Tu cuerpo sabe tu historia

Lorena Cuendias

Fragmento

cap-1

INTRODUCCIÓN

Bienvenida a este refugio. Estoy aquí contigo, y verás, a medida que vayas leyendo, que no somos tan distintas y las dos hemos pasado por mucho. Pero estamos aquí. Antes de seguir, regálate unos instantes y respira. Siente el peso de tu cuerpo sobre la silla, la cama o el lugar en el que te encuentres. Mira a tu alrededor. Estás aquí. En este momento. Ahora.

A partir de este instante, puedes permitirte soltar, dejar caer las defensas. Afloja tus hombros, tu mandíbula, tu tripita. Aquí no tienes que ser perfecta, ni tener todas las respuestas, ni demostrar nada. Solo tienes que estar.

Si llegas cansada, confundida, con preguntas, con heridas abiertas o cerradas, aquí todo eso tiene su espacio. Aquí todo es bienvenido. No sobra nada de lo que eres.

Tal vez llevas mucho tiempo buscando respuestas. Tal vez has probado mil caminos, terapias y técnicas diferentes, y sigues sintiendo que hay algo en ti que nadie termina de comprender. Quizá, a veces, hasta tú misma has dejado de comprenderte.

Quiero que sepas que no estás sola.

Me gustaría acompañarte en este camino. Y que, mientras lees, sientas que estoy al otro lado y que vamos juntas.

Antes de empezar, déjame contarte un poquito sobre mí, por si es la primera vez que llegas a mi mundo. Me llamo Lorena, y soy bióloga y terapeuta psicocorporal. Acompaño procesos de transformación desde el cuerpo, con un enfoque somático centrado en la biología del trauma y la regulación del sistema nervioso. Desde hace más de veinte años, estudio la conexión entre el cuerpo, las emociones, la energía, la conciencia y ese algo más grande que nos habita. Pero, más allá de los títulos y de mi trayectoria profesional, soy una mujer que se perdió muchas veces, que pasó años viviendo con la sensación de estar rota, vacía, desconectada, sin dirección y sin propósito.

Este libro nace de mi propio viaje sagrado de regreso a mí; de la distancia inmensa que me alejó de mí; de las veces en que me perdí, y del largo, imperfecto y en ocasiones caótico regreso a casa, a mí. Hoy pongo al servicio todo lo que he aprendido —mi formación, mi experiencia, mi historia y mi propia alquimia— para acompañar a otras personas a volver a su esencia, a su diseño original, a aquello que quedó enterrado bajo capas de condicionamiento, exigencia y desconexión, para que puedan escuchar lo que su cuerpo lleva años intentando decirles… y recordar quiénes son, más allá de todo lo que aprendieron a ser.

No importa cómo hayas llegado hasta aquí. No importa si lo haces desde la desesperación, la curiosidad, la esperanza o la necesidad de encontrar consuelo. Lo importante es que has llegado y eres bienvenida tal como estás, con todo lo que traes, con lo que entiendes y con todo lo que aún no sabes nombrar.

Si en alguna ocasión has sentido que no encajas, que eres «demasiado», que tus emociones son un misterio o una carga; si a veces te miras y no reconoces a la mujer que ves; si sientes cansancio de tanto buscar y no encontrar… Entonces, este espacio es para ti.

Aquí, tu historia es sagrada y tiene un sentido que irás descubriendo.

Y esta es la mía: la historia de cuánto me alejé de mí… y de cómo, poco a poco, fui encontrando el camino de regreso.

No fue hasta que empecé a abordar mi sistema nervioso y a reconectar profundamente con mi cuerpo cuando comencé a experimentar una transformación auténtica, duradera y hasta las raíces. Hasta ese momento, había probado todo lo que te puedas imaginar. De verdad, cuando te digo que lo intenté todo, lo digo literalmente: cientos de horas de terapia hablada, sesiones de sanación energética, ayurveda, acupuntura…, recitaba mantras, usaba cuarzos, asistía a retiros de todos los tipos, cuanto más intensos y catárticos, mejor. Me sumergí en la espiritualidad con la esperanza de encontrar respuestas. Me fui a la selva a tomar plantas sagradas, buscando la pieza del puzle que me ayudaría a entenderlo todo por fin, por qué todo me abrumaba y se me hacía demasiado, por qué me sentía tan sola incluso rodeada de gente, por qué me costaba disfrutar de lo sencillo, por qué me sentía tan reactiva o agotada. Por qué a veces me invadía una tristeza y una nostalgia profundas y pesadas, sin nombre ni motivo, o un enfado sin sentido. Por qué, aun teniéndolo todo para estar bien, seguía sintiéndome vacía, desconectada y perdida.

Si estás aquí, es muy probable que vengas de transitar un camino parecido, que lo hayas probado todo y que continúes sintiendo esa sensación de que algo dentro de ti sigue luchando, en conflicto, que no encaja, que hay algo mal en ti, que estás rota, que tu cuerpo, tu mente o tu vida nunca estarán completamente bien.

Pues quiero decirte algo, y quiero que lo escuches bien: no estás rota.
No necesitas arreglarte.

Lo que sientes, todo eso que te pesa y te desespera, no es un fallo ni una prueba de que hay algo defectuoso en ti. Son mensajes, intentos de tu cuerpo y de tu sistema nervioso para decirte que hay algo dentro de ti que necesita ser atendido, algo que tal vez has ignorado sin querer durante mucho tiempo, incluso cuando tú no tenías idea de que algo estaba ocurriendo en tu interior.

Toda mi vida confundí esas señales. Cada síntoma de ansiedad, cada oleada de malestar, cada pensamiento intrusivo me hacía pensar que algo estaba irremediablemente mal en mí. Lo que fui descubriendo es que estos síntomas no eran más que la voz de mi sistema nervioso desregulado, que había estado intentando mantenerme a salvo. Mi cuerpo me estaba diciendo «Necesitas parar y escucharte», pero yo no sabía cómo.

Este libro es la guía que me habría gustado tener cuando me sentí tan perdida, sola y desconectada. Un mapa somático que te ayudará a reconectar con tu cuerpo, a entender lo que de verdad está sucediendo en tu sistema nervioso y a empezar a hacer algo con ello, poco a poco, con curiosidad y ternura.

A lo largo de estas páginas, descubrirás herramientas prácticas que te enseñarán a escuchar las señales de tu cuerpo desde un lugar nuevo, diferente, más suave, más compasivo y amable, y que te permitirán empezar a transformar las respuestas automáticas que te han mantenido atrapada en ciclos de sufrimiento, hiperactivación, congelación o desconexión.

Este libro es un espacio seguro para aprender a salir del piloto automático y volver a casa, paso a paso, contigo.

¿Qué vas a encontrar en este libro?

Este no es un libro más de autoayuda ni una colección de teorías que te dicen que deberías sentirte bien solo por pensarlo o quererlo. No funciona así, y más adelante entenderás por qué. No voy a pedirte que te repitas frases vacías ni a exigirte que sueltes y te relajes mientras tu cuerpo sigue en alerta. Sé muy bien lo doloroso y solitario que es que te digan que todo depende de tu actitud, de pensar en positivo, subir tu vibración o enfocarte en el lado bueno de las cosas, cuando lo que te impide todo esto es que tu sistema nervioso no puede relajarse, por mucho que lo intentes.

He visto a demasiadas personas sentirse aún más culpables o incomprendidas porque, a pesar de sus esfuerzos, los viejos síntomas vuelven, el cuerpo parece no responder, y nadie parece entender lo que eso significa.

Este libro es otra cosa. Es una invitación honesta y práctica a recorrer el camino de la regulación, a reconectar con tu esencia a través del cuerpo, y a descubrir cómo funciona tu sistema, de verdad, por dentro.

Aquí vas a aprender a sentir seguridad desde tu interior, a desarrollar una relación más compasiva contigo y a encontrar nuevas formas de habitarte, no desde la exigencia, la dureza o la fuerza, sino desde la comprensión real de lo que te ocurre y de lo que tu cuerpo necesita, es decir, desde una mirada somática.

A lo largo de estas páginas, te iré compartiendo lo que he aprendido después de años de trabajar en mi propio proceso de sanación y de formarme durante muchos años en biología del trauma, somática y regulación del sistema nervioso. Este camino me llevó a desarrollar mi método, que he bautizado con el nombre INS: integración neurosomática para la seguridad interna.

Es un método que he creado tras más de veinte años de investigación y exploración interna, estudio científico y práctica somática profunda. Es un enfoque que combina neurociencia, psicoterapia corporal y trabajo energético, además de herramientas inspiradas en principios similares a los que encontramos en el enfoque psicobiológico de la experiencia somática, el análisis bioenergético (una forma de psicoterapia que trabaja con el cuerpo para liberar bloqueos emocionales anclados en la musculatura), la terapia de sistemas familiares internos (Internal Family System o IFS por sus siglas en inglés, un modelo terapéutico desarrollado por Richard C. Schwartz que se basa en la idea de que la psique está compuesta por diferentes partes internas, cada una con su propia función, emociones y creencias, y que nos permite dialogar con ellas) o la biología del trauma (la comprensión de cómo el trauma no es solo algo que nos pasó, sino una experiencia biológica que activa respuestas de supervivencia en el cuerpo y que, al no poder resolverse, queda grabada en el sistema nervioso y en los tejidos, generando síntomas físicos, emocionales y patrones psicológicos persistentes), entre otros.

Se trata de un mapa práctico para ayudarte a crear seguridad dentro de ti, desde una perspectiva integrativa y práctica, combinando la regulación del sistema nervioso, la conexión con el cuerpo y la resignificación de patrones emocionales. Es un proceso que no solo trabaja con la mente, sino que involucra el cuerpo como eje central de transformación. La verdadera transformación ocurre ahí, donde tu sistema nervioso puede sentir, soltar y reescribir su historia.

Conocer cómo se expresa tu estado interno a través del cuerpo es el primer paso para desarrollar una relación más consciente contigo misma.

La mayoría de las veces, nos movemos por la vida sin detenernos a notar qué está ocurriendo en nuestro interior y, en consecuencia, reaccionamos en piloto automático. El método INS te ayudará a identificar las señales que tu cuerpo te da en distintos momentos y será un recurso clave que irás descubriendo a medida que avances en las páginas. Te ayudará a navegar los desafíos que puedas estar enfrentando ahora mismo, ya sea estrés, ansiedad o el sentimiento de estar atrapada en ciclos que se repiten una y otra vez y parecen no tener fin.

Y, gracias a su enfoque práctico, repleto de ejercicios somáticos y recursos de autorreflexión, podrás integrar las herramientas que recojas por el camino en tu día a día, incluso si sientes que no tienes tiempo o energía para grandes cambios. Este proceso está diseñado para ser una guía viva que te acompañe en tu propio viaje sagrado de regreso a ti, mostrándote que la verdadera transformación no ocurre solo en la mente, sino a través del cuerpo.

A lo largo del libro, recorreremos diferentes etapas que reflejan las grandes estaciones de todo proceso de transformación real: desde reconocer tu desconexión, comprender cómo el trauma vive en tu sistema nervioso, aprender a escuchar las señales de tu cuerpo, empezar a regular tu energía vital y, finalmente, reescribir desde ahí una nueva narrativa emocional y tu forma de habitarte. Cada parte está diseñada para ayudarte a recordar, paso a paso, que tu cuerpo no está contra ti, está esperando que lo escuches.

Cuando hablo de prácticas somáticas me refiero a ejercicios, herramientas y exploraciones que utilizan el cuerpo como vía de transformación. No se trata solo de moverse o respirar diferente, sino de entrar en contacto con lo que sientes, cómo lo sientes y qué partes de ti necesitan seguridad, espacio o expresión. A lo largo de estas páginas encontrarás prácticas inspiradas en los distintos enfoques mencionados anteriormente. Herramientas accesibles, sentidas, que no requieren que «te entiendas» primero, sino que te experimentes.

Aquí no hemos venido a teorizar, sino a experimentar. Mi objetivo es que, a medida que avances, puedas integrar lo que vas aprendiendo, sintiendo pequeños cambios que, con el tiempo, espero que se traduzcan en una transformación real y duradera para ti.

Una nueva forma de entender el trauma

A través de los diferentes capítulos, irás descubriendo cómo el trauma no es solo un suceso que aconteció en el pasado. Lo que he aprendido en mi propio camino es que el trauma no es solo lo que nos pasó, sino cómo nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso aprendieron a sobrevivir a aquello que nos pasó; una manera en que tu cuerpo ha aprendido a adaptarse hoy para sobrevivir a través de máscaras e identidades que no son tú. Y esas respuestas, adaptaciones y modos de actuar o reaccionar siguen vivos en nosotras hoy, en forma de síntomas físicos, desconexión, emociones difíciles o reacciones y patrones que no entendemos.

Lo que aprenderás aquí te permitirá comenzar a vivir en lugar de solo sobrevivir. A medida que avances, vas a encontrar respuestas a preguntas que quizá nunca te habías hecho, como «¿Por qué reacciono de esta manera ante ciertas situaciones?», «¿Qué me está diciendo mi cuerpo cuando siento ansiedad o cuando me bloqueo, me congelo o procrastino?», «¿Cómo puedo empezar a cambiar estos patrones que me mantienen atrapada en el ciclo de la repetición?».

Con todo lo que te voy a contar aquí, no busco darte respuestas desde un lugar externo, sino que te invitaré una y otra vez a descubrir tus propias respuestas, las que ya están dentro de ti. Porque tu cuerpo es sabio; tu cuerpo sabe tu historia. Ha estado intentando comunicarse contigo todo este tiempo, incluso cuando no sabías cómo escucharlo. Mi deseo es que estas páginas te ayuden a abrir un espacio nuevo de escucha y presencia contigo misma, donde tu cuerpo pueda, por fin, sentirse visto y comprendido.

Aquí no te voy a pedir que revivas tu pasado ni que te quedes atrapada en lo que te hizo daño. No es necesario, está todo registrado en tu cuerpo, él sabe. Tampoco vamos a negar lo que ocurrió. Mi invitación, en cambio, es otra: entender el trauma como un portal de transformación, como el punto de partida de un viaje hacia dentro, para descubrir quién eres realmente debajo de todas esas capas de protección, para ir desmantelando todo eso que no eres, lo que aprendiste por necesidad y supervivencia, pero que ya no te sirve, y volver con honestidad y ternura a tu verdad más profunda.

Verás que, cuando empiezas a regular tu sistema nervioso y a escuchar el lenguaje de tu cuerpo, las respuestas automáticas que antes te tenían secuestrada comienzan a perder fuerza. El modo supervivencia dejará de ser tu modo de funcionamiento por defecto, y empezará a aparecer una sensación de más espacio y calma donde antes solo había alerta.

Vas a descubrir que la seguridad no depende de lo que viviste, ni de que todo esté perfecto fuera, o de cuánto puedes controlar o vigilarlo todo, sino de lo que vas construyendo cada día, dentro de ti, con presencia, con paciencia, y, sobre todo, con mucha compasión y curiosidad. Y es entonces cuando empiezas a dejar de vivir desde lo que pasó, y comienzas a hacerlo desde lo que eliges hoy.

Todo comienza en tu cuerpo

Como ves, en este viaje vamos a poner el foco en el cuerpo. En él viven las sensaciones que tantas veces te visitaron, las de sentirte sola, incomprendida, demasiado o no suficiente. Juntas vamos a probar un camino distinto, un camino de regreso a ti, sin prisas, sin exigencias, sin juicios.

Donde cada parte de ti es bienvenida.

Donde todo lo que sientes tiene y ha tenido siempre un profundo sentido. Si alguna vez pensaste que estabas rota, que había algo en ti que no encajaba, quiero que sepas que tus heridas no son un fallo. Tu sensibilidad no es un problema, tu agotamiento no es pereza, sino la señal de que has sostenido demasiado durante demasiado tiempo; tu intensidad es parte de tu verdad; tu ansiedad es el eco de todo lo que has tenido que atravesar para llegar hasta aquí; tu necesidad de protección no es inmadurez, sino la sabiduría que tu cuerpo aprendió para sobrevivir.

Si te cuesta confiar, si te cierras o te apagas, si tu cuerpo a veces dice «No puedo más», solo estás intentando cuidarte como has sabido.

Tus lágrimas no son exageradas, son una petición de alivio que merece ser escuchada.

Y tu deseo profundo de descansar, soltar la armadura de la autosuficiencia y bajar la guardia no son falta de voluntad; es la voz de una parte tuya que pide, al fin, ser abrazada, cuidada y sostenida.

Todo lo que tu cuerpo ha hecho para sobrevivir merece respeto y ternura. Ninguna parte de ti sobra.

Quiero que aquí encuentres refugio. Un recordatorio de que mereces descansar, sentirte vista, escuchada y comprendida.

Este viaje, sin embargo, no tiene un destino final. Se trata de un regreso lento y amable a ti, paso a paso, a tu ritmo, descubriendo nuevas formas de habitarte y de mirar tu historia, siendo consciente de que eres un ser en constante cambio y de que la transformación es un proceso vivo, humano y posible.

No se trata de seguir perfeccionándote. Se trata de volver a ti, recordar tu verdad y honrar tu historia y tu cuerpo.

Lo que has estado buscando siempre estuvo más cerca de lo que creías.


Todo empieza aquí, contigo.

Vamos juntas,

LORENA


Un momento contigo: punto de partida somático

Antes de continuar con el libro, te propongo algo:

Haz una pausa. Si puedes, siéntate o recuéstate en un lugar donde tu cuerpo pueda descansar un instante. Lleva una mano al centro de tu pecho y otra a tu abdomen. Respira profundo y deja que el aire entre sin forzar nada. Alarga la exhalación, soltando.

Este es un pequeño ritual de entrada. No es para buscar respuestas correctas, sino para abrir un espacio de escucha y presencia contigo misma.

Respóndelo desde lo que sientes ahora, sin juicio, sin expectativa y sin querer cambiar nada:

1. ¿Desde dónde llegas a estas páginas?

☐ Me siento perdida, como si no supiera quién soy.

☐ Me siento agotada emocional o físicamente.

☐ He probado muchas cosas pero sigo sin encontrar alivio profundo.

☐ Estoy buscando entender por qué reacciono como reacciono.

☐ Estoy en un momento de despertar, de volver a mí.

☐ Otra (puedes escribirlo aquí):

2. ¿Cómo se siente tu cuerpo hoy?

☐ Contracción/tensión/peso.

☐ Agotamiento/adormecimiento.

☐ Ansiedad/aceleración.

☐ Sensación de no estar presente/desconexión.

☐ Una mezcla de todo.

☐ Otro:

(Si puedes, nombra alguna parte del cuerpo donde lo sientes con más intensidad).

3. ¿Qué esperas encontrar en estas páginas?

☐ Alivio.

☐ Explicaciones.

☐ Herramientas.

☐ Un lugar donde sentirme comprendida.

☐ Inspiración para empezar un nuevo camino.

☐ Aún no lo sé, pero siento que tenía que estar aquí.

4. ¿Qué es lo que más anhelas hoy?

Escribe una palabra, una frase, una imagen…, lo que te venga.

5. Si tu cuerpo pudiera hablar ahora mismo, ¿qué crees que te diría?

6. ¿Hay algo que quieras ofrecerte mientras haces este viaje?

☐ Paciencia.

☐ Compasión.

☐ Cuidado.

☐ Escucha.

☐ Verme con nuevos ojos.

☐ Otro:

Último paso antes de seguir:

coloca tus manos en el corazón, respira profundo una vez más y repite en voz baja:

Estoy aquí. Y eso es suficiente para empezar.

1
EL MAPA REVELADO


«Pero si viajas lo suficientemente lejos, un día te reconocerás a ti misma, viniendo a tu encuentro por el camino. Y dirás sí».

MARION WOODMAN


Toda mi vida me he estado buscando

Como quien intuye que le falta algo esencial, pero no sabe qué. Con la sensación de saber que la vida era mucho más que mi frustración y mi perpetua insatisfacción, pero sin poder ponerle nombre. Hubo un momento en el que dejé de reconocerme, que ya no sabía más quién era, qué quería, qué necesitaba, hacia dónde iba. Sentía que me movía por la vida como si estuviera siguiendo el guion que otro había escrito para mí. Caminando en círculos dentro de una historia que no entendía.

Me sentía perdida, rota, incompleta, defectuosa. Vacía. «Hay algo que no está bien en mí» era un pensamiento recurrente. Una creencia enraizada en mi cuerpo. Una sensación física que me acompañaba desde muy pequeña.

Me buscaba en los lugares equivocados. En las expectativas de los demás, en las etiquetas que me habían puesto. En los logros, en el cuerpo perfecto, en la validación, en las relaciones, en la perfección, en el control. Me buscaba en el hacer constante, en exigirme más, en mantenerme ocupada para no sentir el vacío.

Y, como no tenía un sentido de identidad —no una identidad construida desde la presencia, sino desde la supervivencia—, absorbía las proyecciones de los demás, lo que los demás veían en mí, como si fueran verdades absolutas.

Era como si la percepción que tenía de mí misma estuviera hecha de fragmentos de miradas ajenas, contaminadas por la distorsión de sus propias heridas. Lo que el otro veía, opinaba, juzgaba o idealizaba de mí lo tomaba como real. No porque fuera ingenua, sino porque no había construido mi propia mirada interna, capaz de discernir y sostenerme desde quien era yo.

Me sentía como un collage hecho con las piezas de las miradas de otros.

Y, cuanto más trataba de encajar en esas versiones impuestas, más me alejaba de mí misma, más desconectada me sentía y más grande se hacía el vacío.

Cuando estamos desconectadas de nosotras, de nuestro centro, de nuestra voz, de nuestro cuerpo, lo de fuera se hace demasiado poderoso. Buscamos referencias externas que nos digan quiénes somos. Nos convertimos en un reflejo de lo que el entorno necesita, espera o teme, y dejamos que sus expectativas, sus miedos, sus carencias, dibujen los contornos de nuestra identidad. Y cada proyección que aceptamos sin cuestionar nos aleja más y más de quienes realmente somos.

Me buscaba fuera. Y no podía encontrarme, porque yo no estaba ahí fuera. No fue una elección consciente. Fue una adaptación. Una estrategia de supervivencia que aprendí muy pronto. Si este libro ha llegado a tus manos, no es casualidad. Tal vez tú también te sientas cansada de buscar. Tal vez estás anhelando una forma de volver a ti. De recordar quién eres debajo de todas esas capas que no elegiste, pero que un día te sirvieron para sobrevivir.

Cuando éramos niñas, muchas de nosotras tuvimos que hacer una elección. Invisible, silenciosa, pero determinante. Tuvimos que elegir entre ser nosotras mismas, con todo lo que eso implicaba, o ser lo que otros querían que fuéramos para no perder su amor. Un amor que, en realidad, era condicional. No es que fuéramos débiles. Es que éramos pequeñas. Y, para una niña, el vínculo con las figuras de apego no es opcional: es supervivencia. Nuestro sistema nervioso necesitaba sentir seguridad, pertenencia, mirada. Para garantizar esa conexión, muchas veces tuvimos que alejarnos de nosotras mismas. Adaptarnos. Callarnos. Encajar.

Y este pacto no se firmó con palabras. Se firmó con nuestro cuerpo.

Con el gesto que reprimimos. Con el llanto que escondimos. Con la risa que bajamos de volumen. Con las emociones que aprendimos a tragarnos.

Pero este pacto tuvo un precio. Un precio altísimo: el de la pérdida de nuestra autenticidad. Cada vez que alguien, a lo largo de nuestra historia, nos ha juzgado, criticado o rechazado, cada vez que nos han retirado el amor porque no cumplíamos con sus expectativas o sus ideas preconcebidas de quienes debíamos ser, hemos ido creando una narrativa interna. Un mantra que se instala como un veneno silencioso: «Hay algo mal en mí». Y, como no sabíamos cómo defender nuestra verdad, como no teníamos los recursos internos para cuestionar esa narrativa, empezamos a protegernos. A construir una especie de búnker interno. Un refugio invisible donde esconder todas esas partes de nosotras que fueron señaladas como «demasiado» o «no suficientes», «inadecuadas», «molestas», «incorrectas» o simplemente no dignas de amor.

Y, así, lo que una vez fue visible, estuvo presente, era brillante y estaba lleno de vida se fue ocultando. Por instinto. Porque, para una niña, ser rechazada, no pertenecer, equivale a no sobrevivir.

Así es como empezamos a olvidarnos de quienes somos.

A desconectarnos de nuestra esencia, de lo que un día fue visible y natural en nosotras. Terminamos internalizando esas miradas, esos rechazos, esas palabras. Las hacemos nuestras. Y, sin darnos cuenta, empezamos a vernos con la misma mirada de desprecio. Y todas esas partes de nosotras luminosas, preciosas, amorosas, sensibles, creativas, divergentes, apasionadas, intensas, vivas… empiezan a ocultarse dentro, profundo, donde nadie pueda verlas. Donde nadie pueda dañarlas. Hasta perder el acceso consciente a ellas.

A su alrededor, en cambio, empezamos a construir máscaras. Personajes que las protegen, y que no dejarán que nadie se acerque demasiado. Versiones de nosotras que aprenden a encajar, a gustar, a funcionar. Pero esas máscaras, por más útiles que parezcan, también nos aíslan.

Lo que un día nos protegió, con el tiempo, se vuelve prisión.

Y, así, nadie puede vernos de verdad, ni siquiera nosotras mismas. Nadie puede conocernos por quienes verdaderamente somos y, por tanto, nadie puede amarnos desde la autenticidad, porque quienes se acerquen no estarán entrando en contacto con nuestra esencia, sino con los personajes que creamos para sobrevivir y protegernos, no con quienes verdaderamente somos.

Con el tiempo, esto perpetúa una profunda soledad. La sensación sutil, pero constante, de no sentirnos vistas realmente. De estar acompañadas, pero no sentidas. Queridas, pero no reconocidas. Como si viéramos la vida detrás de un cristal. Y, aunque anhelamos el amor, la intimidad y la conexión, al mismo tiempo tememos mostrarnos por completo, por si eso implica, una vez más, sentir que no somos suficientes. O que somos demasiado.

Y comenzamos a buscar esos fragmentos perdidos fuera. Nos empezamos a reconocer, sin saberlo, en los gestos y voces de otras personas. En las personas que admiramos. En quienes brillan con una fuerza que nos resulta familiar, pero lejana. En quienes, por alguna razón, nos tocan algo profundo, como si despertaran algo dormido en nosotras. Muchas veces, lo que admiramos fuera no es más que el eco de lo que fuimos antes de tener que escondernos.

Lo que tanto nos conmueve en otras a menudo es una parte nuestra llamando desde su exilio.

Nuestro fuego.
Nuestra expresión.
Nuestro deseo de habitarnos sin miedo.

Y, cada vez que sentimos esa mezcla de admiración, anhelo y nostalgia, algo en nosotras recuerda: «Eso también soy yo».

Pero esas partes siguen ahí. Están esperando. Esperando que podamos sostenerlas, darles espacio, traerlas de vuelta.

Todas esas partes de ti maravillosas están solas, en la oscuridad, perdiéndose la vida, y a la vez, y seguro que lo sientes a cada momento, gritando por salir de su escondite. Pulsando por poder expresarse, ser, brillar, volar, amar, compartir, vivir. Llevan mucho tiempo haciéndolo, tratando de recordarte quién eres, y lo han hecho comunicándose a través de tu cuerpo.

Las partes de mí que aprendí a esconder

(Un acto de recuerdo y bienvenida)

Haz una pausa.

Lleva tu atención al cuerpo. Observa cómo estás. ¿Hay tensión? ¿Hay movimiento? ¿Algún peso o vacío? ¿Algún nudo?

Vamos a abrir una puerta para mirar hacia dentro con honestidad y ternura.

Respira. Y, cuando te sientas lista, comienza.

1. ¿Qué partes de ti crees que has tenido que esconder o silenciar para sentirte querida, aceptada o segura?

(Pueden ser cualidades, emociones, deseos, formas de expresión, necesidades…).

2. ¿Qué te decían (o transmitían) cuando eras pequeña sobre esas partes?

(Ejemplo: «No seas tan intensa», «Con ese carácter que tienes nadie te va a querer», «Eso no se dice», «Eso no está bien», «Cambia esa cara»…).

3. ¿Qué sentías cuando tenías que ocultarlas?

(Ejemplo: vergüenza, miedo, soledad, confusión…).

4. ¿Qué impacto crees que ha tenido esconder esas partes en tu forma de estar en la vida, en tus relaciones, en tu cuerpo?

5. Si alguna de esas partes pudiera hablarte ahora mismo, ¿qué crees que te diría?

(Escucha con el cuerpo, no solo con la mente).

6. ¿Cuál de esas partes está lista para empezar a mirar con un poco más de presencia y compasión? ¿Cómo podrías empezar a darle espacio?

Las emociones que no tuvieron lugar

Muchas veces, las partes de nosotras que aprendimos a esconder venían acompañadas de emociones intensas que tampoco supimos cómo sostener. Emociones que fueron etiquetadas como incorrectas, exageradas o peligrosas. Pero, en realidad, solo eran mensajes del cuerpo buscando comprensión.

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Product added to wishlist