Tecnoproductividad

Natalia Costa Rugnitz

Fragmento

Introducción

Introducción

En el siglo XXI la humanidad atraviesa una etapa prometeica. Como en el mito clásico, algo poderoso ha entrado en escena y sacude las estructuras más hondas de la cultura e, incluso, de la especie misma. Lo digital es el preámbulo. La masificación de la inteligencia artificial generativa (GenAI) —y el inicio de lo que llamaremos, arquetípicamente, era posGPT— es el hito que empuja el cambio hacia un umbral que aún no es posible figurarse por entero, aunque su accionar sea visible por todas partes. Este libro se sitúa en esa confluencia entre lucidez y desconcierto. Sin pretensión de diseñar un cuadro acabado de las cosas ni de encajarse en los moldes de la investigación especializada, con la rigurosidad que le es propia, se ofrece más bien como un recorte, una indagación situada, nacida al calor de los acontecimientos y que recurre a la tradición para intentar pensar, aunque sea mínimamente, ciertas aristas especialmente inquietantes del presente.

¿Cómo nos encuentra la llegada de la GenAI? ¿Qué experiencias introduce en la vida cotidiana y cómo se trenza su aparición en el marco más amplio en el que se desarrolla esa vida?

A pesar de que algunas de sus tesis suscitan reparos, el diagnóstico de época del filósofo surcoreano Byung-Chul Han es un punto de apoyo valioso y firme para ensayar una respuesta a la primera pregunta. El ser humano contemporáneo, dice Han, es presa de un cansancio profundo. Su existencia se despliega en un contexto que clama, de modo ubicuo y seductor, que la productividad es la vía de la realización. Este mensaje le toca una fibra recóndita y el individuo se aferra a él como a un credo, nutre en su alma el sincero deseo de producir y se lanza a ello con frenesí. Ese frenesí, sin embargo, termina colonizando todas las capas de su rutina (lo profesional incluido) y mezclándose en una sopa de malestares típicos, como el aceleramiento, la hiperactividad o la ansiedad, que redundan, a la larga, en una pérdida de vitalidad y un agotamiento generalizado: el burnout. La primera parte de este libro está dedicada a reconstruir este diagnóstico, intercalando una que otra apreciación crítica.

La segunda aborda un aspecto que, si bien aparece en la formulación de Han, reclama mayor protagonismo: el rol de lo digital. Lo digital no es un factor entre factores; no es un añadido funcional: es una dimensión constitutiva de la actualidad, operante dondequiera que se mire. El Homo digitalis —como lo llamaremos— transita entre algoritmos de personalización y la internet de las cosas, se sumerge en el multitasking o se entrega al scrolling, sin comprender del todo qué son ni casi detenerse a meditar acerca de cómo lo moldean y lo afectan. Para contrarrestar tal situación, esta parte del texto compendia definiciones básicas y describe usos y costumbres seguramente compartidos, sin aspirar a la exhaustividad. La intención es más bien entender el comportamiento del habitante del mundo digital, que se desplaza, en general con gran y comprensible entusiasmo, en un medio que lo libera de las coordenadas espacio-temporales convencionales, que le permite proyectarse en todas direcciones, acceder a un campo de acción que tiende al infinito y estar en contacto ininterrumpido y simultáneo con un universo que, de pronto, se abre prácticamente por completo y sin demasiada resistencia.

¿Cómo incide esto sobre el frenesí productivo que ya le era característico? Aquí, una sospecha: el ambiente de abundancia extrema y accesibilidad total del ecosistema digital alimenta la voracidad productiva y promueve un subtipo particular de burnout, marcado no apenas por la pérdida de energía vital, sino por algo más radical: un penetrante debilitamiento cognitivo. Bajo el marasmo de alternativas y estímulos, la atención y la capacidad de concentración, la memoria, el pensamiento analítico, crítico y especulativo, la habilidad de lidiar con la complejidad, la paradoja, la contradicción y lo divergente entran en una espiral de declive. El cansancio del Homo digitalis es también un proceso de atrofia de la inteligencia. Proceso del cual, a propósito, él mismo no es del todo inconsciente.

Es en este momento delicado que la GenAI entra en escena. Llegado este punto de la trama el diagnóstico de Han resulta insuficiente para

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