
INTRODUCCIÓN
A LA EDICIÓN AMPLIADA
DE ANIVERSARIO
Para cuando leas estas palabras, la humanidad ya habrá avanzado la mayor parte del primer 10% del nuevo siglo.
Quisiera que leyeras esto de nuevo para apreciar totalmente su impacto. Dije…
“Para cuando leas estas palabras, la humanidad ya habrá avanzado la mayor parte del primer 10% del nuevo siglo” —y el primer 1% del Nuevo Milenio.
¿Eso es importante?
Creo que lo es. Porque cuando lleguemos a 2.5% de nuestro Nuevo Milenio, estaremos muy cerca de la masa crítica. Y cuando alcancemos 5%, estaremos del otro lado de eso.
Esto significa que lo que hagamos en los siguientes 15 a 30 años de nuestras vidas tendrá un enorme impacto en la experiencia de nuestra especie a lo largo de los siguientes mil años.
No es una exageración.
Un hombre que vivió hace más de dos mil años continúa impactando nuestra especie, tal como lo han hecho individuos que vivieron antes que él y personas que nacieron después de esa época. Sabemos con certeza que los sucesos y las personas impactan, por milenios, las experiencias de toda una especie.
A ello añade el hecho de que lo que hoy en día ocurre ya no depende de una sola persona o dos, sino de la colectividad conocida como humanidad, y que posees una fórmula real para dar saltos cuánticos y crear gigantescos cambios culturales.
Todos tenemos ahora un papel en este drama, el tipo de rol que en el pasado han tenido sólo unos cuantos seres humanos: todos somos agentes potenciales. Antes, eso se le dejaba a uno o dos. Ahora todos estamos involucrados. Todos participamos en el proceso del Despertar de la Humanidad. De hecho, lo estamos creando.
Esto se debe a que la tecnología actual ha producido aquello que he llamado la instantaneidad ubicua.
En años anteriores se ha afirmado con respecto a la Deidad que “Dios está en todos lados”. Hoy en día podemos decir lo mismo de los humanos.
Quizá no estemos presentes en todas partes de manera física, pero nuestro impacto está presente en todos los rincones del mundo físico.
Lo que pensamos, decimos y hacemos en nuestra vida cotidiana tiene un impacto —un impacto inmediato— en el mundo entero.
Una persona en un país puede publicar un blog que inicie una controversia en otro país. Un caricaturista en Europa puede iniciar disturbios callejeros y la quema de edificios en ciudades a miles de kilómetros —y a miles de kilómetros una de otra—. Una palabra mal colocada, una acción mal juzgada, puede estremecer el mundo.
De manera similar, un acto heroico; un discurso sobresaliente; un pensamiento positivo, amoroso, empático, curativo (sobre todo si es retomado y compartido por miles de personas) puede aliviar tensiones, tranquilizar el sistema nervioso central y curar las heridas de todo el cuerpo humano.
Esto es a lo que me refiero con instantaneidad ubicua.
A este nuevo y valiente mundo de realidad veloz han llegado muchas ideas sobre la vida y sobre cómo es —y también sobre cómo podría ser—. El libro que tienes en tus manos contiene algunas de esas ideas. Junto con otros nueve textos de la serie Conversaciones con Dios, este libro ofrece un atisbo de lo que podría suceder si tan sólo, como especie, comprendiéramos y adoptáramos algunos conceptos simples pero maravillosos… como la verdad de que todos somos uno, que no hay separación entre nosotros y que no hay división entre nosotros y aquello que llamamos Divino —sin mencionar la idea de que nuestra actual experiencia cotidiana es meramente una ilusión.
(Es decir que la fabricamos y la creamos a medida que avanzamos, manufacturándola en nuestras mentes, sin relación alguna con la Realidad Última.)
Un concierto de dioses
A cada instante creamos una sinfonía humana, la cual está siendo ejecutada en todas partes en un concierto de dioses. En este extraordinario acontecimiento nosotros somos el compositor, el músico, el director y la audiencia. Por ello es importante conocer las partituras.
El libro que tienes en tus manos me ha ayudado a hacer precisamente eso. Es el libro final de la trilogía original de Conversaciones con Dios y, como dije, abre la mente a nuevos pensamientos y nuevas ideas para considerar, mientras de manera simultánea imaginamos, producimos y ejecutamos, la música de nuestras vidas para la audiencia de Uno.
¿Cómo queremos que sea nuestra vida en el siglo XXI? ¿Qué elegimos como nuestra próxima realidad? ¿Acaso, en realidad, podemos crear y experimentar nuestros pensamientos más elevados, nuestras contemplaciones más dulces; o todo esto es sólo un sinsentido, manipulado por pensadores sofisticados y soñadores?
¿Nos atrevemos a considerar, quizá incluso menos que a acoger o aplicar, nuestra visión más grande y las nociones más sobrecogedoras sobre la vida y el amor y sobre quiénes somos en realidad?
Éstas son las preguntas que cada uno de nosotros responderá a lo largo de los días, semanas, meses y años de la vida que tenemos por delante.
Conversaciones con Dios, Libro 3 analiza estas cuestiones a profundidad. Nos lleva a un viaje en el que la mente está invitada a abandonar todas las historias de cómo son las cosas y todas sus limitaciones sobre cómo podrían ser. Nos envuelve en el cálido abrazo de esperanza e inspiración, los dos brazos del amante que provoca que la vida en su forma física tenga sentido. Nos trae a un lugar de paz y nos otorga profunda satisfacción, a partir de lo cual podemos avanzar por el sendero de nuestras vidas.
Éste es un documento extraordinario escrito a lo largo de tres años. Tomó más tiempo que cualesquiera de los otros nueve libros de la serie Conversaciones con Dios. En contraste, el libro que cierra la serie, En casa con Dios. Una vida que nunca termina, fue escrito en ocho semanas y media. Y Más feliz que Dios, el primero de los libros posteriores a esta serie, fue escrito en 14 días.
El Libro 3 tardó tanto tiempo porque fue el primer diálogo escrito para ser leído por otros. El material que finalmente se convirtió en Conversaciones con Dios 1 y 2 “surgió” como una experiencia personal muy particular y espontánea, la cual considero una bitácora privada.
Jamás se me ocurrió que mis divagaciones mentales de media noche verían la luz del día, aunque el primer diálogo decía que “esto se convertirá en libro algún día”. (De hecho transcribí esas notas y las envié a un editor para retar a Dios: De acuerdo, muéstrame.)
Cuando esos garabatos produjeron dos best sellers, según el New York Times, supe que estaba sucediendo algo notable. También supe (porque me fue dicho en el diálogo —¡algo que ahora creo!—) que escribiría más. Pero ahora, por primera vez entendí que cada palabra que escribí podía ser leída por millones (en 37 idiomas diferentes hasta ahora). Sería poco decir que me sentía intimidado al poner la pluma sobre el papel.
Me preocupaba e inquietaba con cada oración y cada párrafo. Sólo por momentos podía acceder al espíritu de flujo continuo, abierto y sin expectativas de los diálogos anteriores, antes de que mi mente me dominara y me dijera lo que ELLA pensaba que debía escribir.
Por fortuna, sentía una enorme diferencia entre esta escritura autodirigida y aquella guiada por lo espiritual, tomada como dictado, igual a la que antes ya había experimentado. Gracias al cielo por eso, porque cada vez que sentía que mi mente quería tomar el control, simplemente dejaba a un lado la pluma (a menudo con frustración y llanto) y me negaba a escribir una sola palabra más.
Después me sentaba a esperar a que regresara ese “sentimiento” especial de estar conectado con lo Divino. Generalmente no volvía en varios días. Otras veces tardaba varias semanas. Una vez, esa “separación” duró meses.
Y así, algunos días con una sola oración, se completó el libro que tienes en las manos. Y me alegra que además tengas la edición del décimo aniversario. No habría querido que este material “muriera” después de una sola edición, y obviamente tampoco Dios.
Estoy sumamente agradecido con la gente de Hampton Roads Publishing Company por lanzar esta nueva edición del libro una década después.
¿Una nueva narrativa para todos nosotros?
Incluso mientras este libro vuelve a editarse, tengo grandes esperanzas de que todos los integrantes de la gran familia humana nos “reeditemos” a nosotros mismos, que también tengamos una “nueva edición”.
Anhelo que nos convirtamos en la mejor versión de la más grandiosa visualización que hayamos tenido de quiénes somos. Ya que ahora es el momento, en verdad lo es, del despertar de la humanidad. Nuestro momento de realización está a la mano.
No tenemos que completar el proceso en esta vida. No tenemos que “llegar a la cima”, terminar la tarea o concluir el viaje —ya que de hecho estamos en un viaje llamado Evolución y la evolución no conoce final—. Sin embargo, es momento de empezar el nuevo segmento de nuestra estadía, ir por otro sendero, movernos en una nueva dirección.
No, no se requiere que alcancemos la Maestría en los días y meses que están por venir, pero lo que la Vida sí nos pide, nos invita a hacer y requiere de nosotros es que continuemos moviéndonos, expandiéndonos y creciendo; que sigamos transformándonos.
Y de esto se trata el libro que tienes en tus manos. Acerca de lo que somos y en lo que podemos convertirnos; del viejo camino y el nuevo; las antiguas y las nuevas nociones; las ideas gastadas y las que no han sido probadas.
Si no has leído este libro por un tiempo (o si nunca lo has hecho), prepárate para una excursión maravillosa. Aquí veremos todo aquello que ha sido y todo lo que podría ser. Exploraremos el terreno del “Había una vez” y la tierra del “Felices para siempre”. Nos enfrentaremos a la encrucijada y al punto decisivo, la intersección entre el ayer y el mañana.
¿Qué dirección tomaremos? Ah, sí, ésa es la cuestión, ¿verdad? Ésa es la cuestión.
Neale Donald Walsch
6 de abril de 2008
Ashland, Oregon

CONSIDERACIONES PREVIAS
CAPÍTULOS 1-7
El Libro 3 de Conversaciones con Dios es el más largo de la serie y uno de los que contiene más información y cuyo contenido es más denso. Desde sus primeras páginas nos pone a prueba. De inmediato sabrás lo que quiero decir, ya que presento aquí un pequeño resumen de lo que encontrarás en los primeros siete capítulos.
No voy a hacer este resumen para todos los capítulos del libro. En cambio, en las dos consideraciones previas que agregué a este libro comentaré más profundamente mi experiencia de vivir y aplicar los mensajes que se encuentran en este texto, desde que fue publicado por primera vez.
Pero ahora quiero darte una idea de lo que estás por conocer a medida que te sumerges en este notable documento.
El texto inicia con la revisión del fragmento más importante que he encontrado en libro alguno (y que es central para Conversaciones con Dios, Libro 1): el Paradigma Ser-Hacer-Tener.
No mucha gente lo conoce en la actualidad. Si así fuera, cambiaría nuestras vidas para siempre y alteraría la vida de manera significativa del Mundo Entero. Al revisarlo en este libro, espero que la segunda mirada al Ser-Hacer-Tener provoque que de nuevo busques el Libro 1 y leas al respecto, con lujo de detalle, hasta asegurarte de que “ya entendiste”. Estamos hablando sobre lo que podría describirse como el Sistema Operativo de Toda Vida, y eso es algo que no debe verse a la ligera.
A partir de esto, el Libro 3 aborda de inmediato la discusión sobre otro de los principios más importantes de la cosmología entera de Conversaciones con Dios: Lo que eliges para ti, ofrécelo a otro.
Nada ha impactado mi vida tan positivamente como esas ocho palabras. Jesús lo planteó de otra manera (“No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”), pero el mensaje es el mismo; es un mensaje que, de manera esperada, se encuentra en todas las grandes religiones y tradiciones espirituales del mundo.
Después, el Libro 3 analiza (el primer análisis se presentó en el Libro 1) lo que e
