¡ADIÓS ELECTRICIDAD!
Todo aprendiz de gamberro que se precie tiene que ser una pesadilla para sus propios familiares, eso no lo dudes. Cualquier momento de soledad es perfecto para realizar la broma.
Esta es de las más fáciles que puedes hacer. Cuando por fin te dejen solo en casa, simplemente desenchufa, con todo el cuidado del mundo, cada uno de los cables de todos los aparatos que puedas: teles, mini cadenas, relojes, lámparas, ordenadores, videoconsolas, etcétera. Que sean accesibles, ¡eso sí!
A medida que intenten usar cada uno de ellos se irán encontrando con que no estaban conectados a la corriente. Algunos lo verán en seguida, otros, tardarán días, pero la primera reacción, te lo prometo, será siempre la misma: ¡vaya, se ha roto!

¡JUSTO AHORA QUE NOS VAMOS!
Volvemos a las andadas, compañero bromista. Hace apenas unos segundos que tus padres se han ido de casa, pero tú ya lo tienes todo previsto para que sean las víctimas de tu siguiente inocentada.
Esta es sencilla y práctica, solo necesitas tu teléfono móvil a punto con el número de casa preparado para marcar. ¿Qué tienes que hacer? En cuanto cierren la puerta, llama desde tu teléfono al número de vuestra choza. ¡Nada más! Desde fuera, tus pobres padres oirán sonar el timbre e intentarán por todos los medios volver a entrar en casa para cogerlo. Justo ahí, cuando oigas girar la llave, cuelga rápido. Supondrán que han llegado tarde y volverán a salir. Pues ¡otra vez a por ellos! ¡Llama a casa de nuevo para que vuelvan a intentar cogerlo!
Cuantas más veces seguidas piquen, más te podrás reír de ellos. En algún momento te pillarán, pero entonces os reiréis juntos.

CORREO NO DESEADO
Cada día se reciben más emails y menos cartas. Por eso cuando vemos que tenemos correspondencia en el buzón lo más seguro es que se trate de facturas o de propaganda. No, querido amigo, casi nunca envían billetes de lotería premiados. Sin embargo, todavía podemos hacer que nuestro buzón sea una fuente de sorpresas.
Aprovecha un momento en el que bajes tú solo a donde están los buzones y aprovecha para llenar el tuyo de confeti hasta arriba. Tiene que estar completamente lleno de modo que, cuando lo abran para ver si hay cartas, ¡sorpresa! Todo el confeti caerá sobre esa persona y sobre el suelo, como si hubiera roto una piñata de cumpleaños. Seguro que le molestará más el engorro de limpiarlo que el mismo susto, pero habrá valido la pena. Cuando pases otra vez por los buzones y veas el confeti te reirás bien a gusto.

CORREO PEGADO
Esta vez también tendrás que adelantarte un poco a tus padres para poder llevar a cabo esta broma (¡nunca dijimos que todas iban a ser fáciles!).
1. Necesitaremos un poco de pegamento de barra, de ese que hay que comprar siempre en el colegio, sí.
2. Se trata únicamente de sacar toda la correspondencia que tengamos en el buzón y, con toda la calma del mundo, pegar todos los sobres entre sí.
3. Acuérdate de aplastarlos para que se peguen bien fuerte.
Al ser solo los sobres, no estás estropeando nada, pero será muy molesto despegarlos entre sí. ¡Imagínate a tu padre o a tu madre tirando con fuerza para poder despegar las facturas! Si al menos fuesen cartas más agradables tendría sentido…

EL MANDO A DISTANCIA
Siempre es muy incómodo cuando el mando a distancia de la tele se empieza a quedar sin pilas, ¿verdad? Empezamos a golpear a los botones como si fuésemos gorilas rabiosos para conseguir cambiar de canal y nada.
Si quieres molestar a tus padres para que muevan el trasero del sofá, esto es lo que tienes que hacer:
1. Cuando nadie te vea, recorta dos cuadrados de celo, saca las pilas del mando a distancia y pega cada fragmento de celo en el lado contrario de donde se encuentra el muelle. Después, vuelve a colocar las pilas.
2. Al estar el trozo de celo en ese sitio, el mando a distancia dejará de funcionar sin que tus padres le encuentren una explicación. Por más que cambien las pilas, seguirá sin funcionar.

CAMBIO DE CANAL
Después de un duro y agotador día en el colegio, no hay nada como sentarse en el sofá de casa y disfrutar de un buen rato de televisión en compañía de la familia. Pero claro, no siempre ponen lo que nos gusta en el mismo canal. Ahí entra la pelea por el mando.
Como somos los pequeños, no podemos rechistar mucho, pero sí podemos vengarnos de los mayores... Aprovecha el momento adecuado y entérate de qué programa verán esa noche y en qué canal. Una vez lo sepas, ve a la televisión y resintonízala de modo que en todos los canales que tengáis aparezca siempre el mismo (cuanto más aburrido sea el canal, mejor que mejor). No tardarán en darse cuenta que en todos los canales dan lo mismo, ¡pero no entenderán qué sucede! Tu venganza será legendaria y silenciosa, juajuajuajua.

CAJONES EQUIVOCADOS
Esto ya implica meterse en la zona prohibida, también llamada: el cuarto de tus padres…
Normalmente, tanto tu padre como tu madre tendrán al lado o muy cerca de su cama, su propio cajón en el que guardan la ropa. Nunca guardarán sus cosas en el mismo cajón por el lío que eso supondría. Sin embargo, los muebles que usan seguro que son idénticos, por lo que la broma siguiente es muy sencilla: intercambia los cajones de lugar. Es decir, coge el de la ropa interior de tu madre y colócalo en el de tu padre y el de tu padre en el de tu madre. Si quieres complicarlo aún más, mezcla un calcetín de cada uno con una pareja del otro. Como ves, hay muchas formas de hacer perder el tiempo y la paciencia a tus queridos y amados progenitores.

POMO DE LA PUERTA
Esta broma puede funcionar perfectamente en cualquier puerta de tu casa, no importa el tipo de pomo que tengáis.
Veamos, se trata de conseguir un poco de vaselina, que es un producto que puedes comprar fácilmente en una farmacia o droguería y que es muy, muy barato. Una vez lo tengas, solo tienes que untar de forma uniforme el pomo de cualquier puerta de tu casa. La vaselina es una substancia especialmente resbaladiza, por lo que cuando tus padres intenten abrir una puerta, no lo conseguirán a la primera ya que su mano se deslizará por el pomo sin poder girar lo suficiente para poder abrir. Además, la vaselina es un poco pringosa, por lo que el doble efecto de la broma está asegurado: no sabrán por qué no pueden abrir ni con qué se han manchado las manos. Asegúrate de estar cerca con un teléfono para captar su cara de WTF.

NO ME CABE EL PIE
Funciona tanto para tus padres como para cualquier otra persona, pero siempre es más divertido con un adulto. Simplemente coge un poco de algodón y repártelo por la punta de los zapatos o zapatillas que más use esa persona. Cuanto más compacto esté el algodón mucho mejor porque menos se nota.
Pon la misma cantidad en cada una para que cuando introduzca su pie ahí se piense que, de repente, ese calzado le queda muy pequeño, como si le hubiera crecido el pie de la noche a la mañana. Si consigues hacerlo en todos, la broma será perfecta.

PIES MOJADOS
Si lo de hacerles creer que sus pies habían crecido ya era de por sí molesto, imagina lo siguiente: cuando vayan a calzarse sus zapatos favoritos y ¡se mojan! ¿Cómo conseguirlo? Muy fácil.
Con mucho cuidado, mete un pequeño tapón de botella de plástico lleno de agua en la punta de cada zapato, cuanto más al fondo mejor, para que no se vea. Lo primero que pasará es que, al meter la pezuña, perdón, el pie, dentro notarán algo incómodo. Al moverlo se mojarán el pie con el calcetín incluido y a su vez verterán el agua por toda la plantilla, de modo que si quieren llevar esos zapatos podrán hacerlo, sí, pero con los pies un pelín mojados. Quién sabe, igual inventamos la colonia con olor a queso… Los mejores inventos son inesperados.

PIES EN POLVOROSA
Una variante de la broma anterior y que es igual o incluso más molesta consiste en lo siguiente: vamos a manipular de nuevo el interior de los zapatos, pero en lugar de agua, vamos a poner polvos de talco en gran cantidad.
Cuando el propietario del zapato meta el pie no notará nada en absoluto, pero poco a poco sus calcetines se irán impregnando de polvos de talco. Cuando finalmente decida quitarse los zapatos, dejará la habitación perdida, además de que tardará muchísimo en quitar todo el polvo blanco, tanto de su zapato como de sus calcetines. Recuerda que tienes que echar mucha cantidad para que la broma funcione. No seas tacaño.

AGUA POR TODOS LADOS
Y volviendo al tema del agua… No hay nada que moleste más que mojarse sin querer (aunque a veces la ducha también da bastante pereza, no te digo que no), y sin esperarlo, sobre todo el pantalón, ya que podría dar la idea equivocada de que una persona no ha podido llegar al lavabo a tiempo.
El agua no mancha, solo moja, así que no tengas miedo a realizar esta pequeña y sencilla broma. Justo después de comer, sé el primero en ir al cuarto de baño y allí, sin que te vea nadie, coge un rollo de celo y pega un trozo justo donde sale el chorro del agua. A partir de ahí, da vueltas y vueltas de forma que no se note mucho. Eso sí, ¡sin taparlo del todo! Tienes que dejar una ranura para que el agua salga disparada. El primero que vaya a limpiarse los dientes, al abrir el grifo se mojará por completo.

¡AZÚCAR SAL!
Una broma clásica pero efectiva. Niños de todas las épocas la han realizado y ahora es tu momento. No lo dudes, se lo debes a todos los niños del pasado.
La sal y el azúcar cuestan de distinguir si no estás atento, y si andas despistado
