22 misterios de la historia

Geòrgia Costa

Fragmento

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Año 1974. Desde un satélite en órbita, unos astronautas fotografiaron el desierto de Nevada, en Estados Unidos. En una de las fotos, allí donde según los mapas solo había kilómetros y kilómetros de terreno despoblado, apareció algo que nadie esperaba: ¡un enorme complejo de edificios en mitad de la nada!

Los astronautas no tenían ni idea de qué podría ser aquello, pero se dieron cuenta enseguida de que algo andaba mal: antes de que las fotografías llegaran a ninguna parte, la CIA, la agencia central de inteligencia norteamericana, las confiscó. Los exploradores, por error, habían descubierto uno de los lugares más secretos de la tierra.

A pesar de todo, que fuera secreto no significa que fuera completamente desconocido. imagenEn realidad, mucho antes de que los sorprendidos astronautas recibieran la visita de los «hombres de negro» (al parecer, los «hombres de negro» son una división secreta de la CIA que se encarga de los fenómenos paranormales), ya corrían rumores sobre un lugar en Nevada, a unos ciento cincuenta kilómetros de la ciudad de Las Vegas.

Cualquiera que se acercara por allí primero vería unos postes de color rojo. Luego, encima de los postes, señales de peligro, carteles de «prohibido hacer fotografías» y «prohibido pasar», y, finalmente, avisos de la presencia de guardias armados con permiso para disparar a los intrusos.

Como era de imaginar, la gente comenzó a preguntarse qué podía esconderse detrás de todo aquello. Se decía que el desierto, los carteles y los guardias podían estar protegiendo una base militar. La rumorología de la zona se refería a esa base con el nombre de Área 51. Y, en efecto, esa base aparecía desde hacía tiempo en documentos secretos de la CIA, pero ¿para qué servía? ¿Por qué tanto misterio?

Extraterrestres. La respuesta es «extraterrestres».

Muy cerca del Área 51 hay una pequeña carretera que cruza el desierto, la ruta 375. Resulta que la ruta 375 de Nevada es uno de los lugares con más avistamientos de ovni del mundo. Desde hace más de cincuenta años, muchos viajeros dicen haber visto todo tipo de cosas extrañas: luces, ruidos atronadores y objetos de formas imposibles cruzando el cielo. Tantos han sido los testigos que al final, en 1997, la carretera se rebautizó como Extraterrestrial Highway, es decir, autopista extraterrestre. Muchos opinan que es solo una buena forma de atraer turistas a los pocos restaurantes de la zona. Otros dicen que tener una base militar misteriosa al lado de una zona en la que se suelen avistar ovnis con frecuencia es, por decirlo suavemente, demasiada casualidad.

¿Pero qué son exactamente esos ovnis? «OVNI» son las siglas de «objeto volador no identificado», seguro que esto ya lo sabías. Un objeto volador no identificado es prácticamente cualquier cosa desconocida que surque el cielo. Sin embargo, se usa especialmente para las naves extraterrestres. Una de las historias de alienígenas más famosas ocurrió también en Estados Unidos, en un lugar llamado Roswell, Nuevo México. imagenEl 7 de julio de 1947 los habitantes del pueblo oyeron una explosión terrible y vieron como un objeto extraño se estrellaba en un rancho a las afueras de la localidad. Los comandantes de una base militar cercana fueron los primeros en llegar a la zona y dijeron que el aparato estrellado en Roswell era un platillo volante. Pero debieron de darse cuenta de que habían hablado demasiado: al día siguiente rectificaron y dijeron que en realidad se trataba de un globo meteorológico. Lo más sospechoso fue que, según se dice, esa nave que se estrelló en el desierto de Nuevo México fue recogida por el ejército de Estados Unidos y trasladada a la base secreta del Área 51 para estudiarla.

Por mucho que el ejército se diese prisa en desmentir la teoría de los ovnis de Roswell, con los años el misterio alrededor del suceso no ha hecho más que aumentar. Han aparecido nuevas versiones de la historia y toda clase de teorías. Incluso testigos, personas que afirman haber visto lo que sucedió aquella noche. El primero fue un ingeniero llamado Bob Lazar, que en 1989 aseguró que había trabajado en una empresa que operaba en el Área 51 y que allí los científicos se dedicaban a desmontar naves alienígenas para averiguar cómo funcionaban. (Más tarde se supo que el señor Lazar no era ingeniero ni nada parecido. En la universidad donde decía haber estudiado no solo no consta en los registros, sino que nunca han oído hablar de él).

Mucho más tarde, en 2014, surgió otro hombre que también decía haber trabajado en la base durante treinta años. Se llamaba Boyd Bushman y antes de morir grabó un vídeo en el que explicaba que no solo se ocultaban platillos volantes en la base, ¡sino también alienígenas! Afirmaba que estos estaban vivos, eran de dos especies distintas, que medían poco más de un metro de altura, podían llegar a vivir doscientos años y que ayudaban a los científicos norteamericanos a hacer experimentos. Por si fuera poco, mientras hablaba, Bushman enseñaba fotografías de extraterrestres a la cámara. Eran exactamente como aparecen en las películas, de un color verdigrís, bajitos, cabezones y calvos, con los ojos enormes y negros. ¡Impresionante!

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El problema de su testimonio es que muy poco después se descubrió que esos mismos extraterrestres se podían encontrar en cualquier supermercado de Estados Unidos, hechos de plástico.

Así pues, no parece que estos dos primeros testigos sean muy fiables, pero hay otro que quizá sí podría serlo: en 2008, Edgar Mitchell, que no solo fue astronauta sino que además fue el sexto hombre en pisar la Luna, explicó en una entrevista radiofónica que las historias sobre seres de otros planetas que vienen de visita al nuestro son ciertas. Decía que se lo había confirmado gente importante, científicos y políticos, pero que los gobiernos lo mantienen en secreto.

Mientras tanto, durante todos esos años, el gobierno de Estados Unidos no había dado su versión de los hechos. Ni sobre los extraterrestres ni sobre nada relacionado con el Área 51. Se habían limitado a dejar que la rumorología hiciera su trabajo y a hacer pasar por loco a cualquiera que afirmara algo contrario a su versión. No se les había ocurrido que algo acabaría por cambiar las cosas: internet.

En el año 2000 aparecieron en la red unas fotografías aéreas del desierto de Nevada. Allí, bien claramente, aparecía la base: imagenlos hangares y los almacenes, las pistas de aterrizaje… ¡Incluso canchas de baloncesto! El ejército de Estados Unidos, imagenvisto que su base ya no era tan secreta, por fin reconocieron que sí, que detrás de los postes, las vallas y los guardias armados estaba la base militar del Área 51, aunque oficialmente se llamaba Groom Lake. También afirmaron que, desde luego, allí no había extraterrestres, pero por otro lado tampoco explicaron qué se hacía allí realmente.

Los investigadores, los curiosos y los interesados de todo el mundo tuvieron que esperar todavía algunos años más para saberlo. En 2013, un informe desclasificado (es decir, un documento secreto que deja de serlo. En Estados Unidos cuando un documento tiene veinticinco años de antigüedad el gobierno decide si es seguro para el país hacerlo público) por fin revelaba que el secreto no era extraterrestre, sino muy, muy terrícola: en el Área 51 se hacían experimentos, sí, pero militares. ¡Era el lugar donde el ejército de Estados Unidos diseñaba y probaba aviones espía! ¿Recordáis las misteriosas luces y objetos extraños que se veían desde la «autopista extraterrestre»? Eso lo explicaba todo. Los aviones espía suelen tener formas extrañas para confundir a los radares y vuelan mucho más rápido y de forma mucho más espectacular que los aviones de pasajeros.

¿Y por qué el gobierno y el ejército de Estados Unidos dejaron que todo el mundo pensara que en el Área 51 había extraterrestres, naves espaciales y conspiraciones? Pues porque les interesaba. Porque mientras la gente hablaba de alienígenas y experimentos nadie pensaba en los aviones espía, y la base, a pesar de los rumores, seguía siendo secreta.

Así pues, ¿los extraterrestres existen o no? Eso sigue siendo un misterio, pero lo que parece seguro es que no se encuentran en medio del desierto de Nevada. De todos modos, eso no debería desanimar a los que creen en los ovnis. En otro informe, este del año 1997, que trata sobre la relación de la CIA con los ovnis, se puede leer: «Los vuelos del U-2 y del Oxcart (son dos modelos de avión espía) fueron responsables de más de la mitad de todos los avistamientos de ovnis de finales de los años cincuenta y de los años sesenta». Pues bien, todavía queda por explicar la otra mitad.

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El incidente aéreo de Manises:

En 1979, un avión comercial volaba hacia el aeropuerto de Tenerife. De repente, tanto el piloto como los casi cien pasajeros del avión vieron como un grupo de misteriosas luces rojas se acercaban peligrosamente al avión, que tuvo que aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Manises (Valencia). Mientras tanto, dos cazas militares se dirigieron a investigar aquellas extrañas luces y no solo las encontraron sino que las persiguieron durante centenares de kilómetros. Hasta hoy en día, no se ha podido explicar qué ocurrió, pero el piloto de uno de los cazas siempre ha asegurado que lo que vio no fueron luces, reflejos, ni estrellas (que es como se quiere explicar siempre los avistamientos), sino una nave espacial.

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cap-2

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Al pensar en el Caribe, nos vienen a la mente playas paradisíacas de aguas cristalinas. Pero allí, en pleno Caribe, entre las islas de Puerto Rico, Bermuda y Miami se esconde uno de los mayores misterios de nuestro mundo. Si trazamos tres líneas uniendo esas islas y la costa de Miami, vemos como se forma una zona de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados de océano. Es lo que popularmente se conoce como «el triángulo de las Bermudas». ¿No suena lo bastante peligroso? Probemos con el otro nombre que recibe la zona: «el triángulo del diablo».

El mar siempre ha sido un lugar temible, existen centenares de leyendas sobre barcos perdidos o abandonados. ¿Habéis oído hablar del Mary Celeste? Hace mucho que nadie sabe nada de él. Era un barco de mercancías que en 1872 zarpó de Nueva York en dirección a Italia. Su capitán era un navegante experto, y su tripulación estaba formada por hombres capaces y disciplinados, preparados para las exigencias del mar. Y a pesar de todo, desapareció. No se tuvieron noticias de su paradero hasta que apareció, a la deriva, cerca del estrecho de Gibraltar. Algunas de las velas estaban a medio desplegar, algunas rotas, pero aparte de esto, la embarcación no tenía daños aparentes, y en las despensas había comida y agua de sobras. Solo faltaban la tripulación y el bote salvavidas.

imagenMuchos han tratado de explicar lo que ocurrió: ¿una tormenta inesperada? ¿Quizá un motín? ¡O el ataque de un calamar gigante! A bordo del Mary Celeste se encontró el diario de navegación, donde el capitán anotaba todo lo que ocurría en el barco. La última entrada del diario se había hecho cerca de las islas Azores, a unos ocho mil kilómetros de donde luego se encontró el navío a la deriva, y en las anotaciones del capitán no había nada extraño; según él, todo iba bien…

Hoy en día, la desaparición de los tripulantes del Mary Celeste sigue siendo un misterio sin resolver. Podría ser un misterio único, un hecho aislado sin explicación, pero lo que lo convierte en un misterio misterioso es que el Mary Celeste no es el único barco al que le sucedió algo inexplicable. Si multiplicamos su historia por cien, ahí tenemos el misterio del Triángulo de las Bermudas.

El primero en unir los puntos y darse cuenta de que algo extraño ocurría en la zona fue un periodista llamado Edward Van Winkle Jones. Ya en 1951 escribió un artículo denunciando que entre Bermuda, Puerto Rico y Miami se habían documentado multitud de desapariciones y accidentes inexplicables no solo de barcos, también de pequeños botes de pesca e ¡incluso aviones! En aquel entonces Jones llamó a esta zona el «triángulo del diablo». imagenCon los años, la lista de sucesos extraños documentados por otros investigadores no hizo más que aumentar. Hacia los años sesenta del siglo XX, el nombre que se hizo popular fue el de «Triángulo de las Bermudas».

Estas son algunas de las desapariciones más famosas, aunque no

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