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Título original: CromoramaEdición en formato digital: noviembre de 2019© 2017, Riccardo Falcinelli. Publicado por acuerdo especial con e Ella Sher Literary Agency trabajando conjuntamente con Pietrosanti Agenzia Letteraria.© 2019, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona© 2019, Mercedes Corral Corral, por la traducciónISBN ebook: 978-84-306-2229-0 Conversión ebook: Newcomab S.L.L.Penguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.El copyright estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizadade este libro y por respetar las leyes del copyright al no reproducir, escanear ni distribuir ningunaparte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autoresy permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores.Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org)si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.www.megustaleer.com

Riccardo FalcinelliCromoramaCómo el color transforma nuestra visión del mundoTraducción de Mercedes Corral


índiceprimera parte miradasAmarillo industrial5 La sociedad del diseñoRojo plano17 La mirada del siglo xxiNegro articulado31 Posibilidades del color industrialsegunda parte historiasAzul costoso45 Colorantes y pigmentos antes de la modernidadPúrpura simbólico65 Ideas y mitos del mundo antiguoÍndigo espectral79 La época de las revolucionesAzul Bovary99 Vestirse para amar y expresarMalva modernidad115 El nacimiento del consumo y del divismoVerde ilegal129 La historia de los colores primariosCian litográfico149 Breve historia de las tecnologías cromáticas
índiceviiiGris armónico169 Grandes ideales para la vida cotidianatercera parte artefactosMarrón neuronal191 Cómo construye el cerebro los coloresVioleta partido207 La luminosidad y los coloresCeleste simultáneo223 Los contrastes cromáticos fundamentalesRojo significativo253 Los colores de las cosasVerde ácido269 Colores para beber y comerBeis colonial285 Y otros problemas de marketingBlanco moral297 Mitos de hoy nacidos ayerVerde vértigo313 «Vértigo (De entre los muertos)»cuarta parte percepcionesAnaranjado encendido331 Ver la temperaturaTurquesa registrado349El copyright en las percepcionesRosa melocotón363 El problema del color pielBlé homérico379 Una hipótesis para la percepciónAmarillo Judas393 La tecnología y la mirada
índiceixEpílogo403 El color como instrumento mentalApéndice A417 Conceptos científicosApéndice B441 Principales modelos cromáticosNota iconográfica444Listado iconográfico445Bibliografía465Agradecimientos483


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Cromorama


primera parteMiradas


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petroski, 20022amarillo industrial la sociedad del diseñoEn la mesa que tengo delante de mí hay un lápiz amarillo;deboaclarar que se trata de un lápiz de madera barnizado de amarilloEn el cuerpo lleva escritas la marca y la dureza de la minaEl extremo está un poco mordisqueado,señal de que con losobjetosestablecemosrelacionesconfrecuenciamáspasionalesy neuróticas de lo que nos atrevemos a admitirA primera vistapodría definirse como un lápiz «clásico»Pero ¿qué nos lleva aformularunjuicioasí?Ciertamentesuamarillezesunodelosmotivos;un dato que no puede ser pasado por altoDe hecho,si se tratara de la escena de un crimen,un buen investigadorpartiría de élA través de documentos históricos sabemos que los lápices,como los conocemos hoy,es decir,una mina dentro de uncuerpo de madera,no se conocieron en Francia hasta 1790Antes se utilizaban carboncillos,pasteles o barritas de grafitosin cubierta algunaSu inventor fue Nicolas Jacques Conté,que,para ahorrar (evitando tener que abastecerse en Inglaterra depequeños bloques de grafito puro),tuvo la feliz idea de utilizargrafito en polvo –mucho menos costoso–,mezclarlo con arcillay rodearlo de maderaEn un siglo en que el diseño triunfa como actividad recreativa,la propuesta de este objeto responde a la demanda de
miradas63instrumentos que no ensucien las manos y la ropa de los noprofesionales,sobre todo de las mujeresLa madera que envuelve la mina es,por tanto,una elección práctica que tieneencuenta no tanto a los artistas como al gran público de aficionadosPorotraparte,elhechode pensaren abstractoen unpúblico de potenciales compradores convierte a Conté enundiseñadorEl primer lápiz barnizado por fuera no aparece,sin embargo,hasta un siglo después,cuando,en 1893,lo lanza en la Exposición de Chicago la compañía KohINoor,que todavía hoy esuna de las marcas más prestigiosas de instrumentos de dibujoEl motivo de este colorido ha de buscarse probablemente en elintento de ocultar las imperfecciones de la madera,dado quepara un objetobarato nose puede utilizarel corte más valiosoDe ahí este primer barniz amarilloSegún algunos historiadores,el motivo de elegir el amarilloera nacionalista,es decir,remitía al color del Imperio austrohúngaro,donde tenía su sede la KohINoor,primero en Vienay después en BohemiaSegún otros se trata de una elecciónmetafórica que remite a China,de donde tradicionalmenteproviene el grafito y donde el amarillo es el color de la familia imperialSea cual sea la verdadera razón,la elección es un éxito,ya que se venden millones de ejemplaresHoy,casi ciento treinta años después,los lápices de maderasiguen gozando de muy buena acogida,a pesar de encontrarnosen una época en que los instrumentos de dibujo poseen unaalta tecnologíaLa única pega,tener que sacarles punta,es un ritual con un atractivo muy evidenteLa ligereza de la maderasigue siendo muy eficiente para escribir y dibujarAdemásdeque,a diferencia de los portaminas,en los que la puntasiempre permanece igual,el lápiz clásico,a medida que se usa,pierde agudeza,trazando un signo cada vez más ancho,preanuncio de inesperadas ocasiones expresivasEl dato sorpren
amarillo industrial7petroski, 200254dente es que,todavía hoy,las dos terceras partes de los lápices producidos y vendidos en el planeta son amarillosA este respecto,hay una anécdota que puede ayudarnos aentenderloHace algunos años,durante una investigación demercado llevada a cabo en una oficina americana,se propusieronnuevoslápices,unosamarillosyotrosverdesAlcabodeuna semana se preguntó a los empleados qué lápices preferíanLa mayoría se quejó de los verdes,porque la mina se rompíacontinuamente,porqueeran difíciles deafilaryporquelamadera era dura y se astillaba con suma facilidadSobra decirque los dos lápices eran idénticos,lo único que cambiaba erael color exteriorEn lasociedad actual,el colornoes unasensación niuna meracaracterísticadelascosas;elcoloresconfrecuenciaunaideao una expectativaEso significa que algunos colores se identifican tanto con los objetos que es difícil pensar en estos deotra formaSi intentamos buscar la imagen de un lápiz enGoogle,losprimeroslápicesqueaparecensonamarillosComotambién son amarillos los lápices en los emoticonos más utilizadosEl lápiz amarillo es,en definitiva,más lápiz que cualquierotroEs un arquetipo,un modelo mental con el que comparamos todos los demásCon perdón de Platón,podríamos decirque el lápiz amarillo es la idea misma de lápiz,y el verde,elrojo o el azul son pálidas copiasEsto es lo que lo convierte enun clásicoHoy,la mayoría de las cosas con que nos relacionamos se produce en serie,es decir,se fabrica y comercializa en un elevado número de ejemplares:un zapato,un teléfono móvil,una camiseta, un producto congelado o un lápizEsta condición no afecta solo a los objetosTambién las transmisiones televisivas,las películas y los videojuegos se ven en muchas pantallas diferentes;en otras palabras,cuando circulan en
miradas8dorfles, 2001falcinelli, 201467las redes sociales se visualizan en cientos de soportes al mismotiempo;por no hablar de los eventos y de los personajes famosos que viven gracias a los millones de reproducciones –fotos,gadgets,vídeos– difundidos por los medios de comunicaciónLasociedaddelaimagense caracterizaporlamultiplicacióndelosdiscursosatravésdelos medios de producción y reproducciónEso no significa que ya no existan piezas únicas o experiencias individuales,sino simplemente que ya no son la norma,o que son minoritarias en la vida de las personasNo obstante,la novedad de nuestro mundo no reside en las copias,sino enel tipo de mentalidad que estas contribuyen a formarLa característica principal de la industria es normalizar laproducción antes que nada por razones económicas,no en loreferente a los artefactos humanos,en contra de lo que se cree,sino tambiéna los productosconsideradoscomo «naturales»,implicados en un proceso similarPor ejemplo,muchasfrutas,comolasmanzanasolasnaranjas,antesdeserenviadasalsupermercado se pasan por un anillo que comprueba la medida estándar:silafruta nopasaatravés deél,por serdemasiado grande o por tener una forma extraña,se descarta y seutiliza para hacer zumos o bebidasAsí,las naranjas expuestasen los anaqueles son todas redondas,del mismo tamaño y del mismo tonoEn el fondo,seleccionar naranjas con un aspecto uniforme es muy semejante a producirlas con un molde,como se haceconlas pelotas de tenisDe hecho,la normalización no es una necesidad de la fase productiva,también al mercado le resulta más fácil vender cosas que sean todas iguales,porque en elfondo el comercio necesita tanto de «cosas» como de una representación coherente de ellasLa selección realizada por elcanal de distribución es,a todos los efectos,una operación de diseño,porque proyecta la manera como nosotros miraremosesas frutas


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miradasActuandodeestemodo,laindustriaestandarizalapercepción,y nosotros,sin darnos cuenta,acabamos viendo unanaranja como si fuera un artefactoLa serie nos suministra,pues,unos instrumentos mentales con los que pensar el mundoSi en una tienda cogemos un bolígrafo barato,por ejemplo,un Bic,y observamos un defecto de moldeado en el capuchón,es probable que elijamos otroHemos aprendido que un defectovisible significa que algo fallaSin embargo,esto no es deltodo asíLa rebaba del plástico no quiere decir forzosamenteque el bolígrafo no escriba bienEn realidad,hemos interiorizado que estos objetos se parecen entre ellos y nos sentimos inclinados a preferir siempre aquel que no se diferencia delos demásExigiendo la serie y no la excepción,no queremoscomprar el objeto en sí,sino su ideaQueremos el prototipodel que el bolígrafo es una manifestaciónO por lo menos lamayoría de los consumidores se comporta así,dado que losobjetos mínimamente defectuosos se quedan sin vender y son retirados del mercadoSin embargo,no se trata tanto de una forma de neurosiscomo de una circunstancia históricaY es fácil darse cuenta deque también las desviaciones de esta norma no hacen otracosaqueconfirmarlaEnlosúltimosaños,porejemplo,parasustraerse al monopolio de los colosos del sector,han nacido losgrupos de compra «kilómetro cero»,que se abastecen de agricultores de su propia zonaLa fruta y la verdura que ofrecen tienen,con frecuencia,formas inusuales,irregulares,incluso estánmordisqueadasporbichitosEstasimperfecciones,intolerablespara la gran distribución,son recibidas por los consumidorescomo signo de autenticidad,de modo que,si llegaran por casualidadasucasaunaspiezasdefrutacompletamenteiguales,seguramente sospecharían de ellasEsto es posible porque laregularidad reside ya en nuestra mente como cualidad esencialdel mundo moderno y del capitalismo avanzadoEl «kilómetro
amarillo industrial8cero» es,en suma,concebible con relación al supermercado,porque cualquier noción que tengamos sobre las cosas ya noprescinde de la idea de estándarEn este sentido,en las grandes ciudades europeas es fácilencontrarse con vendedores ambulantes que ofrecen estatuillasde madera de la artesanía africanaPor mucho que se trate de objetos realizados en verdad a mano,tallados uno a uno,todosellos son virtualmente idénticosEsto se debe a que han sidoconcebidos expresamente para nuestro mercado;poruna parte,para confirmar el prejuicio que los europeos tienen de África;por la otra,porque tienen en cuenta las prácticas de compra a las queestamosacostumbradosLaartesaníaafricanahaenglobado,al fin y al cabo,la noción de serie y,por mucho quese proponga como alternativa exótica,es algo que en cualquiercaso ha de tenerse en cuentaEsto demuestra que la esencia del diseño no consiste en la elaboración mediante maquinarias,sino en la serialización de los procesosPor lo demás,como es sabido,también muchosobjetos que parecen muy industriales,como los teléfonos móviles,son montados a mano por operarios mal pagados en lasfábricas del tercer mundoUna naranja,una estatuilla africana o un teléfono móvil son,en principio,objetos que no tienen nada que ver entre síPorcomodidad consideramos que la naranja es un fruto de la naturaleza;la estatuilla,una pieza de artesanía,y el teléfono móvil,unamercancía industrialPero hoy los tres comparten una condiciónsemejante y se consumen casi de la misma formaLlegamos asíaunaconsideraciónmásgeneral:eldiseño,atravésdelainteracción de ideas y de modelos,proyecta sobre todo «representaciones»,es decir,cosas que se muestran a nuestra mirada,peroque acaban por habitar nuestra mentePor eso,más que objetosel diseño produce discursos,es decir,un conjunto de saberes,deconvencimientos,demitos,decomportamientosydeprácticas
miradassociales unidos por la producción a gran escalaLos medios decomunicación desempeñan en esto un papel fundamental,enprimer lugar mediante la invención de las artes gráficas,delcine y de lapublicidad,que ahora,desde hace al menosun siglo,formanpartedenuestraexperienciadelarealidadNodejade ser significativo que Picasso y Braque iniciaran en 1912 la revolución cubista insertando en sus pinturas muestras de papelpintado,billetes de tren y recortes de periódico,no como piezasgenéricas de un collage,sino como fragmentos de vidaEl trozode periódico está ahí,pegado en la tela,y representa justamenteun periódico dejado en una mesaFragmentos sacados de larealidad queacabande formadirectaenla naturalezamuerta,dando por descontado que en la sociedad moderna hay mesas,platos, frutas y medios de comunicaciónA partir de estos razonamientos se empieza a intuir cómo seconstruye el imaginario cromático:hacer un objeto de un determinadocolor,unaposibilidadentremuchas,puedelograrono la aprobación del público;pero si la logra,comienza a vivir en nuestra fantasía,hasta que pasados algunos decenios esecolor se convierte en una categoría con la que juzgamos todolodemásComoelamarillodeunlápizEsecolorconcretoeslo que lo convierte en un arquetipo,lo que hace que pensemosenélcomoellápizporantonomasia,aunquenosotrosnunca usemos lápices amarillos1El aspecto crucial de la relación entre los colores y las cosasreside precisamente en este depositarse del color en la memo1 La función del color en los objetos no es única ni simbólicaAsí,el lápiz bicolor rojoy azul,gracias a la pintura,ayuda a saber por dónde hay que empuñarlo sin mirar su punta,almismotiempo,sehaconvertidoenuntótemculturalquesugiereasociaciones múltiples:los deberes,la gramática,los errores más o menos gravesLa combinación de colores cumple diferentes funciones:informativas,seductoras,icónicas yretóricas,ya que el rojo y el azul,al evocar la escuela,se comportan como una sinécdoque,esa figura retórica según la cual una parte,en este caso una pareja de colores,remite al todo
amarillo industrial3pastoureau, 2010frova, 2000ria colectiva y en su permanencia,incluso cuando los significados originarios ya se han perdido entre los recovecos dela HistoriaPara comprobarlo se podría intentar hacer unalista de todas las cosas amarillas,ya famosas,que caracterizannuestromundocultural,perocuyoorigendesconocemosComo las Páginas Amarillas,que se publicaron así,casi porerror,porque el primer editor,que vivía en Wyoming,teníaa su disposición papel de ese color;o bien,uniendo mundosmuy alejados,pensemos en los Girasolesde Van Gogh,en elbote de Nesquik o en los taxis neoyorquinosLa lista de iconosamarillos es inmensaMuchas costumbres comunes,como el hablar de colores planoso considerar el azul un color frío,son invenciones muy recientes,a menudo determinadas por necesidades técnicasY,sin embargo,parecen hechos obvios,como si no hubiera otras formas deconcebir el colorPara comprender cómo hemos llegado hastaaquí,debemos dar un salto atrás e intentar explicar qué era el color para quienes vivieron antes de la sociedad de masasEn los últimos tres mil años,los hombres más diversos sehan interesado por el color,construyendo sobre él visiones completas del mundoEstá claro que los dilemas cromáticos de untintorero que vivió en el siglo aCestán muy alejados de losde un pintor del siglo o de un biólogo contemporáneoCada sector se ha planteado sus propios problemas y ha construido un léxico adecuadoEsto hace que hoy nos encontremoscon saberes a menudo en conflicto entre ellos y con una terminología múltiple y a veces imprecisaSi hablamos,por ejemplo,con un artista,le oiremos definircomo «saturado» un color que en el lenguaje común se conocecomo «vivo»;o bien podremos observar que un diseñadorse refiere a los colores celebrando su «luminosidad»,mientras que un físico nos explicará que se trata de un término apro
miradasoleari, 2001ximativo y que sería más exacto hablar de «luminancia»;2pornohablardelaopinióncomún,queyadesde lostiemposdeNewton da por descontadoque enel arcoírisse encuentrantodos los colores,cuando la ciencia reciente,como enseguidaveremos,ha demostrado que el rojo,rojo,el de las amapolas y de la CocaCola, no existe en el espectro cromáticoEstas contradicciones,terminológicas y conceptuales alavez,son un aspecto importantede la historia del colorLamultitud de planteamientos,de estudios y de competenciasacumulados a lo largo de los siglos ha producido un gran acopiode conocimientos,pero también muchas escorias y detritusAun así,se trata de incrustaciones culturales muy valiosas:unamezcladeiluminacionesydelugarescomunes,deinnovacionesy de prejuicios,todo ello materia viva del imaginario multicolor¿Cómo podríamos,por lo demás,comunicarnos si noexistiera un acuerdo –quizá científicamente infundado,quizádescabellado– que nos dice que el rojo está unido al amor y a lapasión? Cualquiera que observe con atención nuestra sociedadsabe muy bien que un estereotipo suele expresar más que unaidea exactaEl mundo del color recuerda ese maravilloso grabado deHokusai en el que un gran elefante viejo y decrépito está rodeado por once hombres ciegos:uno lo toca,otro lo roza,otroloabraza,cadaunointentandoformarseunaopiniónacercadeél,pero ninguno consigue captarlo en su totalidad,porque laexperiencia de los sentidos nos proporciona fragmentos parciales,nunca el todoEl elefante es,en definitiva,una ingeniosametáfora de la imposibilidad de conocer las cosas por completo2 Emplearé el término «luminancia» en lugar del más concreto «claridad» para referirme a la apariencia de los colores dentro de un contexto (véase Apéndice A 732)Setrata de una elección consciente,ya que «luminosidad» es la palabra más utilizada enel lenguaje cotidiano y resulta,por tanto,más apropiada a los temas de este libro,osea,a las ideas y los discursos que forman el imaginario cromático de la sociedadactual
amarillo industrial5pastoureau, 2011De igual manera,para comprender el color tenemos quedejar de lado cualquier pretensión de captarlo íntegramenteo de llegar a una única verdad,y escuchar en cambio a cadaciego,ya que cada uno de ellos tiene algo que decir,algo querevelarnosEn otras palabras,si queremos comprender qué es actualmente el color,debemos preguntarnos no solo cómo funciona,sinotambiéncuálesson lasideasquelahumanidadsehaformado de élHuelga decir que consideraremos en paralelo lasconvicciones del especialista y del ciudadano de a pie,ya que,en nuestro discurso,ciencia y mito son simplemente dos formasde observar la realidadDebemos escuchar la voz de filósofos ytintoreros,biólogos y artistas,escritores y empresarios,físicosy astrólogos, y también vendedores, pasteleros y otrosAntes decontinuar esnecesarioque hagamos una salvedad:estonoesunensayohistórico,sinounrelatoenelquealgunoshechos históricos concretos se utilizan como un líquido decontraste para hacer emerger la singularidad del mundo contemporáneoAun sabiendo que la Historia está compuesta de continuidades y de rupturas que se suceden en un complejoentramado,haremosespecialhincapiéenesosfenómenosrevolucionarios que han hecho que la sociedad sea tal y como la conocemosLo que sigue es,en suma,la historia de nuestramirada moderna y de cómo se ha formado


101112 Óleo sobre tela13 Impresión offset
rojo plano la mirada del siglo xxiHacetiempo,estandoenunapastelería,preguntéaladueña,en parte por entablar conversación y en parte por curiosidad,si había algún dulce que se vendiera más que los otrosMecontó que hoy en día la gente ya no compra bandejas de doce pasteles,sino de seis;que el descenso de las ventas es proporcional al descenso de quienes van a misa los domingos;que el ron en el bizcocho borracho tiene un significado festivo que a losmásjóvenesselesescapa;yfinalizósentenciandoqueelreyde los pasteles sigue siendo el diplomatico,1ese esponjoso trozode bizcocho elaborado con licor,hojaldre y crema pasteleraque recuerda a un milhojas de cremaUn dulce épico,porquesu compleja estructura es sentida por todas las generacionescomo el símbolo de una época pasadaMe refiero a que el di-plomatico es, incluso para las abuelas, el dulce de las abuelasSi intentamos reflexionar sobre ello,nos damos cuenta deque la complejidad de la que me hablaba la pastelera no tieneque ver tanto con la receta en sí como con la forma dedegustarlaCuando mordemos el diplomatico,el azúcar glas quelo recubre vuela hasta el paladar;después sentimos en los dientes lo crujiente del hojaldre,y este,una vez roto,nos revela la1 Este dulce recibe el nombre de diplomatica, venezianao zuppetta,dependiendo de laszonas de Italia
miradas8humedad del relleno,que,al masticarlo,suelta un líquido que nos llega debajo de la lenguaEs un dulce que para expresarse a símismorequiere un tiempoDesde quelomordemos hastaque lo deglutimos,nos produce efectos y sensaciones múltiples:lo seco y lo húmedo,lo dulce y lo licorosoNo tiene,pues,ungusto único,sino varios sabores articulados que persisten ycambian incluso después de tragadoEs posible que este pastel se haya pasado de moda precisamente por sustraerse a la prisaUna experiencia muy distintaa la que se tiene con la Nutella,que,como casi todo dulce industrial,posee un gusto uniforme durante todo el tiempo que la tenemos en la bocaLa diferencia entre los dos es la que existeentre un producto de lujo y uno barato;entre tradición artesanal y serialidad contemporánea;pero es sobre todo el contraste entre dos mentalidades rítmicamente desiguales:el pasolento de uno y la inmediatez de la otraNo se trata,sin embargo,de establecer jerarquíasHomogénea e irregular,rápida y relajada:son formas diferentes deconsiderar la materia,cada una con sus deleitesPero es indudable que,en muchos ámbitos de la invención,la velocidad es lacaracterística denuestro tiempoEn el arte y enel diseño,los lenguajes que consiguen más éxito son precisamente los quese captan en un instante,«de un vistazo»,como se suele decirPor lo que podríamos concluir que si el diplomaticoes unasinfonía,la Nutella es una canción publicitariaY trasladando la metáfora al plano cromático:si el diplomaticoes un colorarticulado y cambiante,entonces la Nutella es un ejemplo decolor planoDesde un punto de vista técnico,el color plano es el aspectouniforme de una superficie en la que reconocemos el mismotono en cada uno de sus puntosPero por más que sea unaexpresión común,es difícil decir dónde empieza el concepto
9121310de color plano;unas medias de lana opaca ciertamente lo poseen,unos pantis que dejan transparentar lo cambiante de lapiel quizá noEn el léxico de la vida diaria lo nombramos apropósito de algo que podría no tenerlo,como un jersey,contraponiendo su compactabilidad con un patrón,un diseño ouna mezcla de coloresEl color plano también se deja entender de inmediatoParaconfirmarlo,compárese el color de un cielo pintado porFragonardenel sigloconel cielodeunailustracióndecómic:el primero está trabajado meticulosamente,lleno de minúsculasvariaciones tonales,y apreciarlo requiere una largaobservación,como el diplomatico;mientras que el segundo eshomogéneo e inmediato,como la NutellaSin embargo,no se trata solodeuna característica perceptiva,sinotambién de unacategoríacon laque consideramoselcolormásengeneralUnarevolución, ante todo, de la miradaLa frecuentación de los lenguajes industriales implica,dehecho,que,sin siquiera darnos cuenta,hoy destaquemos delcolor principalmente la tinta:su mostrarse rojo,amarillo,azulO sea,cuando decimos «tinta»,damos por descontado que esplanaJunto a los pigmentos sintéticos,esta idea de compactabilidad es quizá la más importante novedad del mundo modernoAlgo tan obvio que nos cuesta creer que no haya existido siempreLa creación depiezasúnicas–y antesdelaindustrializacióncasi todo es pieza única– se caracteriza en general por coloresno planosEl gusto por el color no homogéneo es una cualidadconstante en los artefactos del pasado:piénsese en los fondosdorados de la pintura bizantina,tan ricos y cambiantes queno se pueden resumir en una sola palabra;o también en laorfebrería medieval,donde el color habla con varias voces superpuestas y simultáneasEn el caso de las piedras preciosas,rojo plano
miradasgramaccini, 200castelnuovo, 14161817además,la invención de los diferentes tipos de tallado ha servido para multiplicar las posibilidades tonales del material:comoen las facetas de un diamante,que devuelven momentos cromáticamente distintos dentro de una misma sustanciaO tambiénen el llamado cabujón –es decir,la piedra oval cortadapor la mitad–,donde la parte inferior puede horadarse de talforma que la luz,al penetrar por debajo,reverbere en todo elvolumen de la gema,revelando evanescentes tornasoladosDeun granate en cabujón no tiene sentido preguntarse si es bermellón o burdeos,porque es siempre las dos cosas al mismotiempoTambién en las vidrieras góticas encontramos efectosdinámicos muy alejados de la uniformidad moderna,comoel llamado doublé,en el que se acoplan,uno sobre otro,dosestratos de vidrio,uno blanco y otro rojo,que producen efectos variables según el espesor y el ángulo de incidencia delaluzReflexionar sobre estas invenciones artesanales que escapande la compactabilidad cromática nos permite entender mejorla peculiaridaddelmundocontemporáneoEstáclaro que eldoublé,con sus irregularidades,se crea para obtener calidadesmuy diferentes a las de una plancha de plexiglásDe hecho,si nos fijamos en el plástico transparente utilizado por PhilippeStarck para sus sillas,apreciamos su coherencia cristalina,perono encontramos el pálpito fugaz de una vidriera de ChartresSon lenguajes y elecciones diferentes,además de condicionesexistenciales sustancialmente distintasPor un lado,un vidrioliso era irrealizable en el siglo ;por el otro,el color góticoparticipa metafóricamente de un sistema en el que la divinidadhabla de forma intermitente y quiere sustraerse a las definicionesEl taburete de Starck,en cambio,es finito y nombrableporque se presenta como producto tecnológico,y en parte irónico,deunasociedad quenotienedudassobreloconcreto delmundo


1416171518japón, siglo xixindia, siglo xviiifrancia, siglo viichartres, francia, siglo xiiisiglo xxi


1920
3acton, 200pinotti, 200rewald, 11elkins, 200014111920rojo planoPor razones parecidas,el vidriado de una cerámica Raku dela tradición japonesa tiene una interioridad cromática que la lanzaal flujo magmático de la vida,mientras que un plato de Ikease presenta compacto e inmóvil,desafiando al tiempo (y allavavajillas) con su perfecta lisura de serieLa pintura es el ámbito en el que las diferencias con lo moderno se revelan más significativasSi examinamos de cerca,y aser posible en directo,el acabado de una pintura clásica,observamos que el color tiene una matericidad que no se limita a la tinta,sino que parece penetrar en la tela,como sucede en una superficieorgánicaEnloscuadrosrenacentistaselcolorseextiende de una forma pastosa y articulada,lo cual produce unatexturaricayvibranteEstosedebe,sobretodoenlapinturaal óleo,a la llamada «técnica de las veladuras»,que consiste enextender el color en capas transparentes y sucesivas,aplicandomanos frescas,a veces diluidas,sobre los fondos secos,de forma que se transparente,ora más,ora menos,el color subyacenteEl efecto general es como si la película pictórica estuvieravidriada y miráramos a través de ellaSi comparamos estosresultados con las telas de un artista del siglo , la diferencia es flagrante:piénsese en Jackson Pollock,que utiliza la pintura directamente del boteEn el plano histórico,sin embargo,el verdadero cambio se produce con el impresionismo,cuando elcolor,por vez primera,se presenta como un cuerpo denso,conuntonoconcreto,quenotieneprofundidad,sinorelieve:enpegotes,en toques,o bien en franjasNo en vano la época delos impresionistas fue la de los nuevos pigmentos vendidoslistospara usar –Leonardo semolía élmismo los colores;Monet ya no–,y también por eso la materia puede extenderse tal y como sale del tubo,rompiendo con la tradición y haciendohablar a los cuadros con el léxico veloz de la incipiente sociedadde masas
miradas2125En realidad,en el mundo antiguo el color plano era imposibleo muy difícil de producirConseguirlo era más la excepciónque la normaImaginarlo era un horizonte teóricoCon laelaboración en serie,la situación cambia por completo:hacerun color uniforme suele ser más fácil que evitarloLa razón,técnica e histórica al mismo tiempo,es muy simple:al tenerque reducirlo todo a procedimientos repetibles,la industriatiene una tendencia implícita a simplificar formas y acabados,favorecida también por los pigmentos modernos creados en ellaboratorio y carentes de impurezasEn muchos aspectos,por tanto,el color plano no es una elección,un gusto o una moda,sino una de las consecuencias inevitables de la producción enserie Lo cual no significa que la industria no pueda actuar de otra manera, pero esa no es su premisa por defectoSi tomamos un objeto al azar,entre los muchos que nosrodean en la vida diaria,observamos que la mayoría de lasveces ofrece un color unitario,incluso la presencia de posiblesmotivos estampados sigueunareglade repeticiónconstantey ordenadaPor eso,desde un punto de vista histórico,podemos decir que el color plano es la virtud característica de lascosas modernas,como,por ejemplo,una pieza de Lego,lacarrocería de un automóvil o un barreño de plásticoY si nosfijamos en los instrumentos de escritura contemporáneos,recibimos otra nueva confirmación:los rotuladores,por ejemplo,trazan tintas planas respecto a instrumentos del pasado comolápices,tizas o pasteles y,aunque sigamos utilizando estosúltimos,la frecuentaciónde lohomogéneoreinaya en nuestravidaSe trata de un hecho en absoluto obvio:aparte del cielo ydelos pétalos de algunasflores,hemosevolucionadoenunmundo en el que la uniformidad cromática es escasísimaPiedras y tierras,troncos y vegetación presentan siempre coloresabigarradosLa industrialización ha hecho,en definitiva,que


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miradas6eiseman, 20112223el color plano deje de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en un hecho cotidiano,en un criterio en virtud delcual definimos todo lo demásLa idea misma de matiz,porejemplo,es concebible en relación con la posibilidad de unfondo lisoLa estandarización ha provocado algo másPrecisamente eluso de los colores planos nos ha llevado a utilizar el color comouna abstracciónConsidérese la obviedad con la que afirmamosque en el muestrario Pantone,el más difundido y famoso,seencuentran todos los tonos posibles,dando por descontado queel color debe ser valorado mediante casillas compactasEstovale para los muchos objetos que nos rodean,pero es limitante para los artefactos del pasadoDecir de los frescos de unavilla pompeyana que son rojo número 1805 es una aproximación que nos hace sentir un poco culpables,porque no reflejala riqueza real de esa experiencia;por el contrario,decir queuna pieza de Lego es rojo número 032 resume en tres palabrasgran parte de su esenciaMás allá de las exigencias de la producción,hay que preguntarse encualquier caso por qué motivo la modernidad se haaficionado a los colores uniformesPara responder,intentaremosdar la vuelta al problema e imaginaremos cómo sería nuestromundo si estos no existieranPensando en nuestras casas,en las paredes,en los tapizados,lo primero que se nos ocurre es que sin superficies uniformestodo parecería un poco viejo,estropeado o sucioNo me refieroal caos controlado de un tejido variopinto o de una pared lavada con esponja a propósito;pienso más bien en el cerco descolorido que aparece en una tela por el uso prolongado,o enlas franjas de suciedad que los radiadores dibujan en las paredesLo sucio es obviamente una categoría relativa:cada culturaestablece sus propias normas sobre la limpieza respecto a una
7tanizaki, 2000rojo planonormaconvencionalEsevidentequeunhombredelsiglodCposeíauna ideadelahigienerespectoalsuelodelacasamuyalejada de la de un oficinista de principios del siglo Porrazones parecidas,en una vivienda de ciudad toleramos menosel polvo que en una casa de vacaciones,donde la arena en elsuelo forma parte del juego;y cuando,en una casa en el campo,apreciamos la calidez de un suelo de barro cocido,estamosaplicando una idea de lo limpio muy diferente a la idea con la que valoramos el mármol en un ambulatorioLa higiene,la regularidad y el estándar son algunos de lospilares en los que se asienta la sociedad moderna;son formasde control que poseen una retórica tan poderosa como invisible,porque suelen equipararse sin distinciones a las virtudes delprogresoSe trata de una historia que comenzó hace cientocincuenta añosContra la ropa raída y descolorida del mundo campesino,contra las paredes de yeso de las casas más pobres,la cultura del siglo propone a las clases emergentes de lapequeña ymedianaburguesíaunmodelo alternativo,donde elorden es fundamentalEn este universo,presentado como progresivo y estéticamente inédito,las lógicas del mercado invitana tirar lo que está viejo y a sustituirlo por algo nuevoLa renovación es un concepto incontestable,y todo el que se opone a él es tachado de reaccionarioPorque además,en esos mismos años,debido también a los avances de la medicina,la suciedadse mira con desconfianzaEn poco tiempo,lo sucio,lo viejo y loestropeado–quedehechosontresconceptosdiferentes–acaban por ser equivalentes,compartiendo una misma condena moralSi se quiere ser moderno,hay que aspirar a lo nuevoy a lo limpioBien pensado,esto de alguna forma es un engaño:todas lascosas se estropeanyseensucian,esalgoinevitableAntesdelsigloestonosuponíaningúndrama,fuelaindustrializaciónla que nos hizo ver la caducidad de las cosas inanimadas,sus
miradas8bisson, 20024citandoesaneurosissutilygeneralizadaquedeunplatomellado o de una carrocería rayada hace emerger la conciencia deque todo puede morirY de las armas del marketing,la angustia es la más afiladaFrenteaestas consideraciones,podríamosdecir que el colorplano encarna cualidades no exclusivamente cromáticas:es unaspecto de lo «nuevo» en el plano de la percepciónSin embargo,no hay ninguna relación determinista:la obsesión por lonuevo no ha sido la causa del color plano,pero ha contribuidoa convertirlo en una presencia obvia,como los plásticos,lasresinas acrílicas o las pinturas a fuegoLa familiaridad conobjetos producidos en serie nos ha hecho desarrollar,en suma,nuevas categorías con las que pensar el mundoY como esperamos que siempre estén nuevos,los acabados y los materialesmodernos parecen sufrir el paso del tiempo más que los antiguos,y nos da la impresión de que el plástico envejece peor queel vidrio o la maderaSimiramos,porejemplo,losedificiosdelosarrabalescontemporáneos,pintados con pinturas elaboradas con aglutinantessintéticos,observamos que con el tiempo se ensucian y se agrietan,pero el color permanece compacto y plasticoso;por el contrario,las paredes de los cascos históricos se resienten de lascondiciones atmosféricas y,al poco de ser restauradas,empiezana mancharse de una forma encantadora,revelando una interacción dinámica entre la pintura y el ambienteLa diferencia entre lairregularidaddel cascohistórico ylo«sucio» delasperiferias es igual a la que existe entre los conceptos de «antiguo» y de «viejo»Lo viejo presupone lo nuevo,mientras quelo antiguo se confronta con lo eternoReflexiones como estas son posibles ya sea porque toda tecnología produce un resultado específico propio,ya sea porque nuestra forma de concebir,sentir y juzgar las cosas ya no puede prescindir de la marca que la industria ha impreso en la
9rojo planoHistoriaDe hecho,si miramos una pintura del Renacimientono se nos ocurre pensar que está sucia (y quizá lo esté),mientras que ante muchas obras de arte de los años cincuenta ysesenta,como las del Pop Art,tenemos la sensación de queestán polvorientas y de que hay que limpiarlas más que restaurarlasPero es posible pensarlo,justamente,porque son obrasrealizadas con los materiales de la industrialización,y habitan los espacios mentales de esta, junto a nosotros


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boatto, 200danto, 201027negro articulado posibilidades del color industrialPor lo que venimos diciendo,parecería que nuestra condición de seres industrializados nos obliga a artefactos de gusto simplificado:silascomplejasveladurasdelapinturaclásicahablana los conocedores más refinados,los colores planos se dirigen atodo el mundo,sin distinciones,nivelándonos en el papel derápidos consumidoresPero,aunque se pueda pensar que estamos condenados a laañoranza de una complejidad perdida y que la estandarizaciónha empobrecido la experiencia estética,las cosas no son así enabsolutoEl mundo contemporáneo posee otras riquezas,y paracomprenderlas debemos detenernosa observar un puñado de obras que resumen algunas cualidades de los lenguajes de masasUna obra que refleja muy bien el conflicto entre complejidadcromática y lógica en serie es Brillo Box(1964),de Andy Warhol,uno de los trabajos más famosos del Pop ArtSe trata de lareconstrucción,solo en apariencia igual,de las cajas de cartón enlas quelosestropajosjabonososBrillosedistribuyen entiendas y supermercadosWarhol las estudia y las rehace casiidénticas Este «casi» es crucialLas auténticas cajas Brillo son de cartón blanco de embalaje sobre el que va impresa la marca con una serigrafía a doscolores,mientras que las cajas de Warhol,apenas más grandes,
miradas326están reconstruidas en contrachapado y también van impresasserigráficamente,pero a mano y una a una,incluso presentanalgunas rebabas aquí y alláY este es el punto que nos hacereflexionarEl estampado industrial,sobre todo el de gran tirada,produce casi siempre irregularidades que nadie nota,porque lasconsideramos parte de la misma técnica con la que están realizadas;no las vemos como defectos,sino como realidades deese lenguajeLasinexactitudesdeWarholparecen,encambio,intencionales y poéticasAsí,la imprecisión tipográfica que en las verdaderas cajas Brillo es el inevitable efecto de la tecnología,en Warhol se convierte en pintura,se convierte en un gestohumano,desvelando el límite trémulo del color plano en el imaginario contemporáneo«Mirad qué bello es este fondo un pocobabeado —parece decir Warhol—Mirad cuánta expresividadhay incluso en un supermercado siempre que tengamos ojospara ver» En el fondo,Warhol es un romántico,le apasionantanto los objetos masificados que quiere representarlos comopiezas únicas,para que nos demos cuenta de su inesperadoatractivo,de que posiblemente son el verdadero arte de nuestrotiempoEse carácter del color contemporáneo se puede ver tambiéndesde un ángulo distintoHay otro artista,Piet Mondrian,cuyoéxito mediáticoesparejo al de Warhol ycuyos cuadros,atravésde una reproducción invasiva y constante,se han convertido enmetáfora de la modernidad artística en general,hasta el extremo de que en los años ochenta incluso la marca L’Oréal lanzóuna línea para el pelo cuyo grafismo estaba claramente inspirado en el maestro holandés11 Se trata de la Studio Line, todavía hoy en el mercado
33mondrian, 20028negro articuladoUna de las razones que han decretado el éxito de Mondrianes que su estilo pictórico es afín al gusto del grafismo moderno,o sea,a lo que históricamente ha sido el léxico industrialUn cuadro suyo,una vez reproducido,resulta,de hecho,bidimensional,compacto,unido,como un objeto de fábricaSinembargo,la presencia constante de sus pinturas en manuales,libros y revistas ha creado un enorme malentendido:un rectángulo rojo mondrianesco puede parecerse,en su presenciaartística,a un cuadrado rojo de grafismo,como en una portadamodernistade BrunoMunariPero elde Mondrian esun rojopintado,nohayque olvidarloSilo observamosen personayde cerca,nos damos cuenta,y no sin motivo,de muchas pequeñas discontinuidades,intencionalesy decididamentepictóricasSi Mondrian hubiese querido inventar parrillas gráficas,habría realizado sus cuadros serigráficamente o con plantillasO habría podido trabajar como diseñador gráficoEn lugar deeso,empezando como artista figurativo,llega a la abstracciónpor simplificaciones sucesivas,decidiendo detenerse un momento antes de que el color pictórico se resuelva en color industrialEl sentido de sus obras reside precisamente en estacontradicción vital:realizar imágenes para la sociedad de masas que se asemejen a su léxicocotidiano,que imiten las alineaciones y los diagramas,que parezcan «casi» diseño,pero quedespués,de cerca,revelen una naturaleza palpitante:la misma materia de los maestros del RenacimientoComo hemos dicho,los colores planos se aprecian a la primera allí donde un color trabajado requiere una mirada lentay pacienteHaciendo coincidir color trabajado y primer vistazo,MondrianyWarholseplanteandeformadiferenteelproblemadel público contemporáneo,siempre desconcentrado,proponiendo una solución estética muy personalUtilizando unaparadoja,podríamos decir que ambos hacen grafismo,pero utilizando los materiales de la pintura
miradas3hollis, 2002ambrose, 2003229303331Precisamente por su espontánea predisposición a las tintas unidas,las artes gráficas han intentado conquistar,por mediode diferentes formas,una riqueza cromática de otro tipo,quefuera solo suyaUna de ellas ha sido el uso de las sobreimpresiones,o sea,cuando en tipografía,después de haber impresouna tinta,se pone otra encima,que se extiende sobre la queestá debajo sin anularlaSe trata de un procedimiento corriente que,sin embargo,puede transformarse en un elemento expresivoDe hecho,sucede que,mientras las dos tintas de partida están sin duda «unidas»,el nuevo color vibra y revela,sobretodo junto a las progenitoras,una superficie variableEl resultado del sobrestampado no genera solo un tercer color,o unapura mezcla,ya que es visible,a veces de forma sorprendente,la manera como se ha producidoTenemos un paradigma ejemplar en una litografía de VasiliKandinski,del año 1922,perteneciente ala serie KleineWelten(‘Pequeños mundos’):el verde nace de la sobreimpresión delamarillo sobre el azul,y se revela pastoso,movido,palpitanteOtambién,de forma más rebuscada y pictórica,en un retrato demujer de Egon Schiele,de 1910,en el que los cabellos leonadosse han construido añadiendo un rosa cargado,granuloso e irregular,sobre el amarillo,consiguiendo la vaporosidad de la melena mediante la imperfecta coincidencia de las dos impresionesDentro deldiseño gráfico degran tiradaencontramosejemplos significativos en el trabajo de Albe Steiner (19131974),como en la formidable primera página del Contemporáneoen la que la gran fecha 1917 se superpone tanto al texto como a lafotografía,amplificando los significados y el impacto de todala composiciónTambién merece lapena observarel famosopóster dedicado al Gran Premio de Monza,de Max Huber(19191992),en el que la sobreimpresión intensifica la dinámica temporal de las flechas,como si nos encontrásemos realmente frente a los rastros dejados por los coches de carreras


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