Índice
Introducción
1. La felicidad tiene 27 sonrisas
2. «Y uno feliz, porque jugabas con cariño, con amor a esa camiseta»
3. Ídolos de siempre
4. La gesta del 72: a o b, he ahí la cuestión
5. Lo más grande del fútbol nacional
6. La garra, patrimonio crema
7. El gol más hermoso de los clásicos
8. Los clásicos que nunca olvidaremos
9. Los cracks del cambio de siglo
10. El sabor de la última gran generación
11. El apagón que iluminó nuestra historia
Tiempo extra: nuestro hinchaje y nuestras barras
Agradecimientos
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Sobre el autor
Sobre este libro
Para Kary, mi única razón

Introducción
Me recuerdo de niño abandonando una reunión familiar para buscar una radio y sintonizar Ovación. Jugaba la U, aunque mi memoria no ha retenido contra quién. Solo sé que encontré el aparato en el dormitorio de mis tíos, al pie de un Cristo crucificado que parecía mirarme desde lo alto de un viejo ropero. Allí me quedé, solo y absorto, mientras escuchaba los chillidos de «Pocho» y les rogaba a ese Cristo y a todos los santos que nos ayudaran para marcar un gol.
Me recuerdo, muchos años después, en un viaje con mi esposa a Estambul, deslumbrado ante la iglesia de Santa Sofía y la belleza del antiguo Hipódromo, explicándole hasta el fastidio que en La Cisterna, para mis ojos diminuta y menos fascinante de lo que esperaba, Sean Connery había filmado Desde Rusia con amor. Tampoco olvido la fotografía que le pedí me tomara frente a la Mezquita Azul —solo, por favor—, con mi querida bufanda de Universitario de Deportes.
Me recuerdo saliendo del Monumental aquella noche de noviembre de 2023 en la que Costa nos dejó mudos o cuando nos clavaron seis en Matute. Cierro los ojos y veo al brasileño Bira dejando en ridículo a José Velásquez; veo al «Gato» Cuéllar, al «Chivo» Neyra y Eduardo Aguilar; al empeñoso José Cañamero; a Germán pisando una pelota entre Maradona y Gareca; a Percy, ya treintón, escurriéndose entre dos defensas, y al «Ciego» metiendo un centro rasante para que Seminario la clavara dentro del arco. Vuelvo a ver a Rey Muñoz dando saltitos sobre la pelota; al «Cachorro» Gardella; al «Chevo» sacándola con un manotazo; a Quiroga canchereando, ridiculizando nuestros miedos; al «Diablo» enfilando un bombazo; a Fidel acariciándola con la izquierda; a Javier dominándola con elegancia; a «Lucho» mandando y mordiendo; y a J. J. Oré con su african look. No olvido al «Puma» Carranza haciendo una carretilla; al «León» poniendo
