La sabiduría de los animales

Antonina Canal

Fragmento

La sabiduría de los animales

PRESENTACIÓN

El espíritu animal nos ha acompañado a lo largo de la historia de la humanidad en todas las culturas. Su presencia se puede apreciar en las mitologías y cosmogonías de los cinco continentes.

Así como al momento del nacimiento nos rigen las estrellas, los astros y la numerología, también recibimos la influencia de ciertos animales de poder, llamados tótems1, que nos han acompañado desde siempre como guías y protectores espirituales.

Las culturas ancestrales encontraban en la naturaleza la sabiduría y la fuente de enseñanza espiritual que respondía a sus preguntas y las guiaba en la toma de decisiones. Los animales de poder han estado presentes en sus cosmogonías y tradiciones. Esto lo podemos ver en pinturas rupestres, jeroglíficos, murales, pergaminos, textiles, libros y diversas fuentes de comunicación, como relatos o poesías que han dejado este legado e información. Incluso han marcado sus nombres, apellidos, apodos, canciones, danzas y momentos históricos.

Tradicionalmente se utiliza la expresión “animales de poder” para referirse a ellos, ya que, a través de diferentes prácticas, las civilizaciones antiguas se nutrían de las cualidades y virtudes que representaban dichos animales para fortalecerse, sanar o conectar con su esencia.

Para los indígenas de América, los animales de poder han estado presentes desde tiempos antiguos. Algunos individuos adoptaban la habilidad especial o característica de su animal de poder, como, por ejemplo, el legendario líder de la tribu Lakota2, Toro Sentado3, quien, junto con Caballo Loco, dirigió a su pueblo durante años y se resistió contra el Gobierno de Estados Unidos.

En Tierra de osos (Brother bear), la película de Disney, también podemos ver cómo una chamana descubre a los animales de poder de los miembros de la tribu, despierta en ellos sus características y los conecta con su sabiduría y energía.

En los pueblos maya, inca y azteca, el espíritu del animal de poder ha estado siempre presente en su cosmogonía: templos, altares, pinturas, grabados y fascinantes relatos. Para los mayas, así como para otras culturas mesoamericanas, el balam4, o jaguar, se considera un animal sagrado por sus poderosas cualidades. Como el jaguar es un animal nocturno, los mayas lo relacionaban con el inframundo y el sol nocturno. También es un símbolo de vida, fertilidad, agilidad y fuerza. Para ellos, el jaguar es la fuente de donde descendieron los reyes y nobles. Su piel moteada representa la noche estrellada y la usaban como indumentaria de poder.

Para los egipcios, el espíritu animal ha estado presente en sus jeroglíficos, lugares sagrados, joyería y ornamentos. El gato y los felinos en general han sido venerados de diversas maneras: fueron desde compañeros domésticos hasta deidades y su presencia fue muy importante en la mitología del antiguo Egipto durante miles de años. Los gatos más pequeños vivían entre los humanos, siendo esenciales en la sociedad egipcia para proteger de las plagas a los hogares, los graneros y, en general, a toda la población.

Los egipcios adoraban a los gatos por su naturaleza compleja y dual, así como por su gracia, fertilidad, rapidez y capacidad de respuesta frente al peligro. Bastet es la deidad felina más popular en Egipto. Aunque en un principio la representaron como una leona, con el tiempo Bastet tomó la imagen de un gato con cuerpo femenino.

En la India, los animales son muy importantes. En el texto sagrado Bhagavad Gita se narran historias fascinantes en las que ellos interactúan con las deidades. Ganesha, el elefante sagrado, es uno de los animales más populares allí. Expresa la fuerza, el poder, la riqueza y la capacidad de remover los obstáculos con su trompa. La vaca, conocida como Nandi, es sagrada y se considera un regalo de los dioses. Por ese motivo los hinduistas creen que es un pecado comer carne vacuna y se repudia su matanza. Esa es la razón por la que se pueden ver vacas caminando tranquilamente en las calles de la India. Las veneran y las protegen.

Es cierto que el mundo moderno ha evolucionado y progresado en tecnología, ciencia, comercio, economía, comunicaciones, etcétera. Hemos avanzado en el plano material e intelectual, construido enormes ciudades, viajado a la Luna, inventado la luz eléctrica y el wifi, logrado mil comodidades… pero también hemos producido guerras, destrucción, aislamiento, enfermedades y desconexión con nosotros mismos, con nuestro entorno y, sobre todo, con la Madre Tierra. El ser humano moderno sufre de una gran desconexión con su alma, una ruptura con la fuente de nuestro origen, que es la Madre Tierra, y eso se relaciona con cómo abusamos de los recursos, la flora y la fauna. La consecuencia es que se ha generado un enorme vacío, dolor, confusión, sufrimiento, depresión y soledad.

Todo esto se debe a que no estamos conectados con nuestro verdadero origen, con toda la sabiduría y el equilibrio de la naturaleza, con nuestros ancestros y, por supuesto, con el mundo animal y vegetal. De ahí surge la necesidad del ser humano actual de reencontrarse, de buscar diferentes caminos, filosofías, estilos de vida, hábitos, opciones y culturas que sean una guía en la oscuridad.

Todos tenemos un tótem o animal de poder que nos influencia o nos guía, pero la mayoría no sabemos cuál es y muchos incluso pasan por esta vida sin tener idea de ellos. Lo que sí es cierto es que a todos, de cierto modo, nos atraen algunos animales y nos sentimos unidos a ellos de diferentes formas.

Cuando comienzas a familiarizarte con esta sabiduría es que te das cuenta de que siempre te han llamado la atención algunos animales, que han cautivado tu atención y han despertado en ti una genuina admiración.

Los animales de poder nos han elegido para guiarnos, inspirarnos, protegernos y apoyarnos en nuestro paso por este mundo. Descubrirlos y conectar con ellos es un regalo sagrado para la existencia. Nosotros no los elegimos a ellos, sino que son ellos quienes nos escogen.

Puede ser que te gusten mucho los gatos, pero eso no necesariamente significa que uno sea tu animal de poder. Cada animal tiene características, habilidades y dones diferentes que se transfieren al humano que escoge. Es decir, nosotros adquirimos estas habilidades y talentos de acuerdo con la admiración que les profesamos.

1 Según la Real Academia de la Lengua, un tótem es un “Objeto de la naturaleza, generalmente un animal, que en la mitología de algunas sociedades se toma como emblema protector de la tribu o del individuo, y a veces como ascendiente o progenitor”.

2 Nombre del pueblo que vivió en las márgenes del río Missouri, en Estados Unidos, y que hoy ocupa los estados de Minnesota, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska y Wyoming.

3 Jefe principal de los Lakota (1831-1890). Combatió al ejército estadounidense junto con Nube Roja y Caballo Loco.

4 Nombre que recibe el jaguar en maya.

1.
La medicina de los animales

Si estás leyendo este libro es porque sientes un amor profundo hacia los animales. Ellos nos enseñan sobre la sabiduría de la Madre Tierra, el equilibrio del ecosistema, la manera en que debemos entablar relaciones y cómo cultivar la vida.

Los animales nos enseñan sobre el amor incondicional, han sido fuente de alimento, nos han dado la materia prima para la confección de ropa y accesorios, nos han servido como medios de transporte y, a lo largo de la historia, han apoyado a gran parte de la industria y la economía de las sociedades.

Los animales han dado la vida por nosotros en múltiples oportunidades y, aunque esto es bastante desafortunado, el ser humano se ha aprovechado de ellos de varios modos. Sin embargo, la Madre Tierra sigue ahí, con todo su reino animal y vegetal, aportándonos sustento, alimento y abundancia. Y, sobre todo, entregándonos su medicina, que consiste en la empatía, el amor incondicional, el respeto, la responsabilidad, la fidelidad y la protección.

Los animales nos han enseñado diferentes valores, pues, desde las mascotas hasta los animales salvajes, todos están conectados con la sabiduría divina y el equilibrio orgánico de la Madre Tierra.

No es extraño que los niños que aprenden a convivir con mascotas incorporen las cualidades de la lealtad, la generosidad, el cariño y la empatía para ser mejores personas en el futuro y construir un mundo mejor.

Tenemos mucho que aprender de los animales. En el caso de los mamíferos, tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, entender los sentimientos ajenos y tratar de remediarlos cuando están asociados al miedo, el peligro y la tristeza.

Un gran ejemplo son los delfines, que tienen habilidades profundas para percibir de manera inmediata los estados de ánimo y de salud de las personas. Además, las ayudan a sanar y equilibrar sus chakras, o centros energéticos, así como a armonizar sus emociones. Por eso, con frecuencia, los delfines se usan en espacios terapéuticos con niños dentro del espectro autista, con Síndrome de Down o con alguna discapacidad, así como con adolescentes y adultos con adicciones y depresión. Los resultados suelen ser asombrosos.

Los delfines se denominan con frecuencia “ángeles y sanadores del mar”, pues está demostrado que tienen una gran sensibilidad y las ondas ultrasónicas que emiten para su ecolocalización5 ayudan a los niños a mejorar las conexiones neuronales, incentivar el buen funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales, liberar estrés y equilibrar la energía. De ahí que la delfinoterapia se use como complemento a los tratamientos que incluyen los fármacos y la psicología.

También es el caso de los caballos, que son capaces de conectar de inmediato con el corazón de su jinete, leer su energía y lenguaje corporal y servir de espejo al alma humana. La transmisión del calor corporal del caballo, sus impulsos rítmicos y el patrón de locomoción es equivalente al de la marcha del ser humano. El caballo actúa como una base dinámica de soporte sobre el que la persona es capaz de coordinar y equilibrar sus movimientos. La equinoterapia (terapia de sanación con caballos) ayuda a desarrollar el equilibrio, corrige la postura, balancea las emociones, estimula el proceso de aprendizaje y regula la impulsividad. Los caballos nos recuerdan la importancia de vivir en el presente y nos proporcionan un espacio seguro y sin prejuicios, donde podemos ser libres y relajarnos.

De los chimpancés aprendemos cómo curar nuestras heridas y también las de los otros. En muchos estudios, algunos de ellos liderados por la etóloga Jane Goodall, se ha comprobado cómo estos animales son capaces de desarrollar una profunda empatía en su grupo social, curándose y protegiéndose entre ellos. Los chimpancés tienen una dinámica social muy interesante en la que se destaca el apoyo mutuo, la diversión y la agilidad. En sus clanes y núcleos familiares se puede apreciar la compasión y el amor incondicional.

Hay una lista infinita de los beneficios que ofrecen los animales que han interactuado con el ser humano, pero, entre otras cosas, podemos decir que nos aportan cariño, compañía, protección y bienestar. Los perros y los gatos, que han sido las mascotas más cercanas, se han convertido en miembros de la familia, nos han dado su lealtad incondicional y vínculos de amor sincero. Son protectores, guías de invidentes, compañeros de juego de los niños, amigos de personas solitarias y, al mismo tiempo, tienen la capacidad de reciclar las emociones de la casa.

Los perros están vinculados con el chakra del corazón, así que nos ayudan a crear lazos honestos en el sistema familiar, nos llevan a espacios abiertos en la naturaleza, nos invitan al juego y a dejar que nuestro niño interior se exprese y tienen mucho que enseñarnos sobre el amor incondicional.

Los gatos están conectados con el séptimo chakra, de modo que son los grandes recicladores de la energía negativa. Su ronroneo baja el estrés y limpia las cargas emocionales del día, llevándose los iones negativos con su infinito poder de transmutación. Los gatos también nos enseñan a jugar, a ser libres, a adaptarnos y a ser flexibles. Además, su aura llena el espacio de paz, serenidad y armonía.

Me quedo corta describiendo el infinito poder sanador de los animales. El National Institutes of Health desarrolla varios estudios que permiten corroborar los beneficios que tiene la relación de los humanos con los animales. Se ha demostrado que la interacción con los animales reduce los niveles de cortisol (la hormona asociada con el estrés), disminuye la presión arterial y equilibra el sistema nervioso. También los científicos han descubierto que los animales pueden reducir la sensación de soledad, aumentar los sentimientos de apoyo social, mejorar el estado de ánimo, promover la empatía, estimular la alegría, crear vínculos desde el corazón, desarrollar la lealtad, mejorar la autoestima y el sentido de convivencia para los niños y equilibrar las energías de la casa.

Además, los animales juegan un papel determinante en el equilibrio ecológico: cada uno, desde el más minúsculo hasta el más grande, cumple una función vital en su ecosistema.

Estas son las nueve razones por las cuales los animales se convierten en medicina para el ser humano:

  1. Los animales nos ayudan a reducir el estrés, la soledad, la ansiedad y la depresión. Los científicos han descubierto

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