Millonario en un fin de semana

Tahl Raz
Noah Kagan

Fragmento

Índice

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Las excusas más frecuentes

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PRIMERA PARTE. COMIENZA Redescubre tu valentía de creador

1. ¡Solo comienza, carajo!

Comienza antes de estar listo

2. La ilimitada ventaja de pedir

Gana la medalla de oro en rechazos

SEGUNDA PARTE. CONSTRÚYELO Comienza tu negocio con el proceso para ser millonario en un fin de semana

3. Encuentra ideas de un millón de dólares

Ejercicios sencillos para generar ideas de negocios rentables

4. El modelo de negocios de un minuto

Transforma tu idea en una oportunidad millonaria

5. El desafío económico de 48 horas

Consigue que te paguen y valida tu negocio

TERCERA PARTE. HAZLO CRECER Genera dinero mientras duermes

6. Las redes sociales son para el crecimiento…

Construye una audiencia que te apoye de por vida

7.…los correos electrónicos son para la rentabilidad

Usa los correos electrónicos para generar una maldita tonelada de dinero

8. La máquina del crecimiento

Mi manual de crecimiento probado en batalla

9. Este año tiene 52 oportunidades

Usa sistemas y rutinas para diseñar el negocio y la vida que deseas

Comienza de nuevo

Agradecimientos

Notas

Sobre este libro

Sobre el autor

Créditos

Las excusas más frecuentes

Bienvenido a un libro que te ayudará a echar a andar un negocio de un millón de dólares en un fin de semana. Solemos pensar que no estamos listos para empezar… pero tú lo estás. El hecho es que personas comunes inician negocios rentables todos los días. No tienes que ser rico, súper inteligente o muy experimentado para empezar.

Sin embargo, lo más probable es que tengas excusas que te han limitado hasta ahora. No dejes que vuelva a suceder. A continuación, te presentaré las 10 excusas más frecuentes y los capítulos donde las destruiremos:

1. “No tengo buenas ideas”.

Tal vez sea cierto, pero lo que sí tienes es problemas, y tus amigos y toda la gente en este mundo también los tienen. Esto es lo único que necesitas para generar ideas de negocios de un millón de dólares. Una vez que hayas aprendido el enfoque “el cliente es primero”, que analizaremos en el capítulo 3, contarás con tantas ideas de negocios que no sabrás qué hacer con ellas.

2. “Tengo demasiadas ideas”.

Elige las tres en las que creas que será más divertido trabajar. En el capítulo 4, aprenderás a usar la investigación de mercado y un modelo de negocios de un minuto para definir cuál de tus tres ideas tiene el mayor potencial.

3. “Echar a andar un negocio es riesgoso. Me angustia renunciar a mi empleo”.

Lo que en verdad es riesgoso es pasar toda tu vida en un empleo que odias, con gente que te desagrada y resolviendo problemas que no te interesan. No renuncies a tu empleo formal de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., solo empieza a implementar el proceso millonario en un fin de semana (capítulo 5) temprano por las mañanas, en la noche y los fines de semana. Cuando hayas validado una idea y estés ganando la cantidad suficiente para cubrir tus gastos mensuales, también conocida como la “cifra de la libertad”, podrás renunciar. Yo lo he hecho dos veces.

4. “He comenzado algunos negocios, me empieza a ir bien, pero luego pierdo el interés”.

Mal hecho. Cualquiera de esos negocios pudo ser lo que querías. No empezar y no terminar algo son dos manifestaciones que provienen de una serie similar de miedos (lo veremos en el capítulo 1). En este libro aprenderás la ley del 100, la cual te ayudará a superar la resistencia cada vez que sientas deseos de rendirte.

5. “¿Pero cómo crecerá el negocio?”.

Esta frase es lo que te impide conseguir a tu primer cliente. Solo deja que todo sea sencillo y simple para ti. No pienses en crecimiento, enfócate en comenzar. Más adelante, en los capítulos de la tercera parte, “Hazlo crecer”, hablaremos de cómo ampliar tu negocio.

6. “No tengo suficiente tiempo para construir un negocio”.

Busca procesos que puedas automatizar o documenta ciertas áreas de tu negocio para facilitar la contratación de alguien que te ayude. Mi sistema de productividad (capítulo 9) me permite dirigir un negocio de ocho cifras, un canal de YouTube y un blog, mientras trabajo diariamente, viajo y realizo otras actividades. Si algo es una prioridad, siempre podemos hacernos tiempo para ello.

7. “Necesito leer más libros, investigar a fondo y estar perfectamente preparado antes de empezar de lleno”.

Nunca te sentirás listo al 100%, así que solo necesitas comenzar. No compres otro libro ni veas otro video hasta que no hayas ejecutado este proceso y empezado tu negocio de un millón de dólares. Confía en mí, ¡llegó la hora de actuar (capítulo 1)!

8. “¡Soy súper pobretón!” Ya he gastado demasiado dinero y no he generado ni un centavo en ganancias”.

No gastes un solo centavo más hasta que no hayas ganado tu primer dólar. Para llevar a cabo el proceso para ser millonario en un fin de semana (capítulo 5), no necesitas dinero para empezar.

9. “No soy bueno para hacer publicidad”.

Cuando tienes un producto que la gente quiere, hacer publicidad es muy sencillo. En el capítulo 3, descubrirás cómo encontrar, paso a paso, ideas por las que la gente estaría dispuesta a pagarte. Después, en los capítulos 6, 7 y 8, te mostraré los mismos métodos de marketing que usé para ayudar a Mint a conseguir un millón de usuarios en seis meses y para que TidyCal.com alcanzara en un periodo similar los 10,000 clientes inscritos y pagando.

10. “Necesito un cofundador con conocimientos técnicos que implemente inteligencia artificial, realidad virtual, realidad aumentada o la tecnología más reciente”.

No, lo que necesitas es hacer dinero primero. Tus clientes no quieren más software, solo buscan soluciones (capítulo 3). Enfócate en eso, créeme que hay maneras económicas de validar un negocio que no requieren de programadores.

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Tras haber iniciado ocho negocios millonarios por mi cuenta (Kickflip, Gambit, KingSumo, SendFox, Sumo, TidyCal, Monthly1K, AppSumo), quise probar que podía enseñarles a otros a hacer lo mismo. Mientras intentaba compartir el proceso, me di cuenta de que este consistía en solo tres pasos esenciales que llamé el proceso para ser millonario en un fin de semana:

  1. Encuentra un problema que tenga la gente y que tú puedas resolver.
  2. Diseña una solución irresistible cuyo potencial de generar más de un millón de dólares pueda respaldarse con una sencilla investigación de mercado.
  3. No inviertas ni un centavo para confirmar que tu idea funciona (o no). Solo realiza una preventa antes de validar tu propuesta y empezar a operar.

Supe que había hecho un descubrimiento valioso porque, desde el principio, la gente que siguió el proceso pudo lanzar un negocio alternativo rentable.

Gente como Michael Osborn, quien usó estos tres pasos para transformar su interés en los bienes raíces en un negocio de consultoría que le empezó a generar 83,000 dólares mensuales.

O como Jennifer Jones, que lanzó un negocio alternativo de galletas de 20,000 dólares anuales (¡a mí me encantan las de chispas de chocolate!).

O como Daniel Reifenberger, quien pasó de trabajar en una tienda de Apple a fundar un negocio en el que asesora a la gente en el área de tecnología y le genera 250,000 dólares al año.

El problema era que, en mis redes sociales, por cada Michael, Jennifer y Daniel, había 1,000 aspirantes a emprendedores que ni siquiera pudieron empezar. Me parecía un gran misterio: si toda la información que se necesita para echar a andar un negocio se encuentra disponible de forma gratuita, si basta con que te comprometas para que el proceso millonario en un fin de semana te funcione, entonces ¿por qué es tan difícil para tanta gente?

En 2013, me propuse resolver el misterio, así que creé un curso llamado “Cómo hacer un negocio de 1,000 dólares al mes”. Empecé con un grupo de cinco personas en fase de prueba beta: un programador, un entrenador de caballos y tres personas con empleos ordinarios, los cuales tenían todo lo necesario para iniciar su propio negocio.

Dos semanas después de que empezó el curso, descubrí con estupor que ninguna de las personas del grupo había avanzado. Para comprender lo que estaba sucediendo, me reuní con todos en una sala de juntas e hice una terapia de grupo empresarial para analizar lo que los estaba deteniendo a todos.

Resulta que no se trataba de falta de habilidades, deseo o inteligencia, lo que les impedía actuar eran los dos mismos miedos:

  1. MIEDO A EMPEZAR. En algún momento, a las personas les dicen que la actividad empresarial es demasiado riesgosa, y se lo creen. Entonces, muchos suponen que para vencer sus inseguridades requieren de más preparación, más planeamiento y más conversaciones con sus amigos. No obstante, ese tipo de inactividad solo produce más miedo y dudas. En realidad, la mejor manera de aprender lo que necesitamos saber —y convertirnos en quienes deseamos ser— es comenzando de una buena vez. Los pequeños experimentos, repetidos a lo largo del tiempo, son la receta para la transformación en los negocios y en la vida.
  2. MIEDO A PREGUNTAR. Poco después de empezar, surge el miedo al rechazo. Es probable que tengas habilidades impresionantes, un producto asombroso y todas las ventajas que puedas imaginar, pero no venderás nada si no logras enfrentar a otra persona y pides lo que deseas. Ya sea que quieras vender un producto o necesites ayuda de otra manera, debes ser capaz de pedir para obtener. Una vez que reestructures el rechazo para verlo como algo deseable, el acto de pedir se convierte en un poder.

Después de esa reunión, le ayudé a ese primer grupo y luego a miles más a vencer estos bloqueos, y si tú permaneces a mi lado a medida que leas, también te ayudaré a superarlos y a iniciar tu propio negocio de un millón de dólares.

A partir de ahora, todo lo que hagas con este libro, tanto durante la lectura como después, lo deberás ver como un experimento. A la gente que se preocupa porque cree que “iniciar un negocio” es un proyecto abrumador, considerar que esto es un experimento le ha permitido realizar un cambio profundo porque, después de todo, se supone que los experimentos pueden fallar. Y si eso sucede, solo tomas lo aprendido y lo intentas de nuevo, pero de una forma un poco distinta.

Piensa, por ejemplo, en mí y en cualquiera de los súper exitosos empresarios o campeones de los negocios alternativos que he conocido a lo largo de los años. Resulta asombroso, pero el rasgo en común que casi todos compartimos es la apabullante cantidad de negocios, al parecer azarosos, que hemos tratado de echar a andar, empezando desde nuestra niñez. Cursos en internet, libros autopublicados, negocios de consultoría, propiedades en Airbnb, publicidad afiliada, canales de YouTube, sitios de citas para universitarios y tantas opciones más…

Y en la gran mayoría de los casos, ¡nuestros proyectos fallaron!

Entonces, ¿cuál es el vínculo entre todos estos fracasos azarosos y el éxito que terminamos teniendo? Es obvio que no se trata de nuestra experiencia. Se debe, más bien, a que todos hemos estado dispuestos a realizar pequeños experimentos.

El hecho de que tarde o temprano tuviéramos éxito es solo resultado de que probamos muchísimas más ideas, punto. Es a lo que le llamo la valentía del creador. Estoy convencido de que todos nacemos con esta valentía, y para quienes la han perdido, este libro les ayudará a redescubrir su capacidad de tener ideas (comenzar) y tener el valor de probarlas (pedir).

Si pensamos en los primeros años de nuestra vida, es bastante sencillo recordar experiencias “temibles” que, después de probarlas, dejaron de causarnos tanto miedo. ¿Recuerdas la primera vez que intentaste andar en bicicleta? ¿O contener la respiración bajo el agua? ¿Escalar un árbol? ¿Caminar? Lo problemático que fue aquella prueba y error podría parecerte incómodo ahora, pero piensa que, cuando no nos daba miedo dar un gran salto en el lodo y ensuciarnos las manos, aprendíamos más rápido ¡y nos divertíamos mucho más!

Lo único que cuenta es dar ese salto. Los creadores más valientes solo saltan más veces a pesar de su miedo, y lo que viene después de los saltos es una creación exitosa. Si analizas la historia de todas las empresas importantes y de renombre desde sus inicios, verás que todo comenzó con un salto hacia lo desconocido y un pequeño experimento:

Apple: Empezó con dos amigos que trataron de diseñar un kit informático portátil.

Facebook: Inició como un proyecto de fin de semana similar a Hot or Not, pero para estudiantes universitarios.

Tesla: Al principio, solo se trataba de un prototipo de automóvil eléctrico para convencer a las empresas de fabricar vehículos de este tipo.

Google: Comenzó como un proyecto de investigación.

Airbnb: Empezó un fin de semana como una forma de encontrar alojamiento en la sala de estar de alguien para poder asistir a conferencias.

Khan Academy: Surgió como una serie de videos de diez minutos que Sal Khan grabó para sus primos.

AppSumo: Empezó como una manera de conseguir descuentos en software que me gustaba.

La mayoría de la gente nunca toma el teléfono, la mayoría de la gente nunca pregunta, y eso es lo que, en ocasiones, separa a quienes hacen las cosas de quienes solo sueñan con hacerlas. Tienes que actuar. Y tienes que estar dispuesto a fracasar.

—Steve Jobs

Los negocios son un ciclo interminable de comenzar y probar ideas nuevas, de preguntar si la gente pagará por ellas y luego intentar hacerlo de nuevo con base en lo que has aprendido. Si tienes miedo de comenzar o de pedirle algo a alguien, no puedes experimentar, y si no puedes experimentar, no puedes hacer negocios.

Esto no tiene que ver ni con la fuerza de voluntad ni con la autodisciplina. Nadie va a fastidiarte, regañarte o intimidarte para que eches a andar un negocio. Mi enfoque favorito para comenzar es ¡tratar de divertirme!

La gente hace todo tipo de actividades aterradoras en nombre de la diversión, y la actividad empresarial no es la excepción. Si logras que el proceso sea divertido, podrás superar tus miedos.

Entonces, ¡divirtámonos un poco! Hacer negocios te brinda la asombrosa oportunidad de aprender sobre ti mismo, jugar con ideas, resolver tus propios problemas, ayudar a otras personas y recibir un pago al mismo tiempo. Ver los negocios desde esta perspectiva liberará tu imaginación, te permitir

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