10 lecciones de vida desde la muerte

Mike Dooley

Fragmento

10 lecciones de vida desde la muerte

Introducción

Nadie sabe cómo empezó todo, ni siquiera los muertos. Pero eso sí, todos sabemos que empezó.

Lo bueno es que para empezar a vivir con más diversión y felicidad no se necesita saber nada de antemano. Lo malo es que, por desgracia, hoy en día esto parece bastante lejos de ser entendido tanto por los vivos como por los muertos. Hay civilizaciones más avanzadas a lo largo del cosmos, incluido nuestro mundo en el tiempo venidero (es decir, en el futuro). En ese mundo, los vivos saben tanto como los muertos acerca de todas las cosas. Pero justo ahora, por razones que se aclararán conforme avances en tu lectura, los muertos tienen una perspectiva mucho mejor. Observan más. Recuerdan haber escogido sus vidas. Recuerdan el amor inevitable, apapachador y sublime. Por eso tienen varias cosas que decirle a los vivos, quienes en este momento no saben nada.

Estos son tiempos muy primitivos, por lo que las 10 lecciones de vida desde la muerte son muy urgentes.

¿Cómo lo sé? Sólo lo sé. Así como sabes que te aman sin escucharlo.

El cómo saber qué sabemos no es tan importante como lo que sabemos, ¿cierto?, siempre y cuando sea la verdad. Tampoco necesitas saber quién prendió la luz en una habitación oscura para utilizar esa luz.

Lo mismo pasa con la verdad sobre la vida y la muerte. No importa cuántas opiniones haya, la verdad es lo que es. No importa cómo la encuentres, mientras lo hagas, y entre más pronto la descubras, mayor será la paz que alcanzarás. ¿Cómo sabrás que es la verdad? Porque tendrá sentido de forma lógica, intelectual y emocional. Aunque esto no es muy común, porque durante el último milenio hemos tenido una infinidad de versiones sobre ella.

Al encontrarla te sentirás liberado, poderoso, claro, feliz, amado, y tu confusión desaparecerá. Entonces, de repente, verás su evidencia en todas partes, incluso ante tu nariz, incluyendo a tu misma nariz. Además, tal vez bailarás feliz… mucho.

BAILAR EN LA VERDAD DEL AMOR

¿Estás feliz con tus pies? Porque este libro habla de bailar con la verdad del amor que ha estado en silencio toda tu vida.

No temas, no te pediré hacer ninguna locura para seguir el ritmo de mis explicaciones. En vez de eso, te compartiré todo lo que he aprendido con un poco de lógica y sentido común. Bien, para empezar:

Si piensas, como la mayoría de los físicos cuánticos, que el tiempo y el espacio son relativos, y

+ Si crees, como 92% de la población,1 que sobrevivimos a nuestra propia muerte física, entonces

= ¿no crees que los muertos están muy emocionados por alcanzar la comodidad e inspirar a los que aman y a toda la humanidad?

Respondiste sí, ¿verdad? Obvio: esperas que quieran gritarte desde la cima de la montaña después de haber atravesado su propia mortalidad de la cuna a la tumba. Ahora tienen una conciencia absoluta y asombrosa de su existencia continua, además de conservar su personalidad y sentido del humor intactos. Cuando descubren que al morir y llegar a casa (al origen) los llenan de amor y tienen una visión mucho mejor de la vida (en lugar de encontrarse con sus errores, pecados, vergüenzas y demás), es natural que quieran “sacudir la polilla” para nosotros.

Imagina ser una persona amada que acaba de morir. Después de tu fiesta de bienvenida, todavía con lágrimas de felicidad corriendo por tus mejillas, echas un vistazo a la Tierra. De repente ves todos los corazones rotos y el desastre que dejó tu velorio entre los dolientes. “¡Que me parta un rayo!” En ese momento, nada sería más importante que ponerte en contacto, decirles: “¡Estoy bien! ¡Todo es maravilloso! ¡No estoy muerto! ¡Me reuniré con ustedes después! ¡Todavía no es su turno! ¡Sigan durmiendo, viviendo, amando!

¿Y no crees que recibir noticias tan fantásticas haría que todo cambiara para los vivos? ¿Y quién mejor que los que amamos y extrañamos para calmar al afligido e inspirarnos a todos?

¿QUÉ NO ES DIOS?

La compulsión de los muertos por ponerse en contacto se intensifica cuando descubren que no hay rastro de Dios después de la muerte, como dicen casi todas las religiones. Éstas son muy buenas noticias si consideras la forma en que la mayoría de las religiones representan a Dios. Claro que sí hay un Dios, sólo que no es como nos lo enseñaron. A veces, las palabras se nos escapan cuando queremos usarlas para describir la verdad, pero lo intentaré: Dios es la suma de todo lo que existe, cada voz, cada latido del corazón, cada hombre, mujer y niño, cada animal, insecto, ave, cada piedra, planeta, hoja, planta, árbol y cada partícula de polvo, incluyendo seres conscientes removidos lejos del tiempo y el espacio. Así que la pregunta “¿Qué no es Dios?” se puede contestar de una manera muy simple: “Nada.”

¿Va quedando claro? ¿No es lo que sospechabas todo este tiempo? Reconocemos la verdad cuando la vemos porque corre por nuestras venas y forma nuestro ADN. Por eso, cuando hacemos grandes preguntas, reflexiones interesantes o escuchamos ideas nuevas, nos permitimos reconocerla, si estamos listos. La verdad es lo que somos y quienes somos. No es abstracta ni fugaz. Somos “eso”, pero con vida. La verdad es objetiva, real, simple.  Y el hecho de que todos los caminos lleven a Roma, no significa que alguno pueda cambiar la ciudad.

Reconocemos la verdad cuando la encontramos. Pero como nos metimos de lleno en la “vida” durante una etapa temprana del desarrollo espiritual de nuestra civilización, por lo general no nos permitimos ir a lugares mentales que no podamos tocar, probar, ver, escuchar o sentir. Muy al estilo del hombre de las cavernas, aunque bastante predecible por el momento específico que vivimos (en nuestro arco evolutivo).

Esta época es primitiva, y como los tiempos se definen por la gente que los ocupa, entonces, somos primitivos. Aunque no por casualidad, sino por intensión. Sabíamos que sería así. Escogimos mostrarnos pronto en el desarrollo de la humanidad, tal vez como parte del precio para conseguir mostrarnos más tarde como maestros o porque las posibilidades que existen hoy no existirán de la misma manera después. Ahora eso ya no importa, ya estamos aquí. Somos bebés en las junglas del tiempo y el espacio y, por lo tanto, estamos asustados por el mundo que nos rodea, nos sentimos vulnerables, dependemos casi en forma exclusiva de nuestros sentidos físicos para etiquetar, definir y progresar. Qué horror…, ¡y qué dolor!

El hecho de que todos los caminos lleven a Roma, no significa que alguno pueda cambiar la ciudad.

SI ESTÁ ROTO, ARRÉGLALO

Nacer ingenuo no significa que debas quedarte así. La ignorancia sirve a su propósito, las ilusiones atrapan nuestra atención. Empieza el juego. Ahora las rueditas de entrenamiento, que al principio nos ayudaron a avanzar en la bicicleta, nos estorban y frenan. Se derraman lágrimas y se rompen corazones de manera innecesaria. Es tiempo de cambiar nuestra órbita

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