

¡Hola!
¡Precisamente estaba buscando a alguien como tú! Supongo que te estarás preguntando quién soy. Eso es porque no has observado con atención el dibujo de la isla.
¡Error! Si quieres ganar en este juego, tendrás que aprender pronto que estar atento es importante: los pequeños detalles revelan a veces un plan maestro.
Pero te lo voy a pasar por esta vez. Soy el Maestro Brahalfil Dohstorres y vivo en la isla Chaturanga. Cada diez años tenemos que descubrir a un nuevo satguru, nuestro pequeño superajedrecista. Un satguru que domine el arte de la concentración, la memoria, la lógica y la atención… En definitiva, un crac en el arte del ajedrez.
Necesito alguien que quiera pasar un rato divertido, que piense y que disfrute pensando, que quiera aprender cosas nuevas y que lo pase bien aprendiendo, alguien que mientras va por la calle le dé vueltas a ese enigma que ayer no consiguió resolver y que en su cabeza haga un sitio para guardar siempre un tablero de ajedrez. ¿Crees que podrías ser tú?
Eh, pero si no sabes nada sobre el ajedrez, ¡no te preocupes! Aquí estoy yo para enseñarte de qué va el juego, las normas y todo lo necesario para que puedas resolver los retos como un verdadero maestro.
¿Cómo lo ves?
Yo creo que tienes madera, pero voy a ponerte a prueba: vamos a ver cómo te las arreglas para resolver unos intrincados enigmas que nos permitirán descifrar el mensaje que tengo entre manos desde hace años. Cada vez que encuentres la solución de un reto, conseguirás una letra del mensaje.
¿Nos vamos?
¡Empieza el viaje! Próxima parada: Chaturanga.
Bienvenido a mi modesta isla. Fíjate bien: en Chaturanga, el suelo no es como en las demás islas. No es rocoso como en Lanzarote o arenoso como en Mallorca. No es como el suelo de ninguna isla que puedas conocer. Chaturanga está cubierto por una gran alfombra cuadriculada.

¡Aquí nadie se mueve como lo haces tú, que andas como quieres y por donde quieres! No, no, no. Aquí todo el mundo se mueve de una manera concreta y con una intención muy clara, con una misión que cumplir. Son las reglas de Chaturanga.
¡Satguru Brahalfil! ¡Siempre recogiendo a gente que no se entera de nada!
Déjame que les explique: el nombre de nuestra isla, Chaturanga, proviene de un juego que se practicaba en la India hace muchos años, en el siglo V d.C. Con esa palabra se denominada al ejército indio, formado por los elefantes, la caballería, los carros y los soldados a pie. La similitud con el ajedrez actual está clara. Hasta alguien como tú podría darse cuenta.
La verdad es que nadie sabe muy bien cómo apareció Chaturanga o quiénes fueron sus primeros habitantes, así que siempre que nos preguntan por nuestra historia, contamos la leyenda del ajedrez porque nos sentimos identificados con ella.



RETO 1:
¿Hasta qué casilla de este tablero de ajedrez eres capaz de llegar multiplicando los granos de cada casilla por 2?
Como ves, Lahur Sessa no era solo un gran jugador, sino que también supo aplicar los superpoderes del ajedrecista más allá del juego. Por esto nos sentimos tan identificados con él: porque para convertirte en un verdadero satguru tienes que desarrollar superpoderes que te sirvan en tu día a día, y el ajedrez es el mejor entrenamiento.

SOLUCIÓN
Antes de ponerte al frente de un ejército, necesitamos saber que tienes el espíritu que hace falta para comenzar la partida y jugar para ganar. Tenemos que asegurarnos de que tienes fuerza en las seis disciplinas necesarias para jugar al ajedrez. Así que vamos a ponerte unas pequeñas pruebas.

RETO 2:
Un pastor tiene que pasar un lobo, una cabra y una lechuga a la otra orilla de un río. Dispone de una barca en la que solo caben él y otra de las cosas. Si el lobo se queda solo con la cabra se la come, si la cabra se queda sola con la lechuga se la come. ¿Cómo puede hacerlo?
SOLUCIÓN
