Herederos (del Universo Amanda Black) 4 - El hacha de los ancestros

Juan Gómez-Jurado
Bárbara Montes

Fragmento

cap-1

PERSONAJES Y LUGARES

Director Lennon III

Heredero del director original de la Organización. Está reuniendo a un nuevo grupo, los Herederos, que lo ayuden a luchar contra Mordred y Morgan. ¿Cómo ha sabido de sus intenciones? Lo desconocemos, pero está convencido de que para vencerlos será necesario reunir a los Herederos.

Ilustración de un hombre. Tiene el pelo corto y ondulado, las cejas gruesas y los ojos muy abiertos. Muestra media sonrisa y una cicatriz le cruza el lado derecho de la cara desde debajo de la mejilla hasta el nacimiento del cabello. Viste una gabardina negra.

So-ya Hiro

Heredero de Jiraiya, el primer ninja. Hiro, de quince años, es el último de una larga estirpe de ninjas encargada durante siglos de proteger Japón y a sus habitantes del clan Orochimaru, un poderoso clan enemigo poseedor de la magia de la serpiente. Con ayuda de Amanda Black, consiguió derrotarlo en Amanda Black 9. El camino del ninja, convirtiéndose de paso en el interés romántico de la joven. Es poseedor de la magia del sapo. Es sensato, sensible, inteligente y siempre se preocupa por los demás.

Ilustración de un chico joven. Tiene el pelo negro que le llega por debajo de la nuca, con mechones ante los ojos. Viste un jersey de cuello alto y a la espalda lleva una espada.

Robyn Locksley

Heredera de Robin Hood. Fue abandonada al nacer en un orfanato en los suburbios de Londres del que escapó con apenas seis años prometiéndose no volver jamás. Desde entonces malvivía en las calles de la ciudad aprendiendo a valerse por sí misma. El Director Lennon la encontró y le ofreció protección. En agradecimiento, Robyn se unió voluntariamente a los Herederos. Domina el uso del arco y de cualquier arma arrojadiza que pueda lanzar con su propio cuerpo. Cualquiera es cualquiera, desde un clip a una sartén.

Ilustración de una niña con los ojos muy grandes, las cejas arqueadas y media sonrisa. Tiene el pelo muy rizado que le llega hasta los hombros y unos auriculares de diadema puestos. Viste una sudadera y lleva un collar con un triángulo.

Zheng Yun

Heredera de Zheng Shih, conocida como la reina pirata china que en el siglo XVIII reunió un tesoro imposible de imaginar durante sus años al mando de una flota de mil quinientas naves. Yun (Yun es el nombre, Zheng el apellido), a sus dieciséis años, es un genio de la tecnología, además de una de las más importantes influencers de estilo en redes sociales con millones de seguidores en todo el mundo. Heredó la fortuna de su familia tras la muerte de sus padres. Es vanidosa, muy muy inteligente, divertida, carismática… y puede convencer a casi cualquiera de hacer lo que ella diga.

Ilustración de una chica joven. Tiene las cejas largas y finas y los ojos grandes, el pelo largo y parte de él sujetado en un moño con palitos. Sus orejas están adornadas con unos grandes pendientes de aro.

Olaf Loðbrók

Heredero de Ragnar el Rojo, un rey nórdico hijo ilegítimo de Odín.

Olaf es dulce, callado, aficionado a la comida y a moverse lo imprescindible. Le gusta el viking metal, algo que tiene en común con Morgan. Su carácter bonachón, amable e inocente podría hacernos pensar que no existe la malicia en su interior, y eso es así mientras no le hagan enfadar. Al igual que todos sus ancestros, comienza a verlo todo rojo y se convierte en berserker. Cuando esto ocurre no distingue a amigos de enemigos, se vuelve imparable.

Ilustración de un chico de aspecto corpulento. Su pelo es rubio y corto, a excepción de una trenza que le sale de la nuca y le llega al pecho. Tiene las cejas arqueadas, los ojos grandes, la nariz redonda y media sonrisa.

Mordred

Heredero e hijo ilegítimo del rey Arturo y aprendiz del hechicero más poderoso de la historia, Merlín el Mago. Mordred luce el aspecto de un hombre en la cuarentena, pero que eso no nos engañe: tiene más de 900 años.

Es elegante, fuerte e inteligente y su ansia de poder lo ha corrompido del todo. Está empeñado en reunir ciertos elementos que, junto con la magia negra y roja que domina, le permitirán esclavizar a la humanidad. Su herencia le fue arrebatada y, por lo tanto, considera justificado que se le devuelva… con intereses.

Ilustración de un hombre vestido con camisa, corbata y chaqueta. Lleva el pelo peinado hacia atrás en una coleta baja que le llega a media espalda, la nariz respingona y la mirada intensa con grandes ojeras. Sus labios son delgados y perfilados.

Morgan Le Fay

Heredera de Morgana, hechicera de la corte artúrica, se dice que es hermana del mítico rey. Trabaja a las órdenes de Mordred, pero su espíritu independiente la llevará a ir por su cuenta en más de una ocasión. Decidida, despiadada, peligrosa y con un ingenio muy vivo, es una joven que, en mejores circunstancias, podría haber sido una más de los Herederos.

Ilustración de una chica rubia con un peinado liso y escalado que le cae hacia un lado. Sus cejas son finas y largas y los ojos alargados, la mirada intensa. Su nariz es redonda y los labios gruesos dibujando una media sonrisa. Viste una chaqueta de piel y lleva dos collares y aros en las orejas.

Agente Brown

Nadie sabe su verdadero nombre. Forma parte de la Organización desde que el Director Lennon se hizo cargo de ella. Lleva años trabajando con él, siendo su mano derecha. Ha sido la responsable de ayudar a entrenar a los Herederos y siente un miedo indescriptible cada vez que tienen que ocuparse de alguna misión. Se ha encariñado con ellos, pero su fidelidad está y estará siempre del lado de Lennon.

Ilustración de una mujer joven. Lleva el pelo corto y peinado hacia delante. Sus ojos son grandes y ovalados, las cejas gruesas y largas y los labios rectos. Viste una chaqueta de cuero.

Amanda Black

Heredera de un antiguo culto dedicado a la diosa egipcia Maat. Vive con su tía abuela Paula desde que sus padres desaparecieron al poco tiempo de nacer ella. Al cumplir trece años descubrió la verdad sobre sus orígenes, y desde entonces su misión es encontrar y robar objetos mágicos (y no tan mágicos) que en malas manos podrían ser peligrosos para la humanidad. Además, tiene que lidiar con los típicos problemas de una adolescente, que no son pocos, y entrenar a diario para que los poderes que empezaron a manifestarse el día que cumplió trece años puedan desarrollarse hasta su máximo potencial.

Ilustración de una niña de grandes ojos, nariz pequeña y gran sonrisa. Tiene el pelo liso y negro por encima de los hombros y el flequillo desigual delante de los ojos. Viste una sudadera con capucha.

Eric

Es el mejor amigo de Amanda. No sólo van juntos al mismo instituto, sino que la acompaña allá donde la lleven sus misiones. Es un auténtico genio de los ordenadores y puede piratear cualquier red. Antes de conocer a Amanda, era un chico solitario con el que todos se metían; ahora ha ganado confianza y nada se interpone en su camino…

Ilustración de un niño con el pelo corto y el flequillo desigual cruzándole la frente. Tiene unos grandes ojos y las cejas arqueadas, combinadas con una media sonrisa y una nariz pequeña. Unas gafas redondas y grandes le decoran la mirada. Viste una camiseta con una camisa encima.

La Organización

A principios del siglo pasado existía una organización dedicada a proteger al mundo de amenazas sobrenaturales. Una organización tan secreta que no tenía ni nombre. Fundada por el Director Lennon (abuelo), operaba con el apoyo de los gobiernos más importantes del mundo. Aun así y durante toda su historia bajo el mando del Director Lennon (abuelo) y del Director Lennon (padre), fueron capaces de mantener una completa independencia.

Durante años cumplieron su misión y lo hicieron de manera tan exhaustiva y completa que, poco a poco, triunfo a triunfo, la Organización murió de éxito. Sólo el heredero del Director Lennon (padre), el también llamado Director Lennon (Director de nombre, Lennon de apellido), mantiene viva la lucha con unos fondos paupérrimos y sin apenas credibilidad.

Ilustración de un edificio en medio de un bosque con forma rectangular. En la fachada principal hay un logo formado por un círculo y una letra «H» dentro.

Anteriormente en Herederos. El hechicero Mordred ha vuelto a dar señales de vida tras muchos años oculto. Está buscando objetos con poderes mágicos que le permitirán dominar a la humanidad, algo que cree que es su legítimo derecho como hijo, ilegítimo, del mítico rey Arturo. Para llevar a cabo su misión, tiene a su lado a su sobrina, Morgan Le Fay, heredera de la hechicera Morgana. Sin embargo, la humanidad no está perdida. Cuenta para protegerse con La Organización, dedicada a erradicar amenazas sobrenaturales y no tan sobrenaturales, al frente de la cual se encuentra el director Lennon. Para Ello ha reunido a un grupo de herederos. Olaf, heredero de Ragnar el Rojo. Robyn, heredera de Robin de Locksley. Hiro, heredero de Jiraiya. Yun, heredera de Zheng Shih

Tras conseguir la magatama, una joya con el poder de alzar en un ejército los esqueletos de aquellos que murieron de forma violenta, Mordred se interesa por la piedra de la coronación, que le permitiría gobernar sin oposición hasta el final de sus días. Para obtenerla, secuestra a Robyn, que logra escapar gracias a la ayuda de Morgan y llegar a tiempo a Escocia para desbaratar los planes de Mordred, si bien la piedra de la coronación queda destruida.

No obstante, un ejército de muertos vivientes les pisa los talones e intenta acabar con ellos. Parece que no hay escapatoria, pero Yun, Robyn, Hiro y Olaf logran vencer al mago gracias a la inteligencia de Yun, que le arroja una lluvia de espejos impidiéndole reconocer el original y adueñarse de él. Los herederos, cada vez más unidos, saben que juntos son más fuertes pero Mordred no se ha dado por vencido.

1

Una amiga

 

 

–Esto tiene que acabar, Morgan —dijo el mago masticando las palabras—. O estás conmigo o estás contra mí. No puedes continuar así. Tienes que comprometerte con la causa.

—¿La causa? —preguntó ella con una ceja alzada, pero sin levantar la mirada del móvil. La joven estaba sentada en una butaca, con la espalda apoyada en uno de los reposabrazos y las piernas sobre el otro—. ¿Qué causa? ¿La tuya?

—Por supuesto, niña. ¿Para qué llevamos trabajado tanto tiempo si no?

Todos los sentidos de Morgan se agudizaron, no obstante, no dejó traslucir ninguna emoción en su rostro. Estaba jugando un juego muy peligroso. Necesitaba calcular con mucho mucho cuidado su respuesta.

—¿Y qué gano yo? —preguntó tras unos instantes, todavía con los ojos clavados en la pantalla del teléfono.

—Tendrás tanto poder como yo. Juntos, dominaremos el mundo.

—Por supuesto, tío —replicó con un encogimiento de hombros.

—¿Eso es un sí?

—Eso parece —dijo ella todavía sin mirarlo. Temía que el hombre descubriera sus verdaderas intenciones si lo hacía.

Mordred pareció satisfecho, ya que asintió. Fue un movimiento apenas perceptible, pero lo suficiente para que Morgan supiese que continuaba confiando en ella.

Más o menos.

La joven se puso en pie y caminó hasta la puerta, intentaba fingir una seguridad que no sentía. Cada vez estaba más harta de su tío, pero todavía le temía demasiado… Eso sin contar con que el mago podía poseerla cuando quisiera y utilizar sus poderes, muy superiores a los de Mordred, para matar a quien quisiera que se le pusiese por delante.

No, todavía no estaba preparada para enfrentarse a él, pero ese momento se encontraba cada vez más cerca. Sólo necesitaba un poco más de tiempo, o eso se decía ella.

Se dirigió a su habitación, que no era más que una alcoba ruinosa, gélida y polvorienta del castillo en el que vivían. Morgan había intentado limpiar el dormitorio y darle algo de calidez al ambiente. Para ello no sólo se había gastado el poco dinero que tenía en un edredón de color gris con pequeñas flores blancas, sino que además intentaba mantener el fuego de la chimenea siempre encendido —para algo tenía que servirle la magia—. También había tapado la ventana con un plástico grueso y transparente sujeto con cinta aislante y había puesto unas cortinas a juego con el edredón. No era mucho, pero era mejor que nada.

Poco después, Mordred abrió la puerta y asomó la cabeza. Por supuesto, sin llamar. Llamar a la puerta no era uno de los puntos fuertes del mago, que carecía de la más mínima educación y respeto cuando se dirigía a su sobrina.

—Voy a salir, tendrás que hacerte algo de cena —avisó y volvió a desaparecer.

—Genial —masculló ella en voz baja—. No hay nada en la nevera, ¿qué se supone que voy a cocinar?

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