El sentido común emprendedor

Ariel Arrieta

Fragmento

Corporativa

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PARA VERO,

ZOE Y NACHO,

CON AMOR

“TU TIEMPO ES LIMITADO, NO LO DESPERDICIES VIVIENDO LA VIDA DE OTRA PERSONA. NO TE DEJES ATRAPAR POR LOS DOGMAS, PORQUE ESO ES VIVIR EN EL RESULTADO DEL PENSAMIENTO DE OTRAS PERSONAS. NO DEJES QUE EL RUIDO DE LAS OPINIONES AJENAS AHOGUE TU VOZ INTERIOR. Y LO MÁS IMPORTANTE, TEN EL CORAJE DE SEGUIR TU CORAZÓN E INTUICIÓN, ELLOS, DE ALGUNA MANERA, YA SABEN QUIEN EN VERDAD QUIERES SER. TODO LO DEMÁS ES SECUNDARIO.

STEVE JOBS

EL RESULTADO DE UN PROCESO MENTAL

“SER UN EMPRENDEDOR ES COMO COMER VIDRIO Y PARARSE EN EL ABISMO DE LA MUERTE.

ELON MUSK

Vivimos en una época en la que la actividad empresarial se expande a un ritmo sin precedentes. La idea de ser emprendedor ha cautivado al público como nunca. En la cultura pop, los emprendedores se encuentran en el mismo rango que los rockeros y los futbolistas, los medios los presentan como si fueran superhumanos con poderes mágicos. Según el mito, los emprendedores, por ser audaces, pueden comer vidrio y pararse en el abismo de la muerte sin sentir miedo.

Por más evocador que sea, este cuento de hadas del emprendedor-héroe no se corresponde con la realidad. La verdad es mucho más compleja, y para mí, mucho más interesante. En los últimos diez años hemos sido testigos de la democratización del emprendimiento. Gracias a un alza continua y creciente de la interconexión combinada con una caída sostenida en el costo de lanzar un producto digital, hoy en día no es una exageración decir que todos podemos ser emprendedores.

Este es un movimiento que no tiene fronteras. Un joven en Pekín escribe un código, que comparte con un grupo de desarrolladores en Polonia. Una madre de tres chicos en Egipto lanza una tienda virtual, donde gana dos veces lo que cobraría por trabajar en una oficina. Un joven tucumano en Nueva York se hace socio de un joven porteño en Argentina y juntos crean la primera valija inteligente del mundo.

Para mí, esta nueva realidad es clara: en el mundo de la innovación, las reglas y las estructuras del pasado ya no rigen, y la geografía es irrelevante. Son las ideas y la ejecución de esas ideas lo que importa.

Cada éxito empresarial nace de una serie de decisiones tomadas por seres humanos que aportan distintas experiencias, ideas y capacidades para que sus compañías avancen poco a poco hacia una meta compartida. Estas decisiones no caen del cielo. Sin duda, la suerte tiene su rol tanto en las empresas como en la vida, pero no se puede confiar en los factores caprichosos. Fundamentalmente, las decisiones sagaces son el producto de un proceso repetible. Se observa el mundo, se analizan los hechos y se refina el modelo de negocios. Con tiempo, cualquier persona puede aprender cómo tomar buenas decisiones.

Pero no es fácil. Muchas veces, el paso siguiente en el camino no es obvio. Los emprendedores viven en un mundo que tiene mucho gris y poco blanco y negro. Toman decisiones a través de un proceso sumamente personal, que trae consigo las fortalezas y las debilidades de las personas involucradas. Estos procesos implican discusiones y hasta conflictos, que pueden ser internos, externos o darse en los dos espacios.

En el momento de tomar una decisión —y hay que tomar miles de decisiones en la vida de una empresa—, el mejor amigo del emprendedor es el sentido común. Es una herramienta que al usarla se fortalece, se hace más ágil, más poderosa, y se termina debiéndole mucho más a la experiencia que a la emoción.

El aprendizaje hace que el emprendedor se dé cuenta de algo fundamental: el sentido común no es una verdad revelada por un pariente, un profesor, un mentor, un amigo o tal vez un empresario celebrado. Es el resultado de un proceso p

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