Familias enredadas

AURA VERONICA CORONADO CONTRERAS

Fragmento

Familias enredadas

Para conocernos mejor

Desde que nos convertimos en padres, lo primero que buscamos es garantizar que a nuestros hijos “no les pase nada malo”. ¿Qué sucede cuando van creciendo pero no por ello dejan de ser “indefensos”? Pasamos de buscar los mejores asientos para el auto a preocuparnos por sus amistades. Pero en pleno 2021 la interacción de niños y adolescentes ya no se vive sólo en los patios de la escuela o en las fiestas: vivimos un mundo virtual que cada vez influye más en nuestra realidad.

El poeta español Luis Rosales decía que “ser hombre es crecer hacia dentro”. ¿Cómo logramos que nuestros hijos se conviertan en seres humanos cuyo desarrollo no sólo sea físico sino intelectual y espiritual? Si la adolescencia en sí misma es complicada, ¿qué podemos hacer para que el entorno digital sea seguro para ellos? ¿Cómo reaccionar ante un ambiente diferente al que tradicionalmente vivíamos? ¿Qué hacemos con los más pequeños que ya son nativos digitales?

Este libro es una pequeña guía para conocer —o tratar de entender— algunas de las situaciones que vemos cotidianamente en redes sociales. De manera sencilla trataré, como mamá y académica, de presentar algunos casos —reales y conocidos en medios— que nos pueden servir de base para acercarnos a nuestros niños y jóvenes, empatizar con sus emociones, crear vínculos de comunicación e invitarlos a la reflexión.

Por desgracia, no tenemos una “receta secreta” para que en todos los supuestos tengamos la respuesta adecuada, pero el dedicarle tiempo e interés a la “vida virtual” es un primer paso para no caer en lugares comunes, errores sobre términos y tener una actitud positiva y activa frente a un proceso que no va a dar marcha atrás.

Generalmente, muchos padres tienden a simplemente alejarse de la tecnología, “eso es algo de jóvenes”, o peor aún prohibir de manera absoluta, “nada de redes o videojuegos en la casa”. Lamentablemente, “no querer ver los problemas” o “evitar males mayores” no es la mejor de las opciones. Después de todo, cuando comenzamos a patinar o andar en bicicleta nos caemos muchas veces, pero es preferible protegerse que dejar de aprender.

Si no podemos ser ermitaños digitales, los casos que comentamos a lo largo de este libro nos ayudan a sentir que no estamos solos y que las experiencias de los demás nos pueden ser de utilidad. Además de buscar lo bueno de las redes sociales, este libro intenta resolver dudas sobre mucho de lo que escuchamos y que nos da pena preguntar o de lo que no queremos hablar por miedo a “escucharte como chavorruco”.

Una realidad que gira alrededor de las redes sociales implica grandes retos. Nos enfrentamos a un ambiente lúdico, atractivo y envolvente. No caer en las redes de un ciberespacio, que no siempre muestra el lado más amigable de la sociedad, no resulta fácil. Sin embargo, quizás el mayor de los retos es estar más presentes. Más presentes con nuestros hijos y menos pendientes de nuestro

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