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Presentación
Lo primero que uno hace cuando conoce a alguien es presentarse. Empecemos por ahí. Quiero colaborar contigo para resolver un problema de tu hijo. Para lograrlo, sé que debo ganarme tu confianza. Así que te cuento algo sobre mí: me llamo Jesús Garrido García y soy pediatra desde el año 2001. Estudié en Granada (España) tanto la carrera de Medicina como la especialidad de Pediatría, y cada día atiendo a pacientes en el Hospital HLA Inmaculada de esta misma ciudad. Desde 2010 hago divulgación sobre salud infantil para padres en Internet a través de mi página web: Mipediatraonline.
El protagonista de la salud de tu hijo eres tú
Me apasiona la puericultura, la crianza y el asesoramiento a las familias sobre el cuidado de sus hijos. Estoy convencido de que eso definirá la salud futura de los niños, mucho más que una atención puntual por un médico debido a un problema concreto.
Sé que nadie conoce a un bebé mejor que sus cuidadores diarios, sus progenitores. Y que, si logramos que tengas información comprensible, serás el mejor terapeuta de tu hijo. Por eso estoy empeñado en ofrecer esa información.
Grandes cambios en puericultura
En puericultura, las cosas han cambiado mucho desde que soy pediatra. Yo mismo empecé escribiendo en mi web lo que me habían enseñado durante la licenciatura de Medicina y en la especialidad de Pediatría. Sin embargo, no tardé en descubrir, a través de las críticas recibidas en Internet, que lo que me habían enseñado eran teorías y tendencias de hacía más de cincuenta años, y que en la actualidad hay ideas muy diferentes. No porque sea una nueva moda, sino porque hemos ampliado nuestro conocimiento y se ha demostrado que muchos planteamientos anteriores eran mejorables.
Empecé, entonces, una nueva etapa en la que primero me actualicé, después probé esas nuevas teorías, y con mi experiencia y todo lo aprendido sigo cada día añadiendo matices. Aprendo y descubro constantemente con la ilusión de buscar la verdad y la convicción de que ni la poseo ni la tendré nunca por completo. Por eso su búsqueda es tan motivadora.
El llanto infantil y su máxima expresión: los cólicos del lactante
En este libro nos centraremos en uno de los problemas más temidos por las madres y los padres novatos: los cólicos del lactante. No hay nada más opuesto a la idea bucólica de criar a un bebé que verlo llorar de forma desconsolada durante horas, un día tras otro. Esta situación sucede en la etapa en la que menos conoces a tu hijo y menos seguridad tienes sobre tu capacidad de atenderlo. Y es muy desesperante buscar ayuda y encontrarte con que supuestamente no puedes hacer nada por tu bebé.
Así pues, mi objetivo es ayudarte a entender por qué llora tu hijo en los primeros meses de vida y apoyarte para resolver ese llanto. Lo haremos de forma muy práctica. Tal vez hayas leído otros libros sobre crianza en los que se tratan de una manera muy general aspectos como alimentación, sueño, enfermedades de los bebés y sus cuidados. Casi todos pasan de puntillas por los cólicos del lactante, alegando que no se sabe por qué ocurren, pero no hay tratamiento y desaparecen solos con el tiempo. Les quitan importancia. Esto es lo mismo que me enseñaron a mí, y lo que yo he explicado durante muchos años a los padres.
Un planteamiento diferente para un viejo problema
Sin embargo, desde hace años, mi realidad como pediatra es muy diferente. Si uno tiene las ideas claras, los cólicos del lactante no necesitan resolverse con medicamentos, excepto en casos muy puntuales. La mayoría de ellos desaparecen cambiando ciertas pautas en tu forma de atender al bebé.
Tras acabar la especialidad de Pediatría, que se estudia en un hospital, empecé a trabajar en atención primaria. Es un cambio radical. Especialmente en dos aspectos:
• La simplificación. No dispones de los medios diagnósticos a los que te acostumbran en el hospital. Así que uno debe volver a la base de la medicina: la historia clínica y la exploración directa. Y esto, que podría parecer una desgracia, es en realidad una bendición, porque te obliga a revisar las ideas, hablar con las familias y dar importancia a los detalles.
• La continuidad. Cuando trabajas en las urgencias de pediatría de un hospital ves pacientes, los atiendes, pero tú no eres «su pediatra». Cuando trabajas en atención primaria, sí. De modo que si das una indicación a unos padres sobre cómo tratar los cólicos de su hijo, volverán y te dirán si lo que les recomendaste ha funcionado o no.
Tras unos meses en atención primaria, en un centro de salud de una ciudad donde no había hospital, me di cuenta de que lo que recomendaba a los padres no funcionaba. Al principio pensé que se trataba de algún caso aislado, pero acabé comprobando que los cólicos del lactante eran mucho más frecuentes de lo que creía, y que lo raro era que mejorasen con lo que yo les indicaba.
Estaba descolocado. No entendía cómo era posible que, durante mi formación, me hubieran defendido a capa y espada algo que claramente no funcionaba y que no fuésemos capaces de resolver una cuestión tan básica con tantos avances de la ciencia en pleno siglo XXI.
Empecé a replantearme este tema desde tres premisas:
• Todo niño que llora lo hace por algo. El llanto inconsolable «normal» no existe. Lo normal es que un bebé llore para expresar una necesidad no cubierta. Pero ese llanto cederá en cuanto se atienda. Si sus necesidades están satisfechas y llora, tiene que haber dolor.
• Hay que buscar todas las causas que pueden generar llanto en un bebé, porque podremos resolverlo identificando la raíz del problema.
• Si hay muchos motivos para el llanto, no puede existir un único tratamiento.
Actualmente, cuando una familia me consulta porque su bebé llora mucho, hago un cuidadoso diagnóstico diferencial. Es decir, busco las causas por las que el bebé llora. Y recomiendo cómo abordar cada una de ellas.
Esto es lo que en medicina llamamos «protocolo». En lugar de identificar un solo problema con un tratamiento, definimos un proceso en el que primero se individualiza cada caso separando a los pacientes en diferentes grupos con distintas respuestas terapéuticas. Evidentemente, es más complicado que meterlo todo en el mismo saco, encogernos de hombros y decir que ni sabemos la causa ni tiene solución.
Si tu hijo lo está pasando mal, empieza por el final
En el capítulo 39 encontrarás el protocolo de acción simplificado que resume los pasos fundamentales para resolver el cólico de los bebés. Si tu hijo lo está pasando mal, sé que tienes urgencia por resolverlo. Puedes ir a esa parte de la publicación y empezar a aplicar las soluciones que te propongo. Sin embargo, este libro no puede ser simplemente el protocolo final del capítulo 39. Es necesario que entiendas la base que lo respalda y los matices fundamentales para aplicar las soluciones de forma válida.
Incido en ello porque sé que muchas de las recomendaciones que te haré van en contra de las indicaciones sobre el cuidado de bebés que tradicionalmente se explican a los padres. Desde que nació tu hijo no paran de bombardearte con consejos, pero muchos de ellos son responsables del sufrimiento de tu bebé. Y cuando apliques mis recomendaciones, el bombardeo arreciará.
Es precisamente esa manera de hacer las cosas lo que ha hecho que el cólico del lactante sea tan frecuente en nuestra sociedad. Hay otras culturas en las que este problema no tiene ni siquiera una palabra que lo defina, porque el modo de atender a sus bebés es radicalmente diferente. Esto es una pista muy valiosa que puede orientarnos para entender el origen del problema.
La forma tradicional de abordar el cólico del lactante claramente no funciona.
En la actualidad pueden darse respuestas válidas partiendo de una serie de premisas:
• Si tu hijo llora, siempre hay una o varias causas.
• Hay que identificar esas causas si queremos resolver el llanto.
• No existe un único tratamiento. Debemos definir un protocolo.
El objetivo de este libro es darte las instrucciones para resolverlo. Para eso puedes ir directamente al capítulo 39, donde te concreto el protocolo.
Sin embargo, también quiero que entiendas su base y los matices necesarios para aplicarlo correctamente, porque sé que en tu entorno recibes recomendaciones totalmente opuestas.
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¿Cómo usar este libro?
En este libro explicaremos los conceptos necesarios para comprender mejor el llanto de tu hijo e identificaremos las situaciones que generan ese sufrimiento, así como la forma de resolverlo.
Te adelanto que sí hay soluciones efectivas, pero con dos advertencias, una buena y otra no tanto:
• La «mala» es que esto no se arregla con un medicamento mágico. Es más complicado, porque debemos entender qué provoca el sufrimiento en cada bebé y cómo afrontarla. Como no hay una causa única, jamás habrá un fármaco que lo resuelva todo.
• La buena es que realmente funciona y que, cuando resuelvas el llanto de tu bebé, lo harás dando un gran salto en tu capacidad de entender y atender a tu hijo. No en vano, la base de los cólicos del lactante es un desajuste en la adaptación de tu hijo al entorno, y tú serás quien le ayude a mejorarla y a volver al equilibrio. Para eso debes comprender muchos conceptos y procesos, lo cual te dará una experiencia que tienen pocas madres o padres.
Si tienes prisa, ve al final
Si quieres empezar a aplicar soluciones puedes ir al capítulo 39, en el que te resumo el plan general de acción. Te recomiendo que, mientras lo aplicas, leas el resto del libro. Te ayudará a identificar matices importantes y comprenderás por qué funciona lo que te recomiendo.
Tres pasos para resolver los cólicos de tu hijo
Para resolver el llanto de tu hijo hemos de cumplir tres etapas:
• Aclararemos los conceptos que te permitirán comprender por qué llora. Veremos cuáles son los procesos adaptativos que el bebé realiza en los primeros meses de vida y los desajustes que pueden provocar el llanto que asociamos con el cólico del lactante.
• Aprenderemos a identificar esos problemas en tu hijo.
• Veremos cuáles son las herramientas de las que disponemos para ayudarle.
Las necesidades de tu hijo y su adaptación en los primeros meses de vida
Hay una serie de procesos adaptativos en los primeros meses de vida del bebé que, cuando no evolucionan bien, pueden dar lugar a un llanto que cumple los criterios de lo que llamamos «cólicos del lactante». En esta etapa inicial:
• El bebé cubre su necesidad de alimento y estímulos en interacción con sus cuidadores.
• Es colonizado por gérmenes que formarán su microbiota o flora.
• Tiene que digerir los alimentos adecuadamente.
• Su sistema defensivo debe regularse diferenciando entre la respuesta a los agresores, como las infecciones, y la tolerancia a lo que es inocuo y necesario para la supervivencia, como los alimentos.
• El aparato digestivo en particular debe adquirir capacidades nuevas y dominarlas: cómo aumentar la acidez del estómago progresivamente en las primeras semanas de vida, cómo regular la apertura y el cierre del esfínter anal.
Como cuidador del bebé, haces cosas que pueden influir en cada uno de estos procesos adaptativos. Cada cual lo hace lo mejor que puede según una serie de ideas que tienen mucho de influencia cultural y del entorno cercano. En este libro repasaremos algunos conceptos; es necesario porque todavía se dan bastantes indicaciones sobre crianza que claramente no funcionan y están en el origen de muchos cólicos.
Existen infinidad de mitos sobre cómo cuidar a los niños, que siguen pasando de familia a familia —y, por desgracia, de profesional a profesional—, y es evidente que fallan. Tenemos que desmontarlos uno por uno. Podemos hacerlo porque la ciencia avanza y cada vez entendemos mejor cómo actúan los bebés en sus primeros meses de vida y cuáles son los motivos por los que lo hacen.
Conocemos bien los procesos de adaptación que tienen que realizar en la primera etapa de la vida, y qué ocurre cuando alguno de ellos no se completa adecuadamente. Te adelanto que aquí está la base de los cólicos.
Las herramientas para ajustar la adaptación inicial del bebé
En una segunda parte, analizaremos cuáles son las herramientas que puedes usar para ayudar a tu bebé en ese proceso de adaptación con el que reconducirás los desajustes que se hayan producido.
Solo en uno de los siete casos más frecuentes es necesario el uso de medicación (los antiácidos para el reflujo ácido), y en otros serán útiles los probióticos (un suplemento nutricional que aporta gérmenes beneficiosos para formar la flora intestinal).
En los demás, por experiencia, son los padres quienes tratan a su hijo y solucionan los problemas con medios no farmacológicos.
Un plan de acción concreto con alguna variable bien definida
Al final del libro te explicaré el protocolo de acción para resolver los cólicos, donde queda condensado todo lo anterior de forma muy breve y clara. Podría reducir la publicación a esa última parte, pero, por desgracia, si tu hijo tiene cólicos es que hay muchos matices mejorables en la manera en la que se están haciendo las cosas. No por tu culpa, sino porque no te han explicado bien cómo actuar. Esto es justamente lo que quiero intentar cambiar.
¡Ánimo! Vamos a resolver el llanto del bebé y, al hacerlo, lo conocerás mucho mejor.
Partimos de la comprensión de las necesidades del bebé y cómo cubrirlas adecuadamente.
Hay una serie de procesos adaptativos en los primeros meses de vida que, si no se ajustan bien, pueden generar un llanto que cumple los criterios con los que definimos los cólicos del lactante.
Disponemos de estrategias para que esta adaptación se reajuste de forma adecuada.
Hay un protocolo breve, que es útil en todos los casos de cólico del lactante con alguna variante bien definida.
¿Cuál es el objetivo? Resolver el llanto de tu hijo y lograrlo mejorando tu capacidad para cuidarle.
PRIMERA PARTE
CONCEPTOS Y PROCESOS ADAPTATIVOS
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¿A qué llamamos «cólico del lactante»?
Este es el bloque más extenso del libro. En él te daré la información necesaria para que entiendas el llanto de tu hijo y los procesos adaptativos que todo bebé realiza en su etapa inicial de vida, y por qué pueden truncarse y dar lugar al llanto que relacionamos con el cólico del lactante. Es una parte esencial porque te ayudará a comprenderlo mejor, a que entiendas por qué llora y la razón por la que todo lo que has probado hasta ahora no ha sido efectivo.
Eliminaremos todo aquello que no te ha funcionado y veremos, de forma comprensible, lo que necesitas saber sobre cómo cuidar a tu hijo hasta alcanzar una solución.
Deposito así mi aprendizaje, tras casi dos décadas aprendiendo como pediatra en mi trabajo diario atendiendo a familias en la consulta y gracias al apoyo de cientos de estudios científicos relacionados con el tema.
Los criterios de Roma y la CIE-10
Es lógico que iniciemos esta primera sección de conceptos con una aclaración: qué se entiende por «cólico del lactante».
En el plano científico, tenemos los criterios de Roma IV, publicados en 2016. Según este consenso de expertos, el cólico del lactante es:
• Un trastorno de la conducta del bebé de entre uno y cuatro meses de edad, que presenta periodos prolongados de llanto difícil de calmar.
• El llanto se desencadena sin causa aparente y, cuando cede, el bebé está bien.
• Aunque no siempre se cumple, son más frecuentes en la tarde-noche.
• Su causa es desconocida, aunque parece tener un origen abdominal.
• No existe ninguna prueba objetiva para diagnosticarlo. Decimos que un bebé tiene cólicos del lactante por los síntomas y por descarte cuando no se encuentra una causa definida.
• No hay un tratamiento eficaz. «Solo se puede tranquilizar a los padres», porque, en el noventa por ciento de los casos, acaba desapareciendo antes de los cuatro meses.
Dado que no hay un criterio de diagnóstico objetivo, su frecuencia varía según cada autor: los diferentes estudios indican que entre el dos y el setenta y tres por ciento de los bebés pueden tener cólicos del lactante. En esencia, depende mucho de hasta qué punto consideren normal el llanto del bebé, tanto los cuidadores como los profesionales.
Hay una clasificación sistemática de las enfermedades, usada a nivel mundial, llamada CIE-10. En esta herramienta el cólico del lactante está en la categoría R 10.4 (otros dolores abdominales y los no especificados), como «sensibilidad abdominal infantil». Son unos números pensados para catalogar, pero poco más.
La regla de los tres treses
De forma más coloquial, suele usarse mucho la regla de los tres treses:
1.º Entre tres semanas y tres meses de edad.
2.º Llora más de tres horas al día.
3.º Más de tres días por semana.
Y fuera de estos episodios de llanto, el niño no muestra síntomas de estar enfermo.
En el día a día, en miles de consultas de pediatría de todo el mundo, se califica como cólico del lactante todo llanto inconsolable que aparece en un bebé de pocos meses de vida sin que se logre definir una causa ni una solución, aunque su origen parece estar en el abdomen.
Cuando te dicen que tu bebé tiene cólicos del lactante, suelen añadir:
• Que no se conoce la causa. Se habla de gases.
• Pero no es grave.
• Se acaban pasando solos.
• Y mejor si no te agobias porque «se lo transmites al bebé» y empeora.
• Para aliviarlos, puedes probar una lista interminable de remedios que te proponen con escasa o nula convicción de que vayan a servir para algo.
Y tú ¿cómo te sientes?
Para mí esto tiene mucha más importancia que las clasificaciones científicas. Ves sufrir a tu bebé y te sientes impotente; es muy probable que sientas incomprensión y rabia porque nadie pueda ayudarle a que deje de sufrir.
Tal vez tu autoestima se resiente. Te preguntas por qué otros bebés están bien y el tuyo no. ¿Sientes que no sabes cuidarle como hacen otros?
Y yo, como pediatra, ¿qué pienso?
Tras años de experiencia y estudio, yo también me preguntaba: ¿De verdad, en el siglo XXI, solo podemos llegar a esto? Hace años que me revelé para no conformarme con esta opción y, tras ir perfeccionando lo que aprendía, he desarrollado el protocolo de acción que te explico en este libro.
Trabajo a caballo entre la pediatría hospitalaria y la atención primaria. Lo hago en un hospital, por lo que dispongo de medios diagnósticos a mi alcance que no tenía al principio de mi carrera en un centro de salud. Sin embargo, dedico mucho tiempo a la consulta de pediatría general, con un gran volumen de control del niño sano.
Lo más cercano que encontré a mi actual enfoque sobre el cólico del lactante fue precisamente de otro pediatra granadino de atención primaria: E. Ortega Páez. Sin duda, la superespecialización ha jugado en contra de la resolución de este rompecabezas; nos ha aportado muchas piezas, pero faltaba encajarlas. No es raro que sea otro pediatra de atención primaria quien se haya acercado más a su resolución.
El cólico del lactante es uno de esos misterios que solo puedes resolver con una visión más panorámica: cuando no dispones de muchas pruebas complementarias, tienes que buscar respuestas en la clínica y moverte en el territorio inexplorado en el que no hay protocolos definidos ni evidencias absolutas.
Como pediatra de atención primaria, tengo además la posibilidad de seguir más de cerca a los pacientes y revisar a los pocos días si los consejos que doy son efectivos. Así es como he podido perfilar en la última década un plan de acción ante este problema. Hace años que ya no diagnostico un cólico del lactante. Ahora, cualquier niño que entra en mi consulta con esa sospecha sale con otras etiquetas y soluciones concretas.
El objetivo de este libro es ayudarte a que tu hijo mejore, y eso lo conseguiremos dándote la información que te permitirá comprenderle mejor. Lo escribo en un tono divulgativo, porque va dirigido fundamentalmente a padres y madres. Pero estaré encantado de que otros colegas pediatras lo lean y me aporten cuanto puedan. Seguro que avanzaremos más aún y mejoraremos lo que presento aquí.
En la actualidad me siento mucho más satisfecho cuando, día tras día, salgo de mi consulta con la convicción de que realmente he logrado dar respuestas válidas que ayuden a las familias cuyo bebé sufre cólicos del lactante.
Los cólicos del lactante son, según el consenso actual:
• Crisis repetidas de llanto inconsolable en un bebé de menos de tres meses.
• No se conoce la causa.
• No tienen tratamiento.
• No hay pruebas diagnósticas que los identifiquen.
• Suelen ceder solos con el tiempo.
• Afectan de forma importante a la familia que los sufre y al bebé que los padece.
En este libro vamos a superar este marco:
• Casi todos los cólicos pueden mejorar si los vemos como desviaciones en los procesos adaptativos del bebé a su entorno en los primeros meses de vida.
• Tienen solución cuando identificamos los desajustes y actuamos para equilibrarlos.
• En lugar de pretender una solución genérica, aplicaremos medidas concretas para problemas definidos.
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Los cólicos del lactante
como cajón de sastre
Tras quedarme claro que las respuestas que estaba dando a las familias cuyo bebé sufría cólicos del lactante no eran válidas, empecé a hacerme preguntas:
¿Por qué, a estas alturas, no se ha logrado un remedio para este problema?
La respuesta es que no existe el cólico del lactante, sino los cólicos del lactante. Es decir, no hay un único motivo por el que un bebé pueda tener, en los primeros meses de vida, un llanto inconsolable e intermitente de origen abdominal.
Un bebé llora cuando no está bien. Es una forma muy básica de comunicación que muestra que algo va mal. Pero los motivos por los que puede llorar son muy variados.
Cuando me explicaron el cólico del lactante en la carrera y en la especialidad, solo me propusieron un cajón de sastre. Ese cajón en el que echas todo lo que no puedes clasificar en una categoría clara. Dentro de ese cajón hay montones de niños que solo tienen en común la falta de un diagnóstico claro y que lloran mucho por algo que parece ser un dolor de barriga. Pero no es que su llanto no tenga una o varias causas definidas, sino que no hemos sido capaces de concretarlas.
La primera conclusión a la que llegué es que los bebés, como los adultos, pueden sufrir por muchos motivos diferentes. Su cuerpo, aunque sea pequeño, es tan complejo como el nuestro. Y no puede haber una solución para el cólico del lactante, porque hay muchos cólicos diferentes. Cada uno de esos problemas tiene una solución distinta.
Esto fue una revelación. Lo veía clarísimo, pero al mismo tiempo me sentí abrumado: «¿Cómo saber todas las posibles causas de dolor de un bebé que no es capaz de decir dónde le duele? ¿Y cómo averiguar en cada bebé concreto cuál es el origen de ese dolor?».
Puede complicarse aún más:
• El hecho de que un niño sufra no significa que tenga un solo problema en ese momento. Puede que ahora llore por A y dentro de dos horas lo haga por B.
• Puede que el dolor sea el resultado simultáneo de A y B.
• Tal vez resolvamos A y días más tarde aparezca B.
• O quizá A es el origen de B.
• O lo que hice para resolver A puede haber generado B.
• Y ni siquiera sabemos cuántas letras hay.
Ante este panorama, entiendo que mucha gente diga: «Es cólico del lactante...».
Visto con perspectiva, lo cierto es que al buscar tampoco he encontrado nada nuevo. Las causas por las que un bebé llora son las que son y las conocemos todas. Pero sí comprendí que me las habían explicado de forma individual, como procesos aislados, cuando, en el día a día de los niños, no aparecen casi nunca como problemas puros. Además, una vez identificada una causa, me encontraba con que se recomiendan muchas cosas que o bien no funcionan, o bien son contraproducentes.
Así que, ante todo, he tenido que hacer una sistematización para identificar mejor los problemas más frecuentes y cuestionar las medidas según su efectividad real.
No puede haber un tratamiento único para el cólico del lactante porque bajo este nombre agrupamos múltiples problemas.
Estos problemas son conocidos. Pero suelen combinarse o sucederse entre sí, lo cual complica su identificación.
Muchos de los consejos que se dan no mejoran o directamente empeoran los problemas.
Hay alternativas que sí son efectivas.
¿Cuáles son los procesos de adaptación durante los primeros meses de vida de un bebé que pueden causar dolor?
Me concentré en leer los trabajos publicados sobre cólicos del lactante y sobre otros problemas de salud que afectan a los bebés en los primeros meses de vida. Especialmente, aquellos que tienden a resolverse por sí mismos. Al mismo tiempo, pregunté a los padres todos los detalles posibles con la intención de hallar patrones de coincidencias.
Durante mucho tiempo, la conducta de un bebé en los primeros meses ha sido un misterio. No entendíamos por qué hacía ciertas cosas, ni los procesos de ajuste que cubre en sus primeras etapas ni los problemas que surgen cuando no funciona bien esa adaptación. ¡Ahí está la clave!
Las siete piezas del puzle
El cólico del lactante (que yo nombro en plural) son fallos en la adaptación del bebé durante los primeros meses de vida. Hoy tengo claro que la mayoría de los bebés que lloran lo hacen por una o varias de las siete causas más frecuentes de cólicos del lactante:
1. Una pauta de alimentación que no está funcionando.
2. No recibe los suficientes estímulos para desarrollar su cerebro.
3. Es un bebé de alta demanda.
4. Tiene una flora intestinal inadecuada, que irrita el intestino y aumenta la producción de gases.
5. Tiene una alergia o una intolerancia alimentaria.
6. Está reteniendo heces y gases en lo que llamamos «pseudoestreñimiento del lactante».
7. Sufre enfermedad por reflujo ácido.
Evidentemente, hay otras causas por las que un bebé llora: puede que el hermano le haya pegado en un ataque de celos; tal vez tiene una infección de orina o una gastroenteritis; quizá lo hemos pellizcado con el cierre del carrito; puede tener un pelo de la madre liado en un dedo del pie; tiene calor o frío; le han puesto una vacuna y le duele el pinchazo; le está saliendo un diente... Pero unas son evidentes y otras provocan llantos puntuales, no recurrentes como en los cólicos del lactante, o van acompañadas de síntomas llamativos que nos indican que la causa es una u otra.
Las siete causas que he enumerado se caracterizan por cumplir con las cualidades que se atribuyen a los cólicos del lactante:
• Suceden en los primeros meses.
• Pueden generar crisis de llanto inconsolable por dolor, que puede ser de barriga.
• El bebé parece estar bien entre los episodios de llanto.
• Si no se tratan, tienden a resolverse por sí solas en un plazo de pocas semanas o meses.
Las siete alteraciones que acabo de nombrar suelen aparecer en muchos bebés durante su adaptación a la vida en los primeros meses por una serie de factores que explicaremos a continuación.
No son nada nuevo y, sin embargo, no se resuelven bien
En mi experiencia, cuando un bebé tiene cólico del lactante suele padecer en realidad varios de esos problemas de forma simultánea. Por eso cuesta llegar a una solución.
Además, todavía se dan muchas indicaciones a los padres sobre cómo criar a los bebés que no tienen ninguna base y van en contra de la naturaleza del niño, e incluso llegan a no cubrir sus necesidades de manera adecuada. En este libro desterraremos muchos mitos de la crianza que generan problemas evitables.
Por otra parte, muchos de estos problemas son archiconocidos por los pediatras, pero nos los enseñan como cuadros independientes y no esperas encontrarlos asociados, por lo que uno se despista. No está claro si es una alergia a las proteínas de la leche de vaca o un reflujo, si son gases por alteración de la flora o pseudoestreñimiento... En la mayoría de los casos, el problema es que coinciden varios de ellos a la vez.
Por eso, yo busco sistemáticamente los signos que están presentes en el máximo de problemas que pueda identificar para tratarlos todos a la vez, porque solo cuando se resuelven todos verás una mejora del bebé.
Si diagnostican al niño con reflujo y no mejora con el tratamiento, suele ser porque además tiene una alergia a las proteínas de la leche de vaca y una alteración de la flora intestinal... Si mejora, pero no acaba de estar bien, es que quedan flecos sueltos. Debemos buscarlos y tratarlos. Esto, que pa
