Kaleb parpadea, siente sus ojos pegados… los abre, pero con gran dificultad, pues están pegados por ese odioso lagrimeo conocido como lagañas o chinguiñas. No sabe cuánto tiempo ha dormido, frota sus ojos hinchados para limpiarlos y poder ver. Su cuerpo se siente entumido, tenso, ha dormido, pero obviamente mientras dormía ha estado rígido, pues sus extremidades le duelen al moverse. Sigue abriendo y cerrando los ojos para liberarlos de las lagrimillas pegajosas que no lo dejan ver. El cuarto está en penumbra, siente claramente el duro y frío piso debajo de su cuerpo. ¿Dónde estoy?, piensa.
Empieza a enfocar, mira fíjamente y vuelve a tallarse los ojos para aclarar la vista, tu mirada y la de él por fin se conectan. Kaleb se sienta rápido y, sin dejar de mirarte, comienza a arrastrarse hacia atrás hasta que una pared detiene su huida.
“No te asustes”, le susurras.
—¡Qué! —Kaleb abre más los ojos—. ¿Quién eres? Estoy soñando aún… ¡Tengo que despertar!
No te queda más que explicarle a Kaleb el horrible desenlace y el sacrificio que tuvo que hacer para salvar a su princesa; el chico está en shock, ha perdido el habla. Tiene las manos cubriendo su rostro, parece que está punto de desmoronarse en llanto. Levanta la cara y te mira.
—¡Creo que no me queda más que creerte! Mientras me contabas todas esas historias terroríficas, algunas imágenes se revelaron ante mí. Y Nango… apenas logro recordarla, pero mi corazón palpita y se entristece cuando ese nombre resuena en mi mente.
Kaleb mira hacia ti y puedes ver sus ojos brillosos a causa de las lágrimas que lucha por retener.
—De cualquier forma… ¡Gracias! ¡Gracias por todo lo que has hecho por mí! ¡Gracias por seguir aquí… conmigo! —Kaleb se incorpora de un salto, como si su cuerpo se hubiera cargado de energía —. Espera… ¿por qué sigues aquí? —te mira.
Tú le devuelves la mirada extrañado, empiezas a pensar que también estás atrapado en este libro…
—¡Debe haber una esperanza! ¡No tiene sentido que tú sigas aquí si no existiera una posibilidad! ¡Una posibilidad de salir! A menos, claro… que tú también estés atrapado aquí.
Sientes un escalofrío.
Kaleb da un salto al escuchar un zumbido eléctrico, sigue su origen y descubre al otro lado de la habitación una puerta, una ligera línea de luz se puede ver entre el suelo y ella, el zumbido es bastante fuerte. Ya que pone más atención se da cuenta que el zumbido era el conjunto de varios, que al unísono se intensificaban. El chico camina hacia la puerta y al tocarla siente una barra de metal en medio, la presiona abriéndola lentamente.
Una luz artificial lo ciega, ésta no es tan intensa, así que puede distinguir precisamente su origen, es el interior de una tienda de conveniencia. Puede ver los estantes repletos de diferentes abarrotes: comestibles, latas, sacos de arroz, harina, cereales, etcétera. Además, descubre de dónde venían esos zumbidos eléctricos, eran los refrigeradores pegados al fondo de la pared a su derecha, que contienen bebidas frías de todo tipo.
—¡Al fin llegaste! —dice una voz.
El chico brinca del susto, pronto otro ruido fuerte lo hace volver a brincar. Era la puerta detrás de él, que se cerró de golpe.
Kaleb regresa la mirada a quien le había hablado y se encuentra con un joven tras el mostrador.
Éste saca unas llaves del bolsillo derecho de sus vaqueros, mientras intenta ponerse con torpeza una sudadera con una sola mano.
—¿Por qué tardaste tanto? ¡Mi turno terminaba hace diez minutos! —se queja mientras coloca las llaves en el mostrador—. La luz del almacén se apagó otra vez, tendrás que ir al generador a revisarlo.
—¿Disculpe? —intenta preguntar Kaleb, pero el cajero sigue hablando.
—Van a pasar por un cargamento de carne a la media noche. Más te vale entregarlo, ¡y ponte el uniforme! Ahí te dejo las llaves.
El joven se dirige a la puerta de entrada.
—No. ¡Espera! —exclama Kaleb, mientras corre hacia el sujeto que está a punto de irse.
—Ya te esperé suficiente, ¿no crees? —dice el cajero, mientras termina de ponerse la sudadera y abre la puerta.
—No, no, yo no trabajo aquí, yo no lo conozco. Yo estaba… —Kaleb se pone tenso, los recuerdos se agolpan abruptamente. El chico voltea a mirarte con lentitud, como si no quisiera ver que estás ahí, pero desgraciadamente ahí estás. Una vez que sus ojos te encuentran, puedes ver una expresión de desesperación.
Por su parte, el joven, sosteniendo la puerta de vidrio, mira extrañado a Kaleb.
—¿Estuviste tomándo Freez-O directo de la máquina otra vez, verdad? Ya te dije que no lo hagas, esa cosa la hacen los laboratorios Genet-Inc, quién sabe cuánta cosa le meten. Y si aún así lo vas a hacer, entonces que no te vea el dueño o te meterás en problemas —le dice el joven a Kaleb, pero él sigue estupefacto y sólo voltea a verlo sin decir una palabra.
—¡Despabílate! —le ordena—. Ahora me largo, que ya me robaste bastante tiempo de mi noche. ¡Y que te pongas el uniforme, caramba!
El joven cierra la puerta tras él y se sube a una motocicleta que está aparcada en el estacionamiento, la enciende y se va.
Kaleb entonces comienza a entrar en desesperación.
—No lo entiendo —dice, titubeante—. Creo que voy a enloquecer, apenas logro recordar todas esas historias que me contaste —te mira—. Se supone que el laberinto era la salida, se supone que ya no iba a estar en el libro. ¿Por qué puedo verte todavía? ¡¿Por qué sigo aquí?! —grita.
El chico camina en círculos desesperado frente a la puerta.
—No puede ser, no puede ser —se repite a sí mismo—. ¡¿Cómo es que no he salido?! ¿Acaso… acaso me engañaste? —el chico te mira—. ¡¿Me engañaste?! —te dice molesto y con miedo.
Tú le explicas que fue su elección permanecer en el Libro para salvar a Nango, que entregó su alma y que fue una decisión que no te pidió que lo ayudaras a tomar, y que nunca lo has engañado.
—¿Por qué sigues aquí? ¿Tú formas parte de BHO? Te han enviado a torturarme y sabías que me enamoraría de Nango, todo era su plan —te señala con el dedo—, para obligarme a entregar mi alma por voluntad propia.
- “No lo sabía, lo juro. ¡Estoy tan confundido como tú!”,
ve a la página 15 ⇒
- Pero si tu respuesta es: “Sí, lo sabía”,
ve a la página siguiente ⇒
—¿Qué? —pregunta el chico con un tono lleno de decepción y sorpresa. Ciertamente no esperaba que lo confirmaras. Luego comienza a negar con la cabeza—. No, no puede ser… ¡Confié en ti! — grita furioso, mientras ajusta su mochila y se prepara para irse.
Tal vez quieras explicarle a qué te referías cuando dijiste que sabías…
Si quieres decirle algo como:
- “Esto puede ser difícil, Kaleb, pero no es la primera vez
que intentamos salir del libro. Lo hemos intentado antes
y no ha terminado bien, pero estoy seguro que esta vez lo
lograremos”, entonces ve a la página siguiente ⇒
- Pero si no quieres decirle nada, entonces puedes quedarte
callado en la página 14 ⇒
Tras escuchar tu explicación, el rostro del chico refleja una desesperación tal que puedes observar el momento preciso en el que se cuestiona su realidad y todo lo que ha ocurrido.
Kaleb cae al suelo, pone sus manos en su cabeza y exclama:
—Pero… ¡si incluso he perecido y revivido!, y si seguimos sin encontrar una salida entonces… nada me asegura que no estaré atrapado aquí para siempre. No puede ser, ¿por qué no puedo recordar nada de eso? —su voz titubeante suena más desesperada que antes y su respiración comienza a agitarse—. Es inútil, si mis recuerdos se pierden cada vez que reiniciamos, entonces qué me asegura que haya una manera de salir… —dice mientras su respiración se acelera y parece perder el equilibrio un momento.
Puede que le quieras responder algo para tranquilizarlo, pero su realidad se desmorona, literalmente.
El piso de la tienda comienza a moverse y las paredes se deforman.
Kaleb continúa con la mirada perdida, mientras todo a su alrededor se distorciona con rapidez. De pronto, todo se congela. El chico cae al suelo y se queda inmóvil, parece que se ha vuelto loco.
Se escucha la puerta principal abriéndose y al lugar entra un pingüino que viste un agradable sombrero de copa. Simpáticamente, el ave se coloca frente a Kaleb y se queda mirándolo un momento.
—¡Oh, genial! Mira lo que hiciste. Su mente está llena de pensamientos aleatorios y ahora tendremos que reiniciarlo de nuevo—te dice—. ¡Maravilloso! Justo en mi día libre.
El pingüino aplaude con sus aletas y dos Hat-Bots entran a recoger a Kaleb.
—Muy bien. —El pingüino te mira—. Ni modo, mano. Ahora deberás regresar al inicio y tendremos a Kaleb con memoria restaurada y listo para seguir. No nos tomará más de lo que a ti cerrar y abrir el libro nuevamente, también podrías aprovechar para darte un respiro.
—¿Esto es un “FIN”? —el pingüino pregunta a un Hat-Bot—, ¿Qué opinas? ¿cuenta como un “FIN”?
El Hat-Bot se encoge de hombros. El pingüino suspira, te mira y dice:
—Realmente no sé sí esto sea o no un final, pero pues, en…
—¿Cómo pudiste? ¡Confiaba en ti! —grita el chico con tristeza—. Supongo que esto no es más que un juego para ti, ¿no es cierto? ¡Pues estoy harto! Estoy harto de mentiras. Me iré por mi cuenta.
El chico se acomoda la mochila al hombro, abre la puerta y te mira.
—¡Adiós! —exclama.
Y así… el chico se va del establecimiento, azotando la puerta tras él.
Parece ser que con esta pelea su aventura juntos ha llegado a su…
Le recuerdas enfáticamente que él tomó la decisión de sacrificarse y fue un héroe al hacerlo, pero no puede culparte por ello.
El chico te mira con arrepentimiento.
—Lo siento, no era mi intención juzgarte, es sólo que no puedo creer que aún esté atrapado aquí dentro… ¿y sabes qué es lo peor?, que ahora sé fehacientemente que nunca podré salir de aquí.
El chico se recarga en la puerta de cristal, derrotado.
- Si por una parte, quieres darle apoyo a Kaleb e intentar
subirle el ánimo, entonces puedes decirle: “Tranquilo,
yo seguiré apoyándote y estoy seguro que juntos
encontraremos la salida del libro”,
ve a la página siguiente ⇒
- Si por otra, opinas que es mejor darle un poco
de espacio, puedes cerrar el libro un rato y abrirlo
nuevamente en la página 68 ⇒
Después de escuchar tus palabras de aliento, el chico recobra un poco la compostura.
—Gr-gracias —te dice—. Tienes razón, juntos logramos encontrar el laberinto, ¿no es así? —te sonríe.
Le está costando trabajo, pero gracias a lo que le dijiste recobra la confianza gradualmente. El estómago del chico hace un ruido de hambre. Kaleb se toma el abdomen, luego voltea la mirada y ve todos esos estantes de comida frente a él. Inmediatamente se siente agradecido y en un santiamén se abalanza hacia los pasillos de comida; se dirige a la zona de barritas energéticas, abre una y comienza a comerla, mientras se va a la sección de comida enlatada y abre una lata de frijoles. Después va a los refrigeradores y abre algunas botellas de leche, bebe de ellas. Luego va a la sección de hot-dogs y se prepara unos. El chico al fin pudo comer algo.
- Ya con el estómago lleno y más tranquilo, Kaleb se
dirige al mostrador en la página siguiente ⇒
—Puede que haya algo útil aquí —te dice, mientras toma las llaves que le dejó el encargado anterior.
Bajo el mostrador hay una serie de papeles, envolturas y cambio. Kaleb mira los dos monitores que se encuentran ahí, uno de ellos tiene los videos en vivo de las cámaras de seguridad de la tienda; el otro tiene abierto el sistema de cobro. Kaleb nota algo más: un archivo con el título “Léeme”. Kaleb abre el archivo, es una especie de carta corporativa de la empresa dueña de la tienda.
IMPORTANTE:
REGLAS DE TRABAJO TIENDAS
DEPARTAMENTALES XOXO – SUCURSAL
#3533537
1. Utilice su uniforme en todo momento hasta que termine su turno.
2. Mantenga las llaves del lugar consigo en todo momento, hasta que termine su turno. Una vez termine el turno, transfiera las llaves al encargado del turno siguiente.
3. Si la luz de la bodega se apaga, tome dos de las baterías rojas del cuarto de empleados y salga de la tienda. El generador se encuentra en la parte trasera de la tienda, camine hasta éste y ábralo con la llave que tiene seis dientes. Después reemplace las baterías rojas que ya no sean funcionales. Vuelva a cerrar el generador con llave y regrese a la tienda. Cierre la puerta detrás de usted con llave.
4. Atienda a los clientes con amabilidad y cordialidad; sea respetuoso e intente siempre contestar con una sonrisa (a excepción de los clientes mencionados en el inciso 6 y 7).
5. No permita a nadie ingresar al establecimiento a menos que sea parte de la gerencia o se trate del empleado que le relevará en el siguiente turno. Para proporcionar los artículos pagados a los clientes sin que estos entren, utilice la ventanilla en el lado izquierdo al frente de la tienda, indique al cliente que ingrese únicamente el efectivo, luego tómelo e introduzca el producto.
6. Si tenemos un encargo de carne de parte de BHO, por favor no interactúe con los clientes, únicamente asegúrese de que la bodega esté abierta y funcionando correctamente diez minutos antes de la hora en que los camiones vendrán para recoger la mercancía. Métase al cuarto de empleados, cierre la puerta y apague la luz. No interfiera de ninguna manera, solamente espere a que se vayan. Una vez que los camiones se hayan retirado, salga y cierre la bodega nuevamente.
7. Si un cliente con una máscara aparece, no le ignore, atiéndalo. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia le deje pasar ni abra la puerta. Únicamente pregúntele qué quiere y una vez que le indique el producto que busca, contéstele diciendo que no tenemos ese producto en existencia, incluso si esto no es cierto y el producto está a la vista. Si usted comete el error de aceptar ir por el pro-
ducto, no le pregunte qué marca / tipo de producto quiere, solamente vaya y tome cualquier marca / tipo, luego muéstreselo y pídale que lo pague antes de entregárselo. Después de que el cliente se marche, vuelva a colocar el producto en su lugar.
8. Si usted llegara a encontrar a alguien dentro de las instalaciones portando un uniforme de la tienda, pero no le reconoce como empleado o como aquel que venga a relevarle el turno, entonces no interactúe con él bajo ninguna circunstancia, ni comparta detalles personales. No importa qué tan insistente sea. Únicamente pídale que vaya a limpiar afuera hasta que acepte. Luego asegúrese de que salga del lugar por la puerta de empleados y cierre la puerta con llave en cuanto deje las instalaciones.
9. La regla más importante de la tienda y la cual debe acatarse al pie de la letra es que bajo toda circunstancia y sin excepción alguna, la caja número dos debe mantenerse fuera de servicio en todo momento.
—¿“Un encargo de BHO”? —pregunta el chico intrigado—. ¡Ya sabía yo que había algo muy podrido con este lugar! No me sorprende que los miembros de Black Hat vengan a comprar aquí… Espera, el otro encargado… dijo que vendrían hoy, ¿no es cierto?
- Si crees que el que vengan miembros de Black Hat Org
a la tienda es razón suficiente para salir de este lugar
inmediatamente, entonces dile a Kaleb que se largue
de aquí ahora. Ve a la página 91 ⇒
- Si opinas que el que vengan miembros de Black Hat
Org a la tienda es una buena oportunidad para encontrar
una manera de salir del libro, entonces dile a Kaleb que
se preparen para recibirlos. Ve a la página siguiente ⇒
—¡Tienes razón! —dice Kaleb—. Ellos podrían conocer una manera de salir de este libro.
El chico vuelve a ver la lista.
—De acuerdo con lo que dice aquí, debemos preparar la bodega antes de que vengan —dice. Luego revisa el reloj—. Aún tenemos tiempo para hacerlo. Según esto, debemos reparar las luces.
Kaleb se dirige al cuarto de empleados, éste es pequeño, como del tamaño de un clóset chico, con estantes en las paredes y una pequeña silla. En uno de los estantes hay un microondas y muchas sopas instantáneas.
El chico busca en las repisas hasta que encuentra la caja de pilas, la toma y la examina. Dentro hay unas pilas grandes y pesadas, tienen dos colores: verdes y rojas.
—¿Recuerdas qué pilas debo tomar? —te pregunta.
- Las verdes, ve a la página siguiente ⇒
- Las rojas, ve a la página 30 ⇒
Kaleb sale de la tienda por la puerta de empleados. Afuera se encuentra con el bosque, oscuro y lúgubre. La tienda está rodeada de cientos de árboles que continúan hasta donde termina la vista. Kaleb traga saliva y se dirige a
