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WTF con el SAT

Paulina Casso

Fragmento

Título

INTRODUCCIÓN

Hola. Soy Pau, una emprendedora mexicana de 27 años. Desde que era chiquita descubrí que una de mis más grandes pasiones es la industria del entretenimiento. Me encantaba ir a conciertos y siempre les rogaba a mis papás para que me compraran boletos para ver a mis artistas favoritos, hasta que un día me dijeron las palabras que ningún amante de los conciertos quiere escuchar: “Ya no te vamos a comprar más boletos; de ahora en adelante vas a tener que trabajar para pagártelos tú”.

En lo que encontraba una manera legal de obtener boletos gratis, decidí estudiar la licenciatura en Dirección de Empresas de Entretenimiento en la Universidad Anáhuac México, en donde confirmé que me apasionaba ese glamour y caos de la industria de eventos en vivo, pues me intrigaba conocer el proceso que involucraba producir un espectáculo.

A los 19 años fundé mi primera empresa, una revista digital llamada All Access, en la cual mi equipo y yo generamos contenido sobre espectáculos, celebridades, música, moda, deportes y tecnología (www.allaccessmex.com). Honestamente, nunca lo vi como una oportunidad de negocio, sino como un medio para entrar gratis a todos los eventos y seguir disfrutando de las cosas que me gustaban, por lo tanto, mi proyecto carecía de una estructura sólida y visión.

Empecé como pude. Lo primero que hice fue diseñar un logo, compré un dominio, instalé un template predeterminado en WordPress y comencé a escribir sobre los próximos conciertos y noticias del espectáculo. Para mi sorpresa, la gente comenzó a leerlo. Al principio yo hacía todo: redactaba los artículos, cubría los eventos, tomaba las fotos, subía el contenido al sitio, posteaba en redes sociales y manejaba las relaciones públicas de la revista.

Generar contenido y atraer a una audiencia fue fácil. Lo difícil fue hacer que empresas como OCESA, MTV, Universal Music y Televisa me tomaran en serio. Cada vez que tocaba una puerta escuchaba frases como nosotros solamente trabajamos con partners con los que llevamos X tiempo o cuando tengas una audiencia más sólida te damos de alta en nuestra base de datos. Me tomó casi un año ser aceptada en las bases de datos de las agencias, disqueras y productoras de eventos más importantes en México, pero se logró, jaja.

Con el paso del tiempo mi equipo creció, la revista pasó de cubrir dos eventos al mes a treinta en una semana. Ahora contamos con corresponsales en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

Viendo todo en retrospectiva, me hubiera gustado tener un enfoque de negocio antes de constituir mi empresa. Tal vez me habría dado cuenta de que darme de alta como persona física ante el SAT no era la mejor opción, que el nombre All Access era muy genérico y que debí construir un sitio responsivo que me permitiera incluir publicidad para generar ingresos desde el principio. Eso habría hecho las cosas mucho más sencillas en términos operativos y administrativos. Pero son cosas que uno aprende con la experiencia.

En 2016 intenté emprender otro negocio: una plataforma digital para promocionar a los nuevos talentos en la industria musical. Esta vez tenía muy claro el plan de negocio, pero no contaba con suficiente capital para llevarlo a cabo, así que apliqué a fondos del Instituto Nacional del Emprendedor y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Desafortunadamente, mi proyecto no fue seleccionado y tuve que desistir de ese sueño, pues hay oportunidades que no se repiten dos veces.

Un año después fundé mi segunda empresa, Casso Entertainment, una sociedad por acciones simplificadas, el régimen fiscal ideal, pues me permitió constituir mi empresa sin invertir ni un solo peso y sin tener que compartir las acciones con otro socio.

En agosto de ese mismo año, entré a trabajar a un corporativo, en donde aprendí a balancear la vida godín con la vida de emprendedor. El principal reto fue priorizar adecuadamente las necesidades de ambos proyectos y nunca mezclar una cosa con la otra para no descuidar mis fuentes de ingreso, aun cuando eso significara trabajar más de 12 horas diarias y perderme una que otra salida con mis amigos.

A principios del 2020 renuncié a la vida godín para enfocarme en mis emprendimientos sin saber que una pandemia estaba por cambiar todos mis planes (y los del resto del mundo también). Muchas industrias se vieron afectadas, principalmente la industria de eventos en vivo. El e-commerce se aceleró y los negocios que aún no contaban con estrategias digitales no tuvieron más remedio que apostarle a la omnicanalidad. Fue ahí cuando decidí fundar HYVE, una agencia de marketing digital y relaciones públicas para satisfacer la demanda causada por la pandemia (www.hyve.com.mx).

Gracias a la cuarentena, mi uso de redes sociales aumentó drásticamente, y un día me encontré con varios tuits de auxilio, en los cuales muchos millennials pedían a gritos una guía básica para entender el sistema fiscal mexicano, o en pocas palabras, el Quiúbole con de la vida adulta. Así que decidí aprovechar el encierro para enfocarme en este nuevo proyecto.

QUE NO TE DÉ CRINGE

Probablemente te estés preguntando qué hace una simple mortal como yo escribiendo un libro sobre impuestos si no estudié Contabilidad o Economía. Lo cierto es que volverme adulta a los 19 años y la vida de emprendedora me obligó a familiarizarme con el SAT. Al igual que todxs, me tocó sufrirle con el sistema fiscal.

Al principio me apoyé mucho en mi papá, quien también tiene su propio negocio. Seguí sus recomendaciones sobre en qué régimen tributar, qué actividades incluir dentro de mi objeto social y con qué proveedor era mejor facturar. Con el paso del tiempo me di cuenta de que era mejor asesorarme con un experto contable, quien me ha facilitado la vida para seguir emprendiendo sin dejar de cumplir con mis obligaciones fiscales en tiempo y forma.

Mientras esto sucedía, me percaté de que, con su ayuda, había logrado comprender bastante bien cómo funciona este mundo horrible de impuestos y lo útil que era para mi negocio y mi paz mental. Con el paso del tiempo desarrollé una especie de superpoder que seguro salvará muchas vidas: traducir la complicada terminología a un lenguaje que todos los simples mortales podamos entender.

Entonces todo encajó y decidí escribir la esperada guía de supervivencia para los simples mortales como tú y como yo, que queremos cumplir con nuestras obligaciones fiscales de una manera práctica y entendible para acabar con todas esas lagunas mentales que traemos arrastrando desde primero de secundaria. En estas páginas encontrarás, con un toque de humor, contenido referente al sistema fiscal mexicano, el pago de impuestos, los regímenes fiscales, la facturación electrónica y la declaración anual acompañado de cálculos explicados, trámites paso a paso, casos prácticos, anécdotas, uno que otro meme para facilitar tu aprendizaje y un acordeón muy visual con todo lo que debes recordar para que lo recortes y lo lleves en tu cartera o decores tu refri.

Promover la educación fiscal en México es una responsabilidad enorme que no se debe tomar a la ligera. Es por eso que para escribir WTF con el SAT leí muchísimos libros contables, vi infinidad de tutoriales, inclusive me aventé la Resolución Miscelánea Fiscal (2021), un documento de 600 páginas que contiene todas las reglas y reformas en materia de impuestos, productos, aprovechamientos y contribuciones —o sea, el texto más ilegible que puedas imaginar—. Y por supuesto, me asesoré con varios expertos contables, quienes revisaron palabra por palabra de este libro para asegurarnos de que todos los procesos, consejos y tips que encontrarás en los siguientes capítulos forman parte del marco fiscal vigente y de las buenas prácticas fiscales.

Así que, aun cuando mi especialidad no sea Contabilidad, Economía o Finanzas, puedes quedarte tranquilx de que esta guía de supervivencia te servirá de referencia para tener una visión general y básica de todos los pasos que necesitas para cumplir con tus obligaciones fiscales sin meterte en problemas con las autoridades. Toda la información está respaldada por el SAT, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y mis contadores estrella.

Ya sé que hablar de impuestos y trámites de adulto no es muy divertido ni interesante, pero hice mi mejor esfuerzo para aligerar la lectura. Agregué memes, referencias a la cultura pop y, por supuesto, la traducción de términos fiscales en chino a español para simples mortales. Espero que disfrutes mucho este libro, le pierdas el miedo a

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