Así es la puta vida

Jordi Wild

Fragmento

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Si quieres, puedes. El mundo es tuyo. Los sueños están para cumplirlos. El universo siempre conspira a tu favor, porque tú eres especial y todos tus problemas solo están en tu cabeza. Puedes ser rico y famoso solamente con proyectarlo con tu imaginación. En una ocasión, un sabio que vivía en la montaña me dijo que nunca desistiera de mis objetivos, porque las señales estaban ahí…

¡NO! Olvida toda esta bazofia.

Ni eres el centro del universo ni tus sueños más locos van a cumplirse. Deja de fliparte. Probablemente no vas a triunfar. Ni de coña. Porque no eres especial…, al menos no como tú te crees. Olvídate de todas las chorradas de los libros de autoayuda y de los gurús baratos. De los crypto bros y de los que dicen «sé tu propio jefe».

Si esperabas eso de este libro, ya puedes tirarlo a la basura. Porque ESTE NO ES TU LIBRO.

Este libro no es una guía espiritual ni vital. No soy un gurú ni tengo pinta de gurú. No te voy a revelar ningún secreto que solo yo conozco (o que hago el favor de cederte por el pequeño importe económico de lo que cuesta este libro *guiño, guiño*). Aquí no hay recetas mágicas. No hay atajos ni tampoco te indico el camino de baldosas amarillas para visitar al mago de Oz.

Solo te voy a contar algunas cosas que he aprendido durante mi trayectoria, mi visión de lo que realmente es esta jodida broma llamada vida, mis aciertos (y, también, las no pocas hostias que me han enseñado más que nada en el mundo). Todo ello desde el máximo pragmatismo y, en la medida de lo posible, apoyado y respaldado por estudios y por la opinión de expertos que saben mucho más que yo. Porque, por supuesto, asumo que no lo sé todo, que puede haber errores o cosas discutibles en mis opiniones. Porque este libro no está escrito en piedra. Es mejorable, criticable y hasta debatible. De eso se trata, de hecho. De que no te creas nada ciegamente, ni siquiera lo que yo opino. Que nunca dejes de cambiar y evolucionar. Que abraces lo que yo considero una de las mayores joyas que tenemos como humanos: el pensamiento crítico.

Además de entretenerte, que es mi mayor aspiración con este libro, me encantaría que esta narración ayudara a algunas personas, sobre todo a las que están más perdidas y, por ende, son más proclives a la manipulación y a la frustración, a que pudieran abrir los ojos al pensamiento crítico, a relativizar un poco más lo malo (y también lo bueno), a no dejarse contaminar por la negatividad de las redes sociales, a no permitir engañarse por aquellos que van a querer aprovecharse de ellos, a alejarse de la toxicidad y a no vivir pensando que son los protagonistas de un maravilloso cuento de hadas. A olvidar que el mundo es maniqueo, de blancos y negros, y a entender que cualquier cosa se puede cuestionar. Que nadie lo sabe todo sobre todo. Que nadie es solo malo o bueno. Que esto no es una película de Star Wars.

Me gustaría que lo que vas a leer te permita entender un poco más el mundo desde un punto de vista realista, sin idealismos o moralina barata. Porque el ser humano es mucho peor de lo que algunos temen, pero también mucho mejor de lo que algunos pretenden.

Si consigo que solo una de estas ideas llegue a algún lector, ya me doy por satisfecho. Pero si no es así, lo dicho: espero que el viaje sea, como mínimo, divertido.

Así es la puta vida, y espero que estés preparado para aceptarlo.

Comencemos.

Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.

Tyler Durden

En el mar puedes hacerlo todo bien, según las reglas, y aun así el mar te matará. Pero si eres buen marinero, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir.

Arturo Pérez-Reverte

La vida puede ser maravillosa, pero si te la tomas de forma realista. Es la única manera de evitar frustraciones y acabar machacado por la presión de uno mismo. Así que voy a empezar fuerte quitándole la ilusión a mucha gente.

Ahí va: por mucho que lo intentes, por mucho que te esfuerces, es posible que todo salga mal. De hecho, es más que probable que la mayor parte de las cosas que creías que iban a salir de una manera, salgan de otra. Porque la realidad va a su aire. No puedes gobernarla tanto como crees.

El primer paso para vivir tranquilo es asumir que tus logros o tus fracasos no dependen tanto de ti como tú crees. Eso implica que lo más probable es que no triunfes. Por mucho que te esfuerces. Por mucho que te sacrifiques.

Porque el «efecto Rocky» no existe.

El «efecto Rocky» es una anomalía estadística

Rocky es una de mis películas favoritas. Uf, la he visto como veinte veces. Es emocionante e inspiradora. El paradigma de película de autosuperación. De hecho, la propia biografía del gran Sylvester Stallone, protagonista y guionista del film, un crack absoluto, es el paradigma de la autosuperación: venir de lo más bajo hasta llegar a lo más alto.

Pero la mayoría de las historias no son así. De hecho, estadísticamente, casi ninguna es así.

Desde que era adolescente, yo tenía claro que no iba a tener una vida rutinaria. No sabía si acabaría en el ámbito de la interpretación, que fue mi primera idea, si me introduciría en el mundo de la moda o si quizá trabajaría en televisión. No lo tenía claro, pero lo que tenía muy presente es que yo no quería tener una vida convencional. Siempre he sentido que era diferente y que no encajaba en una rutina laboral de 8.00 a 17.00.

Necesitaba salirme de la norma. Al menos, eso es lo que quería intentar.

Yo cuando hago algo es para llegar a lo más alto posible, pero lo importante es que siempre he sido realista y he tenido en cuenta que lo más probable es que no lo fuera a conseguir. Es decir, que aquel propósito era mi plan A, pero también tenía plan B, C y D. Por esa razón, a pesar de que tenía claras mis metas, continué estudiando y me licencié en Psicología. Porque tener clara la meta no se traduce necesariamente en alcanzar la meta. Sabía que lo más probable es que no me fuera a salir bien mi sueño, así que la carrera era mi red de seguridad para tener otras oportunidades laborales más realistas.

La línea entre sueño y realidad es muy difusa. Aunque es difícil, lo más importante es ser realista con tus sueños. Tanto como puedas. Porque no todo consiste en intentarlo sin descanso. Es cierto que no debemos perder la cultura del esfuerzo. Pero esforzarse hasta la extenuación no siempre da frutos. Y si los da, pueden estar podridos.

Esforzándose hasta reventar

Según un estudio de 2016 publicado en Neurology, en el que se analizó a más de tres mil veinteañeros durante un cuarto de siglo de sus vidas, los que habían perseverado hasta el extremo para conseguir sus objetivos acabaron sufriendo toda clase de problemas de salud, desde hipertensión a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Lucharon tanto contra una realidad que no aceptaban, como quijotes lanzándose contra gigantes que son molinos de viento, que finalmente

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