobre nuestra sabiduría amatoria, corporal, sexual y de nuestra naturalidad femenina.

Los miedos a la intimidad, a ser lastimadas o a la soledad son tan fuertes que no nos permiten discernir cuál es la relación correcta para nosotras. Las armaduras que hemos aprendido a colocarnos como sistemas de defensa nos ponen en estados de alerta para no ser lastimadas, abandonadas o controladas por el otro. La desconfianza, la falta de fe y de amor propio nos provocan una desconexión humana y social que nos afecta a nivel físico, emocional y mental. El aislamiento y la individualidad nos dan la comodidad de entablar relaciones virtuales alejándonos de la posibilidad de establecer aquellas que sean personales y con contacto humano. La tecnología nos ha llevado a minimizar el valor que les damos a las relaciones y a la pareja como los contenedores que sostienen el aspecto tribal y creador de la humanidad siendo tan importantes para nuestra existencia. Vivimos en nuestras cómodas burbujas, muchas veces solitarias o en la participación únicamente de nuestro núcleo familiar, que nos llevan a tener relaciones codependientes o a permanecer en estados egoístas, inhabilitando nuestra capacidad de interactuar en formas beneficiosas y cocreadoras. En este círculo exclusivo no podemos abrirnos al otro en la interacción que nos permite autoconocernos y desarrollar nuestro entendimiento hacia al otro. Las relaciones nos muestran el contenido interno, los programas de la psique y los trucos del cuerpo emocional. Nos ayudan a ver quiénes somos y a recordar que somos las que tejemos nuestra propia realidad.

Durante muchos años me he dedicado a escribir y enseñar las artes del amor, la conexión humana y la sexualidad sagrada. Por más de una década cientos de personas han llegado a mis cursos o a sesiones personales para descubrir su esencia, sanar, refinar su sexualidad y conectar con su feminidad y masculinidad. Las preguntas más comunes que tienen son: ¿por qué el amor y las relaciones son tan difíciles? ¿Cómo soluciono los conflictos con mi pareja? ¿Por qué es tan complicado encontrar a tu pareja? Estoy desconectada de mí misma, no encuentro mi feminidad, ¿qué hago? ¿Cómo encuentro más intimidad con mi pareja?

Todas estas preguntas tienen una misma respuesta: regresa a ti, a tu esencia, cuestionarte te lleva a racionalizar o identificarte con algo que no es verdadero y al hacerlo otorgamos poder a lo externo. Las preguntas que te hagas son las que te acercarán al camino del amor o te alejarán de él.

La esencia del amor es uno de los procesos más profundos por el que puede pasar un ser humano. El recordar quién eres y restablecer tu libertad es el regalo más preciado que tienes. La habilidad de conectar genuinamente con otros es el camino por el cual acompaño a la mayoría de mis clientes y alumnos. Las conexiones humanas son los espejos de la humanidad y están aquí para facilitar la experiencia del crecimiento personal y la comunión espiritual. Puedes decidir darle vida a la expansión del corazón y darles muerte a las historias de sufrimiento. Las relaciones amorosas son más poderosas que un simple acto de la interacción romántica, la compatibilidad genética o una aventura de descubrimiento; abarcan muchos matices en nuestra vida y nos llevan a explorar distintas dinámicas o juegos que nos invitan a aprender. Las relaciones se convierten en los maestros que nos ponen a prueba, las que nos revelan las capacidades e incapacidades que tenemos para estar en la frecuencia del amor y aquellas que nos muestran nuestra verdad o falsedad, lo mejor y peor de nosotras mismas para ayudarnos a navegar las pruebas y aprender de todos los botones que se aprietan. Si llevamos la relación a un nivel más profundo podemos incluso encontrar a nuestros grupos de almas con los cuales cumplimos o terminamos contratos de encarnaciones previas o karmas por saldar. Los encuentros con las personas cercanas a nosotras están aquí para recordarnos quiénes somos y los atributos de nuestra esencia divina. También existen esas personas que se aparecen para cambiar el rumbo de tu camino de luz y que te alejan de ti misma.

En este contexto la pregunta que nos da una guía es: ¿cuál es la relación correcta? En mi propia experiencia me di cuenta de que la relación correcta es la que me acerca más a quien soy, a mi mujer auténtica y la incorrecta es la que me aleja de mí misma. Para ti tal vez sea un poco distinto y solamente tú puedes descubrirlo, leer este libro es una forma de hacerlo. Al reconocer que las relaciones en consciencia nos permiten ver al otro más allá de su personalidad, de sus roles y sus ideologías, aceptamos que están en nuestra vida para cumplir su función, ya sea la de aprender, completar, saldar algún acuerdo o crear de una forma positiva. Restaurar la conexión humana es imprescindible si queremos mantener el pulso del corazón activo en nuestro planeta.

Escribir este libro no ha sido un proceso sencillo, ya que la sanación ocurre al momento de contar historias que nos pertenecen a todas. No es fácil ser la voz de temas que nos han sometido, humillado, cuestionado, minimizado por milenios. Enfrentar las heridas de la mujer a nivel colectivo y personal me llevó a un viaje introspectivo que fui navegando con diferentes lentes. Durante un año escribí, borré y conté una historia una y otra vez hasta llegar al punto de que pudiera leerse, entenderse y sobre todo tener un efecto transformador. Al final, encontré el balance entre la obscuridad y la luz, pero fue todo un arte, una gran enseñanza sobre el poder creador que tiene la mujer para tejer su mundo interno de una forma distinta.

En estos tiempos de decadencia conectiva, la evolución del planeta nos pide con urgencia que recordemos nuestra verdadera feminidad desde los ojos del divino femenino. Las mujeres necesitamos recordar nuestro linaje, la sabiduría femenina que por milenios ha facilitado el despertar de la consciencia. La fuerza del amor que tiene que ser restaurada en el pulso de nuestro planeta tierra. Las relaciones de pareja tienen que revaluarse desde una perspectiva evolucionaria que nos lleve a caminar juntos por el sendero de la consciencia y la luz. La feminidad desde su aspecto divino nos lleva a reconocer el potencial de la evolución en pareja y en las distintas relaciones personales que tenemos en nuestra vida, ya sea en familia, amigos o incluso en los negocios. Las enseñanzas de luz nos permiten pertenecer a nuestras comunidades y entender al otro. Al derrumbar las creencias patriarcales que siguen rigiendo nuestras vidas, ya sea de una forma consciente o inconsciente, empezamos a participar en el cambio que se requiere para que tanto las mujeres y los hombres comiencen a cumplir su función como agentes de cambio, como parejas de creación. Se requiere que seamos las activistas de la nueva consciencia, las responsables de tomar las decisiones que nos acerquen más a quienes somos y al amor.

Musa del amor nos muestra el viaje de autoconocimiento y despertar de Aurora en sus relaciones amorosas. En la búsqueda para sanar su corazón roto se enfrenta con ella misma y regresa al amor para encontrar su esencia divina y recordar su potencial femenino. Esta historia plasma en tinta la honestidad, sin filtros, de Aurora, que viaja en todas las dimensiones del tiempo, brincando del pasado al futuro entre las letras del presente encontrando su propósito. Quienes se acerquen a su historia podrán aprender y recibir las inspiraciones de la musa que la guían en el despertar de su consciencia.

Musa del amor no es únicamente un libro para la mujer, es un portal de cambio para los hombres que quieran entender a la mujer e incluso a su propia energía femenina. Un escrito que da esperanza y da una nueva idea para la educación de las nuevas generaciones desde un lente evolutivo en el amor y las relaciones. Esta podía ser una guía que apoye a los hombres y mujeres del futuro para que vivan en amor y honor del otro. Este libro es la culminación de una etapa en mi propia vida, que cierro con la revelación de grandes aprendizajes que quiero compartir con todos los lectores para apoyar su realización y sus relaciones personales. Con todo mi amor, este libro es para cada uno de ustedes, especialmente para las mujeres valientes, guerreras, poderosas, creadoras y amorosas.

1 El mundo de los sueños

“En esta noche otoñal el viento, acompañado del aroma a eucalipto, entró por mi ventana tocando mis hombros como un bálsamo tibio que apaciguó mi corazón triste y calmó la furia que por semanas no me había permitido dormir. El canto de los grillos se confundía con las voces de mi cabeza que me contaban la misma historia del pasado cientos de veces. En la pequeña habitación de la posada, rodeada por el bosque, me sentí protegida por los árboles que la circundaban y por la presencia de las mariposas que volaban a su alrededor”. Estas son las palabras en la primera hoja de mi diario de cuero rojo, en ella escribí todo lo que sucedió durante una misión especial.

Mi libreta ha sido testigo de lo que he vivido para llegar a este lugar y en la que escribí las palabras más honestas usando mi pluma mágica. Al cubrir todas las hojas de bambú con la verdad y terminar el diario, escondí mi pasado. Guardé mi confesionario en una pequeña caja violeta dentro de un ropero antiguo que pertenecía a mi abuela Lupita; todos mis valiosos recuerdos procedentes del mundo de mis sueños, todas las revelaciones y la transformación que experimenté quedó bajo llave. Mientras escribía, pensaba en qué pasaría con mi libreta una vez terminada. ¿Sería solo para mí? ¿Se perdería y jamás sería vista?, o ¿alguien de mi familia, algún hombre, quizás, o un extraño la encontraría?

Una mañana, al despertar, una fuerza inexplicable me llevó directamente hacia el mueble de mi abuela que estaba en el ático. En él encontré la libreta y una pluma que me dejó al morir. Caminé hacia el escritorio de madera que estaba en la habitación y que llevaba ahí por años esperando a que escribiera este texto. Al abrirla, en la primera hoja leí la inscripción que me dejó ella:

La tinta y las hojas de este libro son las acompañantes con las que le darás voz a tu vida. Con amor, tu abuela Lupita.

Pareciera que ella sabía lo que yo estaba destinada a cumplir. Mi misión inició después de varias noches de insomnio y días de ansiedad tras terminar mi última relación de pareja. Había sido distinto esta vez, ya que mi corazón se rompió y el vacío era tan grande que me perdí en él. La desesperanza tomó el mando de mi vida y estaba desconectada del amor y de mí misma.

El equinoccio de otoño se acercaba y una fuerza más allá de lo que me decían la mente y el corazón me llevó a Galicia a pasar unos días y a caminar; empaqué lo mínimo indispensable; llevé conmigo también la herencia de mi abuela.

Al llegar a la naturaleza y sumergirme en la energía de ese lugar, el tiempo y el espacio dejaron de existir como los conozco para dar paso al silencio de la mente, la ecuanimidad emocional y mi propia presencia. A cada paso recordaba que mi corazón no se podía romper, que no podía abandonarme a mí misma, a mis sueños e ilusiones solo porque un hombre me dejó. No podía seguir culpándome por haber elegido la misma historia.

En las pausas de mis caminatas me acompañaba el silencio del viento que me susurraba que era tiempo de limpiar mi mente. El aroma de las plantas y los árboles me decía que había llegado el momento de suavizar mi corazón, que las diminutas gotas de agua que caían de las nubes grises que pasaban con rapidez se llevaban con ellas el duelo y la desilusión. Las hojas secas que cubrían la tierra mojada crujían con cada pisada, liberando una parte de mí que había sido juzgada, avergonzada o sometida. La luz tocaba las copas de los árboles y creaba figuras místicas en la ligera niebla que tapizaba el sendero y, justo en el kilómetro setenta y siete, aparecieron a mi lado derecho dos rocas gigantescas. En este espacio que parecía ser un lugar ceremonial muy antiguo de las meigas, percibí que me estaba transformando en una mujer que volvía a sentir la paz y la conexión con ella misma. Estas piedras eran un portal que contenía una fuente de sabiduría, un acceso a una parte de mí desconocida y poderosa de la cual tuve un destello al tocar una de ellas con mi mano. Estar ahí me hizo sentir tan vibrante e inmersa en un despertar que iluminaba el encuentro conmigo.

Durante varios días anduve en silencio y soltando todos los contenidos de mi mente que me preparaban para mi siguiente descubrimiento. Al terminar mi camino llegué a una posada de más de doscientos años de antigüedad; un lugar con mucha historia y magia. Esa noche me metí a la cama entre múltiples mantas, era difícil moverme por el peso de ellas sobre mí. Las paredes de mi habitación eran de roca húmeda, atravesadas por la lluvia. Con una mezcla de miedo y curiosidad fui cayendo en la profundidad del sueño que sería mi nuevo despertar.

***

Vi el destello del lugar que he visitado en sueños múltiples veces a lo largo de mi vida. Una montaña muy verde con árboles de tejo que tienen miles de años y que forman lo que parece ser una pirámide. A sus lados hay dos montañas triangulares un poco más pequeñas, la del lado izquierdo deja entrever una cúpula de sauces; la de la derecha, un pequeño lago rodeado de árboles sacros. Entre ellas corren varios arroyos de aguas cristalinas que en su movimiento muestran destellos del arcoíris.

Caminé siguiendo una libélula azul que me llevó hacia un bosque en donde el musgo abundaba creando una atmósfera encantada parecida a los cuentos que leía de niña. Dos rocas estrechaban el camino que dirigía hacia un pequeño portón. Confundida, traté de tocar a la puerta. Mi vista se desvió hacia arriba y leí un letrero hecho de ramas de pino: BIENVENIDA AL MUNDO DE LOS SUEÑOS.

Di dos pasos atrás y giré para encontrarme con otra puerta, estaba atrapada. Los portales se constreñían impidiéndome moverme; entré en pánico, me faltó la respiración. ¡Estoy atrapada! Escuché un susurro: “Creo como hablo; hablo lo que creo”. ¡La voz me estaba dando una pista! Reconocí el significado: ¡es abracadabra! Exclamé la frase con entusiasmo y los portales se alejaron de mi cuerpo. ¡Abracadabra! El portón detrás de mí se disolvió. ¡Abracadabra! El delantero se abrió y mi respiración liberó toda la tensión. Solté una carcajada, este fue el acertijo más obvio, pero por primera vez lo resolví; después de haberme encontrado tantas veces aquí, finalmente logré escapar y seguir adelante. Creo como hablo fue la clave para entrar a este nuevo mundo al que no había podido acceder antes.

Después de la victoria, apareció ante mis ojos un laberinto hecho de cipreses que lo único que me permitieron ver fue una ligera nube moviéndose encima de mí. Caminé dubitativa tratando de encontrar una salida, y al no poder hacerlo me invadió de nuevo el miedo. Escuché otra vez la misma voz: “Sigue tu intuición, permite que los sentidos sean tu guía”.

Inhalé para disipar mi miedo y llegué a un sendero que se bifurcaba en dos caminos, decidí tomar el de la izquierda confiando que sería el correcto. Al entrar en un pasillo que parecía no tener final, el sonido del aleteo de un colibrí me guio hacia la derecha por un portal que no había visto. El diminuto pajarito, de alas azules y pecho dorado, soltó destellos de un polvo de rosas que entraban por mi nariz y activaban una luz rosada en el área de mi corazón. En ese estado, el espacio cambió y me encontré fuera del laberinto rodeada de millones de pequeñas flores silvestres que con sus tonos amarillos y rojos alegraban el sendero. A cada paso observaba las flores en sus transiciones: en su creación, en su florecimiento y en su muerte; su ciclo era tan rápido… en ese lugar el tiempo no transcurría como lo conozco. Mi atención se desvió hacia una flor campana azul; al acercarme a ella, mis ojos se agrandaron al ver dentro de su corola un bosque cubierto de tonos violeta. Me pareció estar en el paraíso; era lo más lindo que había visto. En el momento que mi mente entró en ese bosque, se disolvió y aparecí en una montaña. Al caminar sentí cómo el estrés y la ansiedad que habitaban mi cuerpo desaparecieron. En la cima, sin palabras la montaña me comunicó su fuerza; sentí su poder en los huesos.

Caminé unos metros hasta encontrarme con un templo antiguo, nunca lo había visto, pero de algún modo me resultó familiar. Estaba compuesto por varios edificios cuadrados y otros circulares, tenía algunos patios y lo rodeaban jardines llenos de olivos y flores amarillas. Mientras caminaba sentí que mi curiosidad se iba entrelazando con las preguntas de mi mente y las emociones de mi interior. Al llegar a un portón de granito rosado vi la inscripción de un búho y debajo dos manijas de oro. Tomé una de ellas y la abrí con cuidado tratando de que el chirrido de la puerta no me delatara por entrar a un lugar sin ser invitada. Me recibió un pasillo similar al de un museo con doce estatuas de mujeres. Las observé tratando de entender quiénes eran. Algunas llevaban libros en la mano; otras, instrumentos musicales, máscaras, flores y, una de ellas, un telescopio. Sus rostros reflejaban amabilidad y belleza, y sus figuras eran muy femeninas.

La mirada de una de las estatuas llamó mi atención: sostenía un pequeño espejo al cual me acerqué con cautela. Mi rostro se veía un poco más rosado que de costumbre y mi cabello estaba recogido por un broche de oro con forma de libélula e incrustaciones de rubíes y turquesas. Noté que podía mover el espejo y recorrí con la vista mi cuerpo ataviado con un vestido hecho de seda color verde esmeralda y un cinturón azul rey. Las sandalias tenían listones que se entrelazaban en mis tobillos mostrando diminutos hilos de oro que formaban su tejido. Levanté la vista hacia la estatua y di un brinco hacia atrás asustada, la mujer me sonrió y dijo:

—El miedo no es bienvenido en este lugar en donde todo es posible. Tu destino era llegar aquí. Que encontraras este templo indica que estás lista para iniciar lo que viniste a hacer en el mundo.

—¡Hola, soy Aurora y esto es un sueño! —digo más para mí, para recordarme que lo que estaba viviendo pertenecía al mundo onírico.

—Nuestros ojos ven lo que nuestra consciencia nos permite —sonrió y de nuevo se convirtió en estatua.

Confundida y fascinada me alejé del pasillo rumbo a un espacio circular rodeado por veinte columnas dóricas que protegían un hermoso piso de mármol blanco, cuya fuerza magnética me condujo por entre los pilares que activaron destellos de luz nívea al pasar entre ellos. Al tratar de controlar mi paso, la fuerza me movió aún con más intensidad. Escuché una voz: “En este lugar no hay cabida para el control, déjate llevar”.

Caminé gentilmente hacia un vestíbulo con una cúpula abierta a través de la cual se podía ver un cielo azul rey tachonado de estrellas doradas y el inconfundible brillo intenso de Venus. Al verlas, maravillada reconocí a la propia Venus-Afrodita, y, al fijar mi mirada en ella, se abrió un hoyo en el piso que me succionó y caí en una silla de madera oscura que se encontraba en la mitad de un recinto que parecía ser una biblioteca. Al recobrar mis sentidos, me pareció que estaba en un lugar muy antiguo con cientos de estanterías llenas de todos los libros que siempre he anhelado leer; otros, sobre los que dudaba de su existencia y algunos desconocidos. Los tonos ocres y rojizos de sus lomos le daban un aspecto tenue y cálido al espacio, y el aroma del cuero me transportó a otros tiempos. El techo estaba decorado con el fresco de una mujer hermosa cubierta por una túnica blanca con encajes bordados con hilos de oro y plata. Su semblante era amable, su mirada tenía un brillo especial. Con una mano sostenía una docena de rosas cerca de su corazón y con la otra un libro de oro. Bajé la mirada y encontré un pequeño escritorio, sobre él estaba mi libreta roja y una pequeña cajita traslúcida que resguardaba una pluma transparente. Al abrir la caja, la pluma saltó hasta mi mano. Al sostenerla sentí su pulso; tenía vida propia y en su tinta morada había pequeñas estrellitas que se movían en el líquido. El libro se abrió y la tinta comenzó a formar palabras con sonido.

“Estás en el mundo de los sueños”. Miré a mi alrededor para ver quién era la mujer que hablaba, pero no vi a nadie. Sin embargo, las palabras que escuché aparecieron en el cuaderno y después fueron desapareciendo.

“No me puedes ver, solo escucha”. La tinta comenzó a escribir de nuevo.

”Estás en el mundo de los sueños para encontrar las revelaciones del subconsciente, las integraciones de los aprendizajes, las inspiraciones de grandes ideas y para sanar los traumas. Este mundo es para aquellos que quieren ver la verdad, ya que en los sueños se muestran los potenciales, pero también las pesadillas. Estos te ayudan a enfrentarte con tus limitaciones y te presentan los miedos, traumas y distorsiones. Las pesadillas muestran un aspecto a sanar del ser humano para que pueda vivir sin restricciones. Lo que experimentes aquí es tan real como tu vida al despertar. Desde pequeña nos has visitado y has disfrutado los sueños porque aquí puedes volar, cantar y bailar. Puedes viajar en el tiempo, a los distintos países del globo terráqueo, recorrer el universo y visitar nuevas dimensiones. En los sueños puedes hacer todo aquello que en tu mundo consciente no es posible y experimentar todo lo que te da miedo. Durante muchos años tu curiosidad por nuestra realidad te llevó a entrenarte a ti misma para recordar tus sueños y poder descifrar los mensajes ocultos en ellos. En las mañanas al escribirlos, sin esfuerzo, se revelaban las reflexiones e ideas que de ellos obtenías y observabas su impacto en tu despertar.

”Los sueños han sido tus aliados desde que eras niña. Tienen la misma importancia que la vida al despertar y te dan las señales y respuestas que has solicitado en tus peticiones y rezos. Tu devoción y confianza en ellos no han sido en vano y, aunque por muchos años olvidaste cómo hacerlo, hoy estás aquí para recordarlos. Los sueños te van a revelar todo lo que tienes que ser y hacer para cumplir una misión importante que será parte de la evolución en el planeta Tierra. A partir de hoy nosotras, las musas, te facilitaremos un despertar dentro del despertar, o un sueño dentro del sueño. La realidad multidimensional te dará las instrucciones precisas para cumplir tu propósito.

La luz líquida comenzó a escribir a toda velocidad una especie de lista de instrucciones en un lenguaje desconocido, una mezcla entre jeroglíficos egipcios y caracteres griegos, pero curiosamente lo comprendía como si ya supiera leerlo. El libro desprendió un polvo de oro que formó la figura de una mujer con rostro de porcelana y cabello dorado. Su vestido violeta de chiffon se movía con el viento que entraba por la pequeña ventilación de la cúpula. Su mirada clara me inspiró paz y sus manos tomaron las mías con determinación.

—Es más fácil entender cuando se puede ver —Meletea se acercó a mí—. Soy Mele y ahora estamos cara a cara y corazón a corazón. La inspiración es la fuente de la longevidad y no es algo consistente, llega cuando menos la esperas, aparece cuando no la buscas y al esperarla se disuelve con el viento. La inspiración es un destello que arriba a la experiencia del ser cuando estás conectada y las emociones se transforman en creatividad. La inspiración tiene la cualidad de ir a lo más profundo de tu ser y darle luz a la mujer sabia, receptiva y mágica que vive dentro de ti. La inspiración llega de la mente al cuerpo, de la idea al corazón, de la fantasía a la pasión. Es lo que mueve a los seres humanos por la gracia de las musas. Mi inspiración toca a los humanos a través del pensamiento, las ideas y la imaginación. Darle forma y concepto a la inspiración resulta en ideas creativas.

La libreta liberó un polvo plateado que formó la figura de una mujer con pómulos rosados y el cabello cobrizo recogido en una larga trenza, su vestido de lino turquesa acentuaba la profundidad de su mirada. Mena se acercó a mí con sutileza.

—Soy la musa de la memoria. La que recuerda el pasado y anticipa el futuro. La que forma de manera concreta las ideas e inspiraciones abstractas de mi hermana Mele.

El libro soltó un polvo dorado y se formó una mujer de largo cabello blanco con un vestido de seda color coral que se ajustaba a su hermosa figura.

—Soy Aedea, la que lee, recita, toca y canta. Las tres somos parte de un proceso artístico en el que la memoria, el pensamiento y la voz se unen para concebir algo nuevo. Zeus, nuestro padre, nos creó para ser las guardianas de toda la sabiduría del planeta. Nosotras tres somos las que iniciamos el linaje de las musas a través de la memoria, la voz y la práctica. Por milenios, las doce hermanas hemos movido a la humanidad —estudiantes, poetas, artistas y pensadores— a instaurar nuevas formas de ser, pensar e inventar. La inspiración ha causado revoluciones y evoluciones en el planeta. Las musas somos la inspiración femenina y las guías en los portales del mundo de los sueños.

—Ven, camina conmigo —Mele me tomó de la mano—. Este lugar guarda todas las memorias de los seres humanos en pequeños archivos que documentan sus pensamientos, emociones y situaciones. Estos escritos nos muestran sus vidas pasadas, presentes y futuras. Los seres humanos pueden acceder a su presente y a algunos recuerdos del pasado si están dispuestos a abrir los archivos. Tu misión es la de recordar tu pasado en una sola vida, tal vez por eso sientas que has vivido muchas más experiencias que un ser humano que no tiene este propósito. Tu deber es recordar quién eres, revisar tus historias y completar tus aprendizajes para que puedas cumplir tu destino. Tus archivos de vidas pasadas y la historia del presente nos muestran con claridad lo que estás destinada a ser. En la historia hay muchas mujeres que han pasado por este lugar para ser las generadoras del cambio y la evolución en el planeta. Cada una ha sido elegida para desarrollar distintos temas de acuerdo con los archivos de su destino.

Aedea tomó una escalera y subió hasta la decimotercera repisa buscando un libro.

—¿Dónde estás? ¿Dónde estás? —exclamó con poca paciencia—. Veo que te estabas escondiendo, libro travieso —lo colocó en una mesa de madera que apareció frente a mí. Era un libro rojo, pesado, de unas quinientas páginas y que ocupaba mucho espacio—. Aquí vas a encontrar tu historia con toda la información de las lecciones importantes a completar. Este es el mayor archivo de tu vida que contiene memorias del pasado, de otras vidas y encarnaciones. Tu misión es acceder a las más relevantes que nos indica este libro. Nosotras estamos aquí para guiarte en la biblioteca cósmica y que encuentres lo que se requiere para completar tu misión.

—¿Cómo concreto mi misión? —pregunté.

—Tu misión está escrita desde que naciste, pero olvidaste el camino de tu destino. En tu archivo principal podemos observar que el tuyo es sanar tu relación con el aspecto masculino y con los hombres de tu vida y encontrar la frecuencia del amor. El propósito es romper los hechizos para que puedas ver y convertirte en la mujer que estás destinada a ser.

¡Hechizos! Se me hizo un nudo en la garganta al escuchar esta palabra. Mele me tomó de la mano dándole a mi cuerpo tranquilidad.

—El lenguaje que utilizamos es distinto al de los seres humanos. El hechizo es la hipnosis de las programaciones y narrativas de los sistemas de opresión y las fuerzas oscuras. No son los que has visto en los cuentos de hadas.

El libro se cerró solo y salió volando a su lugar. Mele comenzó a leer las instrucciones de mi libreta.

—Al visitar estos archivos se van a abrir memorias que necesitan revisarse y que pueden darles vida a los pensamientos, las emociones y las acciones del pasado. Las memorias tienen el impacto de recrear los malestares emocionales que te han causado resistencias, te muestran los que has guardado y surgen aquellos que has reprimido. En este proceso emocional es necesario que seas paciente y amable contigo misma; tienes que entender que el cuerpo emocional interfiere con tu capacidad cognitiva y crea una carga que no es necesaria para tu ser. En este recorrido será necesario observar sin ser parte de la historia, ya que desde este lugar podrás revisar sin juicios. Nuestras hermanas te acompañarán en este proceso, recuerda que no estás sola.

”Al completar la revisión es necesario que escribas los aprendizajes después de cada etapa. Lo deberás hacer con consciencia para romper estos hechizos y finalmente liberarte de ellos. La liberación está en la verdad. Las palabras, al ser escritas sin pensar en ellas, te muestran tanto tus creencias como los componentes emocionales; aquellas honestas son el portal del descubrimiento de quién eres y de las creencias y asociaciones que salen a la superficie de la profundidad de tu consciente e inconsciente. Al escribir sin juicios tus pensamientos, podrás detallar las memorias sin el filtro moral o represivo que te han impuesto y observarás los programas mentales; al hacerlo con las emociones, contemplarás los filtros que no te han permitido ver la realidad y al detallar las sensaciones notarás de qué estás hecha. Tu honestidad y transparencia son claves para cumplir tu misión. Es una confesión que no debe ser pensada. Recuerda que las letras no son un tormento, son una liberación. El camino de la liberación está en tus manos.

—¿Y cuál es mi camino? —pregunté con curiosidad.

—El camino es aquel que es correcto para ti. Tú eres la responsable de cambiar tu historia. En la vida los seres humanos pueden tomar muchas decisiones que los acercan más a quienes son o los alejan de su esencia. Al recordar tu ser y aprender de tus experiencias de vida comenzarás a sanar las heridas y a liberar las historias en las que participaste, pero que no eran parte de tu destino. El camino es la decisión que tomas para regresar a ti y poder amar todas las partes que te gustan de ti y aquellas que no aceptas. Este proceso se irá revelando de acuerdo con tu capacidad de ser honesta contigo misma, ya que tu propósito es regresar a la pureza del amor hablando tu verdad.

—¿Cuál es la verdad?

—La verdad no se encuentra en las voces externas que te alejan de tu propia sabiduría interna. Esta contiene la magia más poderosa del mundo, tú eres la única que la puede descifrar. La verdad no se regala, no es algo que se te da, es un camino que se tiene que recorrer. Cada paso que das hacia delante te acerca a quien realmente eres y te aleja de quien crees que has tenido que ser. La verdad se revela de las formas más inesperadas en los pequeños momentos de tu vida diaria y en los sueños que te revelarán los secretos que han sido ocultos dentro de los programas de tu mente. En el proceso del despertar, el velo de la distorsión se caerá poco a poco liberando tu visión para observar la verdad y conocer la esencia del amor y la luz.

Asombrada vi los destellos de luz que salían de cada palabra del libro. Mena se acercó a mí y me tomó de la mano.

—Las memorias pueden escuchar tus pensamientos y le dan poder a tu mente de crear una realidad que no te pertenece. El miedo es el que te distrae de la claridad.

—¿Cómo puedo llegar a la verdad?

—El miedo es parte del proceso. Los sueños bellos y las pesadillas son necesarios para que se revele todo aquello que eres y lo que no eres. Sin las pesadillas no podemos ver la belleza de nuestra luz. En el proceso podrás entender que la realidad no es lo que aparenta y que los sueños tampoco lo son. Ambos contienen portales de sabiduría, en los cuales recordarás quién eres. Tu misión requiere que estés atenta durante tu vida diaria y también durante las noches del mundo de los sueños.

Mena me colocó un brazalete de turquesas en forma de serpiente que se enroscó en mi muñeca.

—Este brazalete te va a dar la valentía para que escribas con la honestidad emocional y transparencia de tu corazón. La turquesa te protegerá y te permitirá ver con claridad sin juzgarte a ti misma. Cuando sientas que no puedes, toca el brazalete y este activará la valentía.

Enseguida, Aedea me puso en el cuello una cadena hecha de círculos plateados de la que colgaba un silbato de plata con una boquilla roja en forma de corazón que me llegaba al pecho.

—Este silbato será tu apoyo en tu misión. Coloca la boquilla en tu boca, inhala profundo y sopla —un sonido hermoso me abrió el corazón—. Al recibir tu exhalación, el silbato te proporcionará la frecuencia que necesitas —me indicó.

”Algunas de las frecuencias primordiales del corazón son la compasión y la empatía. Cuando revises memorias con mucho contenido emocional o con sentimientos de culpa, vergüenza o miedo, esta frecuencia te puede ayudar a sobrellevarlos y a regresar a la esencia del amor.

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos