LiliCat - Un concurso mágico

LiliCat

Fragmento

1. Lunes + sueño= drama

Capítulo 1. Lunes, sueño igual a drama

Hay cosas que deberían estar prohibidas: los lunes, las prisas… y los despertadores con forma de gatito que maúllan a las ocho de la mañana.

Ilustración de un despertador con forma de gato en el que pone «LUNES».

Cuando suena el mío, alargo la mano sin abrir los ojos y lo apago como puedo.

—Cinco minutitos más, por favor… —suplico al aire, medio dormida.

Me estiro bajo la manta y siento algo blando y calentito pegado a mi brazo.

Cuando entreabro un ojo, veo una luz suave que parece salida de una linterna envuelta en algodón: es Tofu, mi gatito. Está acurrucado a mi lado y ronronea despacito.

Lo miro y sonrío.

Despertarme con él es… ¡mi momento favoritísimo del día!

Y es que, en mi opinión, no hay nada más maravilloso en el mundo que los Animalglows: son mágicos y, en Glowtopia, todos tenemos uno.

¿Que no sabes

qué es un Animalglow?

Pues mira: cuando nace un bebé, una estrella baja del cielo y deja caer una lucecita sobre su cuna. Y, a medida que el bebé va creciendo, esa luz también crece y se convierte en su Animalglow.

Es una especie de compañero mágico para toda la vida que siempre ha estado contigo, ¡desde el primer latido!

Cada Animalglow tiene su brillo, que cambia con las emociones de su compañero o compañera. O sea que, si lloras, se apaga un poquito, pero, en cambio, si te ríes, se llena de luz. A mí, sin embargo, lo que me parece más bonito es que crecen junto a ti.

Tofu, por ejemplo, empezó siendo una lucecita que se colaba entre mis mantas y me hacía cosquillas en la nariz.

Luego tuvo patitas.

Después orejitas.

Hasta que un día…

¡TACHÁÁÁN!

Se convirtió en un gatito gris de ojos amarillos superadorable. Y, desde entonces, somos inseparables.

Los mayores dicen que, cuando un Animalglow crece, tú también cambias un poquito. Supongo que por eso yo tengo estas orejitas de gato, rositas y suaves como un peluche.

¡¡¡Y la verdad es que me encantan!!!

O sea que sí: los Animalglows son nuestros mejores amigos mágicos. Pero también son un reflejo de nosotros mismos. Y me he dado cuenta de que el mío brilla mucho más cuando hay comida de por medio. ¡Le chifla comer!

Tofu estira las patas, se acurruca otra vez y suspira. Su luz es tan calentita que casi me quedo dormida, hasta que…

-¡LILI, VAS A LLEGAR TARDE

A TU PRIMER DÍA DE ESCUELA!

Mi corazón da un triple salto mortal. Abro los ojos de golpe.

—¡¿QUÉ?! —Salto de la cama, pero la manta se me enreda en una pierna y acabo chocando con el armario.

¡Auch!

Tofu sale volando como un cometa con un largo «¡miaaau!», y aterriza aparatosamente en el suelo, confundido.

—¡Tofu, rápido! ¡Tenemos que vestirnos!

Él se queja, adormilado, mientras yo me pongo la camiseta… del revés. Luego intento hacerme las coletas de siempre, pero, con las prisas que llevo, una acaba apuntando al norte y la otra al oeste.

—Genial… —suspiro al verme en el espejo.

Tofu me observa desde el suelo, enredado en una bufan

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