INTRODUCCIÓN
Mi nombre es Elena Malova y quiero enseñarte cómo cambiar tu vida y mejorar tu salud a través de simples pasos. ¡Y sin estrés ni frustración!
Yo también tuve problemas de sobrepeso, conocí el fracaso con las dietas y estaba llena de malos hábitos e inseguridades. Pero gracias al estudio y a la voluntad pude lograr los cambios que me hicieron otra persona, una más feliz, activa, positiva y, lo más importante, más saludable.
Por eso quiero compartir contigo lo que conozco, pues quizá hoy te encuentras en el mismo lugar en el que yo estuve alguna vez.
A través de mi blog (www.elenamalova.net) mucha gente ha conocido los pasos que he seguido y ha visto que sí es posible lograr lo que uno se propone. Este libro, entonces, es una guía de vida saludable donde responderé las preguntas más frecuentes sobre este tema y revelaré los mitos comunes sobre la alimentación y el ejercicio.
¿Cómo se puede bajar de peso y mantenerlo? ¿Cómo mejorar tu salud y la de tu familia haciendo pequeños cambios en los hábitos? ¿Cómo vivir más plenos? Todas estas son preguntas que parecen muy difíciles de contestar…, pero en realidad no lo son. ¡Solo depende de ti y de tu compromiso responderlas de manera positiva!
Este libro lo dividí en tres partes, que son para mí los pilares para lograr nuestro objetivo: ser realmente saludables. La primera parte consiste en una lista de los hábitos negativos más comunes, en especial ligados a la nutrición, que impiden llegar a nuestra meta. Pero no te preocupes, también incluyo las respectivas soluciones para transformar estos hábitos malos en buenos. En la segunda parte te menciono cuáles son los «enemigos» que pueden llevar a desistir de tu empeño, pero que, según mi propia experiencia, es posible sortear. Y la tercera parte es la más energética, pues allí, después de lo aprendido en las anteriores, te enseño cómo empezar a realizar actividad física, y tener tu cuerpo sano y en forma.
Además, agregué al final dos anexos. En el primero vas a poder contar con un plan que te servirá para poder llevar a la práctica lo que leerás en estas páginas. Y en el segundo encontrarás una serie de ejercicios que podrás realizar en el lugar que gustes.
Te invito, entonces, en las páginas que siguen, a intentar hacer un cambio, porque estoy convencida de que todos podemos adquirir una vida saludable que nos hará mucho más felices.
¡Anímate!
Primera parte
LOS HÁBITOS BUENOS Y LOS HÁBITOS MALOS
¿CÓMO TRANSFORMAR LOS HÁBITOS MALOS EN BUENOS?
Todo hábito, sea bueno o malo, es algo adquirido y, por lo tanto, puede cambiarse, ajustarse y ser moldeado. Acuérdate: ¡todo está en tus manos! Lo único que puede detenerte eres tú mismo.
En esta primera parte no vamos a tratar los hábitos malos obvios, como el cigarrillo o el alcohol. Todos sabemos que ser adicto al cigarro, al alcohol o a una droga no es parte de un estilo de vida saludable y que cuando uno no puede deshacerse de esas adicciones por su cuenta, es necesaria la ayuda de un profesional. Pero sí hablaremos de esos otros «malos hábitos», esos que están muy insertos en nuestra vida cotidiana y que de tan corrientes llegamos a pensar incluso que no son tan malos.
¡Vamos por ellos!
Mal hábito #1: No relajarse
Todos sabemos que el ritmo de vida actual es demasiado rápido y estresante, que muchos de nosotros vivimos bajo presión por distintos motivos y que casi no tenemos tiempo siquiera de respirar y relajar el cuerpo. Y si no podemos hacer eso, ¡imagínense cómo está la mente! Porque quizá no lo sepan, pero el estrés, además de exprimirte emocionalmente, te hace engordar. ¿A qué se debe esto?
Cuando estamos bajo estrés, una suma de procesos negativos se suceden en nuestro organismo, y uno de ellos está directamente relacionado con el peso corporal. El cortisol, conocida también como la hormona del estrés, participa en varios procesos internos, siendo uno de ellos el metabolismo. ¿Cómo influye el cortisol?
Cuando se está bajo estrés, el organismo libera esta hormona y, si se produce en exceso, disminuye el ritmo de nuestro metabolismo. O en palabras muy simples: si estás estresado, quemas menos calorías. Y la situación empeora cuando la persona estresada empieza a comer, cae en la tentación y devora comida con mucha grasa o azúcar. Así, además de un metabolismo más lento, sumamos muchas calorías de comida insana.
Y esta mezcla de factores, es importante decirlo, conlleva a enfermedades como depresión y falta de ánimo, además de engordar.
* Solución
La buena noticia es que existen métodos para combatir el estrés; los más eficientes según mi opinión son:
+ Alimentación saludable. Una dieta basada en frutas y verduras frescas disminuye significativamente la ansiedad, la tensión y los nervios. Estos alimentos son la base de la salud hormonal, de un metabolismo rápido y una mente saludable. Porque, como reza el dicho: «eres lo que comes». Por tanto, si quieres tener buena salud, debes ocuparte de tu alimentación, verla con otros ojos, con la mente abierta. ¡Pronto descubrirás un nuevo mundo y dejarás atrás todo lo que estás acostumbrado a comer!
+ Ejercicios. El cuerpo humano está diseñado para moverse. La naturaleza jamás concibió el pasar sentados ocho horas seguidas frente al computador, ya que el sedentarismo es un gran problema en la vida actual, provocando no solo sobrepeso, sino también estrés por falta de movimiento. Como ves, ¡es un círculo vicioso del que hay que salir! Al hacer ejercicio liberamos la hormona conocida como del bienestar o de la felicidad, la endorfina, que es fundamental para llevar una vida sana. ¡Muévete!
+ Cambiar lo que te molesta. ¿Sabes qué te estresa? Si respondes con sinceridad esta pregunta, tienes dos opciones:
› eliminar la causa del estrés;
› cambiar tu forma de afrontar el problema.
Sé que en un 99% de los casos no podemos eliminar la causa (que puede ser un jefe autoritario en el trabajo, un familiar en apuros, un amigo en problemas, una situación externa), pero tu reacción, el cómo te lo tomas, es 100% tu decisión. ¡Esa es tu libertad! Aprende a manejar las emociones, a controlar tus reacciones, a no quejarte y a no juzgar. Pronto verás cambios positivos en tu interior. Porque ¡a más felicidad y ánimo, menos estrés!
Los pensamientos positivos son el primer paso hacia una mejor calidad de vida y una mejor salud. Es difícil, lo sé, y por ello el cambio no debe ser brusco ni radical. Relájate, deja que las cosas fluyan y poco a poco empieza a deshacerte de tus viejos hábitos. Te costará tanto como me costó a mí, pero al obtener la recompensa verás que cada esfuerzo que hiciste valió la pena.
Mal hábito #2: Café
Desayunar con un café. Al despertar, lo que más necesita tu cuerpo es hidratarse para que tu organismo funcione bien. ¡Es como prender el motor! El agua limpia el estómago y la sangre, mejora la digestión, activa el cerebro y ayuda a perder peso. El café, en cambio, cuando es en grandes cantidades deshidrata, y además la cafeína provoca irritación de la mucosa gástrica, altera el sistema cardiovascular y, lo peor, es una droga que genera adicción.
* Solución
¡Empieza tu día con un vaso de agua! Si no estás acostumbrado a tomar agua tienes que cambiar eso desde hoy. Empieza con porciones pequeñas y día tras día aumenta la cantidad de agua de 500 ml hasta 1 litro. Después de unas semanas notarás los cambios positivos: mejor ánimo, más energía, mejor digestión, menos dolores corporales y de cabeza. Y no necesitarás más una dosis de café para estar despierto. El agua puedes tomarla fría o caliente según la temporada y tu gusto, pero que sea solo agua pura. Cuánta agua tomar al día, cómo controlar el agua que has tomado, cómo empezar a tomar más agua y acostumbrarte a este hábito esencial, lo veremos en unas cuantas páginas más. Pero, ya sabes, el día empieza con agua.
Mal hábito #3: No comer
«Saltarse» una comida, es decir, no desayunar, no almorzar o no cenar, es tal vez el peor mito que existe respecto de las dietas. Porque no es cierto aquello de que «mientras menos comes, mejor es para bajar de peso». Lo que sí es cierto es que, en la práctica, esto es lo menos recomendable. Y una vez más volvemos al metabolismo: para adelgazar necesitamos un metabolismo rápido, ya que así quemamos bastantes calorías, y solo si acompañamos el proceso con una alimentación saludable logramos los resultados deseados. En cambio, cuando pasas horas y horas sin comer, el organismo lo toma como una emergencia y se produce un déficit de las calorías. El cuerpo, entonces, en vez de seguir quemando, empieza el proceso de almacena
