Imparables - Por qué el mundo es injusto (Imparables 2)

Yuval Noah Harari

Fragmento

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Por qué el mundo es injusto

imparables 2

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WORLD MAP

OF HISTORY

Hace 25.000 años

Los lobos salvajes se convierten en perros domesticados.

Hace 15.000 años

En Oriente Medio se establecen los primeros poblados que cultivan cereales.

Hace 13.000 años

Primeras evidenciasde guerras.

Hace 10.000 años

Se domestican el trigo, el arroz y las patatas, así como las ovejas, los cerdos, las vacas y los gatos.

Hace 8.000 años

Primer queso y primer canal de riego.

Hace 5.500 años

Primeras grandes ciudades.

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LÍNEA DEL TIEMPO

DE LA HISTORIA

Hace 5.200 años

Se inventa la escritura en Sumeria.

Hace 5.000 años

Unificación de Egipto y primer faraón.

Hace 3.300 años

Primera epidemia de la que tenemos constancia.

Hace 4.500 años

Primeras escuelas en Sumeria.

Hace 4.000 años

Los egipcios construyen un gran canal desde el Nilo hasta Cocodrilópolis.

Hace 4.300 años

Primera poetisa conocida, Enheduanna, y primer peluquero conocido, Ilum-palilis.

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Ilustraciones de

Ricard Zaplana Ruiz

Traducción de

Alícia Astorza

Yuval Noah Harari

Por qué el mundo es injusto

imparables 2

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Título original: Unstoppable Us, Volume 2: Why the World Isn’t Fair

Primera edición: noviembre de 2023

© 2023, Yuval Noah Harari

Todos los derechos reservados

© 2023, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.

Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona

Todos los derechos reservados, incluido el de reproducción total o parcial en cualquier formato

© 2023, Alícia Astorza, por la traducción

Diseño de portada: adaptación del diseño original de Hanna Shapiro. Penguin Random House Grupo Editorial

2023, Ricard Zaplana Ruiz, por la ilustración de la portada y las ilustraciones

C.H.Beck & dtv:

Editores: Susanne Stark, Sebastian Ullrich

Sapienship Storytelling:

Producción y gestión: Itzik Yahav

Gestión y edición: Naama Avital

Marketing y Relaciones Públicas: Naama Wartenburg

Edición y gestión del proyecto: Ariel Retik y Nina Zivy

Ayudantes de investigación: Jason Parry, Jim Clarke, Zichan Wang, Corrine de Lacroix y Dor Shilton

Corrección y edición: Adriana Hunter

Diseño: Hanna Shapiro

Asesoramiento en diversidad: Slava Greenberg

www.sapienship.co

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ISBN: 978-84-19501-98-1

Compuesto en Compaginem Llibres, S. L.

Composición digital: Aura Digit

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A todos los seres: los desaparecidos, los vivos

y los que aún están por venir. Nuestros antepasados

hicieron del mundo lo que es. Nosotros podemos

decidir en qué se convertirá.

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Línea del tiempo de la historia ........................................

«¡NO ES JUSTO!» .....................................................

CAPÍTULO 1: TODO ESTÁ CONTROLADO ..............................

CAPÍTULO 2: UY, ESTO NO NOS LO ESPERÁBAMOS ................

CAPÍTULO 3: COSAS QUE ASUSTAN A LOS ADULTOS .................

CAPÍTULO 4: LOS SUEÑOS DE LOS MUERTOS ........................

Agradecimientos .....................................................

Nota del autor .........................................................

Mapamundi de la historia ............................................

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ÍNDICE

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«¡NO ES JUSTO!»

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¿Cuántas veces has oído o pronunciado estas palabras? Segu-ramente, muchas.

Algunas personas son muy ricas. Viven en palacios con piscina, viajan en avión privado y nunca lavan los platos porque tienen un criado que se lo hace. Otras personas son muy pobres. Viven en chabolas sin baños y esperan el autobús bajo la lluvia para ir a lavar los platos sucios de otra gente.

Algunas personas tienen muchísimo poder. Establecen las nor-mas y les dicen a todo el mundo lo que deben hacer. Otras personas tienen muchísimo menos poder. Deben seguir las normas y aplau-den cuando habla el líder. ¿Acaso es justo?

A los niños y las niñas a menudo se les pregunta qué quieren ser de mayores. Sin embargo, en el fondo, en muchos países no pueden escogerlo. Tal vez quieras ser el presidente del gobierno, pero, si tu familia es pobre, lo más probable es que solo te puedas acercar al palacio del presidente para barrer el tramo de la calle que queda delante de la entrada.

¿Los humanos siempre se han dividido entre ricos y pobres, entre amos y criados?

Hay quien afirma que el mundo es así. Los fuertes siempre están en el poder y los débiles deben obedecerlos. Las películas y los vi-deojuegos ambientados en el pasado están repletos de reyes que viven en castillos y se pasan el día dando órdenes a millones de personas.

Pero al principio no había ni reyes ni reinos, y mucho menos rei-nos con millones de habitantes. Hasta hace unos 10.000 años, los humanos vivían en pequeñas bandas y en tribus, que, como mu-cho, podían ser de unos pocos miles de personas.

Sí, claro, entonces también era habitual que alguien quisiera ser el líder de los demás. Pero ni siquiera el líder más importante tenía

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mucho poder. Simple y llanamente, no había suficiente gente para construir castillos y conquistar reinos. Y, si un líder se volvía dema-siado mandón y molestaba a los demás, la gente se iba y lo dejaba tirado.

Sin embargo, hace 10.000 años ocurrió algo muy raro que lo cam-bió todo, que le quitó el poder de forma gradual a millones de hu-manos y permitió que unas pocas personas muy ambiciosas diri-gieran a los otros.

¿Qué pasó exactamente y por qué unos cuantos empezaron a controlar a todos los demás? ¿Por qué millones de personas acce-dieron a obedecer a unos pocos líderes? ¿Y de dónde salen los reyes y los reinos?

La respuesta es uno de los relatos más extraños que leerás jamás.

Y es una historia real.

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TODO ESTÁ CONTROLADO

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NO ME DIGAS QUÉ TENGO QUE HACER

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Nuestra historia empieza hace unos 10.000 años en Oriente Me-dio. Los habitantes de esa región, como todo el mundo en aquella época, cazaban ovejas, gacelas, conejos y patos salvajes; recolectaban trigo, cebollas, lentejas e higos silvestres; y pescaban en la costa, en lagos y en ríos para conseguir pescado, cangrejos y ostras.

Ya entonces, los humanos eran los animales más poderosos. Sin em-bargo, no intentaban controlar a nadie. Recolectaban plantas, pero no les decían dónde debían crecer. Cazaban animales, pero no les decían adónde ir.

La vida no siempre era agradable. Había algunas criaturas peli-grosas, como las serpientes, y se producían todo tipo de desastres naturales, desde tormentas de nieve hasta olas de calor. De vez en cuando también había enfrentamientos entre vecinos; a lo largo de la historia, siempre ha habido gente antipática.

De todos modos, en general los humanos tenían suficiente comi-da y mucho tiempo libre para contar historias de fantasmas, echar-se una cabezadita en el campamento o visitar a los vecinos para celebrar algún festival. Las guerras, las plagas y las hambrunas eran poco frecuentes.

Cuando las gacelas migraban o cuando ya no encontraban higos maduros en su zona, la gente simplemente trasladaba su cam-pamento.

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LA PLANTA QUE LO CAMBIÓ TODO

Pero en algunos lugares especiales había tanta comida que las poblaciones casi nunca tenían que mudarse. Podían quedarse en el mismo sitio todo el año. Estos lugares especiales estaban re-pletos de unas plantas únicas. No eran grandes ni bonitas, pero die-ron inicio a nuestra historia y lo cambiaron todo. Eran los cereales.

Es probable que comas cereales cada día, como trigo, cebada, arroz, maíz y mijo. El pan, las galletas, los pasteles, la pasta y los fi-deos se hacen con cereales. Y, tal como nos chiva su nombre, ¡los cereales del desayuno también son cereales! Pero los humanos ape-nas comían estas plantas hasta hace unos 10.000 años.

Los cereales no eran algo muy común. Por ejemplo, en América, China o Australia no había trigo. Solo algunas zonas de Oriente Medio tenían trigo, y no estamos hablando de campos de cultivo enteros. En una colina había unas pocas plantas de trigo, en otra había unas cuantas más… Ni siquiera la mayoría de las bandas recolectoras de Oriente Medio se molestaba en buscar cereales…, pero algunas sí.

No sabemos exactamente cuándo ni dónde algunos humanos mostraron un interés especial por los cereales, pero nos lo podemos suponer. Imaginemos una chica de una banda que se trasladaba de un lado a otro buscando todo tipo de plantas y animales, y que un día conoció a otra chica de una banda que se pasaba la mayoría del tiempo en el mismo lugar y recolectaba mucho trigo.

—Hola —dijo la primera—. Me llaman Andarina porque me gusta deambular de un lado a otro. ¿Y tú?

—La gente me llama Espiga porque me encanta el trigo y el trigo crece en espigas.

—Pse. Yo no pierdo el tiempo con eso. Aunque te pases todo el día buscando trigo, a veces encuentras muy poco. Además, incluso si

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consigues suficiente comida, los granos son muy duros. Una vez encontré un montón de trigo, pero se me rompió un diente, me dio mucho dolor de cabeza por masticar tanto y tuve malestar en la barriga durante tres días.

¡No puedes comerte los granos tal cual! —exclamó Espiga—. Tienes que llevarlos al campamento, quitarles la capa exterior y molerlos. Luego mezclas el polvo con agua, lo pones en una piedra grande y plana sobre una hoguera y esperas un poco, ¡y así conseguirás un pan delicioso! No te romperás los dientes ni tendrás dolor de cabe-za o de barriga.

—¡Cuánto trabajo! Me quedo con los higos y el pescado.

—A ver, es verdad que es difícil —reconoció Espiga—, pero el trigo tiene una gran ventaja.

—Ah, ¿sí?

—A no ser que deshidrates los higos o ahúmes el pescado, se pu-dren enseguida. ¿Alguna vez has intentado comerte un pescado de hace tres días?

—¡Puaj, es asqueroso!

Con los granos es completamente diferente. ¡Puedes almacenarlos durante varios meses! En la temporada de cosecha, toda la banda recolecta tantos granos como podemos y luego los guardamos en el campamento. Cuando no es época de cosechar, cazamos y reco-lectamos otras cosas, como vosotros. Tal vez encontramos higos, o puede incluso que consigamos cazar una gacela. Pero a veces no hay nada para recolectar o cazar.

—Y entonces os trasladáis, ¿no?

—¡No! Volvemos al campamento, cogemos algu-nos de los granos que teníamos guardados, los molemos y hacemos pan o gachas. Si conse-guimos suficiente trigo en la temporada de cosecha, ¡podemos quedarnos en el campamento todo el año!

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CINCO SOMBREROS PARA UNA CABEZA

Así es como los aficionados a los cereales se establecieron en poblados permanentes en Oriente Medio hace más de 10.000 años. Con el paso del tiempo, cada vez era más difícil mudarse, porque la gente acu-mulaba todo tipo de cosas en los pueblos. Como la mayoría de los recolectores tenían pocas posesiones, si decidían irse solo debían re-coger las cosas y marcharse.

—¿Dónde duermes? —podría haber preguntado Espiga.

—Tras montar el campamento, juntamos algunos juncos y ramas para hacer una cabaña. Tardamos una hora, más o menos —explicó Andarina.

—Pfff… Nosotros ya no tenemos un campamento —dijo Espiga, or-gullosa—. ¡Ahora tenemos un pueblo! ¡Con casas! Buscamos pie-dras, talamos árboles, hacemos ladrillos de barro y construimos casas de verdad. Nos sirven para todo el año, así que vale la pena. Sobre todo cuando hay tormentas.

—Uy,

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