Recuerdo que todo lo que resolví para poder quitarme esa mente pobre que llevé conmigo por más de 25 años inició con un viaje que hicimos mi madre y yo a San Francisco, poco antes de mudarnos de California a Bolivia con el propósito de visitar a mi tía Rosy y mi tío Nicolás; era el verano de 1980, yo tenía sólo 10 años.
Al encontrarnos mi tía estaba feliz de la vida, ya que yo solía ser su sobrino consentido y siempre me complacía, y claro, mi madre no estaba muy de acuerdo con tanta alcahuetería por parte de mi tía Rosy, sin embargo a ella no le importaba y casi siempre me daba gusto en todo. Abordamos el auto de mi tío Nicolás, un Mercedes 1981 E-Class. Me encantaban este tipo de carros porque eran los autos que acostumbraban tener las personas que tenían mucho dinero.
En el trayecto a la casa de mis tíos pasamos por varias residencias de los millonarios de esa área, cuya arquitectura y belleza me fascinaban; recuerdo tres que me llamaron mucho la atención. Mi tío era un cirujano muy reconocido de esa región, por lo que él y mi tía conocían a mucha gente y sabían qué millonarios vivían en ciertas residencias, así que me atreví a preguntarles quién vivía en una de las tres mansiones que me habían llamado la atención. Mi tía, sonriendo, me comentó que era la de Bill Theiss. Yo, curioso, continuaba preguntando a qué se dedicaba, dónde trabajaba y cuánto ganaba, y mis tíos seguían dándome gusto. Esa primera residencia era nada menos que el hogar del famoso diseñador y vestuarista, que había iniciado su emprendimiento hacía muchos años y en esa época ya diseñaba los vestuarios de muchas películas y programas de televisión, entre ellos Bound and Glory, Butch and Sundance y varios más.
La segunda residencia que me llamó la atención era la de Donald Fisher, uno de los fundadores de las tiendas de ropa GAP, tremendo emprendimiento que se convirtió en una de las cadenas de ropa de mayor crecimiento en la Unión Americana de aquellos tiempos.
Era curioso cómo disfrutaba la belleza y la arquitectura de esas residencias; me imaginaba tener una de ellas, hasta que pasamos por una que me cautivó, la que más me había gustado. Mi mamá me decía que ya no preguntara más, pero no me pude contener y pregunté a quién pertenecía. Mi tío no sólo sabía de quién era sino también la historia del dueño. Era la casa del multimillonario Gordon Moore, uno de los grandes emprendedores de Intel Corporation y quien predijo muchas cosas sobre tecnología, como que los componentes y ciertos circuitos electrónicos subirían el doble de su valor cada año, durante 10 años, y así fue, subieron el doble durante 10 años.
Para poder entender cómo se había hecho de esa increíble mansión pregunté cuánto dinero tenía ese señor emprendedor. Mi madre me llamaba la atención porque hacía preguntas insólitas y muchas de ellas relacionadas con el dinero, pero mis tíos se sonreían y mi tío le decía a mamá que yo era un soñador igual que mi padre, pero eso sí, siempre respondían a mis preguntas, ya fueran inteligentes o insólitas. Cuando me enteré de que ese emprendedor millonario de la región valía más de cinco billones de dólares encontré la respuesta a mi verdadera profesión en la vida.
Lo más curioso de ese trayecto fue que las residencias más bonitas y más millonarias no pertenecían a latinos, y cuando se lo decía a mi mamá ella me refutaba que los latinos probablemente no tenían los millones de dólares que tenían esas personas multimillonarias, pero que vivían más felices, porque el dinero no compraba felicidad. En desacuerdo con mi madre me quedé muy pensativo y se generó un gran vacío, hasta que decidí decirles lo que quería hacer en mi vida, y les aseguré que cuando fuera grande, me iba a convertir en un gran emprendedor. Claro, las risas no dejaron de llenar ese vacío. Pero aun con sus risas yo había tomado la decisión de convertirme en un emprendedor para tener mucho dinero. Mi madre me repetía una y otra vez que el dinero se conseguía a base de mucho esfuerzo y trabajo.
Mis tíos, aunque me adoraban, no dejaban de pensar que era un gran soñador como mi padre.

PARA REFLEXIONAR:
A pesar de que Jürgen creció con una mente de rico, la influencia de su abuela fue tan grande que lo marcó, a tal grado que inconscientemente se convirtió en una persona de mente pobre, sin embargo, el gran aprendizaje que fue descubriendo gracias a que siempre fue muy analítico, sumamente curioso y muy inquieto le permitió emprender, crecer y, lo más importante, fracasar, una y otra vez, hasta lograr su objetivo. A final de cuentas venimos a aprender y no importa cuántas veces fracases, lo importante es cuántas veces te levantas.
Si decretas lo que deseas de corazón, es decir, si en realidad crees lo que decretas, alguien te lo creerá, y siendo así, lo más probable es que el que te lo crea te lo compre. No tengas miedo de aceptar el apoyo de quien esté dispuesto a dártelo, es increíble pero siempre existirán personas que perciban lo que decretes de corazón y te ayudarán a lograr tus objetivos, en ocasiones de manera consciente o hasta inconsciente. Hay que soñar, creer, decretar y emprender.
Se vale soñar, querer y tener. Muchas veces perdemos el enfoque, pues una cosa es soñar y otra necesitar. Para lograr lo que sueñas primero debes enfocarte en lo que necesitas para posteriormente trabajar en tu sueño. Si quieres aprender de historia, júntate con historiadores; si quieres ser un buen ser humano, júntate con personas del ser; si quieres ser millonario, júntate con personas de mente millonaria, con millonarios, ésta es parte de la ecuación para lograr tus propósitos en el menor tiempo posible. Sin embargo, ésta no es la respuesta total o la fórmula para lograr tus objetivos, pero te dará parte de las herramientas adecuadas para que se te facilite llegar a donde quieras llegar. Analiza, pregunta y emprende.
La mayoría de las personas inconscientemente le tiene cierto resentimiento a los millonarios, en lugar de admirarlos y aprender de ellos, pero si en realidad quieres ser una persona próspera y transformar esa mente pobre, tienes que iniciar entendiendo que el ser millonario no tiene nada de malo, al contrario, tiene mucho de bueno, todo estriba en para qué utilices el dinero, ya que éste sirve para hacer cosas maravillosas, te da poder y puedes adquirir mucha felicidad. Posiblemente no logres tu objetivo a la primera, y no importa, ese coraje te dará más fuerza y te acercará cada día más; no dejes de soñar, pero primero trabaja en lo más poderoso, tu mente.

2
SI EN VERDAD LO DESEAS Y
LO DECRETAS, LO PUEDES LOGRAR
Al día siguiente acompañé a mi tía Rosy a hacer algunos pendientes y fuimos a la tienda Sears. Al pasar por el mostrador leí que tenían una promoción de apartado; mientras mi tía veía unas cosas yo me acerqué al departamento de electrónica y quedé anonadado en el área de videojuegos, observando el juego de Donkey Kong. Estaba prácticamente embobado, no dejaba de mirar la pantalla y la consola de Atari. Me quedé perplejo hasta que un empleado rompió mi pensamiento y me comentó que el Atari venía con 27 juegos, pero se podía adquirir un total de nueve cartuchos adicionales para tener un total de 187 juegos en nueve cartuchos; mi mente no dejaba de dar vueltas.
Pensé que tenía que tener esa máquina poderosa, pero percibía un problema, que no era portátil. Traté de apartarla con los 17 dólares que me acompañaban en ese momento, ya que contaban con esa promoción de apartado, pero el tipo me dijo que era imposible con este popular aparato, pues esas máquinas así como llegaban, se iban. Le comenté sobre el problema que veía en el Atari, que no era portátil, y me mostró el Nintendo Game and Watch portátil. Me dijo que costaba 180 dólares, sólo 60 dólares más barato que el Atari. Entonces no habría manera de apartarlo, mucho menos de comprarlo. Sentía que todo eso que había procesado en mi cabeza se estaba yendo al carajo, y el tipo, disfrutando de mi desilusión, me dijo que qué lástima que no me alcanzara ni para un cartucho. Para mi suerte, mi tía linda y querida alcanzó a escuchar el comentario del tipo y no permitió que un extraño me regañara, y mucho menos que se burlara de mí.
Al enterarse de que me había encantado el juego anaranjado portátil, mi tía sin pensarlo decidió comprar uno para mí y otros dos para cada uno de mis primos. Sin perder tiempo le hablé a mi tía con firmeza delante del tipo y le propuse que me prestara dinero para adquirir un segundo juego y que mi mamá de seguro se lo pagaría. Ella aceptó y compramos cuatro Nintendos.
El empleado se quedó perplejo mientras a mí me crecía una sonrisa de oreja a oreja; tremenda lección que mi tía le había dado a ese tipo. Yo aprendí que nunca te debes de quedar con las ganas de lo que en realidad quieres: si lo deseas, búscalo, encuéntralo y lucha por ello.

PARA REFLEXIONAR:
Es curioso pero en cada historia de éxito, así como en la de Jürgen, siempre existirán personas que no sólo no confían en tu proyecto, sino que se burlarán de tus sueños y te tratarán de convencer de que lo que haces es una pérdida de tiempo. Una persona que no es hacedora por miedo al fracaso, es lo único que sabe, por lo tanto siempre tratará de transmitirte ese miedo, lo cual se puede convertir en una impronta, pero no debes de esperar mucho de una persona a la que le invade el miedo para emprender, ya que es lo único que sabe. En otras ocasiones te toparás con personas envidiosas, aléjate de ellas, no compartas tus sueños con aquellos que no tienen tus mismos ideales. Un millonario nunca te dirá que no lo intentes, te podrá aconsejar o guiar de una mejor manera, pero jamás te dirá que no lo intentes, porque sabe que ése es el camino, la única manera de llegar al objetivo, a lo que en realidad deseas, a lograr tu sueño.
La mayoría de las veces sucede que las personas en las que más debería uno de confiar, como familiares cercanos, sin sueños ni objetivos que alcanzar, son los que más se dan a la tarea de convencerte de que no lo hagas, los que más daño te pueden hacer, a veces inconscientemente. En muchas ocasiones tus conocidos te sugieren no perseguir tus sueños con la idea de esconder sus miedos, y en la mayoría de los casos, sobre todo en Latinoamérica, te dicen que no los persigas por envidia, pues ellos no han tenido las agallas de intentarlo, de lograr sus propios sueños por miedo al fracaso. No dejes que nada ni nadie interrumpa el viaje hacia tus metas.
En esa trayectoria maravillosa de perseguir tus sueños millonarios dejarás perpleja a más de una persona, y esa gente envidiosa te tratará de inculcar lo que sabe, que es tener miedo al fracaso, e intentará transmitírtelo a la décima potencia para que abortes tu proyecto, tu sueño de lograr la riqueza. Si te das cuenta, los millonarios que se quitan esa mente pobre, una vez que logran su objetivo, no los ves con los mismos conocidos y en muchos casos los familiares dirán que el dinero los cambió; la realidad es que a eso comúnmente se le llama envidia. Por eso debes de saber con quién quieres compartir tu riqueza y eso es parte de tu aprendizaje, tu sabiduría, porque llegará el momento en que entenderás que el tiempo también es riqueza.

