Querida lectora:
Tienes delante un libro muy especial: 52 semanas para el autocuidado. Este libro está pensado para que lo recorras a tu ritmo, en el orden que tú elijas y con la libertad de detenerte el tiempo que necesites en cada semana. Aquí no hay prisas ni culpas, solo un espacio para que te respetes, te quieras y te dediques tiempo de verdad. Porque el autocuidado no es un lujo ni una obligación, sino un acto de amor hacia ti misma, un derecho que mereces ejercer sin sentirte mal por ello.
Cada semana encontrarás una propuesta para conectar contigo, para escucharte y para regalarte momentos que nutran tu cuerpo, mente y alma. Puedes leer semana tras semana o saltar a la que más te llame en cada momento. Lo importante es que este libro sea un acompañante amable en tu día a día, un recordatorio constante de que tú eres una prioridad en tu vida.
El autocuidado no es un destino, sino un viaje. A veces será sencillo y otras veces costará un poco más, pero cada pequeño gesto suma. Cada vez que te eliges, que te das permiso para parar, sentir o simplemente ser, estás construyendo una relación más amable contigo misma.
Te invitamos a que te regales este tiempo, sin juicios ni exigencias. Que te permitas aprender, crecer y cuidarte con ternura y paciencia. Porque cuidar de ti es el primer paso para vivir una vida más plena y auténtica.
Bienvenida a este viaje de autocuidado. Estamos felices de que estés aquí.
Con todo nuestro cariño,
Yolanda y Patri
SEMANA 1
No hay
autocuidado
si no dispones
de tiempo
La mayoría de las mujeres nos hemos educado en dar, en estar para los demás y en ser serviciales. Si además eres madre, se te presupone una entrega incondicional a los hijos, pareja, familia, tus padres e incluso tus hermanos. Una mujer entregada es una gran madre, una gran esposa y una gran profesional. Recibimos muchos halagos y reconocimiento cuando nos dedicamos a los nuestros y a nuestro trabajo. Tanto es así que, cuando decides tomarte tiempo para ti, te sientes egoísta y poco merecedora de esos momentos.
Tu entrega es de un valor incalculable. Y, gracias a las renuncias personales y el darnos a los demás, seguimos funcionando como sociedad. Pero ¿y tú? ¿También te das a ti? ¿Te cuidas, descansas, tienes tiempo para ti?
El tiempo hay que crearlo y buscarlo, porque no aparece solo. No hay tiempo para todo, pero si te organizas y priorizas, seguro que encuentras momentos maravillosos para ti. Recuerda algo muy importante: si tú no haces hueco para ti, nunca podrás ocuparte de ti. Porque el hueco en tu vida, hasta ahora, no se ha abierto paso solo. Y no esperes a que los demás adivinen que necesitas tiempo. Es preferible que lo pidas o lo expreses tú. A pesar de que tu familia te adora, todavía no tiene la capacidad de adivinar lo que tú necesitas.
Esta semana vamos a observar en qué utilizamos nuestro tiempo. Te invitamos a que «saques antes de meter».
Haz una lista de esas actividades que restan más que suman y que, pese a poder entretenerte, te hacen perder el tiempo.
Tiempo en redes sociales
Ver demasiadas series
Tardar en elegir qué ponerte por la mañana

Ve deshaciéndote de hábitos «ladrones del tiempo» y el hueco que hayas ganado, trasládalo por favor a tu agenda y decide qué hacer para dedicarlo a tu autocuidado.
Esta es tu lista para la primera semana. Te invitamos a que anotes tus respuestas en un cuaderno.
¿Cómo te sientes haciendo hueco para tus cosas? ¿Es reconfortante? ¿o notas que le quitas el tiempo a otros?
¿Te has dado cuenta del tiempo que perdías en actividades que igual no valían tanto la pena? ¿Qué tipo de renuncias a «ladrones del tiempo» te hacen sentir hoy orgullosa?
¿En qué vas a emplear ese tiempo que has ganado?
Cuando te dedicas tiempo, presta atención a cómo te estás cuidando y cómo te hace sentir. ¿Qué te despierta, qué valoras de eso?
SEMANA 2
Encuentra
el sentido al
autocuidado
Ya lo siento, con la ilusión no basta. Tampoco basta con estar convencida de que es algo bueno para ti. Generar un cambio y dedicarle tiempo al cuidado de la salud física y mental necesitan muchos nutrientes: tiempo, motivación, ganas y, sobre todo, un sentido. Cuando encontramos sentido a lo que hacemos o a aquello con lo que deseamos comprometernos, lo elevamos a necesidad. Necesitas convertir el autocuidado en una necesidad y una prioridad en tu vida. De no ser así, lo dejarás «para luego». Y el «para luego», si es para una, nunca llega.
Por eso, te invitamos esta semana a reflexionar sobre varios puntos que te ayudarán a tomar conciencia de la importancia del autocuidado y sus beneficios. No esperes a que la motivación para cuidarte aparezca sola. Igual tenemos que hacer algo nosotras por convocarla a esta fiesta del amor propio.
Empieza por reflexionar qué significa «autocuidado» para ti. Nosotras lo entendemos como una serie de actividades que velan por nuestra salud física y mental, que nos divierten, que disfrutamos, que podemos realizar a solas o en compañía y con las que conectamos con nuestro bienestar.
¿Te animas a escribir tu propia definición de «autocuidado»? Si deseas, puedes compartirla en redes e inspirar así a otras mujeres.
¿Para qué querrías cuidarte? Escribe todos los motivos que encuentres; cuantos más, mejor.
¿Cómo crees que te puede hacer sentir?
Escribe tus respuestas en un diario bonito donde puedas ir recogiendo estas experiencias de autocuidado que estás dispuesta a disfrutar.
Te invitamos a realizar un ejercicio bonito en el que tendrás que dibujar. Dibuja a una mujer que practica el autocuidado y, al lado, a una mujer que no lo hace. Y anota alrededor de cada una cualidades personales o de sus vidas que creas que las definen. Por ejemplo, la mujer que practica autocuidado puede que la describas con expresiones como «respetuosa con ella», «serena»… y puede que a la mujer que no se cuida le atribuyas cualidades como baja autoestima, no tener tiempo…
SEMANA 3
¿Con qué tipo
de cuidados,
mimos,
actividades
deseas empezar a
comprometerte?
Nuestros dos primeros consejos buscaban encontrar tiempo y convencerte de la importancia de dedicarte tiempo a ti. Ahora, desde el convencimiento, empieza a elegir qué nuevas rutinas de autocuidado deseas incorporar a tu vida, qué deseas mantener de lo que ya haces y qué deseas eliminar que te sienta mal. Porque tan importante es empezar con lo que te cuida como deshacerte de lo que te perjudica.
¿Qué tipo de mimos, cuidados quieres tener contigo? Haz una lista de tus actividades favoritas que, además, estés echando de menos. Salir a andar, leer, cocinar una receta diferente, descansar, parar, meditar, pintar, cuidar tus plantas, comprar sin prisas, contemplar un atardecer, quedar con amigas, hacerte una limpieza bucal, pedir hora para quitarte esa mancha que te disgusta desde hace años, ir a la peluquería, apuntarte a un curso de dibujo, hacer un retiro…
¿Qué más se te ocurre a ti?



Y una vez que tengas una lista enorme de actividades, rutinas, cuidados que te atraigan, pon los pies en la tierra y comprométete solo con tres. Una vez las integres, puedes seguir incluyendo más alternativas en la lista.
Deja volar tu fantasía. Nosotras te proponemos estos ejemplos, pero, al margen de ellos, puedes incorporar todo lo que tú hayas pensado y que no esté en nuestro plan.
Actividades nuevas con las que te vas a cuidar.
Ir al fisio una vez al mes
Disfrutar de comprar en el mercado a menudo
Empezar a dibujar mandalas


Actividades que deseas mantener de forma regular.
Ir al gimnasio
Una cenita con amigas por lo menos una vez al mes
Leer más


Actividades perjudiciales que deseas eliminar.
Fumar
No desmaquillarme por la noche
D
