Mirabella y la escuela de magia (Mirabella)

Harriet Muncaster

Fragmento

MirabellaEscuelaMagia-4.xhtml

cap1.jpg

Era el primer día de un nuevo curso en la escuela de magia y me levanté temprano, antes que nadie de mi familia.

—¡Vamos a hacerles el desayuno a todos! —le dije a mi mascota, la dragona Violeta, que revoloteaba en el aire cerca de mi oreja—. ¡Seguro que será una bonita sorpresa!

pag10.jpg

Violeta dio un pequeño resoplido y soltó unas llamas moradas por el hocico. Yo las apagué rápidamente, sacudiéndolas con un trapo. A mamá no le hacen gracia las quemaduras por la casa.

Empecé a colocar cuencos y platos en la mesa, y puse pan en la tostadora para mamá. En mi familia, cada uno tomamos un desayuno diferente. Mi mamá es una bruja y come todo tipo de cosas asquerosas. Su desayuno favorito es una tostada con arañas espolvoreadas. Papá, por otro lado, es un hada. Le gusta comer yogur de néctar de flores y muchas ensaladas verdes. ¡Le encanta la naturaleza!

La tostada saltó y fui a coger el tarro de arañas crujientes de mamá.

—¡Puaj! —dije mientras volcaba un montón en el pan.

pag11.jpg

Después eché yogur y pétalos de flores en un cuenco para papá, y luego me puse a preparar mi desayuno y el de Wilbur. Wilbur es mitad hada, igual que yo, aunque no le gusta reconocerlo. Insiste en que es brujo del todo la mayoría del tiempo. A mí no me molesta tanto mi lado de hada, pero desde luego… ¡me siento mucho más bruja! Por eso decidí ir a la «Escuela de magia de la señorita Mala Rueca».

Mientras untaba mantequilla en la tostada de Wilbur, se me fue la vista al tarro de arañas de mamá que estaba en la encimera. Una idea traviesa llegó flotando a mi cabeza.

pag12.jpg

—¡Vete! —le dije.

Pero la idea no se marchaba. Empecé a sentir un cosquilleo en los dedos de los pies, ante la posibilidad de la travesura. Acerqué a mí el tarro de arañas de mamá y utilicé un tenedor para sacar uno de los bichitos crujientes. Lo dejé caer en la tostada de Wilbur y luego lo empapé rápidamente de mermelada. ¡No se daría cuenta de que estaba allí hasta que lo sintiera crujir en su boca! Solté una risita al imaginar cómo descubriría la araña. Los dos odiamos la comida de bruja.

pag13.jpg

—¡Hora de desayunar! —grité hacia el piso de arriba.

estrellas.jpg

—¡Qué detalle, hacer el desayuno de todos, Mirabella! —dijo papá, metiendo la cuchara en su yogur con pétalos de rosa. Sonreí con dulzura y miré a Wilbur de reojo.

—¡Ojalá esto sea una señal! —deseó mamá.

—¿Qué quieres decir? —pregunté.

—Pues que es el primer día de un nuevo curso —dijo mamá—. ¡Espero que empieces con buen pie! Este año no quiero más avisos de tu profesora sobre tus travesuras.

pag14.jpg

—Ah —dije, y sentí cómo las mejillas se me ponían un poquito rosas. Wilbur le dio otro mordisco a su tostada.

CRUNCH.

Tragué saliva. Mamá frunció el ceño. Wilbur paró de masticar un momento y luego la cara se le puso muy blanca. Escupió el trozo en su plato y miró con horror las patas de araña que asomaban.

pag15.jpg

—¡MIRABELLA! —gritó enfadado. Luego cogió el trozo masticado con la araña dentro y me lo lanzó. ¡Me agaché justo a tiempo!

—¡Mirabella! —dijo mamá, con los ojos muy oscuros y brillantes, como siempre que se enfada. Pero la comisura de los labios le tembló un poco.

Mi madre también tiene un carácter travieso, aunque hace lo que puede para disimularlo.

—Lo siento —susurré, pero me costó que me salieran las palabras, porque estaba intentando no reírme.

pag16.jpg

Papá parecía decepcionado de verdad y removía su yogur con cara de preocupación.

—¡Espero que no hayas puesto ninguna araña en MI desayuno! —dijo—. ¡Ya sabes que soy vegetariano! Tu comportamiento es verdaderamente vergonzoso, Mirabella. Ojalá te portes mejor este año en la escuela de magia.

pag17.jpg

A las ocho y media, Wilbur y yo estábamos preparados con nuestras escobas delante de la puerta principal.

—¡Que el primer día de vuelta al cole sea maravilloso! —dijo mamá mientras nos daba un beso de despedida.

pag18.jpg

—¡Y recordad cómo tenéis que comportaros! —nos advirtió papá.

—¡Yo siempre me porto bien! —protestó Wilbur indignado.

—No te estoy hablando a ti —dijo papá, mirándome intencionadamente.

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Product added to wishlist