El jugador número 12 (La Kings)

Kings League

Fragmento

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Primera edición: abril de 2024© 2024, Kings League© 2024, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona© 2024, redacción de Pol L. Grau© 2024, Carlos Moreno Rueda, por las ilustraciones de portada e interiorDiseño de portada e interior: Penguin Random House Grupo Editorial / Judith SendraPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.Elcopyrightestimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento, promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizada de este libro y por respetar las leyes del copyrightal no reproducir ni distribuir ninguna parte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autoresy permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita reproducir algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-10050-42-6Compuesto en Grafime, S. L.Composición digital: www.acatia.es
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Ilustraciones deCarlos Moreno RuedaEL JUGADOR NÚMERO 12
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5
CAPÍTUL
O
1
ERIK
LAND
A
ERIK
LAND
A
—Se le acaba el tiempo a Kunisports. —Esta final ya tiene nombre. —Controla con el pecho. Intenta combinar con Eribo, deccide girar, toca rapidísimamente con su compañero. Busca elcentro.—Ay, ay, que se viene otro… —Nico Santos remata de cabeza y… ¡ALPALO! —¡CASI!¡CASI! ¡Casi amplían la ventaja!—Recupera Aguilar, que no pierde el tiempo. Pase largo para Gestí. La recibe, no se lo piensa y le pega. ¡LE PEGA! —¡Oy, oy, oy, señor! ¡Precioso!—¡GOLAZO! ¡GOLAZO! ¡Y—¡GOLAZO! ¡GOLAZO! ¡YVALE POR DOS! ¡VALE POR VALE POR DOS! ¡VALE POR DOS!DOS!—¡UN MOMENTO! UN MOME-ME-ME-ME… DI-DIIIIII…—SE-SE-SE… —¡NO! ¡NO! ¡Otra vez no!
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7Un chico joven le daba golpes a la pantalla vieja del ordecnador con la palma de la mano. La conexión se había quedado atascada justo en el momento más importante del partido y eso lo puso de muy mal humor. —¡Niño! ¡Hora de cerrar! —le advirtió una voz ronca. El niño en cuestión era Erik Landa, un chavalín de trece años que todavía estaba a medio cocer. Era un poco tirillas, por así deccirlo. Delgaducho, no muy alto, e iba enfundado en un chándal con capucha, de la que sobresalía una mata de pelo alborotado. Una señora con un moño gris quería echarlo a patadas de la biblioteca. Y es que el motivo de que Erik estuviera allí a esas horas era el siguiente: era el FAN NÚMERO UNO de la Kings League, pero el más fanático del mundo, ¿eh? Juscto esa tarde se jugaba la final del split de invierno: Porcinos vs. Kunisports. ÉPICO.ÉPICO. El problema era que el ordenador del muchacho se había roto y no tenía otro dispositivo para seguir el último partidazo. Por eso estaba en una biblioteca pública y por eso lo estaban expulsando a gritos. —¡Que te vayas ya, JOLINESJOLINES! —insistió la anciana bicbliotecaria. Erik sacudió la cabeza y volvió a la realidad. Después, echó un vistazo al reloj que colgaba de la pared y los ojos se le abriecron como dos paellas. —¡Es supertarde! —se alteró—. ¡Mamá me va a matar! Recogió la mochila del suelo, agarró su querido balón de deba jo de la mesa y se fue de allí tan rápido que el moño gris de aquella señora se tambaleó como un flan.
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8—Malditos críos… —farfulló la vieja.
¡PLAF!
¡PLAF!
La puerta de la biblioteca se abrió de par en par y el joven bajó las escaleras deslizándose por la barandilla mientras daba toques a la bola. Aterrizó de un salto y continuó corriendo con el balón a sus pies. Tenía tanta prisa por llegar a casa porque su madre trabajaba en el turno de noche y él debía cuidar de Misckas, su gato con doble personalidad: de día era adorable y, de noche…, el mismo hijo felino de Satanás.Dobló un par de esquinas y se metió en la boca del metro mientras hacía equilibrios con la pelota en la cabeza. Validó la tarjeta del transporte público y entonces se encontró delante del horror: una marabunta de gente que andaba ajetreada arricba y abajo. Era hora punta y esa estación estaba hasta los topes. Cruzarla era, literalmente, un infierno. —Ha llegado mi turno. —El chaval no se achantó. Llegar al otro lado de ese pasillo tan largo era una MI-MI-SIÓN CASI IMPOSIBLESIÓN CASI IMPOSIBLE, pero aceptaba el desacfío. Dio un puntapié sutil al balón e hizo un caño elegante a dos personas que conversaban distraídas. Aprovechando la apertucra, aceleró y recuperó el balón sin perder tiempo.—¡EH! ¡PROHIBIDO JUGAR ALAPELOTA! —lo amenazó uno de seguridad que corría tras él con una mano arriba. «Oh, oh… Ramiro otra vez…», pensó Erik.
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10Después se desató la locura. Con una ágil bicicleta, cruzó por en medio de un grupo de turistas japoneses y los esquivó como quien esquiva conos. El segurata, que iba tras él, no fue tan hábil y se los zampó como si fueran nigiris. —¡Hoy no te escapas! —le gritó mientras se quitaba a los tucristas de encima. Erik se dio la vuelta y le dedicó una sonrisa pícara. Después dio un taconazo, giró 180º y siguió con la carrera. Regateó a una madre y saltó por encima del cochecito de su bebé mienctras la pelota pasaba por debajo. Le faltaba poco para llegar a su andén, pero el de seguridad encontró una forma de pararlo. —¡Eh! ¡Vosotros! ¡Que NO huya!¡Que NO huya!—ordenó el homcbre a unos compañeros suyos. Erik se dirigía a toda velocidad hacia tres vigilantes que hacbían unido sus brazos para crear una barrera. —Glups… —El chico tragó saliva. A escasos metros de ellos…¡ZAS! Chutó contra la pared e hizo un quiebro de caderas hacia la dirección opuesta. Eso desconcertó profundamente a los vigiclantes, que perdieron el equilibrio tratando de pillar al chaval y la pelota a la vez. Fue todo muy gracioso, y más cuando Ramiro se tropezó con ellos. Digno de una película muda. Por su lado, Erik recuperó el balón en el rebote y bajó hasta su andén tan campante. —Algún día te pillaré, ¡¿me oyes?! ¡TE PILLARÉ!¡TE PILLARÉ! —El jefe de seguridad gritó al cielo cual villano. —Por los pelos —concluyó Erik soltando aire, aliviado.
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11Pero esa locura no había terminado… ¡PIIIP! ¡PIIIP! ¡PIIIP! El metro estaba cerrando las puertas delante de sus narices. Agarró la pelota con las manos y, al igual que un portero de élicte, hizo una estirada de gato y cruzó antes de quedarse fuera. ¡Por un milímetro! Lo lógico habría sido un aterrizaje digno de un TOP 5 de pacradas de la Kings League, pero el vagón iba tan lleno que… Fue como colisionar contra un queso chédar. —¡Más cuidado! —lo riñó una mujer de negocios.—Pero ¡¿qué le pasa a este crío?! —se quejó otra. —¡Será…! —añadió un tercero. Erik se disculpó tímidamente y se fue a un rincón intentancdo no llamar la atención. Todavía le quedaba para rato, ya que vivía en el barrio más periférico y humilde de la ciudad. Parada a parada, ese vagón, lleno como una lata de sardinas, fue vacciándose. Ya al final, solo quedaban él y un par de adolescentes enganchados a la pantalla del móvil. —Bro, bro… Esto es muy random —le comentaba uno al otro. Fuera lo que fuere lo que estaban mirando, les flipaba, y eso despertó la curiosidad del muchacho. —¿Será la final? —dedujo él.Con tantas emociones, Erik todavía no sabía con certeza qué equipo se había llevado el split de invierno. Con mucho sic
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PL
UF!
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UF!
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12gilo, se acercó a ellos y extendió el cuello como una tortuga para cotillear. Efectivamente, estaban viendo la Kings League, el pospartido. —A ver si por lo menos me entero del resultado… Pero no era el típico After Kings de siempre. Pudo comprocbar que los trece presidentes estaban allí en plan maqueados, en una posición firme, como si tuvieran que anunciar algo muy importante.—¿Qué está pasando aquí…? —reflexionó Erik muy flojito. Afinó bien el oído para poder escuchar. —Gracias —decía Piqué—, gracias por lo de esta noche. Hecmos roto todos los récords. Pero… ¡PERO…! Hoy, aparte de celebrar el título, queremos daros una gran noticia. Algo que revolucionará la Kings League. «¿Que revolucionará la Kings League?», repitió Erik mentalcmente. —Así que os quiero preguntar algo… —continuó Piqué—. ¿Tienes entre doce y dieciséis años y te gusta jugar al fútbol?—Yo tengo entre doce y dieciséis años y me gusta jugar al fútbol. —Erik repitió la frase con el corazón latiéndole a un ritcmo tropical.—Si has respondido que sí, esto te interesa, ¡YMU-CHO! Al chico ya le salían estrellitas de los ojos. No podía más con el hype. «¿Qué es? ¿Qué es? ¡VA, DILO!», pensó.—KLK —dijo Gerard con aires de misterio. —¿KI KÉ KU? —Erik era incapaz de vocalizar.
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13—Kings League Kampus. —Al fin reveló el gran secreto—. Un centro de alto rendimiento para jóvenes promesas del fútbol. Tres meses. Sesenta participantes. Los doce mejores se convertirán en el jugador número doce de cada equipo y disputarán el partido inaugural del split de verano. —¿CÓMOOOOOO?—Su cabeza estalló. —¿Eh? —¡¿Qué haces, loco?!Los dos adolescentes lo habían pillado espiando su teléfono. ¡Justo en el momento clave! Erik se rompió por dentro. Trató de responder, pero solo fue capaz de pronunciar sílabas sin sentido. —Eres un pringado. —¡Cómprate un móvil!Y lo dejaron ahí, tieso como un poste y sin poder saber más sobre el Kings League Kampus. Se quedó tan empanado que se pasó de parada. Su cerebro viajaba por otro universo y ya se imaginaba jugando en el Cupra Arena. Y se quedó así el resto de la noche. No cenó, Miskas le arañó la cara mientras se cepillaba los dientes y, efectivamente, no pegó ojo hasta la madrugada. En su cabeza solo resonaban las palabras de Piqué. ¿Conseguiría Erik ser uno de los seleccionados?
¡BUUUM!
¡BUUUM!
¡OH, NO!
¡OH, NO!
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15
CAPÍTUL
O
2
EN
BUSCA
DEL
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2
EN
BUSCA
DEL
1
2
Ya había pasado un día desde el gran anuncio y todavía quedacban muchas dudas por despejar sobre el Kings League Kings League KampusKampus. ¿Qué significaba realmente «centro de alto rencdimiento»?, ¿cómo serían sus instalaciones?, ¿tres meses?, ¿se supone que había habitaciones para vivir allí? Y lo más imporctante de todo, ¿cómo podías ser uno de los sesenta participanctes? Erik Landa no fue el único que se quedó sin enterarse de esa información, ya que nadie sabía con certeza qué era lo sicguiente que iba a pasar. El secretismo era abso-luto. —Chicos, arranca la fase uno del KLK —anunció Gerard Picqué solemnemente. Los doce líderes de los equipos y el presidente tenían una reunión de emergencia en el cuartel general del Kings League Kampus. Era una sala elegante, amplia e iluminada por unos grandes ventanales ubicada en lo alto de una torre. En el centro había una mesa redonda de madera noble, y allí estaban senctados Iker Casillas, Juan Guarnizo, Kun Agüero, Adri Contreras, Ibai Llanos, Gerard Romero, Perxitaa, TheGrefg, Samy Rivers,
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16los hermanos Buyer, Spursito y DjMaRiiO. Los trece presidentes de la Kings League se preparaban para lo que se les venía encicma. En el ambiente se podía palpar la emoción y el nerviosismo. Nunca antes se había hecho nada así y todavía quedaban algucnos flecos sueltos. —Yo tengo una pregunta. —Adri alzó la mano.—Dispara.—¡¿CÓMO QUE FASE UNO?! ¡¿CÓMO QUE FASE UNO?! —dijo muy alterado.—Piqué —añadió DjMaRiiO algo molesto—, es que no nos cuentas nada. Los murmullos inundaron la sala; en realidad casi nadie tecnía ni pajolera idea de por dónde empezar. —Tranquilos, que lo tengo todo controlado —aseguró el presidente.—A ver, empecemos por el principio. —Guarnizo expresó sus dudas—. Hay sesenta aspirantes, pero… ¿cómo los seleccionacmos? ¿Hacemos castings como en un reality show? —No. —¿Tendrán que grabarse haciendo un challenge loquísimo? —preguntó Rivers.—No. —¿Tendrán que…? —empezó Romero. —¡NO!—le cortó el presidente de los presidentes, impicdiendo que acabara su frase. —Entonces ¿qué? —Spursito quería respuestas. —Vosotros mismos saldréis a encontrarlos —reveló al fin.

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