La música que nos define

JESUS FRANCISCO ALANIS BENITEZ

Fragmento

La música que nos define. ¿A qué suena el soundtrack de tu vida?
5 Big bang musical 6 I Carta astral de la música 12 II Detrás de la música 36 III Ya no saben ni qué inventar 60 IV Entre versos y vinilos: el arte de las portadas y las letras de canciones 98 V Los métodos más insólitos para componer un hit 146 VI De la grada al escenario: un viaje al corazón del fandom 172 VII El futuro de la música 214 ÍNDICE
BIG BANG BANG MUSICAL
Todo comenzó con una simple pregunta: si tuvieras que explicarle a un alien qué diablos es la música, ¿cómo lo harías? ¿La música es algo que se toca?, ¿que se baila?, ¿que se escucha?, ¿que se canta?, ¿que se siente y se comparte? Si el fuego, aire, tierra y agua son considerados como los cuatro elementos de la naturaleza que nos permiten subsistir, yo colocaría a la música como un quinto elemento que nos acompaña y define como humanos. Está presente desde que nacemos con las canciones de cuna que nos arrullan y dan consuelo; nos ayuda a aprendernos el abecedario, los números, las partes del cuerpo. Después llegan las canciones con las que nos enamoramos y aquellas que nos reconfortan cuando nos rompen el corazón. Llega la canción que bailamos en nuestra boda, y también la del divorcio o ruptura. Permanecen las canciones con las que recordamos a las personas, algunos momentos, ciertos lugares 7
y, por supuesto, está también la canción con la que nos despiden cuando morimos. La música es un lenguaje universal que nos conecta entre humanos, desde el washawasheo que todos hemos hecho en algún momento de nuestras vidas, hasta los nuevos íconos del k-pop. En la música no importan las fronteras, las culturas o los idiomas, e invariablemente, siempre logra conectar con nuestras emociones más profundas (alegría, tristeza, amor, nostalgia, esperanza o motivación) de una manera en la que las palabras simplemente no lo consiguen. La música nos abraza, nos acompaña y nos define como seres humanos sin importar géneros o artistas. Al mismo tiempo, hay canciones que tienen el superpoder de hacernos llorar, de gritar en éxtasis, de perrear involuntariamente y de darnos esas endorfinas que necesitamos para estar alegres y sonrientes. 8
Este libro no busca ser un documento científico ni una tesis de musicología. Por el contrario, es una invitación a divertirnos a través de la música, a repasar la manera en la que esta ha marcado nuestras vidas y, al mismo tiempo, conocer aquellas historias y curiosidades que nos ayudan a entender cómo diablos algo tan simple como una canción termina transformando nuestro mundo. 9
Así que, para empezar, ¿quién es tu artista o banda favorita? Ya sabes, cuál escucharías si vivieras en una isla desierta, esa que pones sin parar. Pimpón, ¿eres tú? La canción que marcó tu niñez: Fecha, lugar y artista del primer concierto al que fuiste: El póster de qué banda o artista pegaste en tu cuarto de adolescente: El primer disco que compraste con tus ahorros: 10
¿A qué banda o artista le has dejado más quincenas? La canción que dedicaste a ese gran amor: La canción que te han dedicado (cuenta, rata de dos patas, que no te dé pena): ¿Por qué ese fue el mejor concierto de tu vida?: ¿Cuál es la última banda o artista que has conocido y te ha gustado? 11
CARTA ASTRAL DE LA MÚSICA
No es una cita de algún filósofo, científico o astrofísico. Es una teoría que, personalmente, me ayuda a mirar atrás y entender que la música ha existido desde siempre. Vaya, podríamos decir que fue uno de los primeros lenguajes creados por el ser humano —incluso antes que las palabras—, ya sea tocando algún cuerno de animal, un palo con semillas, los caracoles o conchas para comunicarse durante las asambleas y ceremonias o labores de caza. Ni qué decir del siempre y tan primitivo ritual de apareamiento; algo que hoy en día los chavos llaman “el playlist del amor”. 14 “LA MÚSICA NO SE CREA NI SE DESTRUYE, SOLO SE TRANSFORMA”.
15 La música ha estado presente desde la prehistoria, evolucionando como una herramienta que nos ayuda a entender qué somos, a dónde vamos o cómo le digo que la amo sin decirle que la amo. La música ayudó al ser humano a entender el universo, desde Pitágoras y su teoría titulada “La armonía de las esferas”, a la que el premio Nobel, Richard Feynman, achaca el origen de la física —¡gracias por todas las materias reprobadas!—, hasta el día en el que Brian May decidió hacer su tesis sobre la luz zodiacal en el observatorio del Teide, en las Islas Canarias. Llegó a la isla solo con su maleta, sus libros y su guitarra para practicar y relajarse en su tiempo libre. Fue por entonces, un día de 1970, que recibió la llamada de su amigo Freddy (Mercury) para sonsacarlo y fundar Queen. El resto es historia.
Brian May pudo terminar su tesis en el 2008 tras tomarse un “pequeño sabático” de 30 años para rockear por todo el mundo. Pero ni toda la fama ni toda la fortuna le quitaron la angustia de la tesis, un trabajo que examina el misterioso fenómeno conocido como luz zodiacal, que no es otra cosa más que esa franja de luz que se llega a ver desde el horizonte antes del amanecer o después del atardecer y que sigue la dirección del zodiaco. El estudio fue publicado en un libro titulado A Survey of Radial Velocities in the Zodiacal Dust Cloud, un libro que nos deja ver que no importa que seas el guitarrista de una de las bandas más icónicas del mundo, no importa que tengas millones de libras en tus cuentas bancarias o millones de seguidores en todo el mundo, ¡la angustia de terminar la maldita la tesis siempre te perseguirá!: “Disfruté mucho 16
mis años tocando la guitarra y grabando música de Queen, pero es extremadamente gratificante ver la publicación de mi tesis. No puedo explicar el alivio que significa para mí”. Brian May no es el único artista influenciado por el cosmos, junto a él podemos encontrar una larga lista de músicos que encontraron en el universo, en los astros y las estrellas una inagotable fuente de inspiración que nos ha regalado piezas tan icónicas como la “Sinfonía n.º 41”, conocida como “La sinfonía de Júpiter”, completada en 1788 y considerada una de las mejores en la historia de la música clásica, sin contar que es la sinfonía más larga que Wolfgang Amadeus Mozart compuso en toda su vida. 17
Otro fuera de serie que nos acercó al espacio a través de su música fue David Bowie, quien con su Space Oddity, de 1969, nos cuenta la historia de Major Tom, un astronauta que comanda una misión al espacio, quien al llegar ahí experimenta la soledad y el aislamiento del resto de la humanidad (una metáfora sobre el desamparo, la confusión y la búsqueda de significado en la era moderna). A tan solo días de estrenarse, la cadena de televisión BBC eligió “Space Oddity” como la canción ideal para su cobertura del alunizaje del 21 de julio de 1969, y en el 2013 el tema pasaría a la historia por ser la primera canción transmitida en vivo en la Estación Espacial Internacional, cortesía del astronauta Chriss Hadfield, quien se llevó al espacio una guitarra e interpretó la canción con gravedad cero, en un video que todos podemos ver y disfrutar a través de YouTube. 18
Sin embargo, la primera canción que sonó en el espacio se cantó muchísimo antes de “Space Oddity” y el alunizaje. En plena carrera espacial, la Unión Soviética quiso apañarse ese honor, y en la misión Vostok 3, el astronauta ucraniano Pavlo Popovych calentó garganta y se echó a capela una canción llamada “Дивлюсь я на небо та й думку гадаю” —yo tampoco entendí ni mais—, que según Google Translate quiere decir “Miro al cielo y pienso” (¿quién no lo ha hecho?). Claramente, este primer hito enfureció a los Estados Unidos, pues fijaron toda su energía para vengar semejante afrenta soviética. ¿Cómo lo hicieron? Enviando 19
a dos astronautas al espacio el 25 de diciembre de 1965 para “sembrar el terror” en todas las galaxias al interpretar ni más ni menos que “Jingle Bells”, la que se convirtió en la primera canción que se tocó con un instrumento musical en el espacio. Como podemos ver, la música y el cosmos han estado entrelazados desde el origen de la humanidad hasta los días del perreo sucio y siniestro. Y, por supuesto, si hablamos de astronomía, tenemos que hablar de astrología, que parecen lo mismo, pero no lo son. Mientras la astronomía estudia el cosmos, estrellas y planetas, la astrología se encarga de estudiar el comportamiento de los astros, ya saben, que si los aries son puro fuego y los virgo son perfeccionistas. Que si eres fuego, aire, tierra o agua (por cierto, ¿no les parece irónico que los acuario sean considerados un signo de aire y no de agua?). 20
Todo este relajo, confusión y justificación de vida se lo debemos a los babilonios, que hace más de 2 mil 500 años crearon los horóscopos y signos zodiacales, por lo que si hablamos de música, astronomía y astrología, lo menos que podemos hacer es imaginar cómo sería una… carta astral de la música. Que si el fuego de aries es del metal, que si los capricornio son rebeldes y les gusta el punk. Hay miles de combinaciones posibles. Dejemos que los astros hablen de los Dejemos que los astros hablen de los géneros, de los músicos, de las bandas, géneros, de los músicos, de las bandas, de lo que está escrito y, por supuesto, de lo que está escrito y, por supuesto, de lo que todavía no. de lo que todavía no. 21

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