Libros para el Departamento de poetas torturados

Entra a esta nueva era con grandes libros de poesía

Estamos disfrutando el nuevo álbum de Taylor Swift "The Tortured Poets Department" y para celebrarlo y ponernos ad hoc con esta nueva era, te presentamos a nuestro departamento de poetas torturados.

«En los poemas de Cristina Rivera Garza hay sopas instantáneas, sillas de plástico color naranja, mandarinas desgajadas, batas de franela, lentejuelas, rímel y risas, una cajera cuando devuelve el cambio, papas fritas, té de menta o té de naranja o té de jazmín, Valium, dos cajas de Marlboro light, trescientas aspirinas, vasos de leche, flores de plástico, botes de basura, escritorios de metal, latas de sardinas, cables de teléfono, ambulancias, rocolas. Además de algunas de las frases con las que suelen iniciar los cuentos infantiles —para sumergirnos en una suerte de ensoñación o enrarecimiento, propicios de la clase de historias que estamos a punto de leer—: Había una vez. O dos. Érase que se era. Érase que fueo que habría sido.» Del prólogo de Sara Uribe.

La poesía de la uruguaya Idea Vilariño -escasa y sobria, lentamente madurada- transita siempre por los extremos, tensa, como acorralada por una íntima urgencia. Quizá el asunto que con mayor frecuencia aparece en esta poesía sea la muerte, pero una muerte que late y se experimenta en el esplendor de la vida, en los golpes del amor, en los embates del sexo, en la dialéctica entre ausencia y recuerdo.

Esta antología de Gabriela Mistral, una de las escritoras fundamentales del siglo XX en español, reúne íntegros los cuatro libros de poesía que la autora publicó en vida: Desolación, Ternura, Tala y Lagar. A ellos se suman inéditos poéticos de obras que no llegó a dar a imprenta, tales como Poema de Chile y Lagar II; una selección de otros poemas inéditos y dispersos, y muestras variadas de su prosa. 

En la poesía del siglo XX, el nombre de Marianne Moore ocupa un lugar esencial. Quizá sea, después de Emily Dickinson, la poeta más radical que han dado las letras norteamericanas. Poeta del mundo natural, muy poco dada al tono confesional, su poesía nace en el imaginismo de su generación y desemboca en el alumbramiento de una poesía construida con imágenes y símbolos de una belleza pura.

Con perfección formal, un inteligente manejo de la ironía y un magistral empleo de todas las posibilidades expresivas de nuestra lengua, Ida Vitale deslumbra una vez más con estas historias inquietantes en torno a la belleza, el dolor, el misterio y la profunda cuestión de la existencia. Donde vuela el camaleón es, en definitiva, una pequeña joya que amalgama no solo una poética, sino una manera de ver la vida.

Con un estilo muy particular, Alejandro Ordóñez presenta las tres facetas del enamoramiento a partir del dolor: amor, desamor y amor propio, y sumerge al lector en un proceso de reconstrucción emocional.

Esta recopilación abarca la urgencia lírica de ocho poetas: la dura sensualidad y el profundo intimismo de la argentina Alejandra Pizarnik, los versos de la rusa Anna Ajmátova, sometida al terror más feroz durante el estalinismo, o la intensidad, el dolor y la belleza de las implacables composiciones de Sylvia Plath; pasando por los textos de Emily Dickinson, desprovistos de adornos y reglas que hablan de la mujer, de la enfermedad y de la muerte o una traducción inédita de algunos de los escasos textos que se conservan de la poeta griega Safo. Se recogen, además, los versos más icónicos de Elisabeth Bishop, Anne Sexton y la imponente Idea Vilariño, tres poetas clave en la poesía norteamericana y latinoamericana del siglo XX.

Una poesía que, según la Academia sueca, «mezcla la elegancia de Mozart con la pasión de Beethoven», y, en palabras de Czeslaw Milosz, premio Nobel de 1980, «es una lección de austeridad, ironía y simplicidad».

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