Clodett: El diario de la Cripta

Clodett

Fragmento

clodett_el_diario_de_la_cripta-2

Capítulo 1

El instituto de Artes

Este es el peor día de TODA MI VIDA.

Sin excepción.

Te prometo que no exagero.

Y eso que me he levantado con ganas. Quería que HOY el día fuera bien.

¿Por qué? Ah, porque hoy he empezado las clases en mi nuevo instituto. Lejos de mis amigas de siempre y a una hora de mi casa.

Sí, una hora. En autobús. Sola. ¿Sabes que nunca en mi vida me había montado sola en un autobús? Me siento como si hubiese tenido que crecer de golpe.

Por eso, más que nunca, quería que el día comenzara lo mejor posible. Y tengo que decir que al principio todo parecía ir bien. Alexa me ha despertado con una canción de Måneskin porque ADORO escuchar la voz de mi queridísimo Damiano por las mañanas.

¿Acaso puede haber algo mejor para empezar el día?

Te juro que podría estar HORAS cantando esta canción, aunque no sea la más animada del mundo. Y tengo dos motivos muy buenos para hacerlo:

El primero es que me encanta. Así en general. Tendrías que oírme cuando la canto en la ducha gritando como una energúmena.

Y el segundo es porque me recuerda a H. Mi novio. El que hace ya dos meses que se fue a estudiar a Irlanda y no he vuelto a ver desde entonces.

Y, claro, ha sido acordarme de H. y al momento el día ha empezado a ir mal. No porque no me guste ni nada de eso, sino porque últimamente está pasando mucho de mi cara.

¿Te puedes creer que ni siquiera se ha molestado en desearme suerte en mi primer día de clase? ¿Esa es su idea de llevar una relación a distancia?

Sinceramente, ha sido pensar en eso y me ha entrado el bajón, ¡como si no tuviera suficiente ya con empezar de cero en un nuevo instituto que está en el centro de Murcia!

Entre el bajón, los nervios y que iba justa de tiempo, he tenido que correr como si me estuviera persiguiendo una manada de guepardos para coger el autobús. Pero, TSSSSSS, ¡lo he conseguido!

Estarás pensando «bueno, Clodett, entonces no ha ido tan mal, ¿no?».

Porque, juuusto cuando por fin he subido al autobús, un segundo antes de que me cerraran las puertas en las mismísimas narices, ¡BAAAM!, me he tropezado con un chico. Te aseguro que me he muerto de la vergüenza. Y no solo porque me haya tropezado, sino porque el chico es guapísimo.

Moreno y con ojos verdes. ¡UFFF! Y lleva una camiseta de Nirvana. Es el chico perfec…

—Mira por dónde vas —me ha soltado el muy borde mientras se apartaba un mechón de la cara.

Pues no, no es el chico perfecto.

Obviamente yo no le he dicho nada, lo he mirado con cara de asco (la que suelo tener por las mañanas) y me he sentado tranquila en mi asiento hasta que me ha tocado bajar del bus.

Seguro que ahora mismo pensarás que soy una dramas y que no es para tanto. Encontrarte a alguien borde en el autobús es lo más normal del mundo, lo sé. Pero es que aquí no acaba la cosa.

Cuando estábamos llegando a la parada, el chico estúpido se ha levantado y se ha dirigido hacia la puerta.

Y entonces lo he visto claro. VA AL MISMO INSTITUTO.

Y el muy idiota pensaba que lo estaba siguiendo. ¿Te lo puedes creer?

Cuando caminábamos hacia el instituto de repente se ha parado y me ha soltado: «¿Me estás siguiendo, ricitos?». ¡JA! ¡Ya le gustaría! Además de estúpido, creído. Lo tiene todo.

He echado a andar todo lo rápido que me daban las piernas. Tan rápido que he llegado a clase de las primeras y he podido elegir sitio (sí, soy rarita y me gusta ponerme delante). Pero, justo cuando pensaba que ya estaba a salvo en clase, ha sucedido lo peor: el estúpido ha entrado por la puerta.

¡VA A MI CLASE!

imagen

Pero ¿por qué tengo tan mala suerte? Espera, espera, que no he terminado. Entonces ha empezado a acercarse.

¡Mierda! Ha mirado la silla que tengo al lado. ¿No estará pensado sentarse conmigo?

¡QUE VIENE!

«¡Clodett, piensa algo!», me he dicho mientras veía como se acercaba. «Pon la mochila o…».

—¡Hola! ¿Está ocupada? —Una chica rubia y de ojos castaños ha aparecido y ha hecho que el chico se fuera como si nada.

He tenido que parpadear un par de veces antes de darme cuenta de lo cerca que ha estado el borde de turno de sentarse a mi lado.

—Sí. O sea, no. Vamos, que está libre. Siéntate, por favor.

—Eres nueva, ¿verdad? Yo me llamo Abril.

—Soy Clodett y acabas de salvarme la vida.

—¿Por qué? ¿Había una chincheta en esta silla? —La chica se ha levantado asustada.

—No, no. Porque ese tío, el borde de ahí, estaba a punto de sentarse a mi lado.

—Ah. —Abril ha puesto los ojos en blanco—. Ese es Ian.

—Sí que te ha salvado la vida, sí —ha dicho de repente una voz desde la mesa de atrás—. Es mejor tener al raro lejos.

—¿Tan malo es? —he preguntado.

—No la asustes, Thiago. —Abril casi gruñe—. Éramos muy amigos, pero hace unos meses cambió de repente. Ya no habla con nadie. —Se ha encogido de hombros—. Un misterio.

En ese momento, otra chica se ha sentado al lado de Thiago.

—Lo que pasa es que Thiago está celoso porque sabe que los raritos tienen su punto —se ha burlado con una gran sonrisa—. Soy Elia, por cierto.

Elia y Thiago han empezado a bromear y yo solo podía mirar a Ian. ¿Qué le habrá pasado para cambiar tanto como ha dicho Abril? La verdad es que es una pena que sea así de estúpido, porque el chico no está nada mal…

—A ver si te vas a enamorar. —Abril me ha dado un codazo y me ha sacado de mis pensamientos.

—¿Qué? ¿De alguien así? Ni loca. Además, mi corazón ya está ocupado.

Me gustaría haber añadido que por H., el chico de mis sueños. Pero últimamente está tan raro que ya ni lo reconozc

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos