Claves para el desarrollo de América Latina y el Caribe

Christian Asinelli

Fragmento

Una visión integral sobre el desarrollo por Dilma Rousseff

UNA VISIÓN INTEGRAL SOBRE EL DESARROLLO

por DILMA ROUSSEFF

Expresidenta de Brasil y presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB)

El desarrollo sostenible se basa en la idea de que el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente están interconectados y deben perseguirse simultáneamente. Este es el marco integral que se ha cristalizado en el inmenso desafío global que establecieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas de 2015.

Para nuestros países, el desarrollo económico sostenible requiere una base industrial y una capacidad creciente en ciencia, tecnología e innovación que contribuya a aumentar la productividad y crear mejores empleos. También requiere la colaboración entre gobiernos, empresas e individuos para crear sistemas que sean económicamente viables y respetuosos con el medio ambiente. Por otro lado, se necesitan cambios sistémicos de manera urgente, especialmente en la arquitectura financiera internacional.

Los mercados emergentes y los países en desarrollo enfrentan desafíos importantes para lograr el desarrollo sostenible, como la desigualdad, la pobreza extrema, la persistente amenaza a su soberanía alimentaria, la infraestructura inadecuada y el acceso insuficiente a la educación, la salud y la vivienda. Sin lugar a duda, la transición justa requiere una gran cantidad de recursos y financiación a largo plazo, además de nuevas soluciones financieras, políticas e institucionales que fortalezcan los mercados emergentes y a los países en desarrollo.

A profundizar esta reflexión nos invita Christian Asinelli con su libro Claves para el desarrollo de América Latina y el Caribe. Acción colectiva, capacidades e integración para el crecimiento, cuyos siete capítulos analizan y desentrañan algunos de los principales dilemas del desarrollo sostenible en nuestra región.

A contramano del mainstream conservador, que apenas interpreta al mundo emergente a partir de sus problemas y de sus múltiples carencias, Asinelli reconoce el enorme potencial que América Latina y el Caribe tiene para aportar respuestas y soluciones a los desafíos globales que enfrentamos. Una perspectiva que, por cierto, podríamos extender al Sur Global como región inspiradora de un futuro más humano, más diverso, igualitario y justo.

Claves para el desarrollo de América Latina y el Caribe es una obra oportuna y necesaria, no solo, aunque especialmente, en el debate sobre el papel que deben cumplir los bancos de desarrollo en la actual coyuntura regional e internacional. Christian Asinelli se embarca con decisión en este reto, siendo, además de un sagaz analista, el vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF –banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, una de las instituciones más pujantes y destacadas del ámbito multilateral a nivel global.

Construir las condiciones efectivas que hagan posible el desarrollo sostenible en la región es el tema central de este libro. En tal sentido, el autor destaca siete caminos para lograrlo: el cuidado del medio ambiente; la modernización de los Estados; el desarrollo social y humano; la transformación de los entornos urbanos; la transición hacia infraestructuras resilientes y sostenibles; la innovación en ciencia y tecnología, y la creación de una integración regional duradera y de progreso. En ese marco, la región enfrenta una oportunidad única e intransferible de liderar áreas fundamentales para el futuro global en temas de transición energética justa, promoción de la paz y seguridad alimentaria.

Además de un recorrido conceptual y analítico por cada una de esas líneas de acción, Asinelli realiza un aporte relevante al debate sobre los dilemas de nuestro futuro común al dialogar con figuras del porte de las expresidentas Michelle Bachelet y Laura Chinchilla, los expresidentes José “Pepe” Mujica y José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Mariano Jabonero, el premio Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, y el científico Conrado Varotto.

El desarrollo justo y sostenible nos impone enormes retos a nivel global. Todos ellos exigen imaginación, conocimiento crítico y creatividad, atributos que se encuentran en este libro, cuya estimulante lectura comparto y recomiendo.

Shanghái, 15 de enero de 2025

DESAFÍOS

por LUIS ENRIQUE GARCÍA RODRÍGUEZ

Expresidente Ejecutivo
CAF –banco de desarrollo de América Latina y el Caribe

Agradezco a Christian Asinelli por la gentileza de haberme invitado a escribir el prólogo de su libro sobre el desarrollo de América Latina y el Caribe desde la mitad del siglo XX y los desafíos que debe enfrentar la región para acelerar dicho proceso.

A lo largo del siglo XX, el concepto de desarrollo ha sido analizado desde diferentes perspectivas, tanto en el ámbito académico como en el relacionado con el diseño de estrategias y políticas públicas. Como hito histórico, el impacto de la Segunda Guerra Mundial motivó la búsqueda de nuevos mecanismos y enfoques para acelerar el crecimiento económico y lograr el progreso y bienestar de la mayoría de los ciudadanos.

La creación de instituciones financieras multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BIRF) fue, sin duda, un componente importante de esa nueva etapa. Más aún, fue catalizadora de la posterior creación de organismos multilaterales de carácter regional y subregional en una amplia gama de actividades. Al mismo tiempo, incentivó el surgimiento de renovadas corrientes de pensamiento y de la formulación de teorías que proponían formas diversas de abordar la temática del desarrollo. Crisis económicas y conflictos bélicos, avances y retrocesos sociales, surgimiento de movimientos juveniles de enorme trascendencia y valor político son algunas instantáneas de la foto global de los últimos setenta años que sigue cambiando en el siglo XXI.

Sin perjuicio de tener muy presentes los antecedentes históricos anteriores, así como las megatendencias globales de carácter político, tecnológico, económico, social y ambiental de esta nueva época, es fundamental que, en el proceso de construcción de su futura visión y estrategia de desarrollo, la región tome muy en cuenta sus propias complejidades para dar respuestas que tengan un sello local.

América Latina y el Caribe, una región multifacética que, no obstante sus abundantes recursos naturales, su riqueza cultural y varios períodos de alto crecimiento económico que posibilitaron mejoras en áreas sociales, no ha logrado mantener dicha tendencia positiva en forma estable y continua, debido a recurrentes etapas de inestabilidad política, procesos inflacionarios, excesivo endeudamiento y desequilibrios macroeconómicos no sostenibles que requirieron severos procesos de ajuste para restablecer los equilibrios macroeconómicos. Todos estos factores fueron, a su vez, un obstáculo para que la región diera continuidad a sus estrategias y políticas de desarrollo. Esto último ha sido decisivo para que en las últimas décadas perdiera importancia relativa a nivel global y, muy particularmente, en comparación con los países emergentes asiáticos.

Ante esta realidad, América Latina y el Caribe enfrenta el desafío de cómo revertir la situación y lograr sostenibilidad en los procesos de crecimiento económico a mediano y largo plazo, acelerando la reducción de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, y mitigando los dramáticos impactos del calentamiento global.

Es importante reconocer que a lo largo de su historia los períodos de mayor crecimiento económico han sido impulsados principalmente por la expansión de las exportaciones de materias primas en épocas de altos precios internacionales, el auge del comercio global y el incremento de la inversión extranjera directa. Sin embargo, ese crecimiento ha sido muchas veces superficial por causa de débiles estructuras productivas e institucionales y modelos económicos excesivamente dependientes de los recursos naturales. También se suman como agravantes las crisis recurrentes en escala global que afectaron principalmente a las clases más pobres y, desde luego, el lamentable debilitamiento de los esquemas de integración regional debido a la creciente polarización política y diversidad de enfoques de los países de la región en la materia.

Teniendo en cuenta los antecedentes mencionados, es crítico que los países adopten una visión y estrategia de desarrollo de carácter holístico. Es decir, que estimule un alto crecimiento económico, que sea consistente con la necesidad de mantener equilibrios macroeconómicos y que permita acelerar la transición de un modelo tradicional de ventajas comparativas —altamente dependiente de la exportación de materias primas y productos con poco valor agregado— a otro de ventajas competitivas. En este modelo, la transformación productiva —apoyada por tecnología, digitalización, infraestructura e innovación— se convierte en un pilar estratégico que debe ser acompañado necesariamente por políticas concretas para reducir la pobreza e inequidad social y para estimular un avance dinámico hacia una economía verde sostenible.

Al mismo tiempo, es clave la inserción internacional inteligente y pragmática, dejando a un lado posiciones ideológicas dogmáticas. En ese contexto, deben retomarse las banderas de la integración regional, buscando adecuar el enfoque y la institucionalidad existentes a las realidades de la nueva época que vive el mundo. Lo anterior es también importante para que la región tenga una presencia coherente y más unificada en los diversos foros de debate y toma de decisiones internacionales, aspecto que no ha sido posible en años recientes.

Algo que hay que tener muy presente es que no será posible que los países avancen en la dirección estratégica sugerida si no fortalecen su institucionalidad democrática, si no definen claramente los roles del sector público y privado y, por último, si no son capaces de crear las condiciones para tener un acceso fluido a las diversas fuentes de financiamiento externo —multilaterales, bilaterales, mercados de capital e inversión extranjera directa—. Sobre todo, dada la relativa baja capacidad de ahorro interno que tiene la mayoría de los países en comparación con la inversión requerida para lograr el alto crecimiento económico necesario para cerrar las brechas económicas y sociales existentes.

El libro de Christian Asinelli busca dar respuestas a todos estos temas, abordando las cuestiones más espinosas del desarrollo desde perspectivas abiertas, integrales y que consideran los aspectos económicos, sociales, políticos, ambientales y, sobre todo, humanos. A partir de su profundo conocimiento del funcionamiento de los Estados y su relacionamiento y experiencia con organismos multilaterales, Christian propone soluciones para pensar futuros posibles y de progreso para todos. En ese sentido, promueve claves para la modernización del sector público, la mejora del medio ambiente y la biodiversidad, la innovación en infraestructura, la educación acorde con el avance en la ciencia y la tecnología, el desarrollo urbano y territorial, así como para la integración regional. Todos estos temas son cubiertos en el libro como insumos necesarios para la consolidación de un paradigma regional que no es nuevo, pero que busca encontrar nuevas respuestas a viejos problemas.

Es importante resaltar que, para alcanzar un desarrollo genuino y duradero, será necesario un esfuerzo concertado que integre a todos los actores políticos y sociales. Lo anterior requiere que los países establezcan mecanismos democráticos que permitan lograr consensos y acuerdos que viabilicen, a su vez, la implementación y continuidad de las estrategias y políticas necesarias para acelerar el proceso de desarrollo. Christian provee esas claves para entender cómo hacerlo. Es una tarea urgente, pero a la vez demanda liderazgos visionarios, realistas, no dogmáticos y con capacidad de diálogo.

Con la esperanza intacta de que la región pueda finalmente superar los obstáculos del pasado y avanzar hacia un progreso que beneficie a todos sus habitantes, invito al amable lector a leer con atención estas páginas.

La Paz, 30 de diciembre de 2024

INTRODUCCIÓN

Pensar el desarrollo se ha convertido en una tarea de todos los días. Entender la naturaleza de los problemas que nos aquejan, la disponibilidad de recursos para generar soluciones y la innovación que se necesita para ir más allá en esa búsqueda me lle

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