Prólogo a la presente edición
La primera edición de este libro apareció en 1995 publicada por Ollero & Ramos Editores, una pequeña editorial desgraciadamente desaparecida ya habida cuenta de su buen gusto y su independencia, que fueron posiblemente las causas de su desaparición. En España ninguna de las dos cosas suele ser garantía de supervivencia, al contrario.
Durante años el libro anduvo, pues, descatalogado, confinado en las librerías de lance o en los anaqueles de la realidad virtual, por lo que esta nueva edición supone casi su resurrección, incluso me atrevería a decir que su presentación en público, especialmente a ese público que hace diecinueve años todavía no había empezado a leer. De ahí que para mí presentarlo de nuevo sea como hacerlo casi por primera vez.
En mitad de ninguna parte nació a propuesta de un editor —Julio Ollero, al que debo otra publicación también ya desaparecida, descatalogada por las mismas razones que ésta: Los viajeros de Madrid— y, antes que a la de él, a la de algunos periódicos y revistas que me animaron a escribir relatos, un género que motu proprio yo he cultivado bastante poco. Como confesaba en el prólogo a la primera edición de este libro, al revés que con las novelas, que jamás podría escribir por encargo, para escribir un relato me viene bien el impulso ajeno, incluso la obligación de entregarlo dentro de un plazo concreto. Así he escrito, si no todos, sí la mayoría de mis cuentos y, por supuesto, los que componen este pequeño volumen, que aparecieron, salvo excepciones, publicados antes en periódicos, principalmente en el diario El País. Hubo un tiempo, que algunos recordarán, en el que los periódicos y las revistas de este país no sólo acogían en sus páginas relatos y otros textos literarios de escritores, sino que nos animaban a hacerlos expresamente. En eso fue modélico El País y, dentro de ese periódico, el periodista y escritor Juan Cruz, quien con el tiempo llegaría a ser director de la editorial Alfaguara, que es la que ahora publica de nuevo este libro.
Un bucle se cierra, pues, para mí con esta edición de En mitad de ninguna parte, el volumen que recoge aquellos cuentos que escribí entre la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa del pasado siglo (¡cómo suena esta expresión!) y que precediero
