Excelencia interior

Jim Murphy

Fragmento

cap

Reconocimientos

Excelencia interior ha cambiado mi manera de ver el mundo, mi manera de pensar y mi manera de jugar al golf.

VAUGHN TAYLOR,

tres veces ganador del PGA Tour

Excelencia interior ha transformado mi vida: como caddie, como padre y como marido. Este libro es una obra maestra.

BRANDON PARSONS,

caddie veterano del PGA Tour

Excelencia interior ha afectado considerablemente a mi forma de enfrentarme a la vida y de jugar al hockey.

KEVIN CONNAUTON,

defensa de los Arizona Coyotes

Excelencia interior me ha cambiado la vida.

RYAN DODD,

número uno de esquí acuático

y actual récord del mundo

Excelencia interior es un manual de instrucciones que te enseñará a rendir bajo presión y a llevar la mejor vida posible. Es un libro al que acudiré el resto de mi vida.

TEDDY SCOTT,

caddie del PGA Tour durante veinte años,

catorce de ellos con Bubba Watson

He leído diez veces la primera edición de Excelencia interior. Prácticamente me lo he aprendido de memoria. Por increíble que parezca, esta edición es aún mejor.

JONATHAN MICHAEL,

profesor adjunto de la Trinity Western University

y ganador de la Medalla de Oro

del Gobernador General

Jim es un experto en su campo. Excelencia interior trasciende el ámbito deportivo y afectará profundamente a todo el que aplique estas técnicas en su vida.

JOHN KEHOE,

autor de Mind Power into the 21st Century

Excelencia interior ha influido enormemente en todos los aspectos de mi vida.

DAVID BENTALL,

presidente de Next Step Advisors y profesor

de la Universidad de la Columbia Británica

 

A mi padre, Donald C. Murphy,

que me influyó en gran medida para pensar en profundidad

sobre qué cosas amar y de qué cosas prescindir.

Te quiero. Hasta pronto

A mi madre, Michiko M. Murphy (de soltera, Koyama),

mi modelo a seguir.

Te quiero

A Naomi T. Murphy,

mi hermana, mi inspiración

 

Y ahora, aquí está mi secreto, uno muy simple: solo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY,

El principito

Por encima de todas las cosas, vigila el corazón, porque todo lo que haces mana de él.

SALOMÓN,

tercer rey del antiguo Israel

Prólogo

Bunpachiro Koyama tenía que tomar una decisión difícil. ¿Estaba dispuesto a morir, sacrificar las comodidades y el placer, y dedicarse por entero a la senda abnegada del guerrero? ¿Sería capaz de honrar el código?

Ser samurái en el Japón feudal era honorable e inspiraba respeto, pues encarnaba toda una vida de preparación para el liderazgo moral, el deber y el arte. Bunpachiro, como cualquier otro samurái, se dedicaba diariamente a ejercitarse en el combate y el uso de la espada, así como en la práctica de la caligrafía, la poesía, la pintura y la ceremonia del té.

El código del samurái estipulaba un compromiso total. Implicaba poner el país y al señor feudal por delante de la propia persona, hasta el punto de pensar en uno mismo como si ya estuviera muerto. Implicaba despertarse cada mañana dispuesto a morir.

Bunpachiro eligió la senda del samurái… y la aceptación de la muerte que llevaba aparejada. Sin embargo, en 1867, su estilo de vida cambió por completo y de manera brusca. Tras dos siglos y medio de prevalencia, el reinado samurái tocó a su fin y Bunpachiro pasó de tener un poder increíble a sentirse impotente. Se esfumaron tanto su estatus de élite como todo aquello por lo que se había sacrificado. Tenía el corazón roto. Sin un propósito en la vida, la botella pasó a ser su indolente compañera.

Ojalá Bunpachiro hubiera sido consciente de lo que yo he descubierto: que cualquier corazón humano tiene el potencial de sentir una satisfacción, un gozo y una confianza profundos, y que ejercitarlo es lo más importante que se puede hacer en la vida. En tu corazón es donde florecen todas tus esperanzas y sueños, donde se disipan todos tus miedos y ansiedades. Es la fuente de la resistencia mental y la fortaleza interior. Si tu corazón gira en torno a algo transitorio que no puedes controlar, tu vida será inestable. Como Bunpachiro había vinculado su autoestima a su papel de samurái, cuando dejó de serlo, lo perdió todo.

Mientras leas este libro y vayas examinando tu corazón, lo que encontrarás es que tu mayor sueño no se cumplirá si algún día llegas a tener millones de dólares o quizá una casa con vistas al mar. En realidad, tu sueño consiste en cómo crees que te harán sentir esas cosas. Quizá esos logros te harían feliz porque te imaginas a la gente felicitándote por tu éxito, o te aportarían experiencias fantásticas porque tus amigos irían a visitarte para disfrutar de tu hogar frente al mar. Pero quizá no. Además, el dinero y las posesiones materiales no son realmente lo que estás buscando.

Si exploras tu corazón, más allá del deseo de cualquier tipo de éxito, creo que descubrirás que lo que realmente quieres es sentirte vivo de verdad, lleno de vitalidad, de propósito y de sentido: la plenitud absoluta. Para muchos, quizá sin saberlo, la vida es la larga búsqueda de esa plenitud. Queremos experiencias profundas y enriquecedoras, relaciones que nos llenen, una vida en la que no estemos siempre encogiéndonos, víctimas del miedo. Queremos vivir con coraje, aprender y crecer, fomentar una actitud valiente que contagie a otras personas.

Sin embargo, aunque ese estilo de vida está al alcance de cualquiera, nos enganchamos fácilmente a la persecución de símbolos de éxito, en lugar de a lo que realmente queremos; nos distraemos con el ajetreo, perdemos de vista nuestro auténtico objetivo. En lugar de buscar directamente la autenticidad sin complejos y el crecimiento personal, vamos detrás de una ilusión y no conseguimos más que sentirnos vacíos.

La búsqueda directa implica desarrollar una nueva mentalidad y nuevas capacidades que nos aporten fuerza interior, paz y confianza, independientemente de las circunstancias (es decir, los detalles específicos de las situaciones que vive cada uno). Es posible que tu corazón necesite reorientar su rumbo y redefinir el éxito dando valor a algo que sea más estable y poderoso que tus emociones o tu estatus, descartando la manera en que la sociedad evalúa tu vida.

Puedes aprender a rendir de forma extraordinaria bajo presión extrema y disfrutar de una vida plena de satisfacción, gozo y confianza. De hecho, te darás cuenta de que esta reorientación del corazón es el modo más eficaz y potente de hacerlo.

Yoshitaka Koyama (el hijo de Bunpachiro)[1] vio a su padre, que había sido un gran guerrero, perder su relevancia y convertirse en un alcohólico. Se fijó en que la identidad de su padre estaba vinculada al estatus y a aspectos que él no podía controlar. Yoshitaka empezó a pensar a fondo en su propia vida, en lo que quería de verdad y en lo que era más importante. Se dio cuenta de que no ansiaba poder o prestigio, sino una existencia plena. En consecuencia, Yoshitaka cambió el curso de su vida, pasó de centrarse en ejercer poder sobre los demás a empoderarlos y con este cambio consiguió satisfacción, gozo y confianza, y vivió una vida extraordinaria.

Este libro lo ha escrito su sobrino nieto.

Presupuestos de partida
(suposiciones y creencias)

Imagen de una pipa con el texto esto no es una pipa debajo.

La calidad de tu vida se basa en tres elementos:[1]

1. Tu mundo interior de pensamientos, emociones, creencias y deseos.

2. La mentalidad (marco de referencia mental) que rige tu visión del mundo.

3. Las relaciones que tienes con los demás.

El modo en que piensas y sientes es el resultado de las suposiciones y las creencias que se hayan generado en tu corazón (y tu mente subconsciente, algo que examinaremos más adelante). Esas suposiciones y creencias conforman la mentalidad, que influye en cómo te relacionas contigo mismo, con los demás y con todo en tu vida.

La calidad de tu rendimiento también se basa en tres elementos:

1. Tu creencia en quién eres y lo que es posible para ti.

2. Tu capacidad de concentrarte e implicarte plenamente en el momento: corazón, mente y cuerpo (nota: en el libro utilizo indistintamente los términos «corazón» y «espíritu»/«alma»).

3. Tu libertad de jugar como un niño, explorar con curiosidad las distintas posibilidades y emocionarte por los retos que surjan.

Los elementos que determinan la calidad de tu vida y de tu rendimiento están profundamente entrelazados.

Comencé a escribir la primera versión de este libro en 2004 después de trasladarme al desierto de Sonora, en Arizona, a vivir en relativa soledad. Me deshice de la televisión y de más de la mitad de mis posesiones, con las siguientes palabras de Winston Churchill cruzando perpetuamente el protector de pantalla de mi portátil: «Aquellos destinados a la grandeza deben primero caminar solos en el desierto».

Fui allí para vivir deliberadamente en soledad y poder poner en práctica lo dicho por Churchill. Otras palabras que también anidaron en mi corazón fueron las de Henry David Thoreau, que asimismo acudió a la naturaleza.[2] Como Thoreau, yo quería:

[…] afrontar solamente los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que esta tuviera que enseñarme para no descubrir, llegado el momento de morir, que no había vivido verdaderamente. Siendo la vida algo tan preciado, no quería vivir lo que no fuera vida; tampoco quería practicar la resignación, a menos que fuera estrictamente necesario. Quería vivir profundamente y llegar hasta la médula; vivir con tanta fuerza y tan espartanamente que prescindiera de todo aquello que no fuera vida; depurar todo lo que hiciera falta para apurarla al máximo; arrinconar la vida y reducirla a su esencia.

Al final pasé cinco años investigando, haciendo entrevistas y escribiendo a tiempo completo, de los cuales dos años y medio permanecí en el desierto. Estaba obsesionado con averiguar cómo se podía rendir al máximo bajo gran presión, sin perder la confianza y el aplomo, tal y como hacían los mejores del mundo. La principal cuestión que estudié, y que planteé a psicólogos deportivos de toda Norteamérica, fue esta: ¿cómo puede entrenar un atleta olímpico durante cuatro años para una prueba que quizá dure menos de un minuto y conservar la calma y la confianza bajo semejante presión?

A medida que fui profundizando en mi investigación, me di cuenta de que ayudar a los atletas a ganar un campeonato del mundo o una medalla de oro olímpica sería irrelevante si no mejoraba a la vez su calidad de vida, su vida interior. Así que empecé a estudiar dos conceptos principales:

1. Cómo tener una fuerza mental y un aplomo extraordinarios bajo una presión extrema.

2. Cómo vivir la mejor vida posible, plena de satisfacción, gozo y confianza.

En el desierto tuve una revelación asombrosa. Me di cuenta de que la búsqueda de un rendimiento extraordinario y la búsqueda de la mejor vida posible constituyen el mismo camino.

Esa revelación cambió mi vida.

Ojalá lo hubiera sabido cuando jugaba con los Chicago Cubs, pues podría haber rendido con mucha más confianza y desenvoltura. Estaba jugando el partido equivocado, pero no lo sabía.

La mayoría llevamos toda la vida jugando el partido equivocado. Nos hemos centrado en ganancias a corto plazo, felicidad temporal y logros a nivel superficial, cuando nos han creado para muchísimo más. Hemos estado inmersos en un juego de suma cero, finito, con un ganador y un perdedor, un principio y un final, cuando la realidad es que se trata de un juego infinito. La vida es un viaje para conectar con los demás, crecer juntos y descubrir cosas nuevas e increíbles, en lugar de un juego donde compitamos constantemente y estemos comparándonos unos con otros, siempre tratando de encajar o de tener éxito. Hemos puesto la mira demasiado baja, aspirando a recoger la fruta más cercana al suelo de un solo arbusto, cuando lo que nos aguardan son huertos enteros.

¿A qué has estado jugando tú?

La mejor vida posible, de absoluta plenitud, está llena de experiencias extraordinarias, relaciones profundas y enriquecedoras, y, sobre todo, de amor, gozo y paz. Estos tres «recursos» conducen a una abundancia de frutos que se multiplican y dan lugar a muchos más: la paz conduce a la paciencia, la paciencia a la afabilidad, luego a la bondad, la lealtad, la modestia y, por último, el dominio de sí.

Sea cual sea tu sueño, creo que lo que en realidad quieres es que tu vida esté llena de amor, paz y gozo, así como del resto de los poderosos recursos que llegarán detrás. Esta vida extraordinaria está al alcance de todos, pero su coste es alto. Requiere de tu parte una intención y una dedicación claras, y que estés dispuesto a ser vulnerable para poder desarrollar tu mundo interior.

Desarrollar el mundo interior implica transformar el corazón para que tienda a aquello que es más poderoso y enriquecedor. Así podrás fomentar los tres elementos clave de un rendimiento extraordinario: la convicción, el enfoque y la libertad. Podrás dirigir tus pensamientos y crear pautas mentales en torno a posibilidades extraordinarias y a lo que más te apasiona y te entusiasma (aquello para lo que naciste), en lugar de quedarte atrapado en la preocupación, el estrés o la ansiedad.

Muchos lo hemos hecho al revés: hemos tratado de tener éxito para ser felices. Sin embargo, si nos centramos en mejorar nuestro mundo interior, conseguiremos mucho más. Nuestra vida puede estar llena de paz y gozo, sentido y poder, lo que también llevará nuestro rendimiento al máximo. Pero tenemos que hacer las cosas en el orden correcto si queremos que nuestro rendimiento extraordinario sea duradero y nuestra vida excelente: primero el corazón, luego el rendimiento. Primero el mundo interior; a continuación, el exterior. Además, un mundo exterior extraordinario no sirve de nada sin un mundo interior rico, ¿verdad?

El viaje hacia la mejor vida posible comienza ajustando la lente a través de la que vemos el mundo. Según Darrell Johnson, profesor en Regent College:[3]

Todos los seres humanos tienen una visión de la realidad; cada uno mira la vida según su marco de referencia. Todos partimos de unos supuestos firmemente asentados sobre la naturaleza de la realidad. Aunque quizá no sabríamos detallarlos, están ahí. Se reflejan en el modo en que tratamos a la gente, el modo en que pasamos el tiempo y gastamos el dinero. O, dicho de manera más sencilla, cada persona lleva unas gafas propias. Esas gafas las han conformado la familia que hemos tenido, las experiencias infantiles, los libros que hemos leído, las vivencias por las que hemos pasado, las películas que hemos visto. Estas visiones de la realidad afectan a nuestra vida por completo.

Cabe destacar que las personas que han sido capaces de logros extraordinarios perciben sus circunstancias de modo similar. La lente a través de la cual ven el mundo es muy parecida a la de otras personas extraordinarias, pero muy diferente de la del resto de la gente.

Este libro te ayudará a entender cómo han entrenado su mente (y orientado su corazón) estas personas sobresalientes, de modo que siempre están aprendiendo y creciendo, y cómo puedes entrenar tú tu mente y tu corazón para hacer lo mismo.

Si queremos ser capaces de mantener un rendimiento óptimo y alcanzar una vida plena, hemos de examinar quiénes somos, cómo nos hemos formado y qué es lo que nos mueve. En mis cinco años de investigación a tiempo completo (posteriores al doctorado), llegué a la conclusión de que había un componente común en el rendimiento óptimo y la vida plena: el corazón. Aprender que el corazón (o el espíritu) es el motor esencial de ambas dimensiones constituyó el punto de inflexión de mi investigación.

El corazón está ahí donde guardamos nuestras esperanzas y nuestros sueños, nuestras creencias y las cosas que asumimos como ciertas. El bien y el mal, el amor o el miedo provienen del corazón, que es la fuente de nuestras motivaciones más profundas y nuestro mayor poder. Si queremos desarrollar la capacidad de conservar la confianza y el aplomo cuando estemos sometidos a presión, y vivir con una satisfacción y un gozo plenos, tenemos que cuestionar las creencias que albergamos en el corazón para comprobar si son ciertas. Tenemos una historia que llevamos toda la vida contándonos y se basa en las creencias que hemos ido generando en el corazón. Algunas son verdaderas y nos dan fuerza; otras no. También tenemos creencias que nos permiten ver posibilidades y belleza donde otros no las ven.

Cuando tu vida se basa en la Verdad, con mayúscula, se expande cada día —como los rayos del sol que iluminan un cielo acogedor— y revela bellezas inéditas. En este viaje formidable de excelencia interior, vamos a dirigir las cosas que piensas y el modo en que las piensas hacia una meta de fortaleza y permanencia.

Sin embargo, primero tenemos que abandonar las creencias (lo que hemos asumido como cierto) que hayan limitado nuestra vida sin que fuésemos conscientes. Solo se puede alcanzar una existencia de posibilidades ilimitadas cuando las creencias que guían nuestra vida se liberan también de sus límites.

He aquí algunas creencias que vamos a abandonar (y las razones para ello):

• Soy lo que pienso.

Algunas veces se nos pasan por la mente pensamientos terribles o vergonzosos que no son ciertos ni tienen nada que ver con quienes somos realmente.

• Mi valía se basa en mis resultados.

Quizá hayas crecido en una cultura o con una familia que te haya imbuido esa creencia, pero tu valía no aumenta o disminuye en función de tu rendimiento.

• Las personas que alcanzan grandes logros nacieron así.

Sean cuales sean las dotes con las que naciste, se pueden mejorar mucho más de lo que imaginas, principalmente mediante el esfuerzo, la práctica intencionada de habilidades específicas (que descubrirás en este libro) y aprendiendo a dirigir y controlar tus deseos.

He aquí diez nuevas creencias fortalecedoras que constituirán la base de la mentalidad que irás desarrollando a medida que leas este libro:

1. Cada circunstancia y cada persona con las que te encuentres están ahí para enseñarte y para ayudarte. Todo va encaminado a tu bien.

Has venido al mundo para ser excelente (tu valía es infinita e inherente).

Se te ha dado la vida para desarrollar tu carácter y prepararte para esa excelencia.

2. Tu vida es un reflejo de tus creencias.

Tus creencias son los cimientos del rendimiento extraordinario, del gozo y la confianza, así como de la capacidad primordial de aprender.

Las creencias constituyen el panel de control de tu vida, un termostato subconsciente que la mantiene en consonancia con tus niveles de confort. Para mejorar tu rendimiento (y tu existencia) de un modo sistemático y sólido, necesitas cambiar tus creencias sobre quién eres y lo que te es posible hacer.

3. La raíz del miedo consiste en estar demasiado centrado en uno mismo.

Esta actitud puede llevar a las personas a cohibirse, analizarse en exceso y, a la larga, a rechazarse a uno mismo.

La arrogancia o el rechazo a uno mismo (que provienen de estar demasiado centrados en nosotros mismos) constituyen el mayor obstáculo que nos ponemos.

4. Todos tenemos las mismas necesidades y deseos profundos.

Todo corazón humano quiere desesperadamente que lo amen y lo acepten; la mayoría de las cosas que hacemos son para satisfacer esa necesidad.

Nuestra necesidad más profunda es el amor incondicional y nuestro mayor deseo es que nos conozcan y nos amen plenamente.

5. Todo el mundo lo hace lo mejor que puede con lo que tiene (en su corazón).

Es decir, en función de su contexto, sus puntos de vista, sus creencias, sus miedos, sus heridas y sus vacíos.

Cuando alguien (incluido tú) actúa de un modo que causa daño o dolor, es porque carece de recursos como el amor, el gozo y la paz, y está mirando el mundo a través de una lente de miedo o de dolor centrada en sí mismo.

6. El mapa no es el territorio.

El mundo que ves y con el que interactúas no es la realidad, sino el que ha creado tu mente, y se basa en el modo en que has interpretado y procesado hasta ese momento los acontecimientos de tu vida.

La pipa que has visto al principio de este capítulo no es una pipa real. Es el dibujo de una pipa. Podría parecerte una distinción un poco tonta, pero la verdad es que es bastante importante (tal y como René Magritte nos hizo ver en su pintura de 1929 La traición de las imágenes).

7. No eres tu mente.

Tu mente es una parte de ti que necesitas entrenar. Puedes aprender a dirigir y controlar los pensamientos del mismo modo que aprendes a controlar el cuerpo.

La mayor libertad de la que dispones es dónde colocar los pensamientos. A medida que seas consciente de que no eres tu mente, te apegarás menos a los pensamientos inútiles y negativos que tienes a diario y dirigirás esta hacia los que te fortalezcan.

8. El problema no es el problema; el problema es cómo piensas en él.

No estás feliz o triste a causa de tus circunstancias, sino por lo que piensas de ellas.

Tu estado emocional proviene casi enteramente de lo que piensas: el estado en el que entras a causa de cómo piensas en el problema es el verdadero problema.

9. No hay fracaso, solo enseñanza.

El éxito y el fracaso están muy interrelacionados; son igual de importantes, aunque se consideran opuestos en nuestra cultura.

La capacidad de aprender, de crecer y de aprovechar al máximo tu potencial está directamente relacionada con la capacidad de asumir el fracaso.

10. La persona que mejor controla su mundo interior es la que más poder tiene.

El mayor reto (y el principal rival) de una competición es dominar el ego.

El desapego, es decir, la liberación completa de los vínculos, preocupaciones y miedos del ego es crucial tanto para lograr un rendimiento extraordinario como para generar creencias que nos conduzcan hacia una vida plena.

Nota: En el glosario encontrarás algunas definiciones de términos del método de excelencia interior que irán apareciendo en el libro.

La mentalidad que empezarás a desarrollar estará constituida en gran medida por estas creencias. Como vas a recibir mucha información nueva, quizá a veces te abrumes. No te preocupes: los deportistas profesionales a los que he ayudado han alcanzado un éxito extraordinario con este proceso y muchos se han sentido igual al principio. Recuerda que estamos hablando de un viaje que durará toda la vida. Este libro es un manual que puedes volver a consultar muchas veces.

Te aconsejo que marques la presente sección para tener en mente estos principios y creencias mientras lo lees. Apréndetelos de memoria y ve tomando notas, sobre todo mientras analizamos en los primeros capítulos los difíciles obstáculos que todos nos encontramos. Al hacerlo, empezarás a notar que estas perspectivas te ayudan a afrontar tus mayores retos; además, estarás sentando las bases para el uso de las herramientas y la aplicación de las técnicas que descubrirás en el resto del libro. Bueno, pues ¡vamos a empezar!

Introducción

Somos criaturas acomodaticias que, a pesar de que se nos ofrece un gozo infinito, andamos jugando tontamente con la bebida, el sexo y la ambición, igual que el niño que quiere seguir haciendo pasteles de barro en un suburbio porque no puede imaginar lo que significan unas vacaciones en el mar. Nos conformamos enseguida con cualquier cosa.

C. S. LEWIS,

El peso de la gloria[1]

En la madrugada del 27 de junio de 2011, Ryan Dodd se despertó en un callejón, a la puerta de un bar de un barrio marginal de Flint, Míchigan, con una fractura de cráneo. Era su primera (y última) pelea de bar, y resultó que Ryan estaba en peor forma de lo que creía. Pocas horas antes se había

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos