En cien años todos muertos: Guía para aprender a morir sin... haberlo hecho

Mark Twain

Fragmento

cap
 

 

Dentro de cien años estarás muerto

 

 

Si estás leyendo esto, quiere decir que dentro de cien años estarás muerto. No podrás leer, no podrás pensar, no podrás sentir. No podrás hacer nada, porque no existirás.

Pero hay más. Si tienes familia, también: todos muertos. Tus padres, hermanos, hijos, cuñados… De hecho, van a morir todos los humanos que hay en el planeta vivos en estos momentos. Más de siete mil millones de personas. En cien años, todos muertos.

De hecho, la vida es solo la muerte inacabada. Una muerte en proceso. Cada día estamos un poco más muertos, desde que nacemos. Da que pensar, ¿verdad?

¿Por qué te digo esto?

Porque la vida es terroríficamente corta. Pasa en un plis. Y si te despistas, vas a encontrarte a ti mismo pensando: «Pero ¿qué demonios he hecho con mi vida? Seré tonto… ¿Por qué no he hecho lo que quería? ¿Por qué no he sido más feliz? ¿Por qué he abandonado mis sueños?».

Y no lo digo yo. Lo dicen todos los que van a morir.

Bronnie Ware es una enfermera australiana que recopiló, en su libro The Top Five Regrets of the Dying, las cosas que la gente más lamenta en su lecho de muerte, horas antes de morir… ¿Y sabéis cuál es la primera de todas? Bien, pues se arrepienten de no haber hecho lo que querían, sino lo que otros esperaban de ellos.

La clave está en llegar a esa reflexión ahora, y no en el lecho de muerte. Ahora estás a tiempo de cambiar, de actuar y de hacer lo que quieres. ¡No esperes más!

¿De qué va este libro?

Este libro es solo para emprendedores. El resto no lo va a entender. No me refiero técnicamente, sino en espíritu. Si eres feliz con tu trabajo, tu sueldo y tu vida, y solo quieres cumplir un horario de 9.00 a 17.00, deja de leer. No es para ti.

Pero si tu trabajo no te realiza, no te hace feliz (o incluso te disgusta) y estás considerando montar tu propio negocio, pero no te atreves, tienes miedo o no sabes cómo, sigue leyendo. Y si conoces a alguien que esté en esa situación, dile que le eche un vistazo también. Le puede ser de mucha ayuda.

Aunque por el título quizá no lo parezca, este libro es una guía de supervivencia para emprendedores.

Vamos a ver todas aquellas cosas que me hubiera gustado que me contaran antes de empezar a emprender. Todo lo que considero imprescindible. Todo lo que cualquier emprendedor debería saber para emprender sin morir en el intento.

Veréis que hay dos tipos de capítulos. Unos son más técnicos: hablo de conceptos, técnicas y estrategias de negocio y de marketing. Otros son más humanos: hablo de relaciones, miedos y sentimientos.

Muchos expertos me han recomendado centrarme solo en uno de esos dos ejes, y enfocar este libro solo a nivel profesional o solo a nivel humano. Pero ¿sabéis qué? ¡Este NO es un libro de gestión empresarial! ¡Ni un libro de psicología! Es un libro para emprendedores. ¡Una guía de supervivencia!

No puedo hablar de cómo emprender sin hablar del miedo al fracaso. No puedo hablar de crear un negocio sin hablar de la conciliación familiar. No puedo hablar de lanzar un producto sin hablar de la montaña rusa del emprendedor. En definitiva, no puedo hablar de cómo ser emprendedor sin hablar de cómo ser persona.

Así pues, en contra de todo consejo, os voy a guiar a través de la interesante aventura de emprender. Y veremos de todo. Una aproximación holística a la figura del emprendedor.

Mi objetivo es mencionar y explicar de una forma llana y simple todos aquellos puntos que debéis tener en cuenta. Advertiros. Avisaros. Haceros descubrir. Pero, ojo, porque cada uno de esos puntos podría ser un libro entero. Y de hecho, los hay. Montones de ellos. ¡Y algunos estupendos!

Pero mi intención no es entrar exhaustivamente en cada uno de esos temas, ya que eso nos haría perder el hilo conductor, la visión global. Mi objetivo es dar una pauta con todos aquellos puntos imprescindibles (tanto profesionales como humanos) que deberíais tener en consideración si sois (o queréis ser) emprendedores.

¡Vamos allá!

cap

I

 

Preparando el terreno:

Piénsalo

cap
 

 

Somos más capaces de lo que creemos

 

 

Una de las principales razones que oigo cuando hablo con gente que quiere dar el paso, pero no se atreve, es que no creen en ellos mismos. Se subestiman. No creen que puedan hacerlo.

A la mierda con eso.

Lo digo en serio. Querer es poder. Y no son palabras vacías. Lo digo porque lo creo así. Si estás determinado a hacer algo, lo vas a conseguir. No digo que sea fácil, no digo que sea sencillo. Al contrario. Va a ser jodidamente difícil. Quizá tengas que trabajar duro, quizá duermas poco, quizá estés pegado al ordenador dieciocho horas al día. Pero lo puedes conseguir.

El gran problema es que no tenemos confianza en nosotros mismos. Es como empezar a subir una montaña pensando: «No voy a poder llegar a la cumbre, está muy lejos, me voy a cansar». O como empezar una maratón diciéndote: «No voy a llegar a la meta, es imposible, ¿cómo voy a lograr eso?».

¡¿Qué tipo de actitud es esa?! ¡Eso es la crónica de un fracaso anunciado, por el amor de Dios!

El síndrome del impostor es una de las barreras más grandes con las que se puede encontrar un emprendedor. Se da en los casos en los que uno no emprende nada porque se considera a sí mismo «no digno» o, en otras palabras, un «impostor», ya que no sabe lo suficiente como para hablar, escribir o crear un negocio.

Pues tengo noticias. ¿Sabéis qué? Siempre habrá alguien que sabrá más. Lo repito: SIEMPRE HABRÁ ALGUIEN QUE SABRÁ MÁS. Alguien con más estudios, alguien más espabilado, alguien más inteligente… ¿O acaso pensamos que somos los mejores en algo? Yo no soy el mejor en nada, pero he sido capaz de montar una empresa que factura cientos de miles de euros. Mi mujer tampoco es la mejor en lo suyo, pero tiene su negocio, su tienda, se gana un sueldo y genera puestos de trabajo.

Si nos creemos que para lanzar un negocio tenemos que ser «los mejores» en algo, vamos mal encaminados. No necesitamos ser los mejores, ni tener más estudios, ni tener más dinero, ni ser los más inteligentes. Conozco gente que tiene tres carreras y es incapaz de emprender, y conozco personas que ni siquiera acabaron el bachillerato y tienen empresas que facturan millones.

No digo que los estudios, el dinero o la inteligencia sean factores negativos, ni mucho menos. Lo que digo es que no son ni necesarios, ni suficiente

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