Cadenas invisibles

Luis Pérez

Fragmento

Prólogo

Prólogo

Tengo un recuerdo muy claro de la primera vez que vi a Luis Pérez, el autor de este libro, en mi despacho de la clínica donde había ingresado para tratar su adicción a la cocaína. Al igual que muchos de mis pacientes, tenía la mirada agotada y el peso del mundo sobre sus hombros. Sin embargo, había en él una chispa de determinación que lo diferenciaba. Durante el tiempo que pasamos juntos, Luis se transformó no solo en un paciente en su camino hacia la recuperación, sino también en un verdadero ejemplo de resiliencia y esperanza.

Como psiquiatra especializado en adicciones, me resulta inspirador ver cómo pudo avanzar sobre obstáculos que parecían insuperables y llegar a este presente. Me llena de orgullo y satisfacción ver que Luis no solo ha superado su adicción, sino que también se ha convertido en una voz de aliento y un faro de esperanza para aquellos que todavía están luchando.

En efecto, más que una narración, Cadenas invisibles es un viaje introspectivo a través de la oscura realidad de la adicción, ese entramado de cadenas que aprisionan el alma y el espíritu, invisibles a los ojos del mundo. Luis nos invita a explorar con valentía y sinceridad estas cadenas ocultas, a reconocer su peso y a descubrir cómo, paso a paso, se pueden desmantelar y romper.

Como alguien que ha ayudado de manera directa en la lucha del autor contra sus propias adicciones, puedo asegurar que este libro es un testimonio vivo de resiliencia humana, de la capacidad para superar los desafíos más arduos y de la firme esperanza en un futuro mejor.

A lo largo de estas páginas, Luis no solo comparte su travesía personal hacia la libertad, sino que también nos ofrece su sabiduría como terapeuta, brindando una perspectiva única y profundamente empática. Cadenas Invisibles es un relato que trasciende el género de la superación personal; es una guía, un mapa que nos orienta a través de los intrincados senderos de la mente y el corazón, iluminando el camino hacia la libertad y la redención que se desarrolla en dos niveles: uno personal, donde Luis comparte los problemas relacionados con su adicción y su triunfo sobre aquella, y otro profesional, donde su experiencia como terapeuta aporta una comprensión más amplia y un conjunto de herramientas para aquellos que todavía luchan.

En estas páginas, Luis narra su propio viaje al mismo tiempo que ilumina el camino para otros. Aborda la complejidad de la adicción con una franqueza y claridad sorprendentes, desmontando mitos y ofreciendo una visión que solo puede emerger de una experiencia vivida y un conocimiento profesional profundo. En cada anécdota y consejo, Luis nos demuestra que, aunque las cadenas de la adicción sean invisibles, su impacto es intensamente real y, con la ayuda adecuada, se pueden romper.

Las palabras de Luis son directas y certeras, e impactan con fuerza en el núcleo de la negación y la ignorancia que suele envolver a las personas con adicciones. Cada capítulo de este libro se convierte en un eslabón adicional en el entendimiento de cómo se forman y se adhieren a nosotros estas cadenas, y cómo es posible liberarnos de ellas con determinación propia y apoyo profesional.

La interacción entre relatos personales y consejos profesionales teje una narrativa poderosa que educa e inspira, y Luis nos insta a mirar más allá de los prejuicios, a comprender la adicción desde una perspectiva humana y compasiva. Nos revela cómo las cadenas de la adicción, a pesar de su aparente fortaleza, no son indestructibles y convierte este libro en un testimonio de la fuerza del espíritu humano y de una fe inquebrantable en la posibilidad de cambio y sanación.

Quiero agregar que Cadenas Invisibles es también un llamado a la acción para todos aquellos que rodean a quienes luchan contra sus adicciones: orienta sobre cómo ser un soporte efectivo, cómo entender y acompañar en este difícil proceso de liberación. Así, no está dirigido solo a las personas que sufren la adicción, sino también a sus seres queridos, a los profesionales de la salud y a cualquiera que busque comprender más profundamente este complejo desafío humano.

Como profesional médico especializado y mentor de Luis en el desarrollo de su propia clínica, he sido parte integral de este proceso de transformación. Desde aquellos primeros encuentros en mi consulta, asumí el rol de guía, apoyándolo tanto en su recuperación personal como en su crecimiento profesional. Fue un honor contribuir a la creación de su clínica, un espacio dedicado a la sanación de otros. Observar su pasión y compromiso me confirmó que había superado sus propias cadenas y que estaba listo para ayudar a otros a hacer lo mismo.

Me siento muy conmovido por el coraje y la sinceridad con los que Luis ha compartido su historia. Este libro es un legado de valor y perspicacia, y un regalo para todos aquellos que buscan una salida de la oscuridad de la adicción. En sus páginas, Luis no solo nos brinda su sabiduría y experiencia, sino que también extiende su mano, mostrando que, a pesar de las adversidades, siempre existe una luz al final del túnel.

Dr. Josep Maria Fàbregas Pedrell,

Médico psiquiatra

Nota del autor

Estimado lector:

¡Enhorabuena por estar aquí!

Tu sola presencia ante estas páginas indica algo muy valioso: has tomado conciencia de una situación que necesita atención, y estás dispuesto a mirarla de frente. Eso, en sí mismo, es un acto de valentía. Has recorrido ya una parte fundamental del camino: el 50 por ciento del proceso de recuperación empieza con el reconocimiento y el deseo de cambio.

Superar una adicción no es fácil. No basta con querer hacerlo: implica una transformación integral, que toca todos los aspectos de la vida —emocional, física, relacional, espiritual—. Pero todo comienza con una decisión.

Si estás leyendo esto, significa que ya has dado ese primer paso. Y eso te hace profundamente valiente.

Este libro está escrito para ti. No desde la teoría, sino desde la experiencia vivida, desde el lugar donde el dolor ha sido convertido en comprensión y en servicio. Acompañarte en este proceso es un honor.

Confía en ti. Si estás aquí, es porque tienes dentro de ti la fuerza necesaria para sanar.

Luis Pérez

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Adictos que no saben

que lo son

Transitar el tratamiento de mis adicciones mediante muchos y diversos modelos de intervención sanitaria me aportó la enriquecedora oportunidad de comparar perspectivas y contribuir con un enfoque mucho más amplio.

Luis Pérez

Miles de personas con una adicción activa viven atrapadas en el desconocimiento de su propia enfermedad. Este fenómeno se conoce como anosognosia adictiva, es decir, la falta de conciencia de enfermedad. Muchas veces, es el entorno —la pareja, la familia, los hijos— el que primero identifica el problema, aunque sin tener herramientas para abordarlo.

La esposa de un paciente lo expresó de forma clara: «Fue un baño de realidad muy duro saber que mi marido era adicto. Pero cuando, por fin, alguien nos explicó lo que le pasaba y nos ofreció una solución, sentimos una liberación inmensa».

Reconocer una adicción es, muchas veces, el primer gran paso hacia la libertad. Haber llegado hasta aquí ya es un acto de valentía.

Como terapeuta y como persona en recuperación, escribo estas palabras poniéndome en tu piel. Recuerdo el sufrimiento que vivía sin ser consciente de su causa.

Desde fuera, todo el mundo podía intuir lo que ocurría. Desde dentro, yo era prisionero de la negación, una de las principales barreras en el tratamiento de las adicciones.

El aislamiento social y la ruptura del vínculo

Cuando decidí iniciar tratamiento, me encontré profundamente solo. Las personas con las que compartía mi vida desaparecieron casi de inmediato. Hoy comprendo que esos vínculos estaban construidos únicamente sobre el consumo.

La pertenencia al grupo se sostenía sobre una base tóxica: consumir para no sentirse diferente, para evitar el juicio, para justificar lo injustificable. Una persona adicta que se rodea de otras personas que consumen perpetúa su negación mediante frases como:

«Todo el mundo lo hace».

«No es para tanto».

«Solo me estoy divirtiendo».

Sin embargo, la realidad es que la mayoría de las personas no consumen sustancias de forma compulsiva o destructiva. Lo que ocurre es que, cuando estamos en consumo activo, tendemos a elegir entornos y relaciones que normalicen y validen esa conducta.

Afortunadamente, algunas personas permanecieron a mi lado. En mi caso, fueron mis tíos y mi madre. Su amor incondicional fue el motor que me permitió iniciar un camino de recuperación. Hoy siguen siendo parte esencial de mi red de apoyo.

La adicción como enfermedad crónica y progresiva

Nadie espera que la adicción haga tanto daño, especialmente cuando aún no se ha reconocido como enfermedad. Mientras no hay conciencia, todo parece estar bien:

• Se racionaliza el consumo como parte de la diversión o el ocio.

• Se minimiza el impacto emocional o físico de las sustancias.

• Se niega la pérdida de control.

Pero la adicción, tal como la define la Asociación Americana de Medicina de la Adicción (ASAM), es una enfermedad crónica del cerebro, caracterizada por la compulsión al consumo, la pérdida de control y la continuidad del uso pese a las consecuencias negativas. Es progresiva, incapacitante y potencialmente mortal si no se trata.

El estigma también juega un papel destructivo. Aún hoy, el término «drogadicto» se utiliza con una carga moral que impide ver a la persona que hay detrás. Pero es importante visibilizar que alguien con adicción puede tener una vida aparentemente funcional, una carrera profesional, una familia, incluso una buena reputación... hasta que el consumo lo consume todo.

Episodios de pánico, placer y contradicción

En las últimas etapas de mi adicción, experimenté lo que muchos adictos viven en silencio: el consumo acompañado de episodios de pánico, espasmos musculares, paranoia e ideas de muerte. Iba a consumir cerca de hospitales por miedo a morir tras una dosis. Esta contradicción —el deseo compulsivo por consumir y el terror a las consecuencias— es una de las características psicológicas más desgarradoras de la adicción.

Al mismo tiempo, sentía una forma de placer que se confundía con alivio. Y eso es lo que convierte esta enfermedad en algo tan complejo: en ella coexisten el dolor y el placer, el amor propio y el autosabotaje, la esperanza y la desesperación.

La tarea de sanar

Este libro es, en esencia, un puente entre dos mundos: el de la adicción activa y el de la recuperación. Quien ha vivido el infierno del consumo sabe que no basta con la teoría. La adicción no se supera solo con fuerza de voluntad ni con fra

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