El poder de las sonrisas

Jaume Sanllorente

Fragmento

cap

Es más fácil obtener lo que se desea con
una sonrisa que con la punta de la
espada.

WILLIAM SHAKESPEARE

Un sueño cumplido

La pobreza es uno de los principales problemas en la India, especialmente agravado por una gran disparidad entre ricos y pobres. Muchas personas cometen suicidio debido a sus difícilmente mejorables condiciones socioeconómicas, en medio de un clima de discriminación e injusticia.

Bombay es una gran ciudad cosmopolita, pero con mucha pobreza: alberga el slum más grande de Asia —Dharavi—, así como otras zonas de chabolas donde sus habitantes viven en una situación patética. El Gobierno debería ayudar a que las personas accedieran a sus derechos básicos de igualdad, comida y vivienda.

La educación es sin duda muy importante a la hora de cosechar una vida de éxitos. Refuerza la confianza de una persona para trabajar duro y alcanzar los horizontes que desea, ofrece el apoyo necesario para ser una persona exitosa.

Conocí a Jaume Sanllorente, autor de este libro, cuando yo tenía diez años y vivía en un orfanato a las afueras de la ciudad, al que me llevaron mis familiares más cercanos al no poder acarrear con los gastos de mi mantenimiento. Allí pasé mi infancia y allí conocí a Jaume la primera vez que visitó el centro, antes de venir a vivir a Bombay.

Sonrisas de Bombay, de la que continúo siendo beneficiario gracias al programa «Sonrisas futuras», desempeña un papel fundamental en mi vida, y estoy eternamente agradecido a la organización y a todas las personas que la apoyan por su atención continua y sus respuestas para enfocar mis necesidades educativas.

Actualmente resido con una tía mía en el barrio de Malad y cuento en todo momento con el apoyo de la organización que fundó Jaume. Aunque he suspendido matemáticas, he finalizado mis exámenes del curso 12º y pronto iniciaré los estudios en Organización de Eventos, un sueño que Sonrisas de Bombay me ayuda a perseguir.

La constante ayuda de Jaume Sanllorente, así como el de todas las personas que le han apoyado, ha permitido que esté alcanzando mis estudios superiores y que mi sueño de ser organizador de eventos se cumpla.

JITESH DUDHUADKAR

Sentirse amado

Debido a la pobreza existente en la India, existe un número muy elevado de niños de zonas de chabolas, algunos huérfanos, otros con familia, que no pueden acceder a la educación. Las personas que más lo necesitan no reciben apoyo y no pueden estudiar, con lo que sus capacidades se ven coartadas. Solo la educación tiene el poder de cambiar la situación y el sistema, permitiendo a una persona acceder a una vida de éxito.

Cuando yo era muy pequeño, mis tíos paternos, al no poder financiar mi educación y comida, decidieron llevarme a un orfanato cerca de Bombay en el que viví más de nueve años. Allí conocí a Jaume Sanllorente.

Aquellos años fueron maravillosos y guardo aún buenos amigos de esa época. Recuerdo especialmente las visitas de personas que venían de España para conocer el centro y a Jaume ¡Nos divertíamos mucho! Jugábamos al fútbol, practicábamos otros deportes y salíamos a hacer muchas actividades, como ir a un parque acuático el día entero. Yo disfrutaba mucho conociendo personas de fuera, que me enseñaban canciones y juegos.

Sonrisas de Bombay ha tenido un papel inmenso en mi vida, así como en la de numerosas personas con enorme necesidad de la ciudad de Bombay. Gracias a Sonrisas de Bombay he podido estudiar y disfrutar de mi infancia. La organización no solo trabaja la educación para personas sin recursos, sino que cuenta con muchos otros programas, por ejemplo de salud.

Actualmente vivo en un piso compartido en Charni Road y compagino mis estudios superiores — debo esforzarme más — con un trabajo a tiempo parcial en una empresa de catering que me permite costear mis gastos (más allá de los educativos, financiados por Sonrisas de Bombay).

Quiero disfrutar de la vida y lo estoy consiguiendo gracias a Jaume Sanllorente y a Sonrisas de Bombay, cuya trayectoria queda plasmada en este libro.

VAIBHAV MANE

cap-1

Introducción

La sonrisa cuesta menos que la

electricidad y da mucha más luz.

PROVERBIO ESCOCÉS

La humanidad subestima el enorme poder de una sonrisa. Esta no se encuentra suficientemente valorada, ni ocupa en la historia el lugar que merece. La fuerza de una sonrisa es incalculable y su poder está, sin lugar a dudas, totalmente infravalorado en las sociedades modernas.

El diccionario define la sonrisa como el «gesto de curvar suavemente la boca, que indica generalmente alegría, agrado o placer». A su vez, Wikipedia, entre otras definiciones, señala que «sonreír no solo cambia la expresión de la cara, sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional y proveen una sensación de bienestar. La mayoría de las personas lo hacen sin pensar; cuando ves a alguien sonreír, la felicidad se pega».

Este último apunte es significativo, pero aun así en ninguna de las definiciones, más o menos amplias, que he encontrado acerca de la sonrisa aparece el papel crucial que seguramente habrá tenido en capítulos históricos de enorme repercusión para la humanidad, ni su poder para transformar milagrosamente realidades que no son de nuestro agrado.

No creo que exagere ni caiga en cursiladas absurdas si me empeño en destacar el rol, casi vital, que ha desempeñado y desempeña en la actualidad, y en cada rincón del mundo, la sonrisa y su poderosa onda expansiva.

La sonrisa es sinónimo de positivismo, optimismo, confianza, esperanza, alegría. Supone algo tan simple como pretender caminar por un laberinto sin luz o hacerlo con luz certera, iluminando además a las otras personas con las que nos cruzamos en el camino.

¿Acaso sabemos si un tratado de paz se hubiera firmado si al estrecharse la mano los dos líderes políticos que lo firmaban no hubieran sonreído? ¿Sabemos si una sonrisa ha salvado vidas o ha evitado una muerte a tiempo? ¿Si alguien, con el solo gesto de sonreír, ha alcanzado metas impensables? Estoy seguro de que grandes avances para el conjunto de la humanidad han sido posibles gracias a una sonrisa y a todos los valores y sensaciones irradiados por un gesto tan fácil.

Sonriendo es precisamente como acogí la propuesta para escribir este libro. Hay ocasiones en la vida en que se nos presenta de forma inesperada una buena oportunidad, si bien, por circunstancias ajenas a nosotros, no es ese el momento adecuado para incorporarla a nuestra cotidianeidad. Otras veces, esa oportunidad, a pesar de que la estamos esperando, parece no llegar jamás cuando es necesaria —para eso aprendí que todo se cruza en nuestro destino cuando tiene que surgir y que si no llega es siempre por algún buen motivo, simplemente porque no tenía que llegar—. Y, en cambio, en otras ocasion

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