Criar desde el corazón

Beatriz M. Muñoz
Nitdia Aznarez Aloy

Fragmento

cap-3

INTRODUCCIÓN

 

Creemos que realmente no crías y educas con lo que sabes, sino con quien eres, con tus luces y con tus sombras. A menudo, muchas madres y padres nos sorprendemos viviendo la crianza como un sufrimiento en lugar de como el disfrute que debería ser, y es que hay una manera de criar de forma sostenible, aquella que nos nutre a todos en vez de agotarnos.

Coincidimos con Maria Montessori cuando decía que los grandes peligros del educador son el orgullo y la cólera. Nosotras creemos que los antídotos para esos grandes peligros son la humildad y la calma. No obstante, para pasar del orgullo a la humildad necesitamos tener mucha información: primero para entender a los niños en un mundo que no comprende a la infancia; segundo para entendernos a nosotros mismos, pues un mayor autoconocimiento nos impelerá a tratar de entender qué nos duele y por qué, así como la causa de que «reaccionemos» ante las situaciones en vez de «ocuparnos» de ellas. Todo eso hará que seamos más comprensivos y, por lo tanto, más compasivos, lo que nos permitirá fluir más y controlar menos.

Para pasar de la cólera a la compasión también necesitamos serenidad. Os proponemos dos formas para lograrla: a través del autocuidado y mediante el desarrollo personal. Pensamos que el autocuidado no es un elemento más en la lista de cosas que hacer de tu agenda, sino todo aquello que te haga la vida más fácil. Es decir, es esencialmente aprender a amarte y a respetarte a ti misma. No tiene por qué ser una visita al spa a solas, puede consistir en observar y disfrutar de tus hijos mientras ellos juegan y tú te tomas una infusión sin tener que preocuparte de nada más. Autocuidado es aquello que hace que no vivamos todo el tiempo en modo supervivencia, lo que nos da permiso para estar tranquilas y en calma, lo que nos hace sentir plenas. Porque cuando tenemos sentimientos desagradables y no encontramos la causa que los motivó, seguramente se deban más a algo que viene de nuestro sistema de creencias y no tanto al momento presente. Por eso la otra forma de lograr la serenidad es el trabajo de desarrollo personal, principalmente revisar y pulir nuestras creencias y volver a maternar a nuestra «niña interior». Porque nos desconectamos de nuestros hijos cuando nos desconectamos de ella y dejamos de cuidarla, muchas veces debido a una vida hiperacelerada e hiperexigente. Esa niña interior, ahora desatendida y desalentada, no cuidada en definitiva, intenta avisarte de mil formas, y no le prestas atención. No nos boicotea, como algunas personas piensan, sino que se anula para poder sobrevivir, porque es lo que aprendió a hacer; sin embargo, tarde o temprano este modo de supervivencia nos pasará factura. Así que piensa en ello: ser mejores madres para nuestras hijas e hijos es ser mejores madres para nosotras mismas, porque, al revisar las creencias, damos sentido a nuestras experiencias y, con ello, somos capaces de volver a maternarnos.

Por ello, pensamos que un compendio de herramientas para lidiar con situaciones de conflicto no es suficiente, pues resulta necesario también trabajar desde la consciencia, conocernos a nosotros mismos en lo más profundo. En otras palabras, entendernos, comprendernos y, poco a poco, empezar a pulir esas creencias limitantes que nos impiden llegar a ser una mejor versión de nosotros mismos.

Quizá durante la lectura de este libro te sientas culpable y tal vez pienses: «Ojalá lo hubiera sabido antes». Déjanos decirte que nunca es tarde, ni siquiera si tus hijos son ya mayores o incluso ya adultos: nunca es demasiado tarde, porque el poder de una disculpa sincera y honesta es lo más poderoso que existe. A veces tenemos abuelas en nuestros cursos y es maravilloso charlar con ellas, percibir sus ganas, su esfuerzo, su honestidad. Cuando nos dicen: «Ojalá hubiera sabido eso antes», por un lado, nos parten el corazón y, por el otro, nos conminan a admirar su ímpetu en el proceso de cambio. Y todo por sus nietos y nietas, y por entender mejor a sus hijos e hijas. Siempre les decimos que los médicos, cuando hay una nueva directriz que propone un cambio de pauta o de tratamiento ante la enfermedad de un paciente, no empiezan a darse latigazos pensando en lo que han podido hacer «mal». Con toda su responsabilidad, tienen en consideración las nuevas pautas, sin culpa ninguna. La información es extremadamente necesaria para tomar buenas decisiones, y no podemos olvidar que hacemos lo que podemos con la información con la que contamos en el preciso momento en el que nos hallamos.

En este libro queremos transmitirte información contrastada junto con nuestra experiencia. El resto, lo que necesitas aprender de verdad o, mejor dicho, recordar, porque ya lo sabías, te lo van a mostrar los niños. Ellos te enseñan quién eres en realidad, con tus luces y tus sombras, tus fortalezas y tus debilidades.

Ningún libro te va a transformar en la madre o padre perfecto. La lectura, a nosotras personalmente, nos hace concentrarnos en escuchar menos el ruido ensordecedor, ese murmullo de «pero es que siempre se ha hecho así y no estamos tan mal», y nos invita a mirar hacia el interior. Nos ayuda a conectar con el adulto que nos prometimos ser, porque la información nos hace tener menos miedo y expectativas, y más comprensión. La comprensión, como sabrás, genera más empatía, y la empatía, menos orgullo. A su vez, menos orgullo implica una menor ira y la ira, bueno, ya sabéis, si habéis crecido con Star Wars, que la ira lleva al lado oscuro.

Eso es realmente lo que para nosotras significa criar desde el corazón, desde la honestidad. No necesitas ningún libro, todas las respuestas las tienes dentro de ti, en la niña que fuiste y serás, y en los niños que tienes delante si los observas y los miras como a los maestros y maestras que son: ellos, nuestros gurús. Con solo acallar un poco la mente (las creencias y los pensamientos) y abrir las puertas del corazón, la mayor parte de las respuestas llegarán solas.

Pero, ¡qué complicado resulta crear nuevas rutas cerebrales cuando los ejemplos escasean! Y de esa necesidad surge este texto. Para que te sirva como apoyo, y no como manual, en tu proceso de cambio hacia unas relaciones más honestas, respetuosas y horizontales. Es vuestro proceso, y nadie sabe mejor que vosotros lo que es preciso y necesario. Nuestro deseo es que este ejemplar te regale mucha luz. Si alguna vez estás inmersa en la oscuridad y ves algo de luz en lo que estamos contando, será porque la llevas dentro de ti. Tan solo queremos ayudarte a reencontrarla. Quizá el libro no te sea útil, y eso no significa que no haya luz en tu interior, solo que tu camino es otro. Y está bien que así sea. En todo caso, si alguna vez os perdéis, tenéis el mejor faro en vuestra casa. Nuestros hijos e hijas son nuestros maestros. Y jugad con ellos: es una forma de invitar a volver a casa a la niña que fuimos, somos y seremos.

EJERCICIO:

Visualización para volver a tu centro

En este ejercicio vamos a hacer una pequeña visualización que nos ayudará a tomar perspectiva. Puedes hacerlo todos los días o en momentos puntuales en los que pienses que te encuentras más en la queja que en el agradecimiento:

•Cierra los ojos.

•Respira profundamente.

•Coloca la mano derecha sobre el corazón.

•Sigue respirando.

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