
I rode my bike to town today
Wobbling down the path
I knew the kids would see me
I love it when they laugh
And I wish I were a camera
And I could slice time like a knife
Seeing stories in the faces
And crystallizing life
Wish I were a camera
I wish it all the time
It gives my eyes a reason
It gives my life a rhyme
I’d be a lens that could see souls
A shutter that never shuts
I’d have film that lasts forever
I would live in huts
In the jungles of South America
Like my father before the war
I’d find out where we came from
And what this life is for
And I wish I were a camera
I wish it all the time
It gives my eyes a reason
It gives my life a rhyme
I wish I were a camera
I wish it all the time
It gives my eyes a reason
It gives my life a rhyme
And I would climb right off this planet
On the clearest night of all
And photograph the future
When it finally comes to call
I would save up all these images
These instants in a box
And when I am old and lonely
They could cover up the clocks
And I wish I were a camera
I wish it all the time
It gives my eyes a reason
It gives my life a rhyme
I wish that I could shoot at night
And leave without a trace
And catch my lover’s sleeping smile
By the starlight on her face
But I think mostly that I’d see children
‘Cause they haven’t learned to hide
And they watch me on my bicycle
And laugh with me as I ride
While I ride, while I ride
While I ride, while I ride ...


–¡¡¡HOLA, LOCOS!!!
—¡Venga, chicos! Contad qué vamos a grabar hoy —dice Mami sonriente mientras controla la cámara.
Puede que, si eres un niño normal, tu plan del día consista en desayunar tostadas, hacer los deberes del cole y ver videos de YouTube (no necesariamente en este orden). Pero en casa no somos normales. ¡Y me encanta!
SOMOS THE CRAZY HAACKS, la familia más loca del mundo mundial. «Haack» es nuestro apellido y «Crazy»… como si lo fuera. Y todo se vuelve más loco de lo normal cuando hay una cámara cerca.
—¡VAMOS A HACER EL RETO DE LAS COOKIES! —Este es MATEO. Como es el mayor, siempre es el más rápido en contestar a las preguntas de Mami, salvo cuando pregunta quién va a poner la mesa, claro. En esos casos, Mateo desaparece a la velocidad del sonido.

¡QUÉ RABIA! Mateo siempre se me adelanta.
Me muero por grabar este reto. Competiremos entre nosotros tres para ver quién come más galletas en un minuto mientras cantamos DESPACITO. Suena fácil, ¿verdad? Sobre todo si lo haces «rapidito»… Además, ya tenemos experiencia con los retos:

Estos son los retos superados. También tenemos una lista TOP SECRET con retos fracasados, como la vez que intentamos abrir sandías con el culo. Ese video JAMÁS VERÁ LA LUZ.

A MENOS QUE LLEGUEMOS A LOS DIEZ MILLONES DE SUSCRIPTORES.

EL RETO DE LAS COOKIES no es el más complicado al que nos hemos enfrentado. Pero, por si acaso, y porque una campeona siempre se prepara, llevo una semana practicando y tengo el superplán para ganar el challenge:
1) PREPARADOS: coger el mejor sitio, con espacio suficiente para mover los brazos todo lo rápido que pueda. Y mejor entre mis dos hermanos, luego veréis por qué.
2) LISTOS: colocar las galletas en fila para no perder tiempo al cogerlas. Seguro que si las pongo con forma de corazón quedan chulísimas, pero ¡hay que ser práctica!
3) ¡YA!: comer las galletas MUY rápido (claro, si no, ¿cómo voy a ganar?). El Monstruo de las Galletas parecerá una tortuga a mi lado.
4) GOLPE DE EFECTO: (tengo también un plan secreto, ¡cómo no!, porque, si no, con solo esos tres pasos no estoy NADA segura de que pueda ganar): hacer payasadas para desconcentrar a mis hermanos. ¡Si se parten de risa, seguro que dejan de comer!
5) FIN: y la ganadora es…


YES! Va a ser divertido, sobre todo si mi plan sale perfecto y gano yo. Seguro que sí. ¡ESTE RETO ESTÁ HECHO PARA MÍ! Lo tengo todo: me encantan los retos, las galletas y cantar. ¡Es la combinación perfecta! No entiendo por qué los cantantes no hacen lo mismo en sus conciertos, tendrían mucho más éxito.

ESTAMOS EN EL SÓTANO, nuestra supersala de grabación. Sí, ya sé que las casas normales tienen sótanos normales, con trastos de la abuela, herramientas y la típica bici estática que tu padre usó una sola vez y nunca más… Pero, como ya os he dicho, en casa no somos ni medio normales. Nuestro sótano es una gigantesca sala de grabación y ME ENCANTA. TIENE TODO LO QUE PODAMOS NECESITAR PARA GRABAR VIDEOS, LOS VIDEOS MÁS LOCOS:

* Juguetes. Muchos juguetes. Decenas y CENTENARES de juegos de mesa, muñecas y peluches. Si nuestros juguetes cobrasen vida como en Toy Story, podrían fundar su propio país.
* Una máquina para hacer algodón de azúcar, un expendedor de chicles y una fondue de chocolate: la pesadilla de nuestro dentista.
* Botellas de agua, bórax y cola. ¡Todo lo que necesitamos para el slime perfecto!
* Chuches (la otra pesadilla de nuestro dentista). Tenemos muuuchas golosinas y muy, muy raras. En esta casa nada es normal, ¡y las chuches tampoco! Las rojas son SUPERHIPERMEGAPICANTES y hay otras que tienen sabor a VÓMITO. ¡¡Puajjjj!! 
* Rotuladores, purpurina, cartulinas, papeles de colores y papel de aluminio. No, no es para envolver un bocadillo: ¿acaso no has probado nunca a maquillarte con TIN FOIL?

Nuestro sótano mola tanto que ya me estoy distrayendo, así que más vale que me concentre. Ya estamos los tres preparados para este reto, pero HUGO Y MATEO NO PARECEN ESTAR NADA NERVIOSOS. ¿Cómo puede ser? Yo estoy temblando como un flan. ¿Será una buena combinación flan y galletas? Ay, que me desconcentro.
UN MOMENTO.
VAMOS A VER…
RESPIRO HONDO (tanto como cuando intenté cantar bajo el agua, ejem).
MÁXIMA CONCENTRACIÓN…
… que en cuanto Mami dé el pistoletazo de salida tengo que llevar a cabo mi plan.

Cierro los ojos y me concentro: ya veo el video en YouTube, yo levantando los brazos a cámara lenta como hacen los campeones… Sí, si hasta se me mueve el pelo leeeeento, leeeeento como a la Sirenita sobre la roca. Por cierto, me tengo que acordar de pedirle este efecto de pelo levitante a Susana, nuestra editora de videos, para que quede PERFECTO. ¡ESTA SERÁ MI VICTORIA!

—Venga, que empezamos. READY? GO!
¿YA? Dios mío, me distraigo tanto que, más que en la luna, parece que esté de vacaciones en Plutón.
¡ES MI MOMENTO! A por esas galletas.
Empezamos a comer, pero el reto no es tan fácil como yo pensaba. ¡OH-OH…!
Si tragar galletas fuese una competición olímpica, yo tendría TODOS los oros. EL DRAMA viene cuando tengo que cantar a la vez y un montón de trozos salen disparados de mi boca. Muchos. Un montón. DEMASIADOS.
¡Parezco una metralleta de chips!

En serio: no es que se me caigan de la boca, es que salen a propulsión como corchos de champán.
—DEFFFPAAFFFIIIFFFTOOO —canto, pero cualquier parecido con la canción original es pura coincidencia—. QUIEFFFO PPPFEFFFPIRAFFF FFFTU FFFCUEFFLLO DEFFFFPAAAAFFFFITOOO…

—¡Hay que cantar, no invocar un espíritu con cánticos demoníacos! —se burla MATEO. MI HERMANO MAYOR ES CAPAZ DE TRAGAR GALLETAS, CANTAR Y ALECCIONARME, TODO A LA VEZ. VENTAJAS DE SER EL MAYOR.
¡No me puedo despistar! Tengo que ganar. Así no voy bien. Es el momento de utilizar el golpe de efecto del plan: tengo que empezar a bailar para desconcentrar a mis hermanos.
Primero bailo la danza del vientre (la de los árabes, no la de ir al váter).
