


Bueno, en la foto falta mi hermana gemela, Jannette, que, como es perfecta, va a un internado británico carísimo para niñas perfectas.
Me da pena no vivir con mi única hermana, pero, por otro lado, casi mejor: ¡LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS!
Sobre todo si, encima, en lugar de llamarte por tu nombre, siempre te llaman por el de tu hermana:

Esto es lo que suele pasar:
Vecina despistada: Oye… ¿Tú eres la hermana de Jannette?
Yo: Soy Clodett.
Amiga de mamá, también en otra órbita: ¡Ah! Pero ¡qué mona estás! Tú debes de ser Jannette...
Yo: Soy Clodett, C-L-O-D-E-T-T.
Y así podría seguir con todo el vecindario…
Seguramente estéis pensando que todas las familias son iguales o, por lo menos, normales. Pero no. Mi familia no es normal. Ni tampoco medio normal. Ni siquiera un poco normal. En realidad, para qué os voy a engañar, no hay otra familia como la mía.

MAMÁ
Mandona, ordenadamente ordenada, controladora, no sale a la calle sin el «morro pintao».
ABUELA
Dormilona, perezosa, humilde, aficionada al bingo, a hacer punto y a tejer, seguidora fiel de novelas televisivas y «amago» de abuelatecnológica.
PAPÁ
Perezoso y algo torpe, como su madre, simplón, poco que decir.
ABUELO
Cascarrabias, medio sordo y le gustan las obras.
Menos mal que normalmente mamá pone orden en esta casa tan alocada. Aunque a veces se vuelve un terremoto supersónico y ¡no hay quien la controle! Es un poco bastante mandona.
Mamá: ¡Hija! ¿Me dejas salir en algún vídeo de tu canal para hacer mi última receta de cupcakes?
Yo: ¿Otra vez? Pero ¡si ya lo grabamos ayer, mamá!
Mamá: ¡Es que la he renovado! Le he metido ración extra
