Solo amigos
Le llevó un rato saber dónde estaba. No reconocía nada de aquella habitación. Se incorporó en la cama y se frotó los ojos intentando disipar la niebla que los empañaba. No pudo reprimir un bostezo ni las ganas de estirarse. Fue entonces cuando se percató de la presencia de alguien. Levantó suavemente la sábana y observó atentamente la desnudez de la chica que dormía a su lado. Era preciosa. Poco a poco comenzaron a llegar a su mente instantáneas de la noche anterior. Como siempre, fue él quien entró a esos dos pibones, aunque su única pretensión era que Samuel se animara un poco. Pero no. Una vez más, su amigo había vuelto solo a casa y él hab
