PRÓLOGO
Este libro baja lo místico a tierra, al mundo de las relaciones que todos transitamos desde el nacimiento hasta la muerte. En Cómo ser un adulto en las relaciones, David Richo proporciona una guía para lograr relaciones efectivas tan amable y precisa como su trato personal con estudiantes y amigos. A través de prácticas espirituales confiables, como la atención plena y la bondad amorosa, los lectores emprenden un viaje hacia la conciencia, la alegría y una conexión más profunda.
La atención plena es una antigua forma de meditación en la que soltamos nuestros miedos, apegos, anhelos, expectativas, privilegios y juicios hacia los demás. En lugar de estas estrategias habituales, aprendemos simplemente a estar presentes y abiertos en el momento, sin obstáculos, para experimentar la vida tal como es. Al aplicar la atención plena a nuestras relaciones, finalmente logramos vernos a nosotros mismos y a los demás tal como somos, con toda nuestra conmovedora vulnerabilidad y nuestro rico potencial de amor.
En la práctica espiritual de la bondad amorosa, ampliamos nuestra conciencia hacia los demás con inmensa ternura y cuidado. Trascendemos nuestras relaciones personales para abrazar al mundo en su totalidad. Aprendemos a extender nuestro amor a todos los que nos rodean, incluso a aquellos que nos resultan indiferentes o difíciles. A través de la bondad amorosa, la unión romántica entre parejas abraza, en última instancia, al mundo.
En cierto momento de este libro, David afirma: “Podemos expandir nuestra conciencia de dar y recibir amor”. En mi experiencia asesorando a parejas y capacitando a profesionales, siempre surge la pregunta: ¿Cómo podemos ampliar nuestra capacidad de manejar más amor y energía positiva para no seguir saboteando cualquier avance? Nosotros, mi esposo Gay y yo, lo llamamos el Problema de los Límites Superiores y es el mayor desafío humano.
Este libro muestra cómo la expansión de la onda amorosa puede fluir más libremente dentro y entre todos nosotros. David Richo establece los escalones que nos llevan del amor personal al amor universal. Las prácticas espirituales en Cómo ser un adulto en las relaciones no son complementos del trabajo psicológico, sino que cumplen ese trabajo.
David Richo ofrece una importante nueva síntesis en el movimiento de autoayuda, una espiritualidad práctica fundamentada en lo que el poeta Ted Loder llama “tesoros / de alegría, de amistad, de paz / escondidos en los campos de lo cotidiano”. Los ejemplos de David, y especialmente las numerosas oportunidades que brinda para practicar estos cambios de perspectiva y acción, respaldan profundamente el devenir del lector. Encontramos un nuevo lugar para estar juntos en igualdad. Señales claras nos guían hacia una vida compasiva, donde los seres humanos maduran para convertirse en guardianes unos de otros y de nuestro hogar más grande. Nuestras relaciones no solo pueden contribuir a nuestro crecimiento, sino también a la evolución del mundo. Los invito a dejarse llevar por estos ríos de posibilidades.
—KATHLYN HENDRICKS, PhD
PREFACIO A LA EDICIÓN DEL VIGÉSIMO ANIVERSARIO
Me siento conmovido y encantado de dar la bienvenida a esta edición del vigésimo aniversario de mi libro, que ahora cuenta con un cuarto de millón de copias en doce idiomas. A lo largo de estos años, he experimentado una profunda satisfacción por las respuestas que me han hecho llegar personas de todo el mundo sobre la ayuda que mi libro les ha brindado. Esto significa mucho para mí, ya que en mi caso, escribir es una práctica espiritual dirigida a compartir lo que he aprendido en beneficio de los demás. Agradezco que mis palabras hayan llegado a tantas personas. Una gracia aún más asombrosa es el vínculo que siento entre los lectores y yo, que es lo que más aprecio.
La génesis de este libro fue mi convicción de que las relaciones, como cualquier otra cosa de valor, requieren cuidado. No mejoran ni perduran por sí solas. Dado que no son autosostenibles, necesitan mantenimiento, al igual que los jardines, las catedrales y los cuerpos. El cuidado combina el trabajo psicológico continuo y la práctica espiritual de todos los involucrados. Este libro pretende ser un manual de mantenimiento. Muestra cómo podemos cuidar amorosamente nuestros delicados vínculos para que puedan crecer. Una relación prospera cuando no renunciamos al amor, sin importar qué, y también cuando realizamos mejoras y reparaciones. Los temas de este libro están destinados a ayudarnos en esta hermosa empresa.
En estas páginas exploramos qué implica la confianza; cómo nuestra infancia influye en nuestras elecciones, acciones y nuestros miedos a la intimidad o al compromiso; cómo las relaciones atraviesan distintas fases; cómo el ego centrado en uno mismo puede doblegarse ante la mutualidad. Aprendemos la importancia de mostrar y responder a los sentimientos y de respetar los límites; cómo resolver conflictos; cómo permanecer conscientes y amorosos en la comunicación; y cómo nutrir nuestro compromiso mediante la entrega diaria y la recepción de las cinco A del amor: atención, afecto, aprecio, aceptación y autorización. Estos desafíos no tienen por qué asustarnos. Podemos manejarlos con la ayuda de algunas pautas y recomendaciones, que es lo que espero que provea este libro. Todos tienen la capacidad de amar; cualquiera puede aprender a hacerlo de manera generosa y efectiva. Es por eso que no necesitamos tener miedo de emprender el viaje de las relaciones.
La presente edición conserva el material de la original con algunos cambios. Contiene los mismos capítulos, pero ya no dividimos el libro en tres partes. La discusión sobre la ira ahora está incluida en el capítulo 5, “Cuando surgen conflictos”, y el capítulo “Cuando las relaciones terminan” es ahora el último del libro. He mejorado el texto y actualizado algunos conceptos. Por ejemplo, hoy en día podríamos usar la palabra cuidadores, que no siempre significa padres. Observamos una variedad de estilos de relación, por ejemplo, el poliamor, en lugar de solo reconocer a las parejas. Del mismo modo, las citas en línea también son mucho más comunes, en lugar de los encuentros en persona. Nos comunicamos a través de mensajes de texto y redes sociales, y no solo por correo electrónico o teléfono. Incluso con estos cambios en las formas en que se generan y se mantienen nuestras relaciones, el mensaje central de este libro sigue siendo el mismo: todos podemos encontrar amor en nuestras vidas y crecer en cómo lo expresamos a nosotros mismos y a los demás.
No he abordado específicamente todos los cambios en el mundo de las relaciones en esta edición, ya que quería preservar el propósito general del libro: explorar el corazón y el alma de la relación, en lugar de cubrir todas las nuevas formas que están tomando las relaciones. Ahora hay muchos otros libros disponibles que abordan los estilos contemporáneos de encuentro y diseño de un vínculo, y todas las demás posibilidades que contemplamos en el nuevo panorama de las relaciones y de nuestra propia identidad. Con suerte, el mensaje de Cómo ser un adulto en las relaciones sigue siendo válido y ofrece sabiduría a cualquiera que busque cultivar relaciones amorosas.
Durante los diez años posteriores a la primera publicación de este libro, expandí mi propio sentido del amor y los vínculos, de manera especial en lo espiritual. Esto se convirtió en How to Be an Adult in Love: Letting Love in Safely and Showing It Recklessly (Shambhala). Es la continuación de este libro, y lo recomiendo sinceramente para futuras lecturas.
Que este y todo mi trabajo los beneficie a ustedes y a todos los seres.
¿Qué tenemos que sea mejor
que nuestra vida juntos?
—DAVID RICHO, Santa Bárbara
INTRODUCCIÓN
No alcanza solo con haber amado
a menos que hayamos sido sabios
y disfrutado nuestro amor.
—SIR JOHN SUCKLING
El amor es la posibilidad de posibilidades. Su alcance se extiende más allá de nosotros, sin importar cuánto amemos o cuánto tiempo pase. Siempre será el misterio mudo a cuyo dolor y éxtasis solo podemos entregarnos con un sí. Existe algo alegre y valiente en nosotros que nos permite arriesgarnos a entrar en el laberinto del amor, indiferentes a lo peligroso que pueda ser. Sin embargo, todo el amor en el mundo no nos traerá la felicidad ni hará que una relación funcione. Eso requiere habilidad, y esta habilidad es bastante asequible. La práctica puede hacernos lo suficientemente ágiles como para bailar juntos con gracia, sin importar cuán tímidos o torpes podamos ser al principio.
Cada uno de nosotros experimenta el amor de una manera diferente, pero para la mayoría sobresalen cinco aspectos del amor. Nos sentimos amados cuando recibimos atención, aceptación, aprecio y afecto, y cuando se nos permite la libertad de vivir de acuerdo con nuestras necesidades y deseos más profundos. Mostramos amor de las mismas cinco maneras. Estas cinco A se nos presentan con diferentes disfraces a lo largo del viaje de la vida. En la infancia, necesitamos estas cinco A para desarrollar la autoestima y un ego saludable. Son los ladrillos con los que construimos nuestra identidad, una personalidad humana coherente. La experiencia humana tiene una armonía sorprendente y confiable: lo que necesitamos para la construcción de un yo es precisamente lo que necesitamos para la felicidad en nuestras relaciones amorosas adultas. La verdadera intimidad significa dar y recibir las cinco A, que constituyen el placer y la riqueza de una relación. Estos cinco elementos o aspectos del amor también describen nuestro destino de servicio al mundo como seres espirituales maduros. Grandes ejemplos de espiritualidad, como Jesús o Buda, nos muestran a seres que ofrecieron este amor de cinco facetas a todos nosotros. A través de nuestra práctica espiritual, llegamos a conocer un poder mayor que nuestro ego, y ese poder nos nutre otorgándonos los dones de atención, aceptación, aprecio, afecto y autorización.
Aquí se revela una sincronía conmovedora y alentadora, una coincidencia significativa que está integrada en nuestra propia existencia: las cinco A son —simultáneamente— la satisfacción de nuestras necesidades más tempranas, los requisitos para la intimidad adulta y la compasión universal, y las cualidades esenciales de la práctica de la atención plena. En la espléndida economía del desarrollo humano y espiritual, las mismas llaves abren todas nuestras puertas evolutivas.
Así, las cinco A nos llegan como regalos en la infancia. Luego, somos nosotros quienes las ofrecemos como regalos a nosotros mismos y a los demás. No son el resultado del esfuerzo, sino el derrame automático del amor que recibimos. No tenemos que intentarlo; simplemente notamos que somos atentos, apreciativos, afectuosos, aceptadores y autorizadores con aquellos a los que amamos. Mostrar las cinco A equivale a corazón pleno, una práctica espiritual.
¿Hay alguna manera de aumentar nuestra capacidad de dar y recibir estos elementos esenciales del amor? Sí, podemos hacerlo a través de la atención plena, una observación alerta del aquí y ahora de la realidad sin ejercer juicio, sin apego, miedo, expectativa, defensa, sesgo o control, lo que equivale a una descripción de la comunicación efectiva. A través de la atención plena centrada en el corazón, nos volvemos hábiles para otorgar los componentes esenciales del amor a todos, incluso a nosotros mismos. En las páginas que siguen, volveré una y otra vez a la atención plena y al corazón como una vía rápida hacia el amor efectivo y significativo.
Este libro analiza cada una de las cinco A y cómo se aplican a la infancia, las relaciones y la madurez espiritual. También sugiere prácticas que pueden ayudarte a resolver problemas de la infancia, a crear relaciones más felices y a ser más consciente y compasivo espiritualmente. De hecho, las prácticas están impulsadas por una ambición espiritual que apuesta a algo más elevado: un tú más amoroso del cual se beneficiará el mundo.
Todo esto implica emprender un viaje juntos, un viaje heroico porque conlleva dolor y nos obliga a cambiar nuestro enfoque concentrado en el ego por otro que nos permita enfrentar los riesgos de la vida juntos. Este libro te guiará por ese camino, proveyendo el equipo necesario para acampar juntos de manera segura y placentera. Utilizaremos tanto herramientas psicológicas occidentales como prácticas espirituales orientales y occidentales, no pasando de unas a otras, sino usándolas simultáneamente. Las principales herramientas psicológicas nos permit
