Zumos y otros secretos

Samanta McMurray

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¡Hola, me llamo Samanta!

Estudié Arquitectura, nací junto al mar, en Cascais. Siempre me apasionó la cocina; ¡me encanta cocinar para mí y para mis amigos y, sobre todo, adoro comer!

Todo empezó con un viaje a Suiza en busca de un trabajo en mi campo, la arquitectura. Cogí mi currículum, traducido al alemán, y puse rumbo al centro de Europa, donde pasé un mes en compañía de mi querido primo Hugo, chef de cocina, que vive allí desde que era muy joven y ha sido, además de mi querida madre, uno de los responsables de mis aventuras gastronómicas.

Tras varios intentos frustrados, entradas y salidas de estudio en estudio pidiendo un rincón prometedor, acabé por refugiarme en conversaciones hasta altas horas de la noche con mi anfitrión, que todos los días me reconfortaba con una de sus maravillosas creaciones culinarias. Decidí pulsar el botón de mi máquina fotográfica en medio de un emplatado y empezar a registrar las deliciosas capas que las manos de mi chef preferido iban formando.

Poco a poco, fui encontrando divertido lo que entraba dentro de la lente. Así empezó a nacer Eat Love.

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Después de la despedida, con abrazos y hasta algunas lágrimas, llegó el momento de volver a casa. Los días se sucedían, todos iguales, y yo me pasaba noches enteras en el sofá, viajando por blogs de cocina, disfrutando con los platos y los colores que me hacían soñar.

Por aquel entonces, hace ahora poco más de un año, me había dado por correr cada mañana junto al mar. El deporte me hacía mantener a raya el estrés de no tener empleo y de no saber qué hacer con mi vida, visto que mi intento de emigrar se había quedado en nada.

Todos los días me levantaba temprano e iba a correr junto al mar. Llegaba a casa, me daba una ducha y me hacía un zumo verde. Esta era mi rutina: carreras diarias, zumos verdes y paseos cibernéticos por gastronomías variadas.

Siempre he tenido cierta tendencia a ser redondita y, desde muy joven, procuro llevar cuidado con aquello que como o, por lo menos, trato de no perder la cabeza con manjares hipercalóricos; sin embargo, creo que fueron aquellos días los que hicieron que me tomara en serio esta historia de ser y vivir de una forma saludable.

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Como siempre tuve mucha facilidad para engordar, la alimentación saludable y el deporte forman parte de mi vida desde
pequeña. Con muchos altibajos, y muchas tonterías por el camino, aprendí a ignorar la palabra «dieta» y a abrazar un estilo de vida saludable y equilibrado, que viene siendo más centrado desde que nació el blog.

Muchas veces me preguntan sobre mis orientaciones gastronómicas, si soy pescetariana, vegetariana o hasta vegana. Voy a confesar algo: no me gustan las etiquetas, mucho menos en lo que respecta a los hábitos dietéticos. Considero que tengo una alimentación equilibrada, donde entran el pescado y la carne, muchas verduras y muchas semillas.

En el fondo, de lo que estoy a favor es de llevar una alimentación variada, en la que me aseguro de introducir alimentos lo menos procesados posible, es decir, tan cerca como pueda ser de su estado natural.

A pesar de intentarlo, no siempre compro alimentos ecológicos, entre otras cosas porque no siempre tengo la oportunidad. Por otra parte, también sucumbo, como cualquier persona saludable, a ataques de gula, ¡sobre todo de chocolate!

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Por supuesto, guardo algunos trucos en la manga que me ayudan a mantener este estilo de vida sin realizar grandes sacrificios, intentando siempre adaptar algunos platos y hacer una versión saludable:

imagenEn todos los platos sustituyo la harina, el arroz y las pastas blancas por sus versiones integrales.

imagenLos cereales del desayuno se han convertido en copos de avena integral.

imagenEl yogur azucarado ha pasado a ser natural.

imagenCuando quiero endulzar algún plato utilizo miel, normalmente ecológica.

imagenHe pasado a introducir verduras de hoja verde (col, lechuga, brócoli y espinacas) en mis zumos naturales.

imagenEn lugar de mantequillas o margarinas, opto por cremas de frutos secos, como las de almendra, de cacahuete, de sésamo o de semillas de calabaza.

imagenComo más pescado y carnes blancas.

imagenEvito la leche de origen animal, por una cuestión de intolerancia. Por eso opto por «leches» alternativas, como las de avena, arroz, almendra o coco.

imagenNombres como quinoa, espirulina, chlorella y chía han pasado a formar parte de mi diccionario.

imagenHacer deporte, aunque sea veinte minutos al día, ¡es ahora mi religión!

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Básicamente, intento cuidarme a través de una buena nutrición. Quien me conoce ya debe de haberme oído decir que, recurriendo a una buena alimentación y nutrición y a la práctica de algún deporte, conseguimos evitar una serie de enfermedades y construir una salud de hierro, lo cual nos ahorra también muchas visitas al doctor. En este momento puedo decir que solo voy al médico en situaciones graves. Aunque a veces me sienta un poco más en baja forma, lo que es normal, mis resfriados son leves y me resulta muy fácil recuperarme de los mismos.

A pesar de no ser nutricionista ni tener ninguna formación en esta materia, soy una entusiasta de la nutrición; en pocas palabras, investigo, leo y me intereso por aquello que ingiero.

¡Creo religiosamente que en gran parte somos aquello que comemos!

No se trata de una dieta, sino de un estilo de vida. Os va a ayudar a sentiros mejor, con más vitalidad y con energía para dar y vender. ¡Probadlo!

Samanta McMurray

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INTRODUCCIÓN

Hace ya algún tiempo que me preguntan: «¿Por qué no escribes un libro?».

Aquí está la respuesta, en esta compilación de lo que ha sido mi vida a lo largo de este último año, que para mí ha valido por muchos. Un año que me ha hecho ver que debería haber tomado este rumbo hace más tiempo, pero que también me ha permitido percatarme de que todavía tengo un largo camino por delante, mucho por aprender y mucho con lo que inspirarme.

Hablo en el libro un poco de mí y de mis hábitos alimentarios, de las rutinas que he adoptado y que me hicieron ver que no es difícil ser una persona sana. Quien me conoce no me deja mentir. Después de una temporada guiada por estos principios no se quiere otra cosa, y este sentimiento es una mezcla de alegría, satisfacción, autoconfianza y mucha energía.

Aquí podréis encontrar mis recetas preferidas: muchos zumos energéticos y nutritivos, perfectos para todos los días; desayunos deliciosos; y snacks caseros, que siempre me acompañan y me ayudan a controlar el hambre repentina.

Impaciente la mayor parte del tiempo en lo que atañe a tareas domésticas, en la cocina me aseguro de ser práctica, también porque con frecuencia no se puede evitar serlo. Por eso mismo, las recetas que siguen son todas muy fáciles y, sobre todo, rápidas de elaborar.

También ofrezco consejos rápidos que me ayudan a mantener una consistencia en mi día a día y a evitar el inesperado ataque de gula después de cenar. Quien sigue Eat Love sabe que tengo un lema: «¡Acuéstate pronto para que el desayuno llegue más rápido!».

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UN ESTILO DE VIDA

Después de una travesía de poco más de un año, he aprendido que una vida sana no pasa por una dieta transitoria. La verdad, esta palabra es en sí misma la mitad del camino que nos lleva a dejar caer en el olvido cualquier cosa que podamos hacer. Cada vez que se me metía en la cabeza la idea de hacer dieta se multiplicaba el deseo de comer las más ridículas golosinas.

Por eso decidí ir introduciendo paulatinamente alimentos saludables que pudiesen sustituir a los menos saludables, empezando por los más sencillos: cambiar el pan blanco por el oscuro, el arroz blanco por el integral, comer más verduras, frutas, frutos secos, carne blanca, pescado y, por consiguiente, dejar el azúcar para días especiales (en mi caso, solo los domingos).

Poco a poco, mi deseo de cosas dulces acabó por desaparecer, simplemente porque mi cuerpo ya no estaba acostumbrado a recibir azúcar con tanta frecuencia. ¡Es como dejar de ponerle azú

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